FANDOM


Hola a todos, los saluda Rodriguez Aran.

Introducción

Este blog es para dar apertura a la continuación de mi fanfic, la saga Metroid 5, secuela directa de la parte titulada Homecoming. Las razones de seguir con esta parte de la historia son las siguientes:

  • Aún queda historia por contar acerca de los Sangre Contaminada, de los Néfilim, y todo ese asunto sobre el "regreso a casa" que se ve en el título. Quiero en especial profundizar más en la relación de Rhazor y Berserk en sus días como novatos.
  • Dicho blog ya está muy saturado a mi parecer, queda como uno o dos capítulos más, pero planeo otros 20 y ya sería demasiado para un solo blog.
  • Tengo más planes para los piratas y la Federación en esta historia, sobre todo quiero dar mayor protagonismo al comandante pirata Deathstrike y a Anthony, quien pronto regresará a tener la importancia que tuvo desde el primer blog.
  • Quedan cosas pendientes por explicar, hablo desde la historia del blog Metroid: Darkness, el blog que comenzó con todo esto (y que me tomó como 2 años en terminar por falta de ideas y pereza xD ), y quiero también tomar más en cuenta el blog Metroid: Hunting (¿el regreso de Ferronova, quizás? o.o )

Con los Sangre Contaminada, los Xenomorfos, y los Piratas Espaciales presentes, el equipo de cazadores liderados por Samus junto a la Federación deberán hacer frente a otra amenaza que permanecía dormida desde tiempos antiguos. Kanden, el único Enoema vivo, dirigirá la campaña para la eliminación de toda súper potencia en la galaxia y resucitar al imperio galáctico de los Néfilim. Este enemigo será tan poderoso que incluso los Yautja considerará en emplear su ejército de autodefensa para enfrentarlos, ¿serán capaces de dejar de lado su sentido del honor y entrarán a la guerra con todo lo que tienen?



Lo inevitable

En el infinito universo, infinitos seres vivos habitan en él, algunos poseen autoconsciencia y otros viven de forma salvaje, ambos teniendo en común un ciclo de vida, ambos compartiendo un destino inevitable: la muerte. Todos tenemos qué morir algún día, no importa lo avanzada que esté la ciencia médica, no importa lo poderoso que alguien pueda llegar a ser, ese es el orden natural de la misma existencia. Pero, ¿qué sucede cuando no solo el destino de una vida individual está escrito, sino el de toda una especie entera? ¿Qué sucede cuando una especie no puede continuar su ciclo de vida y está condenada a desaparecer de la existencia, quedando en el olvido para toda la eternidad?

Es aquí cuando las cosas cambian. Es fácil asimilar la muerte de un individual, pues varios más nacerán y preservarán la civilización, pero difícil es aceptar el hecho de que ya no aparecerán nuevas vidas por “x o y” razón, y las existentes poco a poco se dirigen a su destino final. Algunos terminan aceptando este hecho con resignación, pero otros lo niegan y tratan de hacer hasta lo imposible por cambiar el destino, aunque ello implique el sacrificio de billones de vidas ajenas.

Eso fue lo que intentó una civilización casi tan antigua como el universo mismo, en su afán de evitar lo inevitable, intentaron convertirse en Dioses a costa de la existencia de otros. Ellos no tuvieron éxito y en consecuencia fueron derrotados por una fuerza mayor. Porque en la naturaleza todo tiene un principio y un final. Incluso los Dioses pueden morir…

—Samus Aran.

Prologo. Lazos invisibles

Avancemos un momento a eventos que sucederán en el futuro. Lee con atención: ESTE CAPÍTULO NO ES EN EL PRESENTE, ES UN CAPÍTULO QUE SUCEDERÁ MÁS ADELANTE. Dicho esto empecemos.

Música de batalla

Nos encontramos en un planeta remoto, cubierto de junglas, formas de vida nativas altamente peligrosas, océanos de ácido sulfúrico y fuentes de agua dulce en los lagos y ríos, páramos desolados con formaciones montañosas, pero sobre todo una serie de ruinas antiguas perteneciente a los Yautja. En otras palabras, era un centro de caza donde los Sangre Joven hacían su iniciación.

Hay una gran batalla suscitándose en estas inmensas ruinas, los participantes: Sangre Contaminada junto a sus Xenomorfos sabuesos, mi clan y el ejército de la Federación. Los contaminados estaban utilizando nuevo armamento que no usaron en otros lugares por su difícil transporte, entre lo que se incluye torretas automáticas de plasma ígneo, vehículos de combate por tierra, robots autónomos entre otras armas consideradas prohibidas en la sociedad Yautja. Esto combinado con la fortificación de las ruinas, hacía difícil la tarea de enfrentarlos en su propio cuartel general, pero no era el momento de echarse para atrás, era la campaña final para derrotarlos de una buena vez.

Mis compañeros se mantenían ocupados luchando contra hordas de enemigos o personajes individuales, como Rhazor contra Berserk, pero yo me encontraba corriendo por una serie de pasillos de piedra atendiendo una llamada de auxilio por parte de un grupo de caza de mi clan que venía acompañado por un escuadrón de marines. Fui a toda prisa, ya que estaban siendo masacrados por una entidad desconocida, que no pertenecía a ninguno de los bandos presentes.

Terminé por cruzar una puerta automática de piedra y me encontré en una Arena de Combate, cuadrada con columnas rectangulares en la fosa y rodeada por picos en los bordes para impedir el escape de los gladiadores, todo hecho con piedra y muchas partes cubiertas de musgo. En el suelo yacían los cuerpos del escuadrón de marines y del grupo de Yautja de mi clan, todos masacrados por alguien que yo sabía de quién se trataba, pero que no diré ahora porque no es el momento para darlo a conocer. Como sea, este enemigo notó mi presencia y comenzó a acecharme entre las sombras, hasta que decidió atacarme por mi retaguardia al mismo tiempo que yo recargué mi cañón de brazo, mi giré rápidamente y apunté a este monstruo, disparando inmediatamente.

Este evento sucederá varios capítulos más adelante. Por ahora, volvamos atrás, al momento en que yo me rendí ante los Sangre Contaminada a cambio de la vida de Madeline Bergman.

Capítulo 21. Prisión

Repasemos lo que sucedió hace poco. La segunda flota de la Federación entabló un combate contra la nave nodriza de los Sangre Contaminada, donde casi nos destruyeron de no ser porque mi clan llegó a tiempo a salvarnos de una muerte segura. Creo que olvidé mencionar cómo es que mi clan pudo encontrarnos y llegar en el momento preciso, resulta que yo hablé con Zyra en algún momento en que explorábamos la Hecatombe Néfilim, solicitando su apoyo debido a uno de mis presentimientos que a veces tengo, y como siempre no me equivoqué.

Sin embargo, antes de poder hundir la nave enemiga, Berserk nos detuvo al advertirnos que tenía a Madeline Bergman como rehén, incluso nos la mostró amordazada y amenazada con una cuchilla de este Yautja. No podíamos hacer nada, ella pudo morir ya fuere por nuestra mano o por la de ellos, así que Berserk propuso un trato al que terminamos por acceder: Madeline a cambio de mí, así es, tuve que someterme ante ellos para salvar a la doctora, y por fortuna ellos cumplieron con su parte, pero yo ahora era una rehén. El rayo tractor que me estaba jalando finalmente me llevó al interior, apareciendo en un cuarto muy pequeño que se presurizó y terminó abriendo paso a uno de los corredores de la nave, donde sorpresivamente me recibieron muchos de los contaminados con Rastreador al frente de todos. Eso sí, no me recibieron de buena manera, ya que todos ellos me tenían en la mira con sus fusiles y otros con los láseres de seguimiento de sus cañones de hombro.

- Nos has causado muchos problemas, pero finalmente te tenemos en nuestro poder. – dijo Rastreador tras verme, apuntándome con una pistola de plasma. – Gran Rojo estará satisfecho con saber que pronto tendrá su preciada tecnología Chozo. Y Samus, será mejor que desactives tu armadura, incluso ese blindaje que posee no podrá resistir tantos disparos a quemarropa.
- Hazlo, si me matas destruirás el traje también, y si eso pasa supongo que tu Gran Rojo te cortará la cabeza por haber destruido algo de muy alto valor. – contesté, retando a este Yautja adiestrador de Xenomorfos.
- Si, eso es cierto, pero de igual forma tú ya no existirás. Habremos eliminado una de nuestras mayores amenazas en nuestros objetivos, y aunque yo no pueda verlo estaré contento de saber que cada vez más nos acercamos a lo que persigue Gran Rojo. Entonces, ¿te quitarás la armadura y seguirás con vida algunas horas más antes de tu futura ejecución, teniendo aunque sea un tenue rayo de esperanza de que podrás salir de aquí? ¿O prefieres ser pulverizada ahora mismo, sabiendo que dejarás en desamparo a todo lo que a ti te importa?

Ambientación

No podía hacer nada, no con esas armas apuntándome a la cara, tampoco podía morir adentro de una nave enemiga, mucho menos sin siquiera haber luchado antes por ello, no podía permitirlo, tampoco podía permitir que la galaxia cayera en manos de esta gente, o de los piratas y los Xenomorfos, o de los resucitados Néfilim cuya localización era desconocida. Sin más remedio, desactivé mi armadura y me quedé en mi Traje Zero, y uno de los contaminados se me acercó y me arrebató mi Paralizador de mi muslo, mientras yo tenía mis manos levantadas.

- Buena decisión. – dijo él.
- ¿Qué sigue ahora? ¿Tratarás de separarme de mi Traje ahora?
- No, aún no, aquí no tenemos los medios para hacerlo y sufrimos graves daños en toda la nave, obra tuya, de tu gente y de nuestros hermanos. – respondió, dando a entender que iríamos a algún otro lugar fuera de la nave, y luego me señaló a un camino por la izquierda. – Ahora camina, Berserk te espera al otro lado. Y no hace falta que vayas con las manos levantadas, mientras no te pases de lista nadie te va a disparar. – dicho esto, se dirigió a los otros yautja que lo acompañaban. – Escóltenla.

Hice lo que me dijo y caminé por el pasillo, sintiendo todos los cañones apuntándome en la espalda acompañado de leves chasqueos y gruñidos de ellos, sabía que estaban hablando entre ellos pero no podía entenderles ya que hablaban en su idioma, tampoco tenían sus traductores encendidos para escucharlos, pero era obvio que hablaban de mí. Los pasillos eran iguales a la de cualquier otra nave nodriza, estrechos con poca luminosidad; suelo, paredes y techo metálicos con paneles en las puertas que veías. La única diferencia era el desorden, escombros y chispas brotando en todas partes debido a los daños, así como yautja heridos y siendo atendidos; cabe destacar que aquellos que llegaban a mirarme los vi con ganas de desollarme viva, o algo peor, pero por órdenes de sus superiores no me ponían ni un dedo encima.

Los escoltas me llevaron al puente de control, igual de maltratada que el resto de la nave, donde Berserk dirigía a todo el personal sentado en un asiento hecho de piedra y metal. No había cristales que permitieran ver el exterior, pero sí varias pantallas cubriendo todos los ángulos visuales. Berserk se levantó y me miró, e hizo una indicación a los escoltas de retirarse de vuelta a sus deberes, dejándome sola con el viejo amigo y compañero de caza de Rhazor. Berserk se me acercó lentamente hasta quedar a unos pocos centímetros de mí, para luego quitarse su máscara tras desconectar los tubos de presurización alrededor de ella, dejando ver su horrendo rostro, mucho peor que el de cualquier otro Yautja conocido hasta ahora, con sus púas en las mejillas y cicatrices por quemaduras en gran parte de su cara, siendo éstas las áreas rojizas entre lo que debería ser su piel.

- Increíble pensar que una primate se haya convertido en líder de clan, pero ahora ya veo por qué fue así, sé por qué te eligieron en lugar de Rhazor tras la muerte del último líder a manos de los Legionarios, y no solo es por la forma en cómo peleas. Verás, muchos se intimidan al ver mi verdadero rostro, pero tú no parpadeas ni un poco. – dijo Berserk estando sorprendido por lo mismo, que no sentí intimidación alguna, y por cierto él estaba hablando en español sin ayuda de traductores artificiales, lo hacía con su propia voz aunque de forma pausada y pronunciando mal algunas palabras.
- He visto cosas peores. – afirmé recordando caras como la de SA-X, Ridley, o peor aún: Pesadilla. – Espero que con eso te haga sentir mejor. – añadí bromeando sobre su fealdad, a lo que Berserk reaccionó con una breve risa, que en su caso sería un chasqueo de alto volumen.
- Me gusta tu sentido del humor, espero que perdure de aquí a 2 días, entre el tiempo de viaje y lo que estarás por vivir después.
- ¿Viaje? ¿A dónde iremos? – pregunté, intrigada, pero Berserk no dijo nada al respecto y evadió la pregunta, por el momento.
- Acompáñame. Eres nuestra prisionera ahora, así que descansarás donde antes estaba la científica. Esto no es por cortesía, es por protección de todos aquí que te quieren asesinar, Gran Rojo te quiere con vida. Por aquí. – indicó hacia una compuerta a nuestra derecha, así que fui al frente con él atrás de mi, vigilándome.

Al igual que otras naves nodrizas, ésta tenía dormitorios grupales para la tripulación, es decir que no había nadie abordo que descansara en su propia habitación, excepto Berserk y Rastreador, y los prisioneros que ellos llegaban a capturar como en mi caso, por ello me llevaron a una celda en el área de los dormitorios donde también Madeline se había hospedado. En el trayecto seguí conversando con Berserk.

- En cuanto a tu duda de antes, sobre a dónde iremos, nos dirigimos a ver al Gran Rojo; en cuanto le informamos que pudimos capturarte ordenó que regresáramos a la base e iniciáramos el proceso de extracción de tu armadura. – explicó Berserk, contestando a mi pregunta que le hice.
- No tengo idea alguna de cuáles son los objetivos o lo que quiere lograr ese Gran Rojo con ello, pero creo que hay algo que ignora. La tecnología Chozo sólo funciona con los mismos Chozo, o aquellos que posean su sangre, es inútil en cualquier otro sujeto. Así que al menos que intente hacer ingeniería inversa, dudo mucho que consiga algo. – confesé para hacerle saber a Berserk de que su plan no iba a funcionar.
- Créeme, lo hemos preparado todo para que funcione. Tomó más tiempo de lo esperado por culpa de tu equipo de cazadores, sobre todo por Rhazor, quien se ha vuelto más fuerte desde que éramos novatos, aunque no lo suficiente como para poder vencerme.
- Hay algo que he querido saber, ¿cuál es la historia entre tú y Rhazor? ¿Cómo terminaste como un Sangre Contaminada? – volví a preguntar, y de hecho eran cosas que yo ya sabía y que me había contado Rhazor, pero yo quería conocer la versión de Berserk.
- A estas alturas creí que Rhazor te había dicho. No me gusta esa historia, así que me limitaré a decir que yo soy muy ambicioso a diferencia de Rhazor o de muchos otros, yo quiero más que el simple honor de cazar serpientes o pertenecer a algún clan de los tantos que hay. Yo sé que puedo ser mucho mejor que eso, los Sangre Contaminada me han demostrado que es totalmente posible, que puedo convertirme en el mejor guerrero nunca antes visto. Llegar a donde estoy ahora me ha costado demasiado trabajo, y también me ha dejado cicatrices que me recuerdan día a día que necesito ser cada vez más fuerte. – explicó él, algo que de cierta manera concordaba con lo que me contó Rhazor.
- En otras palabras, quieres ser tan poderoso que nadie pueda vencerte en combate, por eso estás con los Sangre Contaminada. ¿Pero acaso ese es un objetivo mutuo? Digo, me creo que todos los tuyos quieran ser así, pero eso acarreará problemas a futuro, muchos se revelarán y terminarán matándose entre sí por competir. Por lo tanto, creo que hay algo más allá, por alguna otra cosa existen los Sangre Contaminada, pero ni tú ni nadie me lo ha dicho. – dije haciendo un análisis rápido de la razón de la existencia de los contaminados, justo en el momento en que habíamos llegado a mi celda.
- Eso no me corresponde decírtelo. – dijo Berserk y abrió la puerta de mi celda, a la vez que también me colocó un artefacto en mi cuello, parecido a un collar pero con una pequeña pantalla al frente con signos de color rojo. – Esto es una bomba inteligente que se activará si intentas reactivar tu armadura, así que te recomiendo que no lo hagas, si no quieres quedarte sin cabeza. Ahora entra y espera, este viaje sería más corto pero el acelerador de partículas sufrió daños y no podemos abrir un agujero de gusano. – finalizó y cerró la puerta automática de mi celda.

Me encontré en una habitación pequeña con una silla inclinada donde me podía recostar, hecha a base de piedra y metal con superficie acolchonada; había luces amarillas que a diferencia de antes si iluminaban bien el interior, y las paredes y alrededor reforzados sin posibilidad de dejar algún escape al prisionero. Para ser una celda, he de decir que era bastante reconfortante estar ahí, estando segura así de que Madeline fue tratada bien en su integridad física, y yo tampoco debía buscar problemas innecesarios si quería seguir con vida y efectuar mi plan de escape improvisado, ¿y cuál era ese plan? No es el momento de decirlo, sólo voy a mencionar que Sylux fue clave en ello. Sin más qué hacer, decidí recostarme y descansar después de todo lo que pasó en la Hecatombe, cerré los ojos y caí en un sueño profundo.

No estoy segura de cuánto tiempo pasó, pero me desperté repentinamente cuando escuché que alguien abría mi celda, resultando ser un contaminado cualquiera que vino a despertarme. Él habló y no le entendí, pero me hizo una seña con la mano diciendo que me levantara y lo siguiera, eso mientras me apuntaba con una escopeta, después me llevó por otros corredores hasta llegar a una sala de observación, un lugar alargado con un cristal que permitía ver el exterior. Entré aquí y el guardia que me acompañó cerró la puerta, entonces las luces blancas en el suelo se encendieron al mismo tiempo, así como unas señales rojas en algunos soportes y también salió vapor del techo; me acerqué lentamente al cristal para ver las estrellas, descubriendo que estábamos cerca de un nuevo planeta, al que más tarde identificaría como LV-1201.

Mirando el vacío de las estrellas, un sonido artificial resonó atrás de mí y me giré rápidamente, donde un holograma rojo se formó frente a mis ojos hasta tomar la forma de un Yautja, y no de uno cualquiera, sino del mismo Gran Rojo, el temible yautja líder de los Sangre Contaminada. Esto lo supe por su apariencia distinta a la de otros contaminados y por lo que me había descrito Rhazor antes: una armadura completamente roja (que casi ni se notaba porque el holograma en sí era rojo), un cinturón que recordaba a aquellos usados por los antiguos samuráis, una máscara ornamentada con un tercer ojo en la frente, y dos katanas que cargaba en cada muslo sobre su cinturón.

- La Sucesora de la que hablan las leyendas, al fin te conozco. – dijo él primero.
- Debes de ser el infame Gran Rojo.
- Eso es correcto. – afirmó mientras caminaba alrededor de la sala, acercándoseme poco a poco. - He escuchado muchas cosas de ti por parte de mis tropas y de mis generales, letal como un Vy’drach (Fénix) y ágil como un Quatza-rij, y una descripción así no es algo que se deba tomar a la ligera. No te he visto luchar personalmente, pero el hecho de que nos tomó tanto tiempo encontrarte y capturarte dice mucho, es algo que hemos intentado desde aquella vez que supimos de tu existencia hace más de 6 años.
- … ¿6 años? – repetí con interés en ello. - ¿Cómo que 6 años?
- Te veo sorprendida, de acuerdo, te lo diré. – comenzó a narrar. - Verás, hay algo que debo explicarte acerca de la nave néfilim que tú y los otros destruyeron hace unos días sobre el planeta acuático. Esta nave vagaba en el vacío de las estrellas y estuvimos tratando de hacernos con ella desde hace mucho tiempo, pero cada vez que estuvimos cerca ésta aceleraba y la perdíamos, entonces en uno de estos intentos de obtenerla te encontramos a ti, justo en el Ojo del Reptil, región de la galaxia donde el destructor debía estar, y tras analizar tu nave descubrimos que era de tecnología Chozo con modificaciones humanas, pero no era una nave común, era de combate como lo ilustran las historias antiguas. No se ha vuelto a avistar un Guerrero Chozo desde hace más de 1500 años, así que debía pertenecer a la llamada sucesora de la que predijeron los Chozo al final de la gran guerra.

Espera un minuto… Ojo del Reptil, nave abandonada y vagando en el frío espacio, y yo presente en un lugar donde aquella debía estar. ¡Eso lo viví hace 6 años! Ahora todo tiene sentido, el rompecabezas está completo. En ese tiempo, se me encargó una misión de encontrar una estación espacial científica con la que se había perdido el contacto repentinamente; la tripulación de la estación, llamada WY, había sido asesinada por un Xenomorfo que me acosó durante toda la misión debido a que me veía incapaz de usar mi Traje gracias a un sistema de seguridad abordo. ¿Recuerdas cómo había llegado ese Xenomorfo ahí? La misma tripulación había avistado una nave abandonada, cargada con Ovomorfos, y decidieron abordarla para indagar, entonces uno de los Ovomorfos reaccionó a la presencia de estas personas y liberó un Atrapacaras que se adhirió al rostro de uno de los investigadores, llamado Freeman si no mal recuerdo. Eventualmente el personal llevó a Freeman de regreso a la WY, ignorantes de lo que iba a suceder, y el Revientapechos asesinó a este hombre y posteriormente a toda la tripulación tras evolucionar a la fase de Zángano.

¿Era posible? ¿Acaso esa nave que la gente de WY descubrió era el mismo Destructor Néfilim en posesión de los Sangre Contaminada y que recién destruimos? ¿Aquella nave siempre ha sido el nexo directo con la Hecatombe que Kanden reclamó? Esta fue una de mis mayores dudas en la vida, jamás resolví el misterio de esa misteriosa nave, perdición de WY, pero ahora ese cabo suelto quedó atado.

- Conociendo tu existencia, decidimos apoderarnos primero de la nave Néfilim, y cuando lo logramos nos concentramos en ti. Tus nexos con la llamada Federación y tu enemistad con los Legionarios nos iba a complicar el trabajo de secuestrarte, así que esperamos y esperamos algunos años, justo en el momento en que ambas organizaciones están vulnerables por la cruenta guerra que estalló. Y he aquí, después de varias pérdidas, terminamos el primer paso a nuestra causa. – finalizó lo que tenía qué decir él.
- ¿Causa? ¿Qué causa? Se me hace increíble saber que todo esto es para mejorarse a sí mismos, tú y tu clan corrupto, sé que hay algo más allá. – aseguré y el holograma dejó de caminar estando a un metro mío, quedó pensativo un par de segundos, como pensando si debía decirme o no, decidiéndose en que sí.
- Volver a nuestro hogar, nuestro mundo. – respondió.
- ¿Qué? – dije confundida.
- ¿Sabes por qué creé esta organización? No se trata de honor, ni de poder, ni de ambiciones. Todos los exiliados fuimos expulsados de nuestro mundo por una razón u otra, eso varía dependiendo de con quién hables, pero todos tenemos algo en común: queremos ser más fuertes, ser mejores guerreros sin importar lo que cueste o lo que debamos hacer.
- Dijiste que no se trataba de poder, sinceramente no te entiendo. – dije con honestidad, ya que esa afirmación no tenía sentido con lo siguiente que dijo.
- Tú que has sido líder de clan debes conocer nuestras maneras, el código de caza por el que la sociedad Yautja se rige, que aquel que quebrante este código innecesariamente o aquel que quebrante las más importantes leyes se convertirá en uno de nosotros, o conocerá la muerte. También debes saber el peligro que representan los Legionarios y las Serpientes actualmente, la Federación a la que te vendes todo el tiempo, y el revivido Imperio Galáctico Néfilim; con estas amenazas presentes, el código de caza no servirá para proteger a nuestra gente de ellos, llegará el día en que seremos superados y liquidados como casi sucedió hace milenios. Los humanos y los Legionarios son muy parecidos: violentos, egoístas, paranoicos, y están sedientos de poder como crees que lo estamos nosotros, no hay duda que algún día nos pondrán los ojos encima creyendo que deberían temernos cuando jamás nos hemos inmiscuido en asuntos ajenos, hasta ahora que el consejo de ancianos lo requirió.
- Tú lo que quieres es proteger a los tuyos, aún después de lo que te hicieron a ti y a los que te siguen. – dije en resumidas cuentas.
- Para lograrlo las leyes deben cambiar primero. Los Yautja tenemos la capacidad de tener un poderío militar mucho más poderoso que el actual, pero el código lo impide; todos anteponen al código antes que la vida en riesgo de un compañero de caza, todos anteponen al código antes que emplear armamento sofisticado contra un enemigo que puede ser extremadamente peligroso, el código se antepone aún cuando se está consciente del mal que habita en el universo e impide a la armada intervenir para prevenir. Escuchando las historias sobre los poderosos Chozo me inspiró a ver más allá de la cacería y pude ver lo mal que está el código, y por ello me autoexilié para prepararme y cambiar las cosas cuando estuviera listo, ese momento es ahora, estudiando tu armadura lograremos recrearla y el Consejo de Ancianos caerá, solo así se hará el verdadero cambio y esta vez seremos temidos con mayor razón, nadie nunca se atreverá a meterse con los Yautja. – añadió y terminó de contarme lo que planeaba hacer durante mucho tiempo.
- Dices que nosotros somos paranoicos, pero tú estás siendo igual. – resalté debido a que los Yautja jamás habían sido atacados en más de 12 000 años.
- Si, quizás ese defecto es algo mutuo entre los tuyos y los míos… - dijo y el holograma desapareció, sin despedirse ni nada.

Por último, la puerta por donde entré se abrió y entraron dos contaminados, uno de ellos siendo Rastreador, diciéndome que pronto llegaríamos al destino al que íbamos: su cuartel general, encontrado en LV-1201. Con la conversación con Gran Rojo terminada, regresé a mi celda y me quedé ahí hasta aterrizar.

Bitácora de Weavel. Los Hijos

Maravilloso, simplemente maravilloso. Es regocijante el hecho de haber encontrado este planeta olvidado en el cosmos, y no por lo rico que es en recursos naturales que permitió el renacimiento de nuestro ejército, sino porque tuvimos la fortuna de haberla conocido a Ella, a la que ahora llamamos Madre. Qué ciegos estuvimos al intentar repeler su intervención contra nuestra base, de haber sabido que nos mostraría su visión de un mundo perfecto no habríamos cometido tal imprudencia. Esto fue hace unos meses, y a causa de esto perdimos muchos soldados, pero con ello vino una recompensa aún mayor: los Hijos.

Estas criaturas provenientes de Madre, estos seres de aspecto insectoide y mecánico son la cosa más perfecta que hemos visto, son mucho más perfectos que nuestros preciados Metroides. Ella nos ha permitido estudiarlos ahora que estamos del mismo lado, y los resultados son tan increíbles que todo el Mando está igual de sorprendido: los Hijos tienen la peculiaridad de adaptarse a cualquier clase de terreno, no importa si se trata de tierra, aire o agua; de alguna manera modifican su estructura corporal dependiendo del entorno si así lo requieren. También pueden sobrevivir en toda clase ambientes hostiles, refiriéndome con eso a lugares con temperaturas extremas (sea fría o caliente) y atmósferas inhabitables para toda clase de seres vivos, debido a que ellos han sido capaces de superar incluso la necesidad del más sencillo acto voluntario de todos los seres vivos: el respirar.

En muchos sentidos son iguales a los Metroides, ambos tienen potencial como armas biológicas, son igual de letales y comparten un ciclo reproductivo y evolutivo parecido. Bastante similares, de hecho, pero el equipo científico descarta cualquier conexión entre las dos especies. Entonces, ¿qué hace tan especiales a los Hijos? ¿Qué los hace mejores que los Metroides?

En primer lugar, desconocemos cómo, pero los Metroides se ven incapaces de drenar la energía vital de los Hijos, teniendo que recurrir al uso de sus mandíbulas para lacerarlos; se han barajado varias hipótesis, como que los Hijos tienen una habilidad especial para impedir que su energía sea drenada similar a la de los Metroides, razón por la que entre estos seres gelatinosos no existen casos de canibalismo. Sin embargo, otras armas como los neutrinos de alta densidad puede afectarles, lo que hace más complicado este enigma. En cambio, los Hijos pueden defenderse contra ellos con sus ataques físicos y escupitajos de ácido, aunque eso también es inefectivo y no causan gran daño en el cuerpo gelatinoso de los Metroides.

En segundo lugar descubrimos que ellos se reproducen mucho más rápido. Los Metroides tardan años en terminar de invadir un planeta entero por su lento ciclo de vida. Los Xenomorfos, aunque no sean iguales de peligrosos, en cuestión de días hasta meses pueden apropiarse de un planeta; no importa si se tiene el ejército más poderoso que uno pueda imaginar, sucumbirá ante hordas y hordas de Hijos, mientras que los Metroides tienen una posibilidad de ser completamente eliminados antes de extinguir toda forma de vida que encuentre.

En tercera está el misterioso líquido negro que ciertas castas de Hijos secretan, pero de eso hablaré en otra entrada. En fin, los Hijos siguen siendo un misterio qué resolver, pero sin duda serán un gran aliado en conjunto con los poderosos Metroides. Madre tiene sus propios objetivos y compartimos un enemigo en común: la Federación Galáctica, ¿qué es lo que ella tiene en mente? Eso también lo diré después.

Capítulo 22. Mi muerte

Descansaba en mi celda, recostada con los ojos cerrados, pero despierta y aún pensando en mi conversación con el holograma de Gran Rojo. Él en realidad deseaba proteger el planeta donde vino originalmente así como a todos sus habitantes de toda amenaza alienígena, eso incluía a la misma Federación Galáctica y a los Piratas Espaciales. Siendo honestos, podía simpatizar con ese objetivo suyo, yo misma he sido testigo de lo malévolas y poderosas que pueden ser ambas organizaciones, los piratas lo han demostrado desde aquel recuerdo que tengo de K-2L, pasando por sus investigaciones y usos con el Phazon, y por último y más reciente la actual guerra galáctica donde están aliados con los Xenomorfos. La Federación, en concreto una rama de seres humanos corruptos, no dudaría en hacer toda clase de atrocidades para conseguir lo que persiguen, eso lo vi cuando descubrí las armas biológicas sobre la Nave Botella y más adelante con el encubrimiento de lo que realmente se hacía en los Laboratorios Espaciales Biometrox.

Decir que derrotando de una vez y por todas a los piratas terminará el mal en la galaxia, pero no es así, fue como dijo Sylux: “el peor enemigo de la Federación es la Federación misma”. Gran Rojo tenía razón en que los humanos somos parecidos a los piratas, y es justificable que se preocupe por ello, lo que no se justifica es la manera en cómo estaba tomando cartas en el asunto. Los Sangre Contaminada robaron tecnología de todo tipo, desde un disruptor de misiles proveniente de Dendroaspis y que instalaron en todas sus tropas para volverse invulnerables contra proyectiles balísticos, de igual forma se apropiaron de otras tecnologías con las cuales mejoraron la suya (como sus camuflajes que no se desactivan en el agua), y ahora querían mi Traje que es una herramienta con posibilidades ofensivas infinitas; de conseguir esto, los contaminados se volverían casi invencibles y serían un auténtico problema para la sociedad Yautja.

Gran Rojo podrá tener razón en sus argumentos, pero si fortalecer a los Yautja implica tener qué asesinar sin razón a miles de gentes como lo hicieron en Vho al destruir Frostbite, o bien aterrorizar a media galaxia con el poderío que espera desarrollar y utilizar, entonces no podía dejarlo salirse con la suya. Qué bueno que tenía un plan, ¿recuerdas? Volví a la realidad cuando Rastreador abrió la puerta de mi celda, lo vi con un artefacto en sus manos que consistía en dos círculos unidos mediante cinturones, y atrás de él venían otros dos contaminados acompañándolo.

- Hemos llegado a nuestro cuartel, colócate esto en los ojos y ponte de espaldas. – dijo Rastreador señalando con su dedo el artilugio de antes, que resultó ser un antifaz para impedir mi visión.
- ¿Y eso para qué? Creí que una vez terminada la extracción de mi Traje me matarían. – recordé lo que me dijo antes el mismo Rastreador.
- Y también te dije que podías tener suerte y lograr salir con vida de esto, y si eso sucede sería contraproducente ya que conocerías nuestras instalaciones, por lo que tendríamos que matarte de todas formas.
- Entiendo. – dije y él me arrojó el antifaz.

Las cubiertas de los ojos eran metálicas y no podía ver absolutamente nada, me ajusté los cinturones alrededor de mi cabeza y luego me giré 180° como ordenó Rastreador, entonces uno de los contaminados me colocó las manos atrás y me las inmovilizó con una clase de esposas unidas por un rayo azulado, y aparte también me colocó una cadena por medio de un orificio en mi collar explosivo, ese que explotaría de intentar activar mi armadura. Con la cadena podían mantenerme cerca de ellos y no intentaría huir… y fue la cosa más humillante que alguien me ha hecho, pero pude conservar la calma, sabía que la venganza vendría después y accedí a que me encadenaran.

La nave nodriza atracó en un campo abierto lleno de tierra y otras secciones con largos filamentos de césped, rodeado por pequeñas montañas con cascadas y bosques, ¿cómo sabía esto tenía los ojos cubiertos? Los sonidos delatan todo, y si había cascadas y aves cantoras, entonces debía haber bosques, así como sentía que pisaba el césped y la tierra. Las puertas del hangar se abrieron y sentí la brisa de aire fresco rozándome la cara, también escuché la llegada de varias naves yautja pequeñas al área, que Rastreador describió como “equipos técnicos para la reparación de la nave nodriza”. En fin, él y los otros dos fueron adelante y yo iba atrás, jalada por la cadena.

- No te tropieces, o te arrastraré por todo el camino. – me advirtió Rastreador si por alguna razón pisaba mal o tropezaba con una piedra en el camino.

Ambientación

A cada paso que daba, escuchaba nuevos sonidos que ya no eran naturales del medio ambiente, sino completamente artificiales, y cada vez más iban cobrando intensidad; desde grupos de yautja conversando entre ellos y que repentinamente se callaron tras verme a mí, alguna clase de vehículos de tierra pasando cerca, Xenomorfos encadenados y que se alborotaron cuando sintieron mis feromonas pero no podían desatarse, y un largo etcétera. Ni idea de a dónde me llevaban, pero en cierto momento nos detuvimos para que unos contaminados abrieran la puerta de algo, quizás de un recinto muy grande ya que dicha puerta tardó más tiempo de lo normal en abrirse. Ya no sentía la tierra en mis pies, ni los tantos escalones de piedra que subí y de los que me cuidé mucho para no caer, no, ahora era suelo macizo como de concreto y algunas partes eran metálicas, ya no había aire natural sino un sistema de calefacción que mantenía un ambiente cálido como un bosque tropical e igual de sofocante. No me extrañó, recordemos que los Yautja son “felices” en ambientes con temperaturas así, pero yo no tenía un cuerpo como el de ellos, por ende me estaba asando ahí mismo. Fue cuando pensé que ese era el cuartel general de los Sangre Contaminada.

Seguimos caminando, subiendo ascensores y sufriendo por el calor junto con toda mi transpiración, pensando únicamente en lo útil que es mi Traje Climático con sus capas aislantes y su sistema de refrigeración que me mantiene siempre fresca. De cualquier forma yo ya he soportado peores sensaciones y eso no era nada, pero fue de agradecer que llegáramos a un lugar con aire fresco luego de atravesar una puerta automática, y ese alivio se esfumó cuando me quitaron los grilletes de mis manos, la cadena de mi cuello y el antifaz de mis ojos. Era una especie de quirófano completamente oscuro excepto por la parte central iluminada con un halo violeta, donde también estaba una camilla de operaciones, una mesa con instrumentos médicos que desconocía por completo ya que eran muy diferentes a los instrumentos humanos, una especie de respirador junto a un monitor de pantalla táctil, en el techo también había más aparatos: uno consistía en una linterna justo encima de la camilla, tenía tres focos en formación triangular como las mirillas láser de los Yautja; alrededor cuatro objetos puntiagudos acomodados en formación cuadrada, parecían los cañones de plasma de los Yautja pero esos parecía que no eran de uso bélico por las circunstancias.

Luego de ver esto, Rastreador sacó una pistola muy pequeña cuyo cañón apenas y llegaba a los 5 cm, pero estaba cargado de una sustancia tranquilizadora que me inyectó en mi cuello, fue tan poderoso que sentí fatiga y no pude sostenerme de pie, caí de rodillas y mi visión se nubló a tal punto que las figuras humanoides no eran más que manchas deformes. Tras inyectarme el tranquilizante, llegaron tres cirujanos de los Sangre Contaminada (vestidos con trajes de cuerpo completo de color gris y sus respectivas biomáscaras) a quitarme el collar explosivo, me desvistieron por completo y luego me alzaron para colocarme sobre la fría camilla, entonces la pared que tenía frente a mí, en la parte alta de la misma, se distorsionó y pude ver que era una ventana disfrazada, donde vi a Gran Rojo (reconocible por su roja armadura) y a otro que supuse era Halconero, el Yautja con las alas metálicas y usuario de los Halcones robóticos, ambos personajes parados y observándome fijamente, mientras los cirujanos preparaban lo necesario para hacer lo que iban a hacer. Hecho esto, Rastreador y los otros guardias se retiraron del quirófano hacia otro lado.

- Bienvenida a nuestro Centro Científico, Samus. – saludó Rojo. – Construimos este lugar con los pocos recursos de los que disponemos, una tarea nada sencilla y que nos costó mucho esfuerzo levantar al igual que el resto del complejo, pero los resultados han dado sus frutos, y ahora tenemos el poder del conocimiento en nuestras manos que nos guiará a la victoria. Sabes, gracias a este lugar logramos mejorar nuestros camuflajes, replicar el poderoso y codiciado armamento de nuestro honorable ejército de autodefensa, adaptar la tecnología que hemos robado para que pudiera ser utilizado por nuestros hermanos, y también sirvió para que la científica humana ampliara las capacidades mutagénicas de las Serpientes que tenemos en cautiverio. Claro, ese crédito no se lo podemos dar únicamente a ella, admito que era la pieza que nos faltaba, pero también tenemos un equipo científico muy bien capacitado en todas las áreas de la ciencia. Como verás, este lugar es tan importante y tan apreciado, gracias él pudimos llegar tan lejos, gracias a la ciencia que desarrollamos pudimos organizarnos como clan y ser un formidable oponente. Y gracias a él, podremos obtener lo que hemos estado persiguiendo por tantos años, está adentro de ese cuerpo tuyo, guardado en el código genético que se te fue alterado para poder hacer uso de las poderosas reliquias Chozo. A decir verdad, los Sangre Contaminada hemos viajado a muchos mundos, y fue en uno de ellos, un planeta rico en biodiversidad y con espíritus hostiles, en donde hallamos varias de estas reliquias; las estudiamos minuciosamente, admiramos tanto la manera y el empeño en que fueron elaboradas que nuestras réplicas eran bastante inferiores, tanto que no se diferenciaban mucho de nuestras armas originales. Siempre he admirado a los Chozo, eran como Dioses en todo lo que puedes pensar, y por ello me propuse a cambiar las cosas, hoy mismo será el día en que nos apoderaremos de algo más complejo y que servirá a nuestra causa; realmente seremos mucho más poderosos de lo que podemos imaginar, ese es nuestro destino.
- ¿Qué…? ¿Qué fue lo que me inyectaron? – pregunté con mucho esfuerzo acerca del tranquilizante tras el discurso de Rojo, apenas y pudiendo hablar, pero él me entendió a la perfección.
- Simplemente es otra de nuestras maravillas creadas, un potente depresor elaborado con una de las tantas criaturas venenosas que habita este mundo, cuyo efecto es tan fuerte que incluso nosotros nos vemos afectados en una dosis igual. Afecta directamente a tu sistema nervioso, pero específicamente lo que se ve comprometido es tu motricidad, ya que como has notado te cuesta hasta mover los labios, y dicho líquido permanecerá en tu torrente sanguíneo por el tiempo suficiente en lo que estos cirujanos hacen su labor. –explicó con detalle lo que me habían inyectado, pero Rojo me vio inquieta y dijo unas últimas palabras para reconfortarme... o eso hasta las últimas líneas. – Puedes estar tranquila, no sentirás ningún dolor en el proceso de extracción, lo peor vendrá después. Una vez que terminemos, tendrás el gran honor de que yo mismo te arranque el espinazo con mis propias manos.

Los focos centrales me bañaron con láseres rojos que los cirujanos activaron por medio del monitor, un sonido grave se fue agudizando cada vez más y dos de los doctores me colocaron unos nodos negros a lo largo de mi cuerpo, moví mis ojos hacia la pantalla y por lo que pude ver me estaban escaneando desde afuera hasta mi ADN, y después los cañones a mi alrededor descendieron un poco y se movieron ligeramente para apuntarme directamente. Los cirujanos de los nodos voltearon a ver al otro frente a la pantalla y asintieron, entonces el de la pantalla hizo un último movimiento y esos cañones expulsaron rayos verdes que afectaron físicamente mi cuerpo; no era difícil saber que la extracción ya había comenzado.

Era verdad, no sentía dolor alguno, pero sí sentía que algo se separaba de mí, de mi esencia, mi respiración se aceleró e incluso sentía mi corazón latir con más fuerza, mi cuerpo convulsionaba desesperadamente como si estuviese suplicando y esforzándose para impedir la extracción, además yo hacía todo lo posible por mover aunque fuera mis dedos, cosa que pude lograr pero no era lo suficiente como para hacer algo y evitar que me quitasen mi Traje. Fue en ese momento en que quería desesperadamente que se efectuara el plan de escape que había desarrollado improvisadamente, ¿y ese cuál era? Aquí Sylux tomó parte, ya que mientras él veía como me abducían logró dispararme uno de sus dardos rastreadores en mi espalda, dicho dardo terminó cayendo en el interior de la nave nodriza enemiga cuando me obligaron a desmaterializar mi Traje, así que ahora podían rastrear al enemigo e ir a mi rescate de modo que ellos no lo viesen venir y tomarlos por sorpresa.

A pesar de lo que me pasaba, pude ver de nuevo la pantalla y vi que el procedimiento estaba cerca de concluir, que la información de mi traje estuvo a punto de ser transferida a otro lugar y me iba a quedar indefensa completamente, no solo eso, realmente me iban a matar después. Afortunadamente mi plan funcionó.

Ambientación

En ese momento hubo un temblor en el quirófano que desconcertó a los presentes, eso me hizo recobrar un poco la compostura gracias al rayo de esperanza que pude sentir y pude activar únicamente mi cañón de brazo, bastando un solo rayo para destruir la triple linterna del techo que interrumpió con la extracción; sin embargo perdí la concentración y mi cañón volvió a desvanecerse, entonces con un esfuerzo sobrehumano le arrebaté uno de los tranquilizantes a uno de los cirujanos y a todos les disparé con los dardos (las pistolas eran de ataque a distancia), dejándolos inconscientes, después vi a Gran Rojo salir de ese pequeño cuarto en donde estaba y ahora yo debía salir de ahí.

Traté de concentrarme de nuevo y por segunda ocasión mi cañón fue lo único que reapareció, pero me sirvió para disparar un misil a la puerta reforzada de cristal que noqueó a un contaminado que iba corriendo a su puesto de combate; salí tambaleándome sin darme tiempo a vestirme con mi Traje Zero, por lo que iba totalmente desnuda huyendo por el pasillo quien sabe hacia dónde, sudando excesivamente de nuevo por la temperatura fuera del quirófano, con mi vista nublada y tenía que apoyarme de las paredes para no caer al suelo, al menos en esta ocasión pude mantener mi cañón activo. Sin rumbo y con las alarmas de emergencia resonando en mi mente, seguí andando lo más rápido que podía ya que me había encontrado a varios contaminados y robots de defensa suyos, siendo éstos máquinas bípedas de 1.20 metros de alto cuyo cuerpo central parecía de nueva cuenta un cañón de plasma de hombro, pero con dos púas en la parte inferior que parecían colmillos de elefante o mamut, dichos droides disparaban plasma incendiario y huía de ellos y de sus aliados Yautja, o mejor dicho los retrasaba con ayuda de mis rayos y misiles, ya que sin mi retícula del casco no podía atinarle a ninguno de ellos.

Pasó más tiempo y ya podía caminar sin depender de mis brazos, y fue cuando me fijé en uno de los tantos monitores que podías encontrar en las paredes que había algo extraño: dichas pantallas mostraban una señal de peligro en un área específica del centro científico, no hubiese podido saber de qué se trataba dicho peligro de no ser porque dicha área del centro venía acompañada por el modelo tridimensional de un atrapacaras. Así es, era un cuarto de confinamiento de estos seres que se vio perjudicado por la invasión sorpresa de mi gente, por ende andaban sueltos ahora.

A raíz de eso me distraje y no pude sentir que había un contaminado son su camuflaje frente a mí, y para cuando me di cuenta me había disparado una red con su pistola de redes, derribándome al suelo y dejándome inmovilizada en posición fetal mientras veía cómo ese sujeto desactivaba su invisibilidad, revelando ser Halconero.

- Te trajimos y estuvimos a un paso de completar otro objetivo. Sabes, pensé en que tu captura fue demasiado sencilla y sospeché de ello, pero decidí no hacer caso a mis paranoias y proseguimos con el plan. Fui un estúpido, ¡nos tendiste una trampa desde el principio! – exclamó al mismo tiempo que me pateó el vientre y me sofocó. – Gran Rojo puede que me liquide por esto, pero por el bien de nuestra organización te liquidaré ahora mismo, ¡muere!

Halconero tenía una maza afilada cargando, la colocó en posición y se propuso a destriparme con ello, pero fue detenido por una pistola de púas que dispararon desde su espalda, fallando tres púas y la cuarta se enterró demasiado en su pierna que casi perdió el equilibrio. Rastreador descubrió a sus enemigos y no eran otro que tres Yautjas de mi clan, cinco marines equipados con diferentes armas y ambos dirigidos por Rhazor. Sin tener otra opción, Halconero huyó al saltar por un barandal y extender sus alas para perderse, mientras los marines le disparaban con sus armas y los Yautja con sus cañones de plasma.

Sin enemigos presentes, Rhazor se me aproximó rápidamente y me liberó de la red con sus cuchillas, vio que yo iba dopada por el efecto del tranquilizante y no me preguntaba otra cosa excepto que si me encontraba bien. Cuando le dije que sí, se calmó y me dijo que me rastrearon, pero que se tardaron debido a que escanearon la superficie del planeta para ubicar la base de los Sangre Contaminada, descubriendo que había dos de ellas, pero que yo debía estar en aquella donde estuviese más cerca de la nave nodriza en que me secuestraron. Dicho esto, le agradecí el hecho de haber venido a mi rescate, a él, a mi clan y a los marines.

Listos para escapar puesto que nosotros no teníamos las fuerzas suficientes para encarar a los contaminados, algo nos sorprendió y fue el preámbulo para lo que viene después. Desde un ducto de ventilación aparecieron muchos atrapacaras, nos deshicimos de ellos gracias a que un marine cargaba consigo un lanzallamas y reanudamos la huida, desafortunadamente uno de esos bichos logró ocultarse del napalm y con un salto se adhirió a mi cara, dejándome totalmente inconsciente.

Lo único que recuerdo después de eso es que venía semiconsciente, me di cuenta que me llevaban cargando entre cuatro yautja sobre una camilla y corriendo a toda velocidad hacia alguna parte de mi nave nodriza. Me salvaron de los contaminados, pero ahora cargaba un Xenomorfo en mi pecho. Me desvanecí unos segundos y volví a abrir los ojos, encontrándome ahora en el interior de un Nódulo Médico de tecnología Yautja, no sabía qué es lo que hacían, pero inmediatamente sentí un dolor insoportable en mi pecho, sentí los colmillos del revientapechos devorando mis músculos, rompiendo mi caja torácica mientras yo escupía litros de sangre, y por último abrió los tejidos exteriores acompañado de un chirrido que me quedará en la memoria para la posteridad.

Ese fue el día de mi muerte, mi primera muerte…

Enciclopedia de armamento Yautja. Armas arrojadizas

Bomba Remota

Es un explosivo con dos cuchillas anexadas que le permiten anexarse a superficie solidas y neutralizar al objetivo de forma casi inmediata, provocando hemorragias internas. Una vez hecho esto, la bomba no se activará hasta que el Depredador lo decida, y para ello utiliza el panel del brazo izquierdo para detonar el explosivo de forma manual.

Aunque no pueda explotar automáticamente por proximidad de un objetivo, la bomba remota es un arma temible, ya que una sola de ellas puede destruir vehículos pequeños y de grueso blindaje, razón por la que muchos Yautja prefieren evitar lo mayor posible el uso de las bombas al no brindar muertes honorables.

Minas

Las minas son una variante de las bombas remotas, siendo que existen más tipos de minas y todas se activan por proximidad de un objetivo gracias a unos sensores láser invisibles para el enemigo. A diferencia de las bombas, las minas poseen un diseño triangular y son más efectivas contra infantería, aunque ambas pueden adherirse a los muros

  • Mina de plasma: Estas minas detonan en un estallido de plasma que vaporizan al objetivo, aunque apenas y cubre un metro de radio.
  • Mina incendiaria: Estas minas expulsan una sustancia incendiaria que queman al enemigo o lo reducen a cenizas directamente. No son tan potentes como las minas de plasma ni tampoco resultan eficaces contra enemigos artificiales (robots o sintéticos), sin embargo poseen un radio de impacto de 5 metros.
  • Mina EMP: Minas que emiten pulso electromagnético que desorienta a los enemigos orgánicos y que resulta fatal en enemigos mecánicos-biomecánicos. Es útil también contra los camuflajes Yautja.
  • Mina sónica: Bombas inofensivas utilizadas para incapacitar presas orgánicas por medio de luz multi-espectral y ondas de sonido sub-sónicas que afecta al sistema nervioso. Inefectiva contra seres mecánicos-biomecánicos.
  • Mina láser: No son explosivas a diferencia de las demás, pero crean barreras láser que pueden amputar a quien ose tocar los haces de luz. Son útiles para bloquear entradas, salidas y otros accesos.

Shuriken

El Shuriken es un arma cortante muy poderosa. Consiste en un disco con seis afiladísimas navajas curvadas capaces de cortar hasta tres pulgadas de piedra sólida. El Shuriken funciona en conjunto con las bio-máscaras y sus modos de visión, ya que se puede fijar un blanco y el shuriken lo perseguirá, fallando raras veces y con la capacidad de cambiar su trayectoria a medio camino. El usuario, en respuesta, puede llamar a su shuriken de vuelta si éste falla y automáticamente regresará con su dueño. Debido a esto se cree que esta arma posee inteligencia artificial.

El shuriken puede atravesar múltiples objetivos a la vez con tanta fuerza que incluso los puede empalar contra las paredes. Existen variantes completamente redondas cuyo uso es igual, y la diferencia entre ambos es simplemente estética.

Aquellos que se especialicen en el uso de los shurikens pueden convertirse en Maestros del Disco, que usan discos o shurikens con la capacidad de encajarse en los cuerpos de sus víctimas y destriparlos desde su interior. Ellos también controlan sus armas por medio de la telepatía.

Capítulo 23. Tercer Doppelganger

¿Dónde estoy? No lo sé, es un lugar que nunca había visto. Estoy acostada bocabajo sobre un suelo de piedra, y cuando me levanto no solo me doy cuenta que no llevo mi Traje puesto, sino que me encuentro sobre una roca flotante en medio de un inmenso vacío. Alrededor hay más rocas así, algunas de menor tamaño y otras tan grandes que una Nave Patrulla de Clase Anhur podría aterrizar perfectamente; más allá en el cielo y debajo de las rocas no hay otra cosa que nubes grises y oscuras, un intenso viento que me forzó a entrecerrar mis ojos y cuyo sonido era lo único que podía escuchar, ni animales, ni plantas, ni demás seres vivos podía ver. Desorientada y desconcertada, di un solo paso y una voz misteriosa resuena en mi cabeza:

- <<Samus.>> - decía la voz, que de hecho era femenina, y creí que fue mi imaginación, pero luego volví a oír lo mismo. - <<Samus.>>
- ¿Hay alguien aquí? – pregunté y veía con detenimiento todo el escenario, pero no había nadie.

Entonces sentí algo detrás de mí materializándose de la nada, me giré inmediatamente y vi un aura blanca flotando, que pronto empezó a tomar forma humanoide y pude reconocer perfectamente la figura.

- ¿Samus Oscura? – dije, perturbada por su presencia. - ¡Pero tú…! ¡Yo te maté!
- La muerte no existe en realidad, lo que llamas vida simplemente se transforma en algo más. – dijo Samus Oscura en respuesta a lo mío, ¿qué quiso decir? – Muy pocos estamos conscientes en este plano de la existencia, y si estás aquí significa que has pasado por eso que conoces como “muerte”. Pero tú acabas de morir de la peor manera posible: engendrando a una de sus Creaciones.
- ¿Sus Creaciones? ¿A quién te refieres?

Lo último que sucede es que siento los rayos de un astro rey, o sea de un sol, irradiándome la espalda, y cuando me volteo descubro que una porción del cielo nublado, casi justo encima de donde yo estaba, se despejó para dejar entrar a aquella luz. Aquello me causaba ceguera y no podía ver con claridad, pero si noté que algo descendía de ese hueco celestial, algo colosal mientras volvía a escuchar la misma voz de antes repitiendo lo mismo. <<Samus>>, <<Samus>>, <<Samus>>. Inmediatamente desaparecí de ese extraño lugar.

- ¡Samus! – dijo ahora una voz masculina muy conocida, abrí mis ojos y vi borroso, pero mi visión se recuperó y reconocí a Anthony mirándome con una cara de preocupación.
- ¿Anthony?

Fue solo un sueño, un sueño de lo más raro que he tenido. Desperté acostada en una Habitación de Cuarentena adentro de la NFG Agartha, tenía puesto un nuevo Traje Zero de color gris claro con partes oscuras. No recordaba nada de lo que había pasado, ni en ese instante sabía el lugar en donde estaba, pero Anthony, vestido con su uniforme, estaba a mi lado para ayudarme a refrescar la memoria.

- Estás en la NFG Agartha, tus amigos extraterrestres lograron lo que creímos imposible: salvarte la vida después de lo que te pasó. – dijo Anthony, sabiendo así que esa habitación estaba en el acorazado Olimpo de Hudson.
- ¿Salvarme la vida? ¿De qué hablas? ¿Qué sucedió? – pregunté frotándome los ojos con mi mano, pues no sabía de lo que hablaba.
- ¿No recuerdas nada? – me preguntó ahora él, extrañado.
- Recuerdo que los Sangre Contaminada estaban por arrebatarme mi Traje, que pude liberarme de su yugo y encontré a Rhazor en medio de mi escape pero… no sé lo que pasó después, supongo que no pude resistir más el efecto de esa droga que me inyectaron. – repasé entre mi memoria y llegué a una conclusión de porque sufría de amnesia.
- Bueno, la verdad es que es algo peor que eso, te explicaré…

Anthony me contó a detalle lo último. Fui víctima de un atrapacaras que escapó del confinamiento de los contaminados, y debido a que mis refuerzos se hallaban en suelo enemigo, fue muy difícil salir de ahí a diferencia de como entraron, razón por la cual llegué a tener un revientapechos en mi interior, desarrollándose poco a poco. Lo bueno de todo es que no hubo bajas de nuestro lado ni tampoco se logró abatir a alguien del bando contrario (excepto a unos cuantos Xenomorfos domesticados, que sirvieron de iniciación para los jóvenes del clan), lo malo es que cuando los Marines y mi clan lograron retirarse a la órbita de LV-1201 ya era muy tarde: el revientapechos logró completar su desarrollo y estuvo listo para ver la luz, los Yautja me colocaron adentro de una unidad médica para la extracción biológica, pero ya era muy tarde.

¿Cómo me salvaron la vida? Dejándome morir. El revientapechos hizo su trabajo pero fue atrapado por un brazo mecánico de la unidad para impedir su escape, entonces la máquina médica se dedicó ahora a reparar los daños causados a mi cuerpo por medio de otros brazos y sistemas láser que terminaron por reconstruir mi tórax, me inyectaron sangre artificial para compensar la que perdí por el nacimiento de ese monstruo y voila, resucité a los tres minutos. Escuché atentamente a Anthony decirme esto, y finalmente aquellos recuerdos perdidos regresaron a mi mente, pero comencé a sentir molestia en mi pecho, ya que también recordé lo que se sentía cargar a una de esas cosas dentro y puse mi mano encima, sintiendo también una anomalía en mi piel debido a la cicatrización. Te preguntarás qué es lo que se siente tener un revientapechos adentro, pero no es otra cosa que sofoco y episodios de intensos dolores. En otras palabras, no quieres saber qué se siente.

- ¿Te sientes bien? – dijo Anthony preocupado por mi reacción.
- Sí, es solo que… No importa, solo dime que se deshicieron de ese Xenomorfo en cuanto me arreglaron. – dije estando inquieta por saber el destino de ese parásito, cosa que no me contestó Anthony sino Rhazor, quien se hallaba parado a lo lejos de la sala sin darme cuenta de que él estaba presente.
- Después la cirugía te trasladamos aquí para que despertaras en un ambiente más agradable para lo que estás acostumbrada, y fue ahí cuando eliminamos a la Serpiente con un chorro de nitrógeno líquido. Después lo mandamos a la cámara de desechos y ahora mismo ya no debería quedar ni un rastro de él. – explicó Rhazor a mi duda, aliviándome de que una abominación así estaba muerta… ¿o no?

Rhazor recibió un llamado de emergencia por parte de Zyra en nuestra nave nodriza, con reportes de que una Serpiente, o sea un Xenomorfo, se encontraba acechando los corredores y matando a todo aquel que se le cruzara en el camino. ¿Un Xenomorfo? ¿Un simple Xenomorfo estaba causando tanto daño? Algo no estaba bien, me recorrió un escalofrío en todo el cuerpo en pensar que mi clan estaba teniendo problemas contra un solo enemigo bastante común, así que con un poco de esfuerzo me levanté de mi reposadera.

- ¡Samus, espera! Deja que vayamos Rhazor con los otros cazarrecompensas, tú necesitas descansar. – sugirió Anthony pensando en mi salud y tratando de detenerme.
- Debo hacer esto, Anthony, hay algo que me da muy mala espina. – dije y pude levantarme sintiendo algunas punzadas en mi pecho que pronto desaparecieron, me concentré y activé mi Traje para volver a la acción. – Estaré bien, mejor quédate atento ante cualquier señal de represalia por parte de los contaminados, que si nos toman por sorpresa no la contaremos.
- Tan ruda como siempre, ¿no? – dijo tras reírse silenciosamente. – De acuerdo, ve con cuidado, aquí estamos esperando refuerzos con los que alcanzamos a contactar, tardarán como uno o dos días en venir, espero que no sea mucho tiempo.

Rhazor y yo salimos a toda velocidad hacia la nave nodriza por medio de un túnel umbilical que conectaba ambas naves, es decir que no fue necesario ir a mi vehículo para llegar a nuestro destino sino que ese túnel fue todo lo que necesitamos. A medio camino en el túnel escuchamos la alarma de emergencia en el interior de la nodriza, abrimos la puerta y encontramos a varios Yautja movilizándose hacia una sola dirección, ahí también apareció Zyra, la tercera al mando.

- Líder Samus, Rhazor, hemos atrapado a la Serpiente en el cruce que conecta el almacén, el cuarto de máquinas y el reactor de energía. – informó Zyra ahora con buenas noticias.
- ¿Cuántas pérdidas tenemos? – preguntó Rhazor.
- Ese monstruo acaba de asesinar a cuatro, lo vimos en las cámaras, ellos ni siquiera eran novatos y aún así no fueron rivales. – agregó Zyra contestando la pregunta de Rhazor, impactada por lo que atestiguó y dolida por la pérdida de dichos Yautja.
- Ellos no morirán en vano, Zyra. Ya quedó atrapado ese Xenomorfo, ahora queda destruirlo.

Los tres nos dirigimos al cruce que dijo Zyra y en el pasillo nos reunimos con varios otros Yautja preparados para la batalla, mientras que otros más estaban cubriendo los demás accesos al lugar. El xenomorfo no tenía manera de escapar, los ductos de ventilación son muy pequeños y toda la estructura de la nave resistente a la sangre ácida. Fue entonces que escuchamos que el xenomorfo golpeaba la puerta de nuestro lado, intentando abrirla, y todos apuntamos a la puerta ya que la iba a poder abrir; hizo un golpe más, y otro, y otro, hasta que atravesó la puerta con su cola dejando un hueco que hizo más grande con sus manos, abriéndola así poco a poco hasta asomar su rostro. Fue esa cara lo que me dejó la sangre helada y paralizada.

Ese xenomorfo era muy distinto a los otros, en vez de una mandíbula con afilados dientes poseía un pico de ave bastante grueso, la parte superior de su cabeza era traslúcida y de color verde, y cuyo interior se podía ver varios núcleos rojos como los de los Metroides. Aquella cosa abrió su pico y dejó ver su mandíbula interior, acompañada de un grito que era una mezcla de un lloriqueo de metroide, un chirrido de Xenomorfo y el grito de un águila. Mi temor se volvió realidad: el revientapechos que yo cargaba sobrevivió, y se convirtió en algo mucho más letal que un Xenomorfo o un Yautja. Uno de los miembros del clan tomó la iniciativa y disparó su cañón de plasma directo a la cara del bicho, haciéndolo retroceder y derribándolo al suelo, matándolo aparentemente. Otro yautja terminó por abrir la puerta, así como los otros accesos se abrieron para dejar pasar a los guerreros y todos vimos con detenimiento a ese bicho. Aparte de su cabeza, tenía unas hombreras redondas mucho más pequeñas que las mías, una piel menos rígida y más llana que el de otras clases de xenomorfos, así como una serie de púas en antebrazos, piernas y hombros.

- No lo puedo creer, ese pico que tiene… - dijo Rhazor impresionado por lo que tenía frente a él: mi xenomorfo.
- ¿Cómo pudo sobrevivir a un baño de nitrógeno? – se preguntó Zyra, ya que era imposible que un ser vivo pudiera sobrevivir a ello, a menos que fuera de climas helados.

Aún más increíble es que ese Xenomorfo siguió con vida, e intacto de hecho, después de recibir un disparo de plasma, y de forma imperceptible (e increíble de nueva cuenta) pudo entrar en Forma Alternativa, específicamente en una Morfosfera, y usando una Turbosfera escapó bajo nuestros pies y nos empujó agresivamente hasta perderse de nuestra vista. Aún así en toda la nave había sensores de movimiento y en el puente de mando pudieron detectar que el xenomorfo, que a partir de ahí le puse el nombre de Xeno-Aran, se dirigía al túnel umbilical por donde Rhazor y yo llegamos, entonces ambos fuimos tras él… o mejor dicho ella.

- ¡Anthony, el enemigo se dirige a la Agartha! – advertí por el comunicador al comandante.
- ¿De verdad? Uf, que bueno que me preparé para esto; no te preocupes, princesa, levanté una barricada frente a la puerta y tus amigos están aquí también. – dijo, refiriéndose a Sylux, Noxus y Spire.
- Un gusto ver que te has recuperado, Samus. – dijo Sylux estando aliviado por mi bienestar.
- Deja el resto a nosotros, esa cosa no va a pasar de este punto. – aseguró Noxus que también vigilaba el acceso.
- Así es, una vez que terminemos podrás volver a tu cama y descansar a gusto. – dijo Spire enseguida.
- ¡Escúchenme, si el xenomorfo llega a forzar la puerta DISPÁRENLE CON TODO! ¡Que toda bala y rayo rocíe su cuerpo! – avisé para así poder asegurar la muerte de Xeno-Aran.
- Oye, relájate, solo es un insecto, nos hemos enfrentado a muchos de ellos ya. – dijo Sylux, confiado de la situación.
- ¡No, no lo entiendes! – respondió Rhazor. - ¡No es una Serpiente normal!

Logramos alcanzar la puerta hacia el umbilical y avistamos a Xeno-Aran a mitad del camino, brillando en un halo de luz azul y agachada, como si se estuviera preparándose para algo. Esa pose parecía que se preparaba para hacer la Técnica Cometa, y no me equivoqué, hizo dicha técnica convertida en esfera y agujeró la puerta de la Agartha matando a muchos de los soldados que defendían el acceso, lastimando también a mis compañeros. Sin perder tiempo avancé y miré a los heridos, notando que los cazadores se encontraban bien pero aturdidos y Anthony se había lastimado el hombro tras impactar con la pared; el resto de los Marines terminaron completamente destrozados y desfigurados con su sangre cubriendo el suelo, mientras que otros sufrieron contusiones graves y otros heridas leves.

- ¡Anthony! – exclamé.
- Solo es un hombro dislocado. – dijo pero aún así se quejaba. – Parece que es cierto, ese Xeno no es normal.
- Eso pareció ser una especie de técnica cometa. – dijo Sylux pensativo, algo le llegó a la cabeza y me volteó a ver. - ¡No puede ser! ¿¡Acaso es posible!?
- Si, lo es, y por ello traté de advertirles, y por ello es que debemos detener a ese fenómeno a toda costa. – dije yo pero no sabía a dónde buscar, hasta que el almirante Hudson nos habló a todos.
- ¡Escuché todo y creo que deben saber esto! ¡El xenomorfo ese acaba de entrar al Hangar de Aterrizaje 1! No lo creo, ¡las balas rebotan cuando hacen contacto incluso si son de Minigun, lo mismo con las GMX-04! ¡Samus, se acaba de colar adentro de TÚ NAVE! – informó Hudson completamente sacado de onda por lo que estuvo viendo en las cámaras de vigilancia.

Mi equipo y yo fuimos a toda velocidad hacia ese hangar, y cuando llegamos vi mi nave en pleno vuelo que pronto abandonó la Agartha para dirigirse de vuelta a LV-1204, a la vez que otros tantos soldados y marines le disparaban a mi preciado vehículo sin causar daños visibles gracias a su poderoso blindaje. Enseguida llegaron varios otros marines, soldados de ambos géneros, y varios médicos a atender a los heridos.

Yo estaba de piedra, se suponía que yo y Adam éramos los únicos capaces de pilotar mi nave, pero Xeno-Aran lo hizo como si nada, ya que ese enemigo tenía mi propio ADN que es una mescolanza de varias especies, explicando así la cabeza transparente con núcleos y el pico de Xeno-Aran, vestigios Metroide y Chozo respectivamente. Aún así, un Xenomorfo común no iba a ser capaz de poder entender el funcionamiento de una nave, ni siquiera iba a poder saber lo que es una nave en sí, diciéndome que esta aberración mía era mucho más inteligente de lo que creí. Pero, ¿por qué se dirigió a LV-1204?

Sea como sea, Xeno-Aran iba a ser uno de mis peores y más mortíferos enemigos a los que he enfrentado nunca. Tenía en su poder algunas mejoras de origen Chozo de las que yo disponía, eso incluye una defensa como el de mi Traje Climático con el que pudo sobrevivir al nitrógeno, la Aceleración, una Morfosfera y el turbo, y más adelante descubriría que tenía otras más excepto las de origen extranjero, como mi Campo Aislante, o armamento como mi Rayo o Misiles. De cualquier forma, el tercer doppelganger no iba a ser fácil de vencer.

Miniepisodio. Alucinaciones

Soy Emneid, ex–Pirata Espacial. Escribo esto porque cosas raras me han estado pasando desde hace varios meses, pero últimamente se han intensificado más. Todo comenzó desde que la Cazadora me libró del control de Madre, ese día que fuimos enviados a destruir el cuartel general federal y posteriormente infestar el planeta con los Hijos, o Xenomorfos como les dicen aquí; le estoy eternamente agradecido a la Cazadora por eso, pero fue a partir de ahí que estas sensaciones aparecieron, y no tengo idea del por qué me está pasando.

No sé cómo explicarlo, escuchaba voces en mi cabeza que desaparecían al poco tiempo, creí que era mi imaginación pero últimamente las escucho con mayor claridad, y es una voz que reconozco muy bien, es la voz de Madre. “Emneid, Emneid, vuelve a mí”, “no puedes huir ni esconderte”, “sé dónde estás”, “sigue mi voluntad”; eso es lo que me dice con frecuencia y me está volviendo loco, no he podido dormir bien gracias a esas voces, pero cuando lo hago, cuando por fin concilio el sueño, lo peor viene.

Empiezo a soñar con ella, con los Xenomorfos, con el infierno de planeta disfrazado de paraíso en el que viven, ellos y mi gente. Estoy en la guarida de Madre, ella me habla con las mismas frases de antes, de pronto aparecen esos Xenomorfos que únicamente se hallan en ese planeta, la casta más antigua que existe y que son aún más altos que una Reina. Esos bichos me bloquean el camino cuando trato de huir de ellos, entonces los Xenomorfos más pequeños, con los que la Federación se ha estado enfrentando, aparecen y me rodean, no me matan pero me arrastran entre todos hacia la oscuridad mientras Madre me observa fijamente y me dice: “No temas, hijo mío, pronto crearemos un nuevo universo y seremos los guías hacia un nuevo mañana. Los tuyos y los míos, seremos los fundadores de la Utopía.” Yo solo me limito a gritar en desesperación sin poder forcejear y acabo por desaparecer en la oscuridad, donde al final una luz radiante me ilumina y me despierto.

Ya no puedo más con esto, esa voz sigue resonando en mi cabeza incluso ahora mismo, ¡déjame en paz ya, DÉJAME! … Perdón, es que… mi rendimiento en mi trabajo de científico de armas ha disminuido, tanto que en la última prueba de campo del fusil XM99A se suspendió cuando accidentalmente casi disparo al cristal donde mis otros colegas observaban y tomaban nota de la prueba. No fue mi culpa, los miré y ellos tenían ese rostro sin ojos, piel oscura y afilados colmillos. Estúpidas alucinaciones, realmente no sé cuánto más podré aguantar, siento que en cualquier instante perderé completamente la cordura, así que decidí tomarme unos días libres para descansar, usaré un medicamento que induce al sueño profundo pero que impide tener todo tipo de sueños, en especial los lúcidos que son los más reales y con los que estoy sufriendo. Espero que funcione, de lo contrario no tendré otra opción que pegarme un tiro en la sien.

Capítulo 24. Ejército tóxico

Xeno-Aran escapó a LV-1201 usando mi nave. Le notifiqué a Adam lo último sucedido e inmediatamente buscó tomar el control de ella, pero no pudo porque él no tiene poder cuando el modo manual está activado, pero sí que podía estar al tanto de sus acciones y rutas de vuelo, es más, detectó que había aterrizado cerca de la misma base donde me habían llevado para arrebatarme el Traje.

- No me esperaba algo así para ser sincero. ¿Pero con qué razón esa Xeno-Aran iría a LV-1201? – dijo Adam tratando de encontrar una explicación.
- No lo sé, pero dudo que sobreviva mucho tiempo en territorio infestado de enemigos equipados con tecnología aún más avanzada que el de los clanes comunes. - analicé
- Hablando de ellos, ahora que tenemos conocimiento de cómo están organizados hemos llegado con un plan de ataque. Es la hora de acabar con ellos.
- Oh, ese tono no me gusta. – bromeé.
- Los detalles te los diré después, a ti y a los otros, por ahora esperen a los refuerzos. – dijo Adam acabando el informe.
- ¿Refuerzos? ¿De cuál flota hablamos ahora? – pregunté por curiosidad.
- Es una sorpresa, señorita. De verdad que te vas a sorprender. – aseguró él con una mueca sonriente.

Por lo mientras volví junto con Rhazor a la nave nodriza para poner en orden la situación, ya que habíamos perdido a unos cuantos cazadores y otros quedaron heridos, del mismo modo mis otros compañeros se quedaron en la Agartha para lo mismo, donde las pérdidas fueron más graves gracias al inmenso e inesperado poder de combate de Xeno-Aran, que tomó a muchos por sorpresa y terminaron siendo víctimas de una muerte atroz. De por sí la Agartha ya había sufrido demasiado durante la última batalla contra los Sangre Contaminada, ahora quedó peor, sorprendentemente seguía a flote gracias al eficiente trabajo de los mecánicos y los robots de trabajo. Afortunadamente no había señal de una represalia por parte de los contaminados, así que podíamos estar a salvo por lo pronto.

- Líder Samus, jefe Rhazor, hemos reunido a los difuntos y estamos preparando la despedida eterna. – me informó Zyra mientras yo analizaba las grabaciones de seguridad que captaron a Xeno-Aran en acción. Zyra dijo esto en un tono decaído debido a sus camaradas caídos, y me buscó a mí porque es deber de la/el líder de clan de dirigir el funeral.
- Iremos de inmediato. – dijo Rhazor y empezó a caminar, pero yo no porque seguía distraída y él lo noto. - ¿Samus?
- Si, si, perdón, voy para allá. – dije luego de que Rhazor me hiciera volver a la realidad.

¿Cómo se realizan los funerales al estilo Yautja? Primero todo el clan se reúne en una habitación llamada “Sala de la Despedida” en los santuarios de Yautja Prime o en antiguos centros de caza, pero evidentemente una nave nodriza no tiene el tamaño suficiente como para contener un lugar así, por ende la ceremonia es un poco distinta pero el protocolo en sí es igual. En los santuarios los cuerpos se agrupan en filas, pero en una nave debes expulsarlos al vacío de las estrellas mientras todos miran a través del cristal de la sala de observación sin tener las máscaras puestas. A los cadáveres se les retira todo el equipo de combate y se les envuelve en mantas que se ajustan, haciéndolos parecer las clásicas momias, y eyectados en el espacio se debe continuar con las palabras de despedida, cosa que le corresponde al o la líder, en este caso yo.

- Todos con la cabeza en alto, observen a sus camaradas caídos. – comencé a recitar, sin que nadie despegara la mirada del cristal de esa sala. - Anide, Aseigan, Betkar y Warkha, esos son los nombres de los fuertes y valientes cazadores que hoy, haciendo su deber, perdieron la vida durante una incursión enemiga. Nosotros estamos aquí para darles el último adiós con un gran pesar y un gran orgullo, pues todos, en especial aquellos con los que fueron más cercanos, los extrañaremos a cada instante de nuestras vidas, pero por otro lado sabemos que fueron excelentes individuos y guerreros, murieron en combate sin retroceder un solo paso, son dignos de admirar y de despedir con honores. – continué, donde noté que Zyra apretaba su puño derecho cada vez con más fuerza. – Aunque este no es el final para estos poderosos Yautja, aún tienen camino por recorrer, pues la muerte no existe en realidad, lo que llamamos vida se convierte en algo más. –súbitamente me detuve en el discurso, a causa de lo último que dije acerca de la muerte, repetí lo que Samus Oscura me dijo en ese extraño sueño antes de haber despertado tras recuperarme de la cirugía, y no es todo, sentí la voz de ese ente de Phazon en mis propios labios. Desconcertada, volteé a todas direcciones con mi lengua trabada, mis compañeros de caza me veían con extrañeza debido a mi repentino comportamiento, y yo ya no sabía qué más decir hasta que Rhazor me habló.
- ¿Estás bien? – me peguntó, y respondí asintiendo para luego continuar con algo improvisado.
- Quiero decir, les queda un último objetivo a estos cazadores, enfrentar al legendario Guerrero Oscuro en el inframundo y posteriormente ganarse la entrada al supramundo. Sin duda lo lograrán, y algún día nos reuniremos con ellos. – terminé el discurso tras encontrar unas líneas qué decir.

El último paso de la ceremonia es el de “cremar” los cadáveres, aunque no en un sentido tan literal. Verás, dije que antes de ser eyectados se les retira todo el equipo y armamento, todo excepto el panel eléctrico del brazo izquierdo, pues como bien sabes sirve como un sistema de autodestrucción de último recurso cuando un cazador ha perdido un combate, así que este mismo sistema puede ser configurado para crear una pequeña implosión que evapora todo a cinco metros de diámetro, efecto que pasó justo cuando terminé de hablar. Los cuerpos terminaron siendo consumidos en el vacío de las estrellas a la vista de todos, hasta que no quedó nada de ellos, entonces la ceremonia finalizó así y los presentes se retiraron, excepto Zyra quien seguía mirando a las estrellas. Era obvio que algo andaba mal con ella desde el principio, pero no sabía qué era exactamente hasta que me acerqué para hablarle.

- Anide, Aseigan, Betkar y Warkha fueron mis alumnos en el arte de la cacería, el antiguo líder antes de ti me los asignó para prepararlos y cumplir con su iniciación. Juntos entrenamos, pasamos nuestro tiempo libre intentando conocernos y hablamos de muchas cosas: sueños en la vida, aficiones, nuestros triunfos, fracasos, etc; nos divertimos en varias ocasiones y pronto se volvieron una parte importante de mí, fueron los únicos amigos de verdad que tuve. Eventualmente su iniciación llegó y cumplieron satisfactoriamente con la ceremonia, vencieron a sus primeras presasen el centro de caza que existe en nuestro mundo, únicamente formaron un círculo que no pudo ser atravesado por las Serpientes que se enfrentaron al cubrir todos los puntos ciegos posibles, y entonces supe que ellos cuatro juntos serían imbatibles, eran el vivo ejemplo del compañerismo y yo me sentí muy orgullosa de haber sido su mentora. Jamás me imaginé que serían vencidos tan fácilmente por una sola Serpiente aún después de haberse enfrentado a cientos de ellas, y lo que es peor es que murieron a bordo de esta nave, el lugar menos esperado donde podrían haber sido asesinados. Quizás… quizás si yo hubiese estado ahí a tiempo…
- No fue tu culpa. – dijo alguien que había llegado repentinamente a la sala, Noxus.
- ¿Noxus? – dije extrañada por su presencia.
- Entiendo lo que sientes, impotencia por no haber podido salvar a aquellos que más te importaban en la vida, una sensación de que tu espíritu se rompe como si le hubiesen propinado un buen golpe con un martillo, recuerdas todo lo vivido con ellos, así como sus cuerpos inertes y luego terminas por perder las ganas de vivir. Recientemente pasé por eso, y a cada minuto no dejo de recordarlo, esas mismas emociones regresan cada vez que me acuerdo. – explicó Noxus acordándose con pesar de Dazyet, su compañera de vida que perdió tras el segundo ataque pirata a Vho. – Al perderla a ella lo perdí todo al mismo tiempo, sin embargo sigo en pie y luchando esta guerra por una razón: que el responsable no quede impune. Ahora la pregunta es, ¿tú qué es lo que harás?

Un silencio inundó la sala, Zyra no sabía qué decir, entonces a ella y a mí nos habló Rhazor desde el puente de mando, ya que quería que viéramos algo. Rhazor nos envió a ambas un mapa galáctico del sistema donde se hallaba LV-1201, revelando que un enemigo entró al sistema y estaba por llegar a la órbita del planeta. Era una flota de Piratas Espaciales.

- Cierto, a eso vine de hecho. La Unidad Aurora 010 detectó una anomalía espacio-temporal hace unos instantes, un agujero de gusano para ser exactos, el objeto que llegó es un Acorazado de Clase Merodeador, o coloquialmente conocido como nave nodriza pirata, en compañía de una pequeña flota de cazas. Está cerca de LV-1201, así que ambas naves han iniciado el protocolo de ocultación ante radares enemigos. – informó Noxus.
- ¿Por qué no usaste el intercomunicador? – pregunté.
- Iba a hacerlo, pero quería venir de visita y conocer cómo es el interior de una de estas naves, incluso Spire y Sylux me acompañaron para lo mismo ahora que terminaron de prestar ayuda en la Agartha. Muy estético todo por aquí, por cierto. – respondió y explicó. – Y volviendo al tema, seguramente la flota pirata es la de Deathstrike, aunque desconocemos cómo dieron con la base de los Sangre Contaminada.
- Está claro que vienen a enfrentarse a los contaminados, podemos intentar de nueva cuenta la táctica de hacer que se maten entre ellos, pero con una nave a punto de partirse en dos no nos favorecerá mucho. – dijo Zyra mencionando el plan que usamos luego de nuestra visita en Vesi.
- Y los refuerzos de la Federación están en camino desde que te rescatamos de allá abajo, Samus, pero no van a llegar ahora. – recordó Noxus sobre lo mencionado por Adam.
- Samus, Zyra, Rhazor. Vengan al puente de mando ahora, hay algo que deben ver todos. – informó Rhazor y de inmediato partimos hacia allá.

Al llegar nos esperaba este Yautja al lado de Spire y Sylux, los tres observando la pantalla central que mostraba una imagen de lo que había al frente de la nave: una porción del planeta LV-1201 junto a la flota enemiga, misma que ya había enviado todo un contingente de naves de toda clase hacia ambas bases de los contaminados. Aunque lo que más nos llamó la atención fue un tipo especial de nave que era diferente al resto: parecía la forma que tiene un rotavirus, pero obviamente metálico y completamente negro.

- La función comienza, y digo función porque parece que nos quedaremos viendo la acción. Qué aburrido. – dijo Sylux decepcionado por no poder participar debido a que no teníamos la suficiente fuerza para hacerles frente a ambos bandos.
- Oh cambia esa cara, por lo menos tienes la oportunidad de visitar esta nave y contemplar la tecnología Yautja. Ese tipo de cosas te encantan a ti, ¿no es así? – dijo Spire tratando de subir los ánimos de Sylux, quien se hallaba decepcionado de no poder participar en la batalla.
- Meh, no es nada que no haya visto ya de ellos. Lo que me interesa es su famoso ejército de autodefensa del que escuché, dicen que tienen una especie de guadañas de plasma negro que pueden matar a cualquiera en no más de cuatro golpes, ¿a que es increíble? – comentó Sylux puesto en el tema.
- Esa arma que dices es de alto secreto, ¿quién te dijo sobre ella? – exigió Rhazor una explicación al conocimiento de Sylux sobre la guadaña de plasma.
- No lo sé, pero creo que se parecía a ti. – contestó Sylux haciendo evidente el despiste de Rhazor.
- ¡Serás…! – exclamó el yautja irritado.
- Parece que incluso los Yautja son descuidados. – dijo Noxus entre risas ante la conversación de los otros.

Seré honesta, viéndolos a ellos molestarse uno al otro me di cuenta de algo. En todo este tiempo que hemos estado juntos, ya sea en las batallas o momentos de ocio, nos convertimos en algo más que simples compañeros de armas. No nos daríamos la espalda entre nosotros, ni tampoco habría traiciones entre nosotros; todo lo contrario, ellos darían todo de sí por el equipo, incluso pondrían sus vidas en riesgo en caso de que alguien faltara y harían hasta lo imposible por recuperarlo, aún sabiendo que podrían tener todas las de perder. De eso me di cuenta cuando me rescataron al infiltrarse en un territorio del que había pocas probabilidades de salir vivo, que estos cazarrecompensas y este yautja formaron una amistad verdadera para mí.

Pensando en aquello, noté que mi visión de nubló un poco y se distorsionó, para luego ver imágenes a través de mis ojos que al principio me desconcertaron, pero que luego tuvieron sentido. Estaba en vista de primera persona, iba recorriendo una serie de pasillos adentro de un complejo que reconocí al instante como el mismo lugar donde los contaminados quisieron extraerme el Traje, varios Yautja llegaron a enfrentarme con sus poderosas armas militares, pero aún así pude resistir todo proyectil que me arrojaron, luego contraataqué con mis brazos que eran negros como la oscuridad y con afiladas garras para despedazar a todos los que se me opusieron, y con una afilada cola empalé y decapité a otros más, para después seguir con mi camino hasta una sala que parecía ser un centro de investigación. Adentro fui recibido por disparos de torretas de plasma ígneo que me prendieron en llamas, pero no pareció afectarme demasiado y las destruí con movimientos rápidos de cuerpo a cuerpo, después masacré a un grupo de Xenomorfos domados que no tuvieron oportunidad alguna contra mi increíble poder; lo último que vi fue que me acerqué a una especie de bóveda cuya cubierta era reflectante, es decir que podía ver mi reflejo, o mejor dicho el de Xeno-Aran mirando fijamente la bóveda completamente lisa excepto por un panel con los símbolos rojos típicos de los Yautja, Xeno-Aran entonces agachó su cabeza y comenzó a brillar en un aura blanquiazul igual que como se ve mi aceleración, retrocedió y se lanzó contra la puerta de la bóveda, atravesándola y dejando una estela de polvo a su paso, para luego acercarse a una serie de artefactos que los contaminados resguardaban: objetos Chozo, fácilmente por el aura que desprenden y sus formas peculiares en sus diseños, como animales cargando objetos. Aquí aquella visión volvió a desaparecer y me reencontré con Rhazor y los otros, haciéndome señas muy cerca de mis ojos ya que por lo visto me estaban hablando y no les respondía.

- Oye, ¿qué es lo que tienes? – dijo Sylux tras repasar su mano varias veces ante mis ojos.
- … - solo permanecí en silencio.
- ¿Te sientes bien? Escucho que respiras más fuerte. – notó Spire observándome con detenimiento, y fue cuando reaccioné.
- ¡Tenemos qué irnos! ¡Rápido! – indiqué y salí como bala en dirección al hangar, aún sabiendo que no disponía de una nave. No me importó, planeaba robar una si era necesario.

Llegué al umbilical en dirección a la Agartha, recordando una conversación previa con Gran Rojo durante la extracción; él mencionó que había viajado a Tallon IV y encontraron reliquias de origen Chozo que no pudieron replicar con éxito. Supuse entonces que esas reliquias fueron las mismas que Xeno-Aran descubrió en esa bóveda. Entonces los demás me alcanzaron preocupados por haber sido tan repentina.

- ¿Vas a LV-1201? ¡Las cosas están calientes ahí abajo! – señaló Spire, pero no me importó.
- Lo sé, pero algo me acaba de suceder ahora, no puedo explicarlo de forma sencilla, pero Xeno-Aran podría ser mucho peor de lo que creímos. Entraré en detalles en el camino, ¡de prisa! – indiqué acelerando el paso.
- Estoy de acuerdo, de por sí me acabas de confundir con eso que dices. – dijo Noxus.
- Oye, creo que olvidaste que no tienes nave. – recordó Rhazor, ya que Xeno-Aran la secuestró.
- Por mí está bien si nos vamos de aquí, les puedo prestar mi nave si quieren. Sirve que se me quita el aburrimiento. – se ofreció Sylux a irnos en su vehículo, Rhazor y yo.

Llegamos al hangar y partimos de la Agartha, justo en el momento que avisté a Anthony tratando de alcanzarnos, pero se detuvo cuando nos vio en medio vuelo. En camino a LV-1201, Anthony nos contactó para preguntar lo que sucedía.

- Creo que deberías escuchar esto tú también. Adam, ¿me copias? – dije llamando a Adam.
- Fuerte y claro, señorita. – respondió.

Les conté todo lo que sentí y viví con la visión de antes de Xeno-Aran. No parecía ser una clase de ilusión sino algo demasiado real, pues yo misma me sentía en el cuerpo de Xeno-Aran enfrentando a todos esos enemigos con los que se topó, y si eso fue de verdad, si mi suposición de la parte final en que encuentra los artefactos chozo era correcta, quería decir que ahora se volvería mucho más fuerte de lo que ya era.

- ¿Cómo es eso posible? – preguntó Anthony.
- Ni la menor idea, yo solo sé lo que vi, y mi experiencia me dice que cada vez que se trate de un doble mío, debo eliminarlo a como dé lugar. – dije haciendo referencia a Samus Oscura y SA-X. – Ese monstruo se estaba abriendo paso entre los Yautja y los Xenomorfos, y sabiendo que puede utilizar las mejoras que yo ya poseía quiere decir que puede conseguir varias más, y podría llegar a ser una peor amenaza de lo que ya aparentaba. Debemos destruirlo antes de que los refuerzos lleguen.
- Entiendo, entonces haz lo que debas hacer, encuentra a esa aberración y destrúyela. – ordenó Adam, y acepté con todo gusto.
- No hace falta que me lo digas. Cambio y fuera. – corté comunicación con él y todos, ya que faltaba poco por recorrer.

Antes de cortar la transmisión, Adam me envió las coordenadas donde Xeno-Aran aterrizó, así que fuimos para allá y encontramos un bosque húmedo con cascadas, el mismo escenario que yo había escuchado cuando me cerraron los ojos. Detrás de unas montañas avistamos el centro de investigación levantado sobre unas ruinas, siendo atacada con algunas secciones sacando humo y en otras habiendo explosiones; en el cielo transportes Yautja, Aeromorfos, Cazas Fang, y varias otras. Eso sí, ni rastro de la nave merodeadora pirata, por lo que debía estar en un lugar más alejado para servir de centro de operaciones.

- Se ve que los Legionarios están dando batalla. – opinó Rhazor al respecto.
- Seguramente porque nosotros debilitamos a los contaminados primero, de no haber sido así no lo estarían contando. – dijo Sylux escéptico por los avances de los piratas.
- Eso no me importa mucho, me concierne mi nave, que no la veo en ningún lado. - dije mirando a todas direcciones.
- Debería estar en la base enemiga, lo que se me hace extraño, pero es la única explicación. - sugirió Adam y decidimos hacerle caso. - Ya que van en busca de Xeno-Aran, deberías encontrar tu nave en el camino.

Aterrizamos entre las ruinas en un área segura, salimos a al aire libre y los sonidos de la batalla se volvieron más claros. La topografía mostró que las ruinas pertenecían a un antiguo centro de caza yautja abandonado, unida al centro de investigación por medio de puentes, estando el más cercano al oriente a través de unas pequeñas pirámides. A medio camino encontramos rastros de una batalla pasada, con naves estrelladas, vehículos terrestres Yautja en forma de mamíferos cuadrúpedos desconocidos y tanques pirata destruidos, cadáveres tanto de piratas, contaminados y xenomorfos regados en el suelo, así toda clase de escombros y rastros de que se usó el Líquido Negro. El incidente parecía reciente y decidimos echar un vistazo para examinar a los piratas, con el fin de conocer a cuál de todos sus líderes nos enfrentábamos ahora.

- Estos piratas llevan distinto equipo de combate. – notó Noxus haciendo énfasis en las armaduras y armas de los piratas. – Armaduras de cuerpo completo que no dejan ni un pedazo del cuerpo expuesto, grandes contenedores cargando en la espalda unidas a las armas por medio de una manguera.
- Lo raro es que esas armas, que más bien parecen rociadores de alguna clase, se ven en estos tanques suyos en la torreta inferior, y por cierto, ambos cañones parecen ser de la misma clase, pero adaptadas a uso personal y de artillería. – añadió Sylux.
- Nos hemos enfrentado a muchos líderes piratas y hasta ahora nunca he visto infantería así, al único del que no conocemos nada es a Deathstrike. Creo que estas son sus tropas, y los trajes sirven como aislante para evitar accidentes con el suministro del líquido. – concluyó Spire con el análisis rápido.
- Ejército de toxinas y armamento químico. De eso se trata el ejército de Deathstrike. – dije.

Batalla

Sin darnos cuenta, a lo lejos se aproximaron dos tres naves pirata, un Esquife Pirata y dos NTA, en dirección al centro de investigación, pero los NTA cambiaron de curso cuando pasaron por encima de nosotros y ahora nos miraban, dando a entender que nos vieron. Los NTA poseían el mismo método de ataque de siempre, pero en lugar de arrojar rayos expulsaba cápsulas verdes que detonaban y liberaban un gas altamente tóxico que identifiqué como Gas Nohadina. El gas empezó a cubrir gran terreno gracias a que las ruinas fomentaban a la expansión del gas, y ello nos obligó a replegarnos para no ser alcanzados, aunque no fue suficiente para detenernos ya que Rhazor con uno solo de sus disparos derribo a uno al tomarlo por sorpresa, mientras que Spire y Noxus se hicieron cargo de la otra con un choque térmico. Las naves estallaron y expulsaron una nube de más gas nohadina, seguramente para intoxicar a los enemigos cercanos.

- Armas químicas en un terreno donde pueden esparcirse fácilmente, ya entiendo cómo es que los Legionarios pueden enfrentarse a los contaminados sin ser derrotados en un abrir y cerrar de ojos. – dijo Rhazor.
- Eso era Gas Nohadina, igual que el gas mostaza pero muchísimo peor. – dijo Sylux mencionando el químico soltado por los NTA.
- No ha terminado, ¡viene un contingente de Legionarios! – advirtió Rhazor al notar un grupo de piratas descender de unas elevaciones naturales del terreno acompañados por artilleros y un viejo enemigo que decidió volver a aparecer: KiHunters, piratas insectoides provenientes de un mundo desconocido.

Los KiHunters fueron los primeros en atacar, nos rodearon por aire y nos persiguieron por las ruinas escupiéndonos ácido corrosivo, a la vez que nos acuchillaban y nos picaban con sus aguijones. Nos deshacíamos de muchos pero nos era imposible esquivar estando completamente rodeados y sufrimos mucho daño, hasta que nos pudimos deshacer de ellos por la fuerza. Esos bichos sirvieron de distracción para que los piratas se acercaran lo suficiente, se ocultaron detrás de las rocas y accionaron sus rociadores apuntando al cielo, para sacar el líquido negro en forma de arco y cubrir más distancia sin salir de su escondite, siendo la peor parte que el líquido podía rebotar en superficies sólidas.

- ¡Una gota de eso que los toque y serán historia! ¡Muchísimo cuidado! – alertó Noxus tomando en cuenta el efecto mutagénico del líquido, pero cuando un chorro de la sustancia cayó sobre un yautja muerto, éste de desintegró rápidamente desde la piel y músculos hasta los huesos, sin dejar nada.
- ¡Este líquido es el mismo que usaron en Daiban! – recordé cuando en ese planeta, en el día que Ridley atacó y tomó control de la Aurora 001, usaba una variante del líquido capaz de desintegrar a la víctima por completo y en un agónico dolor.

Todos disparábamos misiles a las trincheras enemigas desde arriba de las pirámides, Rhazor con sus ráfagas de plasma destruyendo las piedras y dañando a los piratas con la metralla que liberan los estallidos, viéndose los piratas incapaces de alcanzarnos con sus armas en partes altas. Los hacíamos retroceder gracias a las explosiones, con Sylux burlándose del enemigo a la vez que bombardeaba; no paraba de gritar en voz alta toda clase de ofensas, hasta que una criatura flotante lo tomó por sorpresa, haciendo que perdiera el equilibrio y rodara por los escalones de la pirámide cuesta abajo.

- ¡Sylux! – exclamó Spire, instante en que otra de esas cosas apareció frente a él.
- ¿¡Qué son estos!? – dijo Noxus sorprendido por la repentina apariencia de esos seres.

Esos organismos eran Metroides mutados con el líquido negro, esta vez presentando una membrana violeta con núcleos rojos, un cuerpo totalmente negro como el de los Xenomorfos y unos colmillos extremadamente alargados, que más bien parecían apéndices afilados. Uno de ellos se me enganchó y me estaba drenando la energía, separándome de él posteriormente con una bomba.

- ¡No sabemos qué pueden hacer estas versiones! – dije para extremar precauciones.

Rhazor mantenía su distancia del Metroide Mutado que se enfrentaba, usaba su pistola de púas para arrancar uno a uno sus núcleos internos hasta eliminarlo, pero éste los regeneraba casi al instante, así que no tuvo otro remedio que usar sus cuchillas; el Metroide volvió a abalanzarse sobre el yautja ahora con intención de rebanarlo con sus colmillos, sin embargo él pudo esquivar al mismo tiempo que partió en dos a su oponente, cosa que no lo mató sino que las dos mitades buscaban unirse de nuevo, así que usó una de sus bombas de mano para hacerlo pedazos, funcionando exitosamente.

- ¡Son vulnerables a cualquier arma, pero se curan demasiado rápido! – nos indicó él ya que había vencido con éxito a uno.

Noxus, quien debía haber sido capaz de derrotar a un Metroide fácilmente, descubrió que ellos seguían siendo congelables pero que se liberaban de la congelación tan rápido que no le daba tiempo en disparar un Misil. Fue en uno de esos intentos que fue rasgado en el hombro por un colmillo del Metroide y retrocedió al borde de la cúspide sobre la pirámide donde se hallaban ambos. Aún así Noxus tenía un plan, así que siguió evitando los tajos del parásito y volvió a congelarlo, pero esta vez disparaba su chorro helado continuamente que lo dejó anexado al suelo sin poder liberarse, para luego ser destruido con un misil.

Spire fue alcanzado por otro Metroide y su energía iba siendo consumida progresivamente hasta que se liberó con su Espada de Fuego y usó el lanzallamas para reducir a cenizas al parásito, algo que no logró pero que si pudo prenderlo en llamas para ser dañado constantemente, dándole el golpe final con uno de sus mazazos que aplastó al Metroide al estrellarlo contra el suelo.

Sylux, por otro lado, se estaba reincorporando por haberse caído de los escalones, pero volvió al suelo inmediatamente y rodó unas cuantas veces para evitar ser alcanzado por el Metroide que lo sorprendió. Sylux se levantó finalmente y disparó un Misil de Hielo y de forma inmediata un Súper Misil, ganando así la batalla.

En mi caso me rodearon tres Metroides , pero decidí no perder el tiempo y eliminé a todos con una sola Bomba de Energía, hecho esto me reuní con los demás en tierra firme, estando a salvo de la presencia de más enemigos. O eso pensamos cuando escuchamos que de los escombros donde los piratas se ocultaban, uno seguía con vida y a punto de accionar su rociador contra nosotros, hasta que una nave Anhur apareció de entre las pirámides repentinamente y disparó sus ametralladoras contra el pirata, pulverizándolo por completo.

La Anhur aterrizó donde pudo caber y 22 marines descendieron de ella, todos equipados con distintas armas de acuerdo a su rol y todos dirigidos por un comandante: Anthony Higgs, quien apareció con su Cañón de Plasma en la espalda y empuñando un Rifle de Pulsos.

- Parece que necesitarán ayuda en esto. – supuso con una sonrisa en su rostro.

Crónicas Yautja. Centros de Caza

Encontramos a las Serpientes en muchos otros planetas y en ellos creamos centros de caza, en estos lugares llevamos los ritos de iniciación para los jóvenes y muchos salieron triunfantes ante el ataque de las Serpientes que se criaban allí… pero aquellos que perdían debían morir con honor, asegurándose de que nada ni nadie sobreviviera. Muchos centros de caza fueron destruidos por esta razón, nuestras poderosos autodestructores térmicos los borraron por completo del mapa junto a todo rastro de las Serpientes. Pasados los años todas las pirámides que levantamos desaparecieron casi por completo, dejando únicamente ruinas y pequeños vestigios sin importancia alguna.

Decidimos entonces crear centros de caza en nuestro planeta natal, con Reinas controladas y Serpientes criadas por nosotros para los iniciados, los huéspedes de estos seres eran animales nativos o víctimas secuestradas de otros mundos, como primates provenientes de un planeta distante, o desagradables monstruos inteligentes que hallamos en varios puntos de la galaxia, en especial en un retirado sistema solar. Con los centros de caza en nuestro mundo, el control sobre las serpientes es óptimo y hasta el día de hoy no se han registrado brotes de ellas, ya que de haberlo son fácilmente desintegradas por los sistemas de defensa incendiarios.

Sin embargo siempre nos preguntamos una cosa, ¿qué son las Serpientes? ¿Cuál es su origen? La única pista que teníamos es que tuvimos nuestro primer encuentro en una nave estrellada de los Néfilim en el planeta donde levantamos el primer centro de caza, ambos lugares actualmente destruidos, y ello era señal de que las Serpientes y los Néfilim podían estar relacionados. Tras una profunda y exhaustiva investigación, pronto dimos con el planeta natal de las Serpientes, un mundo del que ya estábamos familiarizados…

Capítulo 25. El renegado vs. El híbrido

En el instante que Anthony llegó con un escuadrón completo, ya estaba oscureciendo sobre LV-1201, la noche estaba a la vuelta de la esquina. Uno de los exploradores envió un robot de reconocimiento al cielo donde inspeccionó con mayor claridad la situación de los Sangre Contaminada: mantenían una firme resistencia ante la invasión pirata, pero las fuerzas de Deathstrike usaban tácticas de guerrilla, es decir que se ocultaban en cualquier lugar que podían y atacaban sin salir de su posición, bombardeaban con sus agentes químicos y planeaban desgastar al oponente, algo que eventualmente les daría ventaja en la batalla. Dada la situación, el equipo de Anthony levantó un pequeño campamento vigilado por torretas automáticas para pasar la noche con el fin de esperar al amanecer, periodo del día en que los refuerzos federales debían llegar. Mis compañeros y yo acompañamos a Anthony al interior de una tienda, donde observábamos por medio de una laptop lo que el robot de reconocimiento grababa desde el aire.

- Miren eso, matan a un pirata y varios más llegan a reemplazarlo, igual que cuando le cortas la cabeza a una Hidra. – dijo Anthony atento a la pantalla. – Si eso sigue así los Sangre Contaminada terminarán perdiendo.
- Mejor para nosotros, menos trabajo. – dijo Spire refiriéndose a que sería mucho más fácil enfrentarse a un solo enemigo que a dos al mismo tiempo.
- Es muy arriesgado hacer algo por nuestra cuenta, no hay otra opción que continuar con el plan de esperar al amanecer, me quedaré aquí viendo cómo se desarrolla la batalla y mantendré a Adam al tanto de lo que ocurre. Fue buena decisión traer café y palomitas, ¿saben? – dijo Anthony mostrando sus intenciones de desvelarse y mantenerse en espera.

En ese momento tuve otra repentina visión con Xeno-Aran, pero esta vez fue más breve que la primera: me encontraba en un lugar alto y con un salto descendí hasta tocar tierra, destruyendo el suelo de concreto y levantando polvo; aparecí frente a un grupo de piratas que al verme no supieron qué hacer, ya que creyeron que por ser un xenomorfo iba a estar de su lado, pero se equivocaron y yo… ella los convirtió en partículas usando el Ataque Barrena. Así terminó la visión y regresé a mi cuerpo original.

- ¡Imposible! – exclamé y todos me voltearon a ver, preguntándome que qué me había pasado, acto seguido desactivé mi casco para respirar aire fresco, pues por alguna razón mi respiración se agitó al salir de aquella visión, entonces continué con lo que decía. – ¡Tuve otra visión con Xeno-Aran!
- ¿Qué fue lo que viste? – me preguntó Rhazor, interesado por saber.
- Vi lo que me temía, se volvió más poderosa, ¡consiguió el Ataque Barrena! – respondí y apliqué presión sobre mis ojos con mis dedos, después caminé para salir de la tienda de Anthony. – Esto no puede esperar, puede que haya conseguido también otras mejoras de esa bóveda en el edificio, tenemos qué eliminarla pronto.
- ¡Oye, espera! – eso escuché de Anthony tras salir y dirigirme al campo de batalla.
- No me gustaría estar en su lugar para nada. – dijo Sylux creyendo que esas visiones me hacían mal.
- Cuando ella se propone algo, no la puedes hacer cambiar de opinión. Será mejor que no la dejen sola. – dijo Anthony a los otros cazadores para que me siguieran.
- ¿Estarás bien tú aquí? – dijo Noxus dudando de la capacidad de supervivencia de los marines.
- Estos marines son very tough men, los mejores en todo mi batallón, no hay nada de lo que no puedan hacerse cargo excepto de Samus quizás. – respondió Anthony y presumiendo de lo buenos que eran esos soldados. – Además desde aquí podemos tener contacto, y cualquier cosa que necesiten solo deben pedirlo.

Dicho esto, Rhazor y los demás me alcanzaron en un área pantanosa infestada de Grippers, Whipvines, árboles nativos, escarabajos voladores inofensivos y Sapos de Piedra. Ese pantano estaba muy cerca de las ruinas Yautja y por lo tanto del laboratorio de los contaminados, solo había que atravesarlo y seguir una cueva que marca la entrada a las ruinas. Ninguno de los animales era un problema excepto los hostiles Grippers y Whipvines, pero morían muy fácilmente.

- Con lo que odio los entornos como este, justo a un pantano tuvimos que llegar. – se quejaba Sylux mientras revoloteaba sus manos para ahuyentar a los escarabajos voladores, ya que eran completamente inofensivos a pesar de su apariencia y tamaño, pero molestos.
- Parece que Rhazor lo disfruta. – dijo Spire viendo a Rhazor andar entre las ramas de los árboles.
- Yo no me quejo, ya que en cuanto lleguemos a nuestro destino las cosas se pondrán peor. – dijo Noxus después.
- Tienes razón… y a todo esto, tengo una duda. – dijo Spire. – La Federación posee armamento nuclear tan poderoso que puede destruir planetas enteros con tan solo de una a tres ojivas, dependiendo del tamaño del planeta, ¿no es así?
- Si, así es. – afirmé. - ¿Qué con eso?
- ¿Por qué no las han usado? Con eso nos hubiésemos ahorrado muchos problemas, especialmente ahora que podríamos tener a dos enemigos a merced.
- No es tan simple, existe algo llamado “Convenios de Arcturus” que contiene varios apartados, siendo uno de ellos lo referente a armamento de destrucción masiva, y este mismo apartado se divide en otros más. Es un lio y es aburrido de leer, pero básicamente dice que no puedes usar armas de destrucción masiva así porque sí, ya sea porque son planetas que albergan vida o tienen el potencial de ello, por tratarse de pequeñas escaramuzas galácticas y cosas así. Solo se puede hacer uso de esas armas si el Consejo Supremo y el Presidente lo autorizan, y siempre y cuando el enemigo posea armamento similar y amenace con utilizarlo, pudiendo la Federación hacer antes un ataque preventivo. – contestó Sylux a la duda, y Spire se quedó pensativo un par de segundos para aclarar las cosas.
- O sea que no se puede bombardear este planeta, LV-1201, por el simple hecho de tener plantas carnívoras y estos horribles insectos voladores. – dijo Spire poniendo un ejemplo.
- Eso es correcto, y me parece buena política, sino la Federación andaría por la vida destruyendo planetas hasta por un asalto cualquiera que le hagan a algún ciudadano. – dijo Noxus dando su opinión sobre los convenios. – Aunque por otro lado puede haber otros que posean ese poder, los Piratas, los Sangre Contaminada o incluso los Néfilim, y es preocupante porque ellos pueden oprimir el botón de lanzamiento si tuviesen la oportunidad.
- Bueno, nadie de ellos ha mostrado tal poder, por ahora. – siguió Sylux con la conversación, hasta que notó algo raro. – Oigan, ya no escucho los pasos de Rhazor sobre las ramas.

Miramos a los árboles y notamos que las hojas se agitaban con fuerza, a la vez que escuchamos quejidos de Rhazor y de otra criatura, entonces un cuerpo cayó por encima de nosotros y decapitado, siendo una especie de reptil bípedo con largos brazos y con una piel camaleónica (toma el color de su alrededor). El nombre de ese reptil es Gorileon. Inmediatamente Rhazor bajó con la cabeza del gorileon en su mano derecha y sin señales de haber sufrido heridas por la pelea.

- Arriba está lleno de estas cosas, no querremos despertarlos de su sueño. – advirtió Rhazor y luego siguió caminando pero esta vez acompañándonos.

Avistamos la entrada al sendero por encima de un terreno elevado con todo tipo de vegetación y más vestigios de ruinas antiguas, hablo de murallas destruidas y estatuas Yautja que apenas y mantenían su forma. Aceleramos el paso ignorantes de que alguien nos observaba desde las sombras, y fue cuando escuchamos el sonido de múltiples cañones siendo disparados, entonces notamos que varias estelas de color azul se elevaban a lo alto y en un punto se detuvieron para caer en el terreno donde estábamos nosotros; los objetos en cuestión fueron ojivas cilíndricas que soltaron gas nohadina.

- ¡Atrás, atrás! – indicaba a los demás.

Retrocedimos y cada quien se escondió donde pudo, recordé la trayectoria de los disparos y supe que provenían de entre la vegetación que teníamos al frente, pues no detecté disparos en nuestras espaldas. Ocultos veíamos con detenimiento alguna señal del enemigo, y no tardaron en aparecer los piratas tóxicos de entre el gas que las granadas liberaron, y por cierto la armadura protectora de esos piratas era totalmente negra y parecida a la de los xenomorfos. Ellos caminaban entre el gas inmunes contra sus efectos, al mismo tiempo que unos artilleros disparaban sus misiles contra rocas y otros lugares que consideraban posibles escondites, y claro, dichos misiles contenían algo en su interior igual de peligroso que el gas: residuos de alta radioactividad, tan intensa que se podía comparar a los residuos de lo que fue la planta de Chernóbil; mi traje me brindaba la suficiente protección como para reducir los daños de radiación, pero para los demás iba a ser fatal, incluso para Rhazor quien naturalmente resiste la radioactividad pero hasta cierto límite, y 9500 roentgen (unidad utilizada para medir el efecto de la radiación) era demasiado para él.

- 9500 roentgens… eso nos dejaría severas consecuencias de exponernos aunque sea unos segundos. – dijo Sylux sabiendo que no podría soportar eso.
- Esa la dispararon lejos, pero si se les ocurre disparar otra cerca de nosotros… - dijo Noxus pensando en lo que pasaría.
- ¡Están apuntando hacia acá! – nos alertó Spire viendo que uno de los artilleros iba a arrojar otra ojiva en un área vacía, pero cuya radiación nos iba a alcanzar a todos.
- Ya lo veremos… - dijo Rhazor en voz baja y se retiró el cañón de su hombro para usarlo a modo de pistola.

Rhazor estaba encima de un árbol y usó un arma de fuego en lugar de su pistola de púas, ya que el plasma tuvo el efecto deseado, pues pudo asestarle un tiro al lanzamisiles del artillero y éste explotó consumiendo a varios otros piratas que estaban a su lado, esparciendo también los residuos cerca de sus compañeros. Dicha explosión también esparció un poco del gas, que fue un beneficio para nosotros.

Yo salí corriendo en dirección hacia el enemigo y eliminé a todos los artilleros con disparos rápidos de mis rayos, al mismo tiempo que evitaba los chorros a presión del líquido negro de las tropas comunes, que de ellos se encargaron los demás; de pronto llegaron transportes de tropas que si bien recuerdas tienen la forma de un Sistema de Tránsito pero más pequeños, esos vehículos venían equipados con una torreta superior similar a los cañones de los Zánganos Centinelas, algo inesperado pues hasta el momento esos piratas estuvieron atacándonos con químicos. Las torretas nos hicieron movernos en todo el campo mientras sus ocupantes eran desplegados rápidamente, algo en lo que normalmente no tendríamos problema pero el terreno seguía contaminado por todos los químicos que nos arrojaron, pero por suerte Spire resistía los láseres e hizo estallar uno de los transportes con un Súper Misil, y a los piratas que sobrevivieron los quemó con su arma afín. Los otros piratas enfocaron su atención en Spire y trataron de rociarlos, pero salieron despedidos y con extremidades perdidas gracias a un misil de Sylux, después Noxus se las arregló para congelar la torreta del otro transporte y Rhazor terminó destruyéndolo con una de sus bombas remotas.

- ¿Son todos? – se preguntó Spire sin bajar la guardia.
- No, aún quedan más. – contesté y miré a mi derecha.

Un enjambre de KiHunters aparecieron de las hojas de los árboles y amenazaron con atacarnos en grupo, pero con uno solo de mis misiles bastó para borrarlos del mapa en un abrir y cerrar de ojos, sin darles siquiera una oportunidad para acercarse.

- Y ahora sí, estamos solos. – dije recargando mi cañón a la vez, y recibimos una transmisión de Anthony.
- ¡Samus! ¿Están todos bien? Los robots detectaron señales de una batalla en su posición. – dijo.
- No te preocupes, tuvimos que lidiar con un poco de basura, literalmente hablando. – informé y luego recordé que debía decirle algo. – Anthony, solo para avisarte que si te ves forzado a luchar antes de que los refuerzos lleguen, ten cuidado con estos piratas, no solo tienen toda clase de productos nocivos, sino que poseen armas sucias de alta intensidad, 9500 Roentgen para ser precisa.
- ¿Estás segura? – preguntó para aclarar y asentí, después él dejó ir un suspiro. – Ese Deathstrike está demente para dejar que sus soldados carguen con algo tan peligroso como residuos nucleares, lo que quiere decir que ellos tienen muy, muy buenos trajes protectores. Tengan cuidado ustedes también.

Las explosiones causadas seguramente iban a llamar la atención de más piratas, así que continuamos hacia la cueva cuya longitud era apenas de 300 metros, cubierta por completo de oscuridad. Estuvimos alertas por cualquier movimiento sospechoso, y por suerte no hubo ninguna clase de enemigos excepto varios tipos de insectos y pequeñas roedores que huían de nosotros, seguimos así hasta la salida, encontrándonos con una vista panorámica del centro de investigación, expidiendo humo y fuego con piratas entrando al complejo.

- El desgaste de los piratas fue más eficaz de lo que creímos, ya han penetrado el perímetro de defensa de los contaminados. – observó Noxus.
- Creo que es obvia la forma en que lo hicieron. – dijo Sylux señalando al puente que daba hacia los laboratorios. – Miren, Metroides mutados.
- Estamos aquí por la Serpiente, no nos conviene inmiscuirnos en los problemas de ellos, o al menos por ahora. – dijo Rhazor recordándonos nuestro objetivo y después analizó el entorno. – Hay muchos lugares por donde poder infiltrarnos, puede que sea debido al ataque Legionario que tumbó gran parte de la seguridad.

Volví a tener otra visión, más corta que la anterior. De nueva cuenta en el cuerpo de Xeno-Aran, caminaba en el complejo entre los cadáveres de piratas, Metroides, KiHunters, Xenomorfos y Yautja en lo que parecía ser en un área de pruebas por la amplitud del escenario; súbitamente me giré porque alguien apareció atrás, un Yautja que por sus colmillos de jabalí en su máscara supe que era Berserk. Él venía fuertemente armado, ya que en su mano cargaba una guja, en sus hombros dos cañones de disparo en cadena, cuchillas en las dos muñecas, un cinturón con toda clase de artefactos, y una armadura como la de otros compañeros suyos de menor rango que le cubría casi todo el cuerpo. Inmediatamente volví a ser yo y otra vez los demás me notaron rara, por lo que le expliqué.

- No es que me importe si esa cosa mata a Berserk, pero debemos eliminar a Xeno-Aran cuanto antes. – dije y continuamos.

Batalla

Ahora vayamos a lo que pasaba entre Berserk y Xeno-Aran. Las alarmas de emergencia resonando en todo el complejo con sonidos de batalla, es decir disparos, explosiones, temblores y desde grandes escombros hasta pequeñas partículas de polvo cayendo. Ambos personajes se veían el uno a otro, preparados para combatir.

- Esa nave en la que llegaste, esas habilidades, esa apariencia tuya, ese temible poder… No hay duda, te originaste en Aran. Me cuesta creer que esos inútiles Legionarios hayan sido capaces de vencer nuestras defensas, así que debiste ser tú la responsable. Pero ya no más, te acabaré aquí mismo y tu cabeza será mía.

Berserk dio el primer ataque con varias ráfagas de su plasma que Xeno-Aran pudo esquivar incluso al estar guiados los proyectiles, ya que se impulsó al aire con la técnica cometa y al instante uso el ataque barrena para caer sobre Berserk, cosa que él evadió con una voltereta trasera y después se vio forzado a defenderse con su guja de los instantáneos ataques físicos del xenomorfo, en el que se incluía rasguños, coletazos y sorprendentemente potentes patadas que recordaban al estilo de combate de un Chozo, y por ende el mío. Xeno-Aran logró dar una patada al rostro de Berserk y lo tumbó al suelo, luego ella dio un salto con intención de inmovilizar al yautja y empalarlo con su cola, pero él se defendió con su guja y la arrojó hacia la pared que había tras, después él se reincorporó y encajó su arma en el pecho de su enemiga.

- ¿¡Qué!? – exclamó Berserk tras ver que incluso una de las más poderosas armas de cuerpo a cuerpo apenas y atravesó unos pocos centímetros del exoesqueleto del xenomorfo.

Xeno-Aran en respuesta abrió su pico y usó su lengua, Berserk apenas pudo reaccionar para moverse y la lengua destruyó la hombrera derecha, luego Xeno-Aran apartó al yautja con un empujón usando sus brazos; Berserk volvió a caer al suelo y se levantó rápidamente, solo para ver cómo ese bicho tomaba la guja con sus manos para sacársela y expulsar una pequeña cantidad de sangre ácida. Berserk usó esa oportunidad para disparar plasma que ella no esquivó, le arrojó también varias minas antipersona de tipo incendiario y de más plasma, vació dos pistolas de energía que tenía en su cintura y otra pistola de púas, toda esta combinación hizo levantar una cortina de polvo y humo. Hecho esto, Berserk hizo un rugido de victoria creyendo que había triunfado, y no fue así.

- ¿¡Qué eres!? – dijo Rhazor completamente perturbado por descubrir que Xeno-Aran no solo sobrevivió, sino que había sufrido daños mínimos y tenía la guja de antes en posición para lanzar, la arrojó contra Berserk atinándole en el hombro izquierdo, la fuerza lo arrojó contra la pared y ahí quedó clavado, finalmente Xeno-Aran se convirtió en esfera y usando el turbo se impulsó para golpear a su oponente en el vientre, sofocándolo así y posteriormente regresó a su forma original. – Imposible, ni una Emperatriz hubiese sobrevivido a eso… ¿acaso puedes usar los artefactos Chozo que teníamos ocultos? ¿Es esa la razón por la que no puedes morir en combate? No puede ser otra cosa, nadie es capaz de arrojar una guja así a esa velocidad, vi el aura azulada que rodeó tu mano, solo conozco a una única persona capaz de mostrar un brillo como ese.

Xeno-Aran se acercó lentamente a Berserk de forma intimidante, haciendo siseos y gruñidos característicos de las especies que llevaba en su código genético, y Berserk se negaba a morir a manos de ella, por lo que este cazador no tuvo otra opción que activar la autodestrucción de su panel de brazo para eliminar a ambos, pero algo andaba mal, Xeno-Aran se quedó viendo fijamente a ese dispositivo. Era como su supiese de lo que se trataba, de lo que pasaría si dejaba ir el tiempo restante en esa máquina, por lo que zarandeó su cola y con un único tajo le arrancó el brazo al indefenso Berserk, éste gritó del dolor a la vez que chorreaba la sangre fluorescente de su herida y el xenomorfo destrozó el dispositivo con tan solo pisarlo. A punto de perder el conocimiento, Berserk veía borrosamente cómo Xeno-Aran se colocaba frente a él y quitaba los presurizadores de la máscara para revelar el rostro del contaminado.

- ¿Qué haces? – preguntó Berserk debido al inusual comportamiento del xenomorfo, ya que repasaba sus suaves manos sobre la cara cicatrizada de este depredador. – Si vas a matarme… ¡hazlo ya!

No, no lo mató. Lo que pasó fue que Xeno-Aran jaló a Berserk con tal fuerza que se liberó de forma dolorosa de la guja que lo mantenía inmóvil, lo arrojó al suelo y ella comenzó a caminar de forma cuadrúpeda, se subió encima de su debilitado enemigo de forma lenta y explorando su cuerpo calmadamente como si estuviese detectando algo en él, pasó sus manos sobre el pecho de Berserk y de ahí de nuevo a su rostro, abrió su pico y encajó su lengua en la frente de Berserk pero sin matarlo. ¿Qué le estaba haciendo? Le estaba drenando su energía, tal como un Metroide lo hace, y sus heridas se iban regenerando conforme seguía absorbiendo y debilitando al yautja.

Fue en este instante en que yo y los demás llegamos a tiempo, aparté a Xeno-Aran de Berserk con un disparo cargado de mi rayo normal y miramos a Berserk, quien yacía en el suelo en estado de shock puesto que se le drenó mucha energía y no podía mover un músculo. Xeno-Aran se reincorporó junto a un intenso rugido suyo.

- ¿De verdad estaba haciendo lo que pienso? – preguntó Rhazor ya que no podía creer que Xeno-Aran sería capaz de drenar energía.
- Ahora ven a lo que me refería. Este xenomorfo está lejos de ser común y corriente, miren los cadáveres que hay alrededor y el estado en que dejó a Berserk. ¡No bajen la guardia ni un solo segundo! – advertí a todos y nos preparamos para la batalla.

Xeno-Aran entonces tomó a Berserk del tobillo con su cola y lo arrojó contra una puerta que tenía atrás, destruyéndola de esta manera y quitándose un estorbo de enfrente. No nos dimos cuenta de la hora y ya faltaban dos horas para que la Federación llegara al planeta, cosa que supimos porque Anthony nos contactó.

- Samus, falta poco para que llegue la ayuda. ¿Qué tal por su lado?
- La encontramos, Anthony, pero parece que no será sencillo borrarla de la existencia. – dije teniendo altas expectativas.
- ¿A qué te refieres? – preguntó.
- Voy a conectarme con tu pantalla, quizás quieras ver un poco de acción. – avisé y sincronicé mi DRA con la laptop de Anthony desde donde veía las panorámicas de los robots de reconocimiento.
- La última vez no la pude ver con detalle… por el cosmos. – expresó tras notar todos los cuerpos en el suelo. - ¿Esa cosa hizo tal masacre?
- Juzgando por las heridas que presentan sí, es más me atrevo a decir que ambos bandos se aliaron temporalmente por la sola presencia de Xeno-Aran, lo puedo saber gracias a que ni unos ni otros presentan lesiones por armamento del equipo contrario. – examinó Sylux la “escena del crimen”.
- Si ni juntos lo lograron, significa que estamos en problemas, y que debemos usar todo lo que tenemos disponible si queremos tener una oportunidad contra ella. – concluyó Rhazor y todos estuvimos de acuerdo.

Esta iba a ser nuestra primera batalla real contra este enemigo, más no iba a ser la última. Xeno-Aran soltó otro rugido y nos preparamos para lo que sería un duro combate; cinco contra uno, parecía que todo estaría a favor nuestro, ¿pero de verdad iba a ser así? La sola presencia de Xeno-Aran transmitía una sensación de terror y sed de sangre, pero no por eso íbamos a retirarnos, había qué ponerle fin antes de que se volviera aún más fuerte.

Capítulo 26. Explosión

Antes de iniciar el duelo, Anthony nos informó que la situación estaba por empeorar, ya que sus robots en aire detectaron un masivo movimiento de tropas piratas en camino al centro de investigación, eran los refuerzos y estaban decididos a ganar la batalla, para de ahí continuar hacia la conquista del cuartel general de los Sangre Contaminada, que estaba solo a unos kilómetros de distancia. Como Anthony sabía que aquello implicaba un gran estorbo para nuestra misión, decidió intervenir y se puso en marcha junto al escuadrón que trajo consigo para frenar el avance de Deathstrike. Ahora volvamos con Xeno-Aran.

- La estoy escaneando, de esta forma sabremos las precauciones que debemos tomar y si encontramos alguna debilidad en particular. – dije con el Visor de Escaneo activo.
- <<Especie: Xeno-Aran. Xenomorfo creado a partir de toda la mezcla genética de Samus Aran.

El fenómeno del reflejo de ADN ha permitido que Xeno-Aran posea el aspecto físico de los Chozo, los Metroides y el de los Humanos. Siendo tu Traje una armadura biomecánica, Xeno-Aran ha reflejado la naturaleza modular del mismo, obteniendo así un exoesqueleto capaz de absorber mejoras únicamente de origen Chozo, esto debido a que no posee un traje adaptable a muchas tecnologías en sí, sino que posee un cuerpo con genética Chozo al que le falta muchas de las habilidades naturales de ellos, habilidades encontradas en forma de objetos Chozo; esto sin embargo no impide que pueda obtener armas como rayos o misiles fabricados por esta misma raza, aunque carece de un medio para hacer uso de ellos.

Dado que los Xenomorfos heredan los recuerdos e inteligencia del huésped de donde nacieron, Xeno-Aran exhibe una astucia y capacidad de resolución de problemas más allá de otros de su especie, el análisis calcula que este xenomorfo posee un CI de 187 puntos, superior a los 184 tuyos. Xeno-Aran también tiene la habilidad de drenar la energía vital de sus presas al igual que los Metroides, una característica heredada de estos parásitos.

Xeno-Aran nació con las mejoras Chozo en tu arsenal, pero ha obtenido otras más recientemente, destacándose el Traje Gravitatorio y el Ataque Barrena, junto a una serie de rayos y armamento balístico que se ve incapaz de utilizar. Extremadamente resistente y peligrosa, no posee una debilidad en específica, así que se recomienda hacerle frente con toda la capacidad ofensiva disponible.>>

- ¿Y luego? ¿Qué descubriste? – me preguntó Sylux ya que nadie sabía los datos que obtuve.
- Que hay una alta probabilidad de que nos patee el trasero a todos porque no tiene debilidades, pero podemos ganar si no nos refrenamos ni un poco con ella. – resumí y a todos les quedó claro.
- Viendo lo que hizo en la nave, supe que contra esa serpiente debo emplear toda mi fuerza. A ver cómo sale de esta. – dijo Rhazor tras sacar un shuriken de su cintura y arrojarla contra Xeno-Aran.

Música de Batalla

El shuriken salió disparado de la mano de Rhazor, Xeno-Aran reaccionó a esto interponiendo su antebrazo derecho y el arma se le encajó apenas unos centímetros, quedando el shuriken atorado en el antebrazo del xenomorfo, entonces ella chirrió fuertemente y con su brazo izquierdo se retiró el shuriken para luego arrojárselo a su dueño, quien pudo esquivarlo con tan solo agacharse. Este movimiento de Xeno-Aran sirvió para que nos alcanzara con tan solo unos cuantos pasos tan rápidos como los míos, derribó a Spire con un cabezazo, rasgó la armadura de Sylux con un rasguño, a Noxus y a mí nos arrojó lejos con un coletazo; Rhazor por su parte tuvo la oportunidad de sacar sus cuchillas y colocarse cara a cara con Xeno-Aran para apuñalarla repetidas veces en las costillas, pero rápidamente notó que sus armas rebotaban ante la poderosa piel de la enemiga, poder otorgado del Traje Gravitatorio, y ella simplemente atrapó a Rhazor tomándolo de sus muñecas sin dejarle posibilidad de escape, se acercó a la cara de Rhazor mientras él forcejeaba con el fin de liquidarlo con un ataque de lengua, pero Spire intervino y salvó al Yautja, tacleando a Xeno-Aran y arrastrándola hasta un muro donde la azotó, y continuó azotándola repetidas veces con tal fuerza que empezaba a resquebrajar el muro.

- ¡A ver si puedes caminar después de esto! – dijo Spire y dejó de azotar a Xeno-Aran, procediendo a golpearla en su cabeza repetidamente con su mazo. - ¡Nadie me supera en fuerza bruta!

Parecía que Spire tenía dominada a Xeno-Aran, pero ella escupió un chorro de ácido de su boca, algo característico en todos los de su especie, y roció parcialmente al cazarrecompensas, esto le ocasionó leves heridas debido a su cuerpo de roca y únicamente retrocedió por el ardor, oportunidad que ella usó para apartarse a Spire de encima usando su forma alterna combinada con la Turbosfera, volvió a transformarse y con un zarpazo pudo dejar una marca en el diamante pectoral de Spire, después trató de atacar de nueva cuenta pero fue detenida por un misil de hielo de Sylux que la aturdió; él pegó un salto alto gracias a su supersalto con el fin de caer al otro lado, justo en la espalda de Xeno-Aran, a la vez que disparaba otros misiles mientras se hallaba en el aire, y cuando aterrizó le arrojó un súper misil cuyo humo residual cubrió casi toda la sala. Ante esto Sylux comentó una única cosa.

- ¡Bullseye! – gritó Sylux a todo pulmón, una palabra inglesa que vendría significando algo así como “justo al blanco”. Esta alegría suya no duraría mucho ya que de entre el humo algo le fue arrojado encima, chocó contra el pecho de Sylux y cayó al suelo, resultando ser una cabeza pirata arrancada de uno de los cadáveres. - ¡Diablos, qué asco!

Sin darse cuenta, Xeno-Aran había trepado hasta el techo y estaba encima de Sylux, ella se le lanzó con los brazos extendidos y Sylux la notó por su visión periférica pero ya siendo muy tarde, sin embargo fue salvado gracias a un rayo cargado de plasma mío que interrumpió el ataque de Xeno-Aran, y cuando ella aterrizó llegó Noxus y le disparó un chorro helado de su Judicator sin cesar, esperando congelarla por completo. Normalmente esto hubiese funcionado especialmente si consideramos que ella tenía genética Metroide, pero como mencioné antes también poseía el Traje Climático y eso eliminó su debilidad al frío, así que no se congeló y tomó a Noxus de la cabeza con una sola mano para alzarlo, mientras él continuaba disparando hasta que su mismo cañón terminó por enfriarse demasiado, impidiéndole continuar.

- ¡Suéltame! – decