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Metroid V: Homecoming 2. Imperium Arise

Hola a todos, los saluda Rodriguez Aran.

Introducción

Este blog es para dar apertura a la continuación de mi fanfic, la saga Metroid 5, secuela directa de la parte titulada Homecoming. Las razones de seguir con esta parte de la historia son las siguientes:

  • Aún queda historia por contar acerca de los Sangre Contaminada, de los Néfilim, y todo ese asunto sobre el "regreso a casa" que se ve en el título. Quiero en especial profundizar más en la relación de Rhazor y Berserk en sus días como novatos.
  • Dicho blog ya está muy saturado a mi parecer, queda como uno o dos capítulos más, pero planeo otros 20 y ya sería demasiado para un solo blog.
  • Tengo más planes para los piratas y la Federación en esta historia, sobre todo quiero dar mayor protagonismo al comandante pirata Deathstrike y a Anthony, quien pronto regresará a tener la importancia que tuvo desde el primer blog.
  • Quedan cosas pendientes por explicar, hablo desde la historia del blog Metroid: Darkness, el blog que comenzó con todo esto (y que me tomó como 2 años en terminar por falta de ideas y pereza xD ), y quiero también tomar más en cuenta el blog Metroid: Hunting (¿el regreso de Ferronova, quizás? o.o )

Con los Sangre Contaminada, los Xenomorfos, y los Piratas Espaciales presentes, el equipo de cazadores liderados por Samus junto a la Federación deberán hacer frente a otra amenaza que permanecía dormida desde tiempos antiguos. Kanden, el único Enoema vivo, dirigirá la campaña para la eliminación de toda súper potencia en la galaxia y resucitar al imperio galáctico de los Néfilim. Este enemigo será tan poderoso que incluso los Yautja considerará en emplear su ejército de autodefensa para enfrentarlos, ¿serán capaces de dejar de lado su sentido del honor y entrarán a la guerra con todo lo que tienen?



Lo inevitable

En el infinito universo, infinitos seres vivos habitan en él, algunos poseen autoconsciencia y otros viven de forma salvaje, ambos teniendo en común un ciclo de vida, ambos compartiendo un destino inevitable: la muerte. Todos tenemos qué morir algún día, no importa lo avanzada que esté la ciencia médica, no importa lo poderoso que alguien pueda llegar a ser, ese es el orden natural de la misma existencia. Pero, ¿qué sucede cuando no solo el destino de una vida individual está escrito, sino el de toda una especie entera? ¿Qué sucede cuando una especie no puede continuar su ciclo de vida y está condenada a desaparecer de la existencia, quedando en el olvido para toda la eternidad?

Es aquí cuando las cosas cambian. Es fácil asimilar la muerte de un individual, pues varios más nacerán y preservarán la civilización, pero difícil es aceptar el hecho de que ya no aparecerán nuevas vidas por “x o y” razón, y las existentes poco a poco se dirigen a su destino final. Algunos terminan aceptando este hecho con resignación, pero otros lo niegan y tratan de hacer hasta lo imposible por cambiar el destino, aunque ello implique el sacrificio de billones de vidas ajenas.

Eso fue lo que intentó una civilización casi tan antigua como el universo mismo, en su afán de evitar lo inevitable, intentaron convertirse en Dioses a costa de la existencia de otros. Ellos no tuvieron éxito y en consecuencia fueron derrotados por una fuerza mayor. Porque en la naturaleza todo tiene un principio y un final. Incluso los Dioses pueden morir…

—Samus Aran.

Prologo. Lazos invisibles

Avancemos un momento a eventos que sucederán en el futuro. Lee con atención: ESTE CAPÍTULO NO ES EN EL PRESENTE, ES UN CAPÍTULO QUE SUCEDERÁ MÁS ADELANTE. Dicho esto empecemos.

Música de batalla

Nos encontramos en un planeta remoto, cubierto de junglas, formas de vida nativas altamente peligrosas, océanos de ácido sulfúrico y fuentes de agua dulce en los lagos y ríos, páramos desolados con formaciones montañosas, pero sobre todo una serie de ruinas antiguas perteneciente a los Yautja. En otras palabras, era un centro de caza donde los Sangre Joven hacían su iniciación.

Hay una gran batalla suscitándose en estas inmensas ruinas, los participantes: Sangre Contaminada junto a sus Xenomorfos sabuesos, tres clanes de Yautja normales incluido el mío, y el ejército de la Federación. Los contaminados estaban utilizando nuevo armamento que no usaron en otros lugares por su difícil transporte, entre lo que se incluye torretas automáticas de plasma ígneo, vehículos de combate por tierra, robots autónomos entre otras armas consideradas prohibidas en la sociedad Yautja. Esto combinado con la fortificación de las ruinas, hacía difícil la tarea de enfrentarlos en su propio cuartel general, pero no era el momento de echarse para atrás, era la campaña final para derrotarlos de una buena vez.

Mis compañeros se mantenían ocupados luchando contra hordas de enemigos o personajes individuales, como Rhazor contra Berserk, pero yo me encontraba corriendo por una serie de pasillos de piedra atendiendo una llamada de auxilio por parte de un grupo de caza de mi clan que venía acompañado por un escuadrón de marines. Fui a toda prisa, ya que estaban siendo masacrados por una entidad desconocida, que no pertenecía a ninguno de los bandos presentes.

Terminé por cruzar una puerta automática de piedra y me encontré en una Arena de Combate, cuadrada con columnas rectangulares en la fosa y rodeada por picos en los bordes para impedir el escape de los gladiadores, todo hecho con piedra y muchas partes cubiertas de musgo. En el suelo yacían los cuerpos del escuadrón de marines y del grupo de Yautja de mi clan, todos masacrados por alguien que yo sabía de quién se trataba, pero que no diré ahora porque no es el momento para darlo a conocer. Como sea, este enemigo notó mi presencia y comenzó a acecharme entre las sombras, hasta que decidió atacarme por mi retaguardia al mismo tiempo que yo recargué mi cañón de brazo, mi giré rápidamente y apunté a este monstruo, disparando inmediatamente.

Este evento sucederá varios capítulos más adelante. Por ahora, volvamos atrás, al momento en que yo me rendí ante los Sangre Contaminada a cambio de la vida de Madeline Bergman.

Capítulo 21. Prisión

Repasemos lo que sucedió hace poco. La segunda flota de la Federación entabló un combate contra la nave nodriza de los Sangre Contaminada, donde casi nos destruyeron de no ser porque mi clan llegó a tiempo a salvarnos de una muerte segura. Creo que olvidé mencionar cómo es que mi clan pudo encontrarnos y llegar en el momento preciso, resulta que yo hablé con Zyra en algún momento en que explorábamos la Hecatombe Néfilim, solicitando su apoyo debido a uno de mis presentimientos que a veces tengo, y como siempre no me equivoqué.

Sin embargo, antes de poder hundir la nave enemiga, Berserk nos detuvo al advertirnos que tenía a Madeline Bergman como rehén, incluso nos la mostró amordazada y amenazada con una cuchilla de este Yautja. No podíamos hacer nada, ella pudo morir ya fuere por nuestra mano o por la de ellos, así que Berserk propuso un trato al que terminamos por acceder: Madeline a cambio de mí, así es, tuve que someterme ante ellos para salvar a la doctora, y por fortuna ellos cumplieron con su parte, pero yo ahora era una rehén. El rayo tractor que me estaba jalando finalmente me llevó al interior, apareciendo en un cuarto muy pequeño que se presurizó y terminó abriendo paso a uno de los corredores de la nave, donde sorpresivamente me recibieron muchos de los contaminados con Rastreador al frente de todos. Eso sí, no me recibieron de buena manera, ya que todos ellos me tenían en la mira con sus fusiles y otros con los láseres de seguimiento de sus cañones de hombro.

- Nos has causado muchos problemas, pero finalmente te tenemos en nuestro poder. – dijo Rastreador tras verme, apuntándome con una pistola de plasma. – Gran Rojo estará satisfecho con saber que pronto tendrá su preciada tecnología Chozo. Y Samus, será mejor que desactives tu armadura, incluso ese blindaje que posee no podrá resistir tantos disparos a quemarropa.
- Hazlo, si me matas destruirás el traje también, y si eso pasa supongo que tu Gran Rojo te cortará la cabeza por haber destruido algo de muy alto valor. – contesté, retando a este Yautja adiestrador de Xenomorfos.
- Si, eso es cierto, pero de igual forma tú ya no existirás. Habremos eliminado una de nuestras mayores amenazas en nuestros objetivos, y aunque yo no pueda verlo estaré contento de saber que cada vez más nos acercamos a lo que persigue Gran Rojo. Entonces, ¿te quitarás la armadura y seguirás con vida algunas horas más antes de tu futura ejecución, teniendo aunque sea un tenue rayo de esperanza de que podrás salir de aquí? ¿O prefieres ser pulverizada ahora mismo, sabiendo que dejarás en desamparo a todo lo que a ti te importa?

Ambientación

No podía hacer nada, no con esas armas apuntándome a la cara, tampoco podía morir adentro de una nave enemiga, mucho menos sin siquiera haber luchado antes por ello, no podía permitirlo, tampoco podía permitir que la galaxia cayera en manos de esta gente, o de los piratas y los Xenomorfos, o de los resucitados Néfilim cuya localización era desconocida. Sin más remedio, desactivé mi armadura y me quedé en mi Traje Zero, y uno de los contaminados se me acercó y me arrebató mi Paralizador de mi muslo, mientras yo tenía mis manos levantadas.

- Buena decisión. – dijo él.
- ¿Qué sigue ahora? ¿Tratarás de separarme de mi Traje ahora?
- No, aún no, aquí no tenemos los medios para hacerlo y sufrimos graves daños en toda la nave, obra tuya, de tu gente y de nuestros hermanos. – respondió, dando a entender que iríamos a algún otro lugar fuera de la nave, y luego me señaló a un camino por la izquierda. – Ahora camina, Berserk te espera al otro lado. Y no hace falta que vayas con las manos levantadas, mientras no te pases de lista nadie te va a disparar. – dicho esto, se dirigió a los otros yautja que lo acompañaban. – Escóltenla.

Hice lo que me dijo y caminé por el pasillo, sintiendo todos los cañones apuntándome en la espalda acompañado de leves chasqueos y gruñidos de ellos, sabía que estaban hablando entre ellos pero no podía entenderles ya que hablaban en su idioma, tampoco tenían sus traductores encendidos para escucharlos, pero era obvio que hablaban de mí. Los pasillos eran iguales a la de cualquier otra nave nodriza, estrechos con poca luminosidad; suelo, paredes y techo metálicos con paneles en las puertas que veías. La única diferencia era el desorden, escombros y chispas brotando en todas partes debido a los daños, así como yautja heridos y siendo atendidos; cabe destacar que aquellos que llegaban a mirarme los vi con ganas de desollarme viva, o algo peor, pero por órdenes de sus superiores no me ponían ni un dedo encima.

Los escoltas me llevaron al puente de control, igual de maltratada que el resto de la nave, donde Berserk dirigía a todo el personal sentado en un asiento hecho de piedra y metal. No había cristales que permitieran ver el exterior, pero sí varias pantallas cubriendo todos los ángulos visuales. Berserk se levantó y me miró, e hizo una indicación a los escoltas de retirarse de vuelta a sus deberes, dejándome sola con el viejo amigo y compañero de caza de Rhazor. Berserk se me acercó lentamente hasta quedar a unos pocos centímetros de mí, para luego quitarse su máscara tras desconectar los tubos de presurización alrededor de ella, dejando ver su horrendo rostro, mucho peor que el de cualquier otro Yautja conocido hasta ahora, con sus púas en las mejillas y cicatrices por quemaduras en gran parte de su cara, siendo éstas las áreas rojizas entre lo que debería ser su piel.

- Increíble pensar que una primate se haya convertido en líder de clan, pero ahora ya veo por qué fue así, sé por qué te eligieron en lugar de Rhazor tras la muerte del último líder a manos de los Legionarios, y no solo es por la forma en cómo peleas. Verás, muchos se intimidan al ver mi verdadero rostro, pero tú no parpadeas ni un poco. – dijo Berserk estando sorprendido por lo mismo, que no sentí intimidación alguna, y por cierto él estaba hablando en español sin ayuda de traductores artificiales, lo hacía con su propia voz aunque de forma pausada y pronunciando mal algunas palabras.
- He visto cosas peores. – afirmé recordando caras como la de SA-X, Ridley, o peor aún: Pesadilla. – Espero que con eso te haga sentir mejor. – añadí bromeando sobre su fealdad, a lo que Berserk reaccionó con una breve risa, que en su caso sería un chasqueo de alto volumen.
- Me gusta tu sentido del humor, espero que perdure de aquí a 2 días, entre el tiempo de viaje y lo que estarás por vivir después.
- ¿Viaje? ¿A dónde iremos? – pregunté, intrigada, pero Berserk no dijo nada al respecto y evadió la pregunta, por el momento.
- Acompáñame. Eres nuestra prisionera ahora, así que descansarás donde antes estaba la científica. Esto no es por cortesía, es por protección de todos aquí que te quieren asesinar, Gran Rojo te quiere con vida. Por aquí. – indicó hacia una compuerta a nuestra derecha, así que fui al frente con él atrás de mi, vigilándome.

Al igual que otras naves nodrizas, ésta tenía dormitorios grupales para la tripulación, es decir que no había nadie abordo que descansara en su propia habitación, excepto Berserk y Rastreador, y los prisioneros que ellos llegaban a capturar como en mi caso, por ello me llevaron a una celda en el área de los dormitorios donde también Madeline se había hospedado. En el trayecto seguí conversando con Berserk.

- En cuanto a tu duda de antes, sobre a dónde iremos, nos dirigimos a ver al Gran Rojo; en cuanto le informamos que pudimos capturarte ordenó que regresáramos a la base e iniciáramos el proceso de extracción de tu armadura. – explicó Berserk, contestando a mi pregunta que le hice.
- No tengo idea alguna de cuáles son los objetivos o lo que quiere lograr ese Gran Rojo con ello, pero creo que hay algo que ignora. La tecnología Chozo sólo funciona con los mismos Chozo, o aquellos que posean su sangre, es inútil en cualquier otro sujeto. Así que al menos que intente hacer ingeniería inversa, dudo mucho que consiga algo. – confesé para hacerle saber a Berserk de que su plan no iba a funcionar.
- Créeme, lo hemos preparado todo para que funcione. Tomó más tiempo de lo esperado por culpa de tu equipo de cazadores, sobre todo por Rhazor, quien se ha vuelto más fuerte desde que éramos novatos, aunque no lo suficiente como para poder vencerme.
- Hay algo que he querido saber, ¿cuál es la historia entre tú y Rhazor? ¿Cómo terminaste como un Sangre Contaminada? – volví a preguntar, y de hecho eran cosas que yo ya sabía y que me había contado Rhazor, pero yo quería conocer la versión de Berserk.
- A estas alturas creí que Rhazor te había dicho. No me gusta esa historia, así que me limitaré a decir que yo soy muy ambicioso a diferencia de Rhazor o de muchos otros, yo quiero más que el simple honor de cazar serpientes o pertenecer a algún clan de los tantos que hay. Yo sé que puedo ser mucho mejor que eso, los Sangre Contaminada me han demostrado que es totalmente posible, que puedo convertirme en el mejor guerrero nunca antes visto. Llegar a donde estoy ahora me ha costado demasiado trabajo, y también me ha dejado cicatrices que me recuerdan día a día que necesito ser cada vez más fuerte. – explicó él, algo que de cierta manera concordaba con lo que me contó Rhazor.
- En otras palabras, quieres ser tan poderoso que nadie pueda vencerte en combate, por eso estás con los Sangre Contaminada. ¿Pero acaso ese es un objetivo mutuo? Digo, me creo que todos los tuyos quieran ser así, pero eso acarreará problemas a futuro, muchos se revelarán y terminarán matándose entre sí por competir. Por lo tanto, creo que hay algo más allá, por alguna otra cosa existen los Sangre Contaminada, pero ni tú ni nadie me lo ha dicho. – dije haciendo un análisis rápido de la razón de la existencia de los contaminados, justo en el momento en que habíamos llegado a mi celda.
- Eso no me corresponde decírtelo. – dijo Berserk y abrió la puerta de mi celda, a la vez que también me colocó un artefacto en mi cuello, parecido a un collar pero con una pequeña pantalla al frente con signos de color rojo. – Esto es una bomba inteligente que se activará si intentas reactivar tu armadura, así que te recomiendo que no lo hagas, si no quieres quedarte sin cabeza. Ahora entra y espera, este viaje sería más corto pero el acelerador de partículas sufrió daños y no podemos abrir un agujero de gusano. – finalizó y cerró la puerta automática de mi celda.

Me encontré en una habitación pequeña con una silla inclinada donde me podía recostar, hecha a base de piedra y metal con superficie acolchonada; había luces amarillas que a diferencia de antes si iluminaban bien el interior, y las paredes y alrededor reforzados sin posibilidad de dejar algún escape al prisionero. Para ser una celda, he de decir que era bastante reconfortante estar ahí, estando segura así de que Madeline fue tratada bien en su integridad física, y yo tampoco debía buscar problemas innecesarios si quería seguir con vida y efectuar mi plan de escape improvisado, ¿y cuál era ese plan? No es el momento de decirlo, sólo voy a mencionar que Sylux fue clave en ello. Sin más qué hacer, decidí recostarme y descansar después de todo lo que pasó en la Hecatombe, cerré los ojos y caí en un sueño profundo.

No estoy segura de cuánto tiempo pasó, pero me desperté repentinamente cuando escuché que alguien abría mi celda, resultando ser un contaminado cualquiera que vino a despertarme. Él habló y no le entendí, pero me hizo una seña con la mano diciendo que me levantara y lo siguiera, eso mientras me apuntaba con una escopeta, después me llevó por otros corredores hasta llegar a una sala de observación, un lugar alargado con un cristal que permitía ver el exterior. Entré aquí y el guardia que me acompañó cerró la puerta, entonces las luces blancas en el suelo se encendieron al mismo tiempo, así como unas señales rojas en algunos soportes y también salió vapor del techo; me acerqué lentamente al cristal para ver las estrellas, descubriendo que estábamos cerca de un nuevo planeta, al que más tarde identificaría como LV-1201.

Mirando el vacío de las estrellas, un sonido artificial resonó atrás de mí y me giré rápidamente, donde un holograma rojo se formó frente a mis ojos hasta tomar la forma de un Yautja, y no de uno cualquiera, sino del mismo Gran Rojo, el temible yautja líder de los Sangre Contaminada. Esto lo supe por su apariencia distinta a la de otros contaminados y por lo que me había descrito Rhazor antes: una armadura completamente roja (que casi ni se notaba porque el holograma en sí era rojo), un cinturón que recordaba a aquellos usados por los antiguos samuráis, una máscara ornamentada con un tercer ojo en la frente, y dos katanas que cargaba en cada muslo sobre su cinturón.

- La Sucesora de la que hablan las leyendas, al fin te conozco. – dijo él primero.
- Debes de ser el infame Gran Rojo.
- Eso es correcto. – afirmó mientras caminaba alrededor de la sala, acercándoseme poco a poco. - He escuchado muchas cosas de ti por parte de mis tropas y de mis generales, letal como un Vy’drach (Fénix) y ágil como un Quatza-rij, y una descripción así no es algo que se deba tomar a la ligera. No te he visto luchar personalmente, pero el hecho de que nos tomó tanto tiempo encontrarte y capturarte dice mucho, es algo que hemos intentado desde aquella vez que supimos de tu existencia hace más de 6 años.
- … ¿6 años? – repetí con interés en ello. - ¿Cómo que 6 años?
- Te veo sorprendida, de acuerdo, te lo diré. – comenzó a narrar. - Verás, hay algo que debo explicarte acerca de la nave néfilim que tú y los otros destruyeron hace unos días sobre el planeta acuático. Esta nave vagaba en el vacío de las estrellas y estuvimos tratando de hacernos con ella desde hace mucho tiempo, pero cada vez que estuvimos cerca ésta aceleraba y la perdíamos, entonces en uno de estos intentos de obtenerla te encontramos a ti, justo en el Ojo del Reptil, región de la galaxia donde el destructor debía estar, y tras analizar tu nave descubrimos que era de tecnología Chozo con modificaciones humanas, pero no era una nave común, era de combate como lo ilustran las historias antiguas. No se ha vuelto a avistar un Guerrero Chozo desde hace más de 1500 años, así que debía pertenecer a la llamada sucesora de la que predijeron los Chozo al final de la gran guerra.

Espera un minuto… Ojo del Reptil, nave abandonada y vagando en el frío espacio, y yo presente en un lugar donde aquella debía estar. ¡Eso lo viví hace 6 años! Ahora todo tiene sentido, el rompecabezas está completo. En ese tiempo, se me encargó una misión de encontrar una estación espacial científica con la que se había perdido el contacto repentinamente; la tripulación de la estación, llamada WY, había sido asesinada por un Xenomorfo que me acosó durante toda la misión debido a que me veía incapaz de usar mi Traje gracias a un sistema de seguridad abordo. ¿Recuerdas cómo había llegado ese Xenomorfo ahí? La misma tripulación había avistado una nave abandonada, cargada con Ovomorfos, y decidieron abordarla para indagar, entonces uno de los Ovomorfos reaccionó a la presencia de estas personas y liberó un Atrapacaras que se adhirió al rostro de uno de los investigadores, llamado Freeman si no mal recuerdo. Eventualmente el personal llevó a Freeman de regreso a la WY, ignorantes de lo que iba a suceder, y el Revientapechos asesinó a este hombre y posteriormente a toda la tripulación tras evolucionar a la fase de Zángano.

¿Era posible? ¿Acaso esa nave que la gente de WY descubrió era el mismo Destructor Néfilim en posesión de los Sangre Contaminada y que recién destruimos? ¿Aquella nave siempre ha sido el nexo directo con la Hecatombe que Kanden reclamó? Esta fue una de mis mayores dudas en la vida, jamás resolví el misterio de esa misteriosa nave, perdición de WY, pero ahora ese cabo suelto quedó atado.

- Conociendo tu existencia, decidimos apoderarnos primero de la nave Néfilim, y cuando lo logramos nos concentramos en ti. Tus nexos con la llamada Federación y tu enemistad con los Legionarios nos iba a complicar el trabajo de secuestrarte, así que esperamos y esperamos algunos años, justo en el momento en que ambas organizaciones están vulnerables por la cruenta guerra que estalló. Y he aquí, después de varias pérdidas, terminamos el primer paso a nuestra causa. – finalizó lo que tenía qué decir él.
- ¿Causa? ¿Qué causa? Se me hace increíble saber que todo esto es para mejorarse a sí mismos, tú y tu clan corrupto, sé que hay algo más allá. – aseguré y el holograma dejó de caminar estando a un metro mío, quedó pensativo un par de segundos, como pensando si debía decirme o no, decidiéndose en que sí.
- Volver a nuestro hogar, nuestro mundo. – respondió.
- ¿Qué? – dije confundida.
- ¿Sabes por qué creé esta organización? No se trata de honor, ni de poder, ni de ambiciones. Todos los exiliados fuimos expulsados de nuestro mundo por una razón u otra, eso varía dependiendo de con quién hables, pero todos tenemos algo en común: queremos ser más fuertes, ser mejores guerreros sin importar lo que cueste o lo que debamos hacer.
- Dijiste que no se trataba de poder, sinceramente no te entiendo. – dije con honestidad, ya que esa afirmación no tenía sentido con lo siguiente que dijo.
- Tú que has sido líder de clan debes conocer nuestras maneras, el código de caza por el que la sociedad Yautja se rige, que aquel que quebrante este código innecesariamente o aquel que quebrante las más importantes leyes se convertirá en uno de nosotros, o conocerá la muerte. También debes saber el peligro que representan los Legionarios y las Serpientes actualmente, la Federación a la que te vendes todo el tiempo, y el revivido Imperio Galáctico Néfilim; con estas amenazas presentes, el código de caza no servirá para proteger a nuestra gente de ellos, llegará el día en que seremos superados y liquidados como casi sucedió hace milenios. Los humanos y los Legionarios son muy parecidos: violentos, egoístas, paranoicos, y están sedientos de poder como crees que lo estamos nosotros, no hay duda que algún día nos pondrán los ojos encima creyendo que deberían temernos cuando jamás nos hemos inmiscuido en asuntos ajenos, hasta ahora que el consejo de ancianos lo requirió.
- Tú lo que quieres es proteger a los tuyos, aún después de lo que te hicieron a ti y a los que te siguen. – dije en resumidas cuentas.
- Para lograrlo las leyes deben cambiar primero. Los Yautja tenemos la capacidad de tener un poderío militar mucho más poderoso que el actual, pero el código lo impide; todos anteponen al código antes que la vida en riesgo de un compañero de caza, todos anteponen al código antes que emplear armamento sofisticado contra un enemigo que puede ser extremadamente peligroso, el código se antepone aún cuando se está consciente del mal que habita en el universo e impide a la armada intervenir para prevenir. Escuchando las historias sobre los poderosos Chozo me inspiró a ver más allá de la cacería y pude ver lo mal que está el código, y por ello me autoexilié para prepararme y cambiar las cosas cuando estuviera listo, ese momento es ahora, estudiando tu armadura lograremos recrearla y el Consejo de Ancianos caerá, solo así se hará el verdadero cambio y esta vez seremos temidos con mayor razón, nadie nunca se atreverá a meterse con los Yautja. – añadió y terminó de contarme lo que planeaba hacer durante mucho tiempo.
- Dices que nosotros somos paranoicos, pero tú estás siendo igual. – resalté debido a que los Yautja jamás habían sido atacados en más de 12 000 años.
- Si, quizás ese defecto es algo mutuo entre los tuyos y los míos… - dijo y el holograma desapareció, sin despedirse ni nada.

Por último, la puerta por donde entré se abrió y entraron dos contaminados, uno de ellos siendo Rastreador, diciéndome que pronto llegaríamos al destino al que íbamos: su cuartel general, encontrado en LV-1201. Con la conversación con Gran Rojo terminada, regresé a mi celda y me quedé ahí hasta aterrizar.

Bitácora de Weavel. Los Hijos

Maravilloso, simplemente maravilloso. Es regocijante el hecho de haber encontrado este planeta olvidado en el cosmos, y no por lo rico que es en recursos naturales que permitió el renacimiento de nuestro ejército, sino porque tuvimos la fortuna de haberla conocido a Ella, a la que ahora llamamos Madre. Qué ciegos estuvimos al intentar repeler su intervención contra nuestra base, de haber sabido que nos mostraría su visión de un mundo perfecto no habríamos cometido tal imprudencia. Esto fue hace unos meses, y a causa de esto perdimos muchos soldados, pero con ello vino una recompensa aún mayor: los Hijos.

Estas criaturas provenientes de Madre, estos seres de aspecto insectoide y mecánico son la cosa más perfecta que hemos visto, son mucho más perfectos que nuestros preciados Metroides. Ella nos ha permitido estudiarlos ahora que estamos del mismo lado, y los resultados son tan increíbles que todo el Mando está igual de sorprendido: los Hijos tienen la peculiaridad de adaptarse a cualquier clase de terreno, no importa si se trata de tierra, aire o agua; de alguna manera modifican su estructura corporal dependiendo del entorno si así lo requieren. También pueden sobrevivir en toda clase ambientes hostiles, refiriéndome con eso a lugares con temperaturas extremas (sea fría o caliente) y atmósferas inhabitables para toda clase de seres vivos, debido a que ellos han sido capaces de superar incluso la necesidad del más sencillo acto voluntario de todos los seres vivos: el respirar.

En muchos sentidos son iguales a los Metroides, ambos tienen potencial como armas biológicas, son igual de letales y comparten un ciclo reproductivo y evolutivo parecido. Bastante similares, de hecho, pero el equipo científico descarta cualquier conexión entre las dos especies. Entonces, ¿qué hace tan especiales a los Hijos? ¿Qué los hace mejores que los Metroides?

En primer lugar, desconocemos cómo, pero los Metroides se ven incapaces de drenar la energía vital de los Hijos, teniendo que recurrir al uso de sus mandíbulas para lacerarlos; se han barajado varias hipótesis, como que los Hijos tienen una habilidad especial para impedir que su energía sea drenada similar a la de los Metroides, razón por la que entre estos seres gelatinosos no existen casos de canibalismo. Sin embargo, otras armas como los neutrinos de alta densidad puede afectarles, lo que hace más complicado este enigma. En cambio, los Hijos pueden defenderse contra ellos con sus ataques físicos y escupitajos de ácido, aunque eso también es inefectivo y no causan gran daño en el cuerpo gelatinoso de los Metroides.

En segundo lugar descubrimos que ellos se reproducen mucho más rápido. Los Metroides tardan años en terminar de invadir un planeta entero por su lento ciclo de vida. Los Xenomorfos, aunque no sean iguales de peligrosos, en cuestión de días hasta meses pueden apropiarse de un planeta; no importa si se tiene el ejército más poderoso que uno pueda imaginar, sucumbirá ante hordas y hordas de Hijos, mientras que los Metroides tienen una posibilidad de ser completamente eliminados antes de extinguir toda forma de vida que encuentre.

En tercera está el misterioso líquido negro que ciertas castas de Hijos secretan, pero de eso hablaré en otra entrada. En fin, los Hijos siguen siendo un misterio qué resolver, pero sin duda serán un gran aliado en conjunto con los poderosos Metroides. Madre tiene sus propios objetivos y compartimos un enemigo en común: la Federación Galáctica, ¿qué es lo que ella tiene en mente? Eso también lo diré después.

Capítulo 22. Mi muerte

Descansaba en mi celda, recostada con los ojos cerrados, pero despierta y aún pensando en mi conversación con el holograma de Gran Rojo. Él en realidad deseaba proteger el planeta donde vino originalmente así como a todos sus habitantes de toda amenaza alienígena, eso incluía a la misma Federación Galáctica y a los Piratas Espaciales. Siendo honestos, podía simpatizar con ese objetivo suyo, yo misma he sido testigo de lo malévolas y poderosas que pueden ser ambas organizaciones, los piratas lo han demostrado desde aquel recuerdo que tengo de K-2L, pasando por sus investigaciones y usos con el Phazon, y por último y más reciente la actual guerra galáctica donde están aliados con los Xenomorfos. La Federación, en concreto una rama de seres humanos corruptos, no dudaría en hacer toda clase de atrocidades para conseguir lo que persiguen, eso lo vi cuando descubrí las armas biológicas sobre la Nave Botella y más adelante con el encubrimiento de lo que realmente se hacía en los Laboratorios Espaciales Biometrox.

Decir que derrotando de una vez y por todas a los piratas terminará el mal en la galaxia, pero no es así, fue como dijo Sylux: “el peor enemigo de la Federación es la Federación misma”. Gran Rojo tenía razón en que los humanos somos parecidos a los piratas, y es justificable que se preocupe por ello, lo que no se justifica es la manera en cómo estaba tomando cartas en el asunto. Los Sangre Contaminada robaron tecnología de todo tipo, desde un disruptor de misiles proveniente de Dendroaspis y que instalaron en todas sus tropas para volverse invulnerables contra proyectiles balísticos, de igual forma se apropiaron de otras tecnologías con las cuales mejoraron la suya (como sus camuflajes que no se desactivan en el agua), y ahora querían mi Traje que es una herramienta con posibilidades ofensivas infinitas; de conseguir esto, los contaminados se volverían casi invencibles y serían un auténtico problema para la sociedad Yautja.

Gran Rojo podrá tener razón en sus argumentos, pero si fortalecer a los Yautja implica tener qué asesinar sin razón a miles de gentes como lo hicieron en Vho al destruir Frostbite, o bien aterrorizar a media galaxia con el poderío que espera desarrollar y utilizar, entonces no podía dejarlo salirse con la suya. Qué bueno que tenía un plan, ¿recuerdas? Volví a la realidad cuando Rastreador abrió la puerta de mi celda, lo vi con un artefacto en sus manos que consistía en dos círculos unidos mediante cinturones, y atrás de él venían otros dos contaminados acompañándolo.

- Hemos llegado a nuestro cuartel, colócate esto en los ojos y ponte de espaldas. – dijo Rastreador señalando con su dedo el artilugio de antes, que resultó ser un antifaz para impedir mi visión.
- ¿Y eso para qué? Creí que una vez terminada la extracción de mi Traje me matarían. – recordé lo que me dijo antes el mismo Rastreador.
- Y también te dije que podías tener suerte y lograr salir con vida de esto, y si eso sucede sería contraproducente ya que conocerías nuestras instalaciones, por lo que tendríamos que matarte de todas formas.
- Entiendo. – dije y él me arrojó el antifaz.

Las cubiertas de los ojos eran metálicas y no podía ver absolutamente nada, me ajusté los cinturones alrededor de mi cabeza y luego me giré 180° como ordenó Rastreador, entonces uno de los contaminados me colocó las manos atrás y me las inmovilizó con una clase de esposas unidas por un rayo azulado, y aparte también me colocó una cadena por medio de un orificio en mi collar explosivo, ese que explotaría de intentar activar mi armadura. Con la cadena podían mantenerme cerca de ellos y no intentaría huir… y fue la cosa más humillante que alguien me ha hecho, pero pude conservar la calma, sabía que la venganza vendría después y accedí a que me encadenaran.

La nave nodriza atracó en un campo abierto lleno de tierra y otras secciones con largos filamentos de césped, rodeado por pequeñas montañas con cascadas y bosques, ¿cómo sabía esto tenía los ojos cubiertos? Los sonidos delatan todo, y si había cascadas y aves cantoras, entonces debía haber bosques, así como sentía que pisaba el césped y la tierra. Las puertas del hangar se abrieron y sentí la brisa de aire fresco rozándome la cara, también escuché la llegada de varias naves yautja pequeñas al área, que Rastreador describió como “equipos técnicos para la reparación de la nave nodriza”. En fin, él y los otros dos fueron adelante y yo iba atrás, jalada por la cadena.

- No te tropieces, o te arrastraré por todo el camino. – me advirtió Rastreador si por alguna razón pisaba mal o tropezaba con una piedra en el camino.

Ambientación

A cada paso que daba, escuchaba nuevos sonidos que ya no eran naturales del medio ambiente, sino completamente artificiales, y cada vez más iban cobrando intensidad; desde grupos de yautja conversando entre ellos y que repentinamente se callaron tras verme a mí, alguna clase de vehículos de tierra pasando cerca, Xenomorfos encadenados y que se alborotaron cuando sintieron mis feromonas pero no podían desatarse, y un largo etcétera. Ni idea de a dónde me llevaban, pero en cierto momento nos detuvimos para que unos contaminados abrieran la puerta de algo, quizás de un recinto muy grande ya que dicha puerta tardó más tiempo de lo normal en abrirse. Ya no sentía la tierra en mis pies, ni los tantos escalones de piedra que subí y de los que me cuidé mucho para no caer, no, ahora era suelo macizo como de concreto y algunas partes eran metálicas, ya no había aire natural sino un sistema de calefacción que mantenía un ambiente cálido como un bosque tropical e igual de sofocante. No me extrañó, recordemos que los Yautja son “felices” en ambientes con temperaturas así, pero yo no tenía un cuerpo como el de ellos, por ende me estaba asando ahí mismo. Fue cuando pensé que ese era el cuartel general de los Sangre Contaminada.

Seguimos caminando, subiendo ascensores y sufriendo por el calor junto con toda mi transpiración, pensando únicamente en lo útil que es mi Traje Climático con sus capas aislantes y su sistema de refrigeración que me mantiene siempre fresca. De cualquier forma yo ya he soportado peores sensaciones y eso no era nada, pero fue de agradecer que llegáramos a un lugar con aire fresco luego de atravesar una puerta automática, y ese alivio se esfumó cuando me quitaron los grilletes de mis manos, la cadena de mi cuello y el antifaz de mis ojos. Era una especie de quirófano completamente oscuro excepto por la parte central iluminada con un halo violeta, donde también estaba una camilla de operaciones, una mesa con instrumentos médicos que desconocía por completo ya que eran muy diferentes a los instrumentos humanos, una especie de respirador junto a un monitor de pantalla táctil, en el techo también había más aparatos: uno consistía en una linterna justo encima de la camilla, tenía tres focos en formación triangular como las mirillas láser de los Yautja; alrededor cuatro objetos puntiagudos acomodados en formación cuadrada, parecían los cañones de plasma de los Yautja pero esos parecía que no eran de uso bélico por las circunstancias.

Luego de ver esto, Rastreador sacó una pistola muy pequeña cuyo cañón apenas y llegaba a los 5 cm, pero estaba cargado de una sustancia tranquilizadora que me inyectó en mi cuello, fue tan poderoso que sentí fatiga y no pude sostenerme de pie, caí de rodillas y mi visión se nubló a tal punto que las figuras humanoides no eran más que manchas deformes. Tras inyectarme el tranquilizante, llegaron tres cirujanos de los Sangre Contaminada (vestidos con trajes de cuerpo completo de color gris y sus respectivas biomáscaras) a quitarme el collar explosivo, me desvistieron por completo y luego me alzaron para colocarme sobre la fría camilla, entonces la pared que tenía frente a mí, en la parte alta de la misma, se distorsionó y pude ver que era una ventana disfrazada, donde vi a Gran Rojo (reconocible por su roja armadura) y a otro que supuse era Halconero, el Yautja con las alas metálicas y usuario de los Halcones robóticos, ambos personajes parados y observándome fijamente, mientras los cirujanos preparaban lo necesario para hacer lo que iban a hacer. Hecho esto, Rastreador y los otros guardias se retiraron del quirófano hacia otro lado.

- Bienvenida a nuestro Centro Científico, Samus. – saludó Rojo. – Construimos este lugar con los pocos recursos de los que disponemos, una tarea nada sencilla y que nos costó mucho esfuerzo levantar al igual que el resto del complejo, pero los resultados han dado sus frutos, y ahora tenemos el poder del conocimiento en nuestras manos que nos guiará a la victoria. Sabes, gracias a este lugar logramos mejorar nuestros camuflajes, replicar el poderoso y codiciado armamento de nuestro honorable ejército de autodefensa, adaptar la tecnología que hemos robado para que pudiera ser utilizado por nuestros hermanos, y también sirvió para que la científica humana ampliara las capacidades mutagénicas de las Serpientes que tenemos en cautiverio. Claro, ese crédito no se lo podemos dar únicamente a ella, admito que era la pieza que nos faltaba, pero también tenemos un equipo científico muy bien capacitado en todas las áreas de la ciencia. Como verás, este lugar es tan importante y tan apreciado, gracias él pudimos llegar tan lejos, gracias a la ciencia que desarrollamos pudimos organizarnos como clan y ser un formidable oponente. Y gracias a él, podremos obtener lo que hemos estado persiguiendo por tantos años, está adentro de ese cuerpo tuyo, guardado en el código genético que se te fue alterado para poder hacer uso de las poderosas reliquias Chozo. A decir verdad, los Sangre Contaminada hemos viajado a muchos mundos, y fue en uno de ellos, un planeta rico en biodiversidad y con espíritus hostiles, en donde hallamos varias de estas reliquias; las estudiamos minuciosamente, admiramos tanto la manera y el empeño en que fueron elaboradas que nuestras réplicas eran bastante inferiores, tanto que no se diferenciaban mucho de nuestras armas originales. Siempre he admirado a los Chozo, eran como Dioses en todo lo que puedes pensar, y por ello me propuse a cambiar las cosas, hoy mismo será el día en que nos apoderaremos de algo más complejo y que servirá a nuestra causa; realmente seremos mucho más poderosos de lo que podemos imaginar, ese es nuestro destino.
- ¿Qué…? ¿Qué fue lo que me inyectaron? – pregunté con mucho esfuerzo acerca del tranquilizante tras el discurso de Rojo, apenas y pudiendo hablar, pero él me entendió a la perfección.
- Simplemente es otra de nuestras maravillas creadas, un potente depresor elaborado con una de las tantas criaturas venenosas que habita este mundo, cuyo efecto es tan fuerte que incluso nosotros nos vemos afectados en una dosis igual. Afecta directamente a tu sistema nervioso, pero específicamente lo que se ve comprometido es tu motricidad, ya que como has notado te cuesta hasta mover los labios, y dicho líquido permanecerá en tu torrente sanguíneo por el tiempo suficiente en lo que estos cirujanos hacen su labor. –explicó con detalle lo que me habían inyectado, pero Rojo me vio inquieta y dijo unas últimas palabras para reconfortarme... o eso hasta las últimas líneas. – Puedes estar tranquila, no sentirás ningún dolor en el proceso de extracción, lo peor vendrá después. Una vez que terminemos, tendrás el gran honor de que yo mismo te arranque el espinazo con mis propias manos.

Los focos centrales me bañaron con láseres rojos que los cirujanos activaron por medio del monitor, un sonido grave se fue agudizando cada vez más y dos de los doctores me colocaron unos nodos negros a lo largo de mi cuerpo, moví mis ojos hacia la pantalla y por lo que pude ver me estaban escaneando desde afuera hasta mi ADN, y después los cañones a mi alrededor descendieron un poco y se movieron ligeramente para apuntarme directamente. Los cirujanos de los nodos voltearon a ver al otro frente a la pantalla y asintieron, entonces el de la pantalla hizo un último movimiento y esos cañones expulsaron rayos verdes que afectaron físicamente mi cuerpo; no era difícil saber que la extracción ya había comenzado.

Era verdad, no sentía dolor alguno, pero sí sentía que algo se separaba de mí, de mi esencia, mi respiración se aceleró e incluso sentía mi corazón latir con más fuerza, mi cuerpo convulsionaba desesperadamente como si estuviese suplicando y esforzándose para impedir la extracción, además yo hacía todo lo posible por mover aunque fuera mis dedos, cosa que pude lograr pero no era lo suficiente como para hacer algo y evitar que me quitasen mi Traje. Fue en ese momento en que quería desesperadamente que se efectuara el plan de escape que había desarrollado improvisadamente, ¿y ese cuál era? Aquí Sylux tomó parte, ya que mientras él veía como me abducían logró dispararme uno de sus dardos rastreadores en mi espalda, dicho dardo terminó cayendo en el interior de la nave nodriza enemiga cuando me obligaron a desmaterializar mi Traje, así que ahora podían rastrear al enemigo e ir a mi rescate de modo que ellos no lo viesen venir y tomarlos por sorpresa.

A pesar de lo que me pasaba, pude ver de nuevo la pantalla y vi que el procedimiento estaba cerca de concluir, que la información de mi traje estuvo a punto de ser transferida a otro lugar y me iba a quedar indefensa completamente, no solo eso, realmente me iban a matar después. Afortunadamente mi plan funcionó.

Ambientación

En ese momento hubo un temblor en el quirófano que desconcertó a los presentes, eso me hizo recobrar un poco la compostura gracias al rayo de esperanza que pude sentir y pude activar únicamente mi cañón de brazo, bastando un solo rayo para destruir la triple linterna del techo que interrumpió con la extracción; sin embargo perdí la concentración y mi cañón volvió a desvanecerse, entonces con un esfuerzo sobrehumano le arrebaté uno de los tranquilizantes a uno de los cirujanos y a todos les disparé con los dardos (las pistolas eran de ataque a distancia), dejándolos inconscientes, después vi a Gran Rojo salir de ese pequeño cuarto en donde estaba y ahora yo debía salir de ahí.

Traté de concentrarme de nuevo y por segunda ocasión mi cañón fue lo único que reapareció, pero me sirvió para disparar un misil a la puerta reforzada de cristal que noqueó a un contaminado que iba corriendo a su puesto de combate; salí tambaleándome sin darme tiempo a vestirme con mi Traje Zero, por lo que iba totalmente desnuda huyendo por el pasillo quien sabe hacia dónde, sudando excesivamente de nuevo por la temperatura fuera del quirófano, con mi vista nublada y tenía que apoyarme de las paredes para no caer al suelo, al menos en esta ocasión pude mantener mi cañón activo. Sin rumbo y con las alarmas de emergencia resonando en mi mente, seguí andando lo más rápido que podía ya que me había encontrado a varios contaminados y robots de defensa suyos, siendo éstos máquinas bípedas de 1.20 metros de alto cuyo cuerpo central parecía de nueva cuenta un cañón de plasma de hombro, pero con dos púas en la parte inferior que parecían colmillos de elefante o mamut, dichos droides disparaban plasma incendiario y huía de ellos y de sus aliados Yautja, o mejor dicho los retrasaba con ayuda de mis rayos y misiles, ya que sin mi retícula del casco no podía atinarle a ninguno de ellos.

Pasó más tiempo y ya podía caminar sin depender de mis brazos, y fue cuando me fijé en uno de los tantos monitores que podías encontrar en las paredes que había algo extraño: dichas pantallas mostraban una señal de peligro en un área específica del centro científico, no hubiese podido saber de qué se trataba dicho peligro de no ser porque dicha área del centro venía acompañada por el modelo tridimensional de un atrapacaras. Así es, era un cuarto de confinamiento de estos seres que se vio perjudicado por la invasión sorpresa de mi gente, por ende andaban sueltos ahora.

A raíz de eso me distraje y no pude sentir que había un contaminado son su camuflaje frente a mí, y para cuando me di cuenta me había disparado una red con su pistola de redes, derribándome al suelo y dejándome inmovilizada en posición fetal mientras veía cómo ese sujeto desactivaba su invisibilidad, revelando ser Halconero.

- Te trajimos y estuvimos a un paso de completar otro objetivo. Sabes, pensé en que tu captura fue demasiado sencilla y sospeché de ello, pero decidí no hacer caso a mis paranoias y proseguimos con el plan. Fui un estúpido, ¡nos tendiste una trampa desde el principio! – exclamó al mismo tiempo que me pateó el vientre y me sofocó. – Gran Rojo puede que me liquide por esto, pero por el bien de nuestra organización te liquidaré ahora mismo, ¡muere!

Halconero tenía una maza afilada cargando, la colocó en posición y se propuso a destriparme con ello, pero fue detenido por una pistola de púas que dispararon desde su espalda, fallando tres púas y la cuarta se enterró demasiado en su pierna que casi perdió el equilibrio. Rastreador descubrió a sus enemigos y no eran otro que tres Yautjas de mi clan, cinco marines equipados con diferentes armas y ambos dirigidos por Rhazor. Sin tener otra opción, Halconero huyó al saltar por un barandal y extender sus alas para perderse, mientras los marines le disparaban con sus armas y los Yautja con sus cañones de plasma.

Sin enemigos presentes, Rhazor se me aproximó rápidamente y me liberó de la red con sus cuchillas, vio que yo iba dopada por el efecto del tranquilizante y no me preguntaba otra cosa excepto que si me encontraba bien. Cuando le dije que sí, se calmó y me dijo que me rastrearon, pero que se tardaron debido a que escanearon la superficie del planeta para ubicar la base de los Sangre Contaminada, descubriendo que había dos de ellas, pero que yo debía estar en aquella donde estuviese más cerca de la nave nodriza en que me secuestraron. Dicho esto, le agradecí el hecho de haber venido a mi rescate, a él, a mi clan y a los marines.

Listos para escapar puesto que nosotros no teníamos las fuerzas suficientes para encarar a los contaminados, algo nos sorprendió y fue el preámbulo para lo que viene después. Desde un ducto de ventilación aparecieron muchos atrapacaras, nos deshicimos de ellos gracias a que un marine cargaba consigo un lanzallamas y reanudamos la huida, desafortunadamente uno de esos bichos logró ocultarse del napalm y con un salto se adhirió a mi cara, dejándome totalmente inconsciente.

Lo único que recuerdo después de eso es que venía semiconsciente, me di cuenta que me llevaban cargando entre cuatro yautja sobre una camilla y corriendo a toda velocidad hacia alguna parte de mi nave nodriza. Me salvaron de los contaminados, pero ahora cargaba un Xenomorfo en mi pecho. Me desvanecí unos segundos y volví a abrir los ojos, encontrándome ahora en el interior de un Nódulo Médico de tecnología Yautja, no sabía qué es lo que hacían, pero inmediatamente sentí un dolor insoportable en mi pecho, sentí los colmillos del revientapechos devorando mis músculos, rompiendo mi caja torácica mientras yo escupía litros de sangre, y por último abrió los tejidos exteriores acompañado de un chirrido que me quedará en la memoria para la posteridad.

Ese fue el día de mi muerte, mi primera muerte…

Enciclopedia de armamento Yautja. Armas arrojadizas

Bomba Remota

Es un explosivo con dos cuchillas anexadas que le permiten anexarse a superficie solidas y neutralizar al objetivo de forma casi inmediata, provocando hemorragias internas. Una vez hecho esto, la bomba no se activará hasta que el Depredador lo decida, y para ello utiliza el panel del brazo izquierdo para detonar el explosivo de forma manual.

Aunque no pueda explotar automáticamente por proximidad de un objetivo, la bomba remota es un arma temible, ya que una sola de ellas puede destruir vehículos pequeños y de grueso blindaje, razón por la que muchos Yautja prefieren evitar lo mayor posible el uso de las bombas al no brindar muertes honorables.

Minas

Las minas son una variante de las bombas remotas, siendo que existen más tipos de minas y todas se activan por proximidad de un objetivo gracias a unos sensores láser invisibles para el enemigo. A diferencia de las bombas, las minas poseen un diseño triangular y son más efectivas contra infantería, aunque ambas pueden adherirse a los muros

  • Mina de plasma: Estas minas detonan en un estallido de plasma que vaporizan al objetivo, aunque apenas y cubre un metro de radio.
  • Mina incendiaria: Estas minas expulsan una sustancia incendiaria que queman al enemigo o lo reducen a cenizas directamente. No son tan potentes como las minas de plasma ni tampoco resultan eficaces contra enemigos artificiales (robots o sintéticos), sin embargo poseen un radio de impacto de 5 metros.
  • Mina EMP: Minas que emiten pulso electromagnético que desorienta a los enemigos orgánicos y que resulta fatal en enemigos mecánicos-biomecánicos. Es útil también contra los camuflajes Yautja.
  • Mina sónica: Bombas inofensivas utilizadas para incapacitar presas orgánicas por medio de luz multi-espectral y ondas de sonido sub-sónicas que afecta al sistema nervioso. Inefectiva contra seres mecánicos-biomecánicos.
  • Mina láser: No son explosivas a diferencia de las demás, pero crean barreras láser que pueden amputar a quien ose tocar los haces de luz. Son útiles para bloquear entradas, salidas y otros accesos.

Shuriken

El Shuriken es un arma cortante muy poderosa. Consiste en un disco con seis afiladísimas navajas curvadas capaces de cortar hasta tres pulgadas de piedra sólida. El Shuriken funciona en conjunto con las bio-máscaras y sus modos de visión, ya que se puede fijar un blanco y el shuriken lo perseguirá, fallando raras veces y con la capacidad de cambiar su trayectoria a medio camino. El usuario, en respuesta, puede llamar a su shuriken de vuelta si éste falla y automáticamente regresará con su dueño. Debido a esto se cree que esta arma posee inteligencia artificial.

El shuriken puede atravesar múltiples objetivos a la vez con tanta fuerza que incluso los puede empalar contra las paredes. Existen variantes completamente redondas cuyo uso es igual, y la diferencia entre ambos es simplemente estética.

Aquellos que se especialicen en el uso de los shurikens pueden convertirse en Maestros del Disco, que usan discos o shurikens con la capacidad de encajarse en los cuerpos de sus víctimas y destriparlos desde su interior. Ellos también controlan sus armas por medio de la telepatía.

Capítulo 23. Tercer Doppelganger

¿Dónde estoy? No lo sé, es un lugar que nunca había visto. Estoy acostada bocabajo sobre un suelo de piedra, y cuando me levanto no solo me doy cuenta que no llevo mi Traje puesto, sino que me encuentro sobre una roca flotante en medio de un inmenso vacío. Alrededor hay más rocas así, algunas de menor tamaño y otras tan grandes que una Nave Patrulla de Clase Anhur podría aterrizar perfectamente; más allá en el cielo y debajo de las rocas no hay otra cosa que nubes grises y oscuras, un intenso viento que me forzó a entrecerrar mis ojos y cuyo sonido era lo único que podía escuchar, ni animales, ni plantas, ni demás seres vivos podía ver. Desorientada y desconcertada, di un solo paso y una voz misteriosa resuena en mi cabeza:

- <<Samus.>> - decía la voz, que de hecho era femenina, y creí que fue mi imaginación, pero luego volví a oír lo mismo. - <<Samus.>>
- ¿Hay alguien aquí? – pregunté y veía con detenimiento todo el escenario, pero no había nadie.

Entonces sentí algo detrás de mí materializándose de la nada, me giré inmediatamente y vi un aura blanca flotando, que pronto empezó a tomar forma humanoide y pude reconocer perfectamente la figura.

- ¿Samus Oscura? – dije, perturbada por su presencia. - ¡Pero tú…! ¡Yo te maté!
- La muerte no existe en realidad, lo que llamas vida simplemente se transforma en algo más. – dijo Samus Oscura en respuesta a lo mío, ¿qué quiso decir? – Muy pocos estamos conscientes en este plano de la existencia, y si estás aquí significa que has pasado por eso que conoces como “muerte”. Pero tú acabas de morir de la peor manera posible: engendrando a una de sus Creaciones.
- ¿Sus Creaciones? ¿A quién te refieres?

Lo último que sucede es que siento los rayos de un astro rey, o sea de un sol, irradiándome la espalda, y cuando me volteo descubro que una porción del cielo nublado, casi justo encima de donde yo estaba, se despejó para dejar entrar a aquella luz. Aquello me causaba ceguera y no podía ver con claridad, pero si noté que algo descendía de ese hueco celestial, algo colosal mientras volvía a escuchar la misma voz de antes repitiendo lo mismo. <<Samus>>, <<Samus>>, <<Samus>>. Inmediatamente desaparecí de ese extraño lugar.

- ¡Samus! – dijo ahora una voz masculina muy conocida, abrí mis ojos y vi borroso, pero mi visión se recuperó y reconocí a Anthony mirándome con una cara de preocupación.
- ¿Anthony?

Fue solo un sueño, un sueño de lo más raro que he tenido. Desperté acostada en una Habitación de Cuarentena adentro de la NFG Agartha, tenía puesto un nuevo Traje Zero de color gris claro con partes oscuras. No recordaba nada de lo que había pasado, ni en ese instante sabía el lugar en donde estaba, pero Anthony, vestido con su uniforme, estaba a mi lado para ayudarme a refrescar la memoria.

- Estás en la NFG Agartha, tus amigos extraterrestres lograron lo que creímos imposible: salvarte la vida después de lo que te pasó. – dijo Anthony, sabiendo así que esa habitación estaba en el acorazado Olimpo de Hudson.
- ¿Salvarme la vida? ¿De qué hablas? ¿Qué sucedió? – pregunté frotándome los ojos con mi mano, pues no sabía de lo que hablaba.
- ¿No recuerdas nada? – me preguntó ahora él, extrañado.
- Recuerdo que los Sangre Contaminada estaban por arrebatarme mi Traje, que pude liberarme de su yugo y encontré a Rhazor en medio de mi escape pero… no sé lo que pasó después, supongo que no pude resistir más el efecto de esa droga que me inyectaron. – repasé entre mi memoria y llegué a una conclusión de porque sufría de amnesia.
- Bueno, la verdad es que es algo peor que eso, te explicaré…

Anthony me contó a detalle lo último. Fui víctima de un atrapacaras que escapó del confinamiento de los contaminados, y debido a que mis refuerzos se hallaban en suelo enemigo, fue muy difícil salir de ahí a diferencia de como entraron, razón por la cual llegué a tener un revientapechos en mi interior, desarrollándose poco a poco. Lo bueno de todo es que no hubo bajas de nuestro lado ni tampoco se logró abatir a alguien del bando contrario (excepto a unos cuantos Xenomorfos domesticados, que sirvieron de iniciación para los jóvenes del clan), lo malo es que cuando los Marines y mi clan lograron retirarse a la órbita de LV-1201 ya era muy tarde: el revientapechos logró completar su desarrollo y estuvo listo para ver la luz, los Yautja me colocaron adentro de una unidad médica para la extracción biológica, pero ya era muy tarde.

¿Cómo me salvaron la vida? Dejándome morir. El revientapechos hizo su trabajo pero fue atrapado por un brazo mecánico de la unidad para impedir su escape, entonces la máquina médica se dedicó ahora a reparar los daños causados a mi cuerpo por medio de otros brazos y sistemas láser que terminaron por reconstruir mi tórax, me inyectaron sangre artificial para compensar la que perdí por el nacimiento de ese monstruo y voila, resucité a los tres minutos. Escuché atentamente a Anthony decirme esto, y finalmente aquellos recuerdos perdidos regresaron a mi mente, pero comencé a sentir molestia en mi pecho, ya que también recordé lo que se sentía cargar a una de esas cosas dentro y puse mi mano encima, sintiendo también una anomalía en mi piel debido a la cicatrización. Te preguntarás qué es lo que se siente tener un revientapechos adentro, pero no es otra cosa que sofoco y episodios de intensos dolores. En otras palabras, no quieres saber qué se siente.

- ¿Te sientes bien? – dijo Anthony preocupado por mi reacción.
- Sí, es solo que… No importa, solo dime que se deshicieron de ese Xenomorfo en cuanto me arreglaron. – dije estando inquieta por saber el destino de ese parásito, cosa que no me contestó Anthony sino Rhazor, quien se hallaba parado a lo lejos de la sala sin darme cuenta de que él estaba presente.
- Después la cirugía te trasladamos aquí para que despertaras en un ambiente más agradable para lo que estás acostumbrada, y fue ahí cuando eliminamos a la Serpiente con un chorro de nitrógeno líquido. Después lo mandamos a la cámara de desechos y ahora mismo ya no debería quedar ni un rastro de él. – explicó Rhazor a mi duda, aliviándome de que una abominación así estaba muerta… ¿o no?

Rhazor recibió un llamado de emergencia por parte de Zyra en nuestra nave nodriza, con reportes de que una Serpiente, o sea un Xenomorfo, se encontraba acechando los corredores y matando a todo aquel que se le cruzara en el camino. ¿Un Xenomorfo? ¿Un simple Xenomorfo estaba causando tanto daño? Algo no estaba bien, me recorrió un escalofrío en todo el cuerpo en pensar que mi clan estaba teniendo problemas contra un solo enemigo bastante común, así que con un poco de esfuerzo me levanté de mi reposadera.

- ¡Samus, espera! Deja que vayamos Rhazor con los otros cazarrecompensas, tú necesitas descansar. – sugirió Anthony pensando en mi salud y tratando de detenerme.
- Debo hacer esto, Anthony, hay algo que me da muy mala espina. – dije y pude levantarme sintiendo algunas punzadas en mi pecho que pronto desaparecieron, me concentré y activé mi Traje para volver a la acción. – Estaré bien, mejor quédate atento ante cualquier señal de represalia por parte de los contaminados, que si nos toman por sorpresa no la contaremos.
- Tan ruda como siempre, ¿no? – dijo tras reírse silenciosamente. – De acuerdo, ve con cuidado, aquí estamos esperando refuerzos con los que alcanzamos a contactar, tardarán como uno o dos días en venir, espero que no sea mucho tiempo.

Rhazor y yo salimos a toda velocidad hacia la nave nodriza por medio de un túnel umbilical que conectaba ambas naves, es decir que no fue necesario ir a mi vehículo para llegar a nuestro destino sino que ese túnel fue todo lo que necesitamos. A medio camino en el túnel escuchamos la alarma de emergencia en el interior de la nodriza, abrimos la puerta y encontramos a varios Yautja movilizándose hacia una sola dirección, ahí también apareció Zyra, la tercera al mando.

- Líder Samus, Rhazor, hemos atrapado a la Serpiente en el cruce que conecta el almacén, el cuarto de máquinas y el reactor de energía. – informó Zyra ahora con buenas noticias.
- ¿Cuántas pérdidas tenemos? – preguntó Rhazor.
- Ese monstruo acaba de asesinar a cuatro, lo vimos en las cámaras, ellos ni siquiera eran novatos y aún así no fueron rivales. – agregó Zyra contestando la pregunta de Rhazor, impactada por lo que atestiguó y dolida por la pérdida de dichos Yautja.
- Ellos no morirán en vano, Zyra. Ya quedó atrapado ese Xenomorfo, ahora queda destruirlo.

Los tres nos dirigimos al cruce que dijo Zyra y en el pasillo nos reunimos con varios otros Yautja preparados para la batalla, mientras que otros más estaban cubriendo los demás accesos al lugar. El xenomorfo no tenía manera de escapar, los ductos de ventilación son muy pequeños y toda la estructura de la nave resistente a la sangre ácida. Fue entonces que escuchamos que el xenomorfo golpeaba la puerta de nuestro lado, intentando abrirla, y todos apuntamos a la puerta ya que la iba a poder abrir; hizo un golpe más, y otro, y otro, hasta que atravesó la puerta con su cola dejando un hueco que hizo más grande con sus manos, abriéndola así poco a poco hasta asomar su rostro. Fue esa cara lo que me dejó la sangre helada y paralizada.

Ese xenomorfo era muy distinto a los otros, en vez de una mandíbula con afilados dientes poseía un pico de ave bastante grueso, la parte superior de su cabeza era traslúcida y de color verde, y cuyo interior se podía ver varios núcleos rojos como los de los Metroides. Aquella cosa abrió su pico y dejó ver su mandíbula interior, acompañada de un grito que era una mezcla de un lloriqueo de metroide, un chirrido de Xenomorfo y el grito de un águila. Mi temor se volvió realidad: el revientapechos que yo cargaba sobrevivió, y se convirtió en algo mucho más letal que un Xenomorfo o un Yautja. Uno de los miembros del clan tomó la iniciativa y disparó su cañón de plasma directo a la cara del bicho, haciéndolo retroceder y derribándolo al suelo, matándolo aparentemente. Otro yautja terminó por abrir la puerta, así como los otros accesos se abrieron para dejar pasar a los guerreros y todos vimos con detenimiento a ese bicho. Aparte de su cabeza, tenía unas hombreras redondas mucho más pequeñas que las mías, una piel menos rígida y más llana que el de otras clases de xenomorfos, así como una serie de púas en antebrazos, piernas y hombros.

- No lo puedo creer, ese pico que tiene… - dijo Rhazor impresionado por lo que tenía frente a él: mi xenomorfo.
- ¿Cómo pudo sobrevivir a un baño de nitrógeno? – se preguntó Zyra, ya que era imposible que un ser vivo pudiera sobrevivir a ello, a menos que fuera de climas helados.

Aún más increíble es que ese Xenomorfo siguió con vida, e intacto de hecho, después de recibir un disparo de plasma, y de forma imperceptible (e increíble de nueva cuenta) pudo entrar en Forma Alternativa, específicamente en una Morfosfera, y usando una Turbosfera escapó bajo nuestros pies y nos empujó agresivamente hasta perderse de nuestra vista. Aún así en toda la nave había sensores de movimiento y en el puente de mando pudieron detectar que el xenomorfo, que a partir de ahí le puse el nombre de Xeno-Aran, se dirigía al túnel umbilical por donde Rhazor y yo llegamos, entonces ambos fuimos tras él… o mejor dicho ella.

- ¡Anthony, el enemigo se dirige a la Agartha! – advertí por el comunicador al comandante.
- ¿De verdad? Uf, que bueno que me preparé para esto; no te preocupes, princesa, levanté una barricada frente a la puerta y tus amigos están aquí también. – dijo, refiriéndose a Sylux, Noxus y Spire.
- Un gusto ver que te has recuperado, Samus. – dijo Sylux estando aliviado por mi bienestar.
- Deja el resto a nosotros, esa cosa no va a pasar de este punto. – aseguró Noxus que también vigilaba el acceso.
- Así es, una vez que terminemos podrás volver a tu cama y descansar a gusto. – dijo Spire enseguida.
- ¡Escúchenme, si el xenomorfo llega a forzar la puerta DISPÁRENLE CON TODO! ¡Que toda bala y rayo rocíe su cuerpo! – avisé para así poder asegurar la muerte de Xeno-Aran.
- Oye, relájate, solo es un insecto, nos hemos enfrentado a muchos de ellos ya. – dijo Sylux, confiado de la situación.
- ¡No, no lo entiendes! – respondió Rhazor. - ¡No es una Serpiente normal!

Logramos alcanzar la puerta hacia el umbilical y avistamos a Xeno-Aran a mitad del camino, brillando en un halo de luz azul y agachada, como si se estuviera preparándose para algo. Esa pose parecía que se preparaba para hacer la Técnica Cometa, y no me equivoqué, hizo dicha técnica convertida en esfera y agujeró la puerta de la Agartha matando a muchos de los soldados que defendían el acceso, lastimando también a mis compañeros. Sin perder tiempo avancé y miré a los heridos, notando que los cazadores se encontraban bien pero aturdidos y Anthony se había lastimado el hombro tras impactar con la pared; el resto de los Marines terminaron completamente destrozados y desfigurados con su sangre cubriendo el suelo, mientras que otros sufrieron contusiones graves y otros heridas leves.

- ¡Anthony! – exclamé.
- Solo es un hombro dislocado. – dijo pero aún así se quejaba. – Parece que es cierto, ese Xeno no es normal.
- Eso pareció ser una especie de técnica cometa. – dijo Sylux pensativo, algo le llegó a la cabeza y me volteó a ver. - ¡No puede ser! ¿¡Acaso es posible!?
- Si, lo es, y por ello traté de advertirles, y por ello es que debemos detener a ese fenómeno a toda costa. – dije yo pero no sabía a dónde buscar, hasta que el almirante Hudson nos habló a todos.
- ¡Escuché todo y creo que deben saber esto! ¡El xenomorfo ese acaba de entrar al Hangar de Aterrizaje 1! No lo creo, ¡las balas rebotan cuando hacen contacto incluso si son de Minigun, lo mismo con las GMX-04! ¡Samus, se acaba de colar adentro de TÚ NAVE! – informó Hudson completamente sacado de onda por lo que estuvo viendo en las cámaras de vigilancia.

Mi equipo y yo fuimos a toda velocidad hacia ese hangar, y cuando llegamos vi mi nave en pleno vuelo que pronto abandonó la Agartha para dirigirse de vuelta a LV-1204, a la vez que otros tantos soldados y marines le disparaban a mi preciado vehículo sin causar daños visibles gracias a su poderoso blindaje. Enseguida llegaron varios otros marines, soldados de ambos géneros, y varios médicos a atender a los heridos.

Yo estaba de piedra, se suponía que yo y Adam éramos los únicos capaces de pilotar mi nave, pero Xeno-Aran lo hizo como si nada, ya que ese enemigo tenía mi propio ADN que es una mescolanza de varias especies, explicando así la cabeza transparente con núcleos y el pico de Xeno-Aran, vestigios Metroide y Chozo respectivamente. Aún así, un Xenomorfo común no iba a ser capaz de poder entender el funcionamiento de una nave, ni siquiera iba a poder saber lo que es una nave en sí, diciéndome que esta aberración mía era mucho más inteligente de lo que creí. Pero, ¿por qué se dirigió a LV-1204?

Sea como sea, Xeno-Aran iba a ser uno de mis peores y más mortíferos enemigos a los que he enfrentado nunca. Tenía en su poder algunas mejoras de origen Chozo de las que yo disponía, eso incluye una defensa como el de mi Traje Climático con el que pudo sobrevivir al nitrógeno, la Aceleración, una Morfosfera y el turbo, y más adelante descubriría que tenía otras más excepto las de origen extranjero, como mi Campo Aislante, o armamento como mi Rayo o Misiles. De cualquier forma, el tercer doppelganger no iba a ser fácil de vencer.

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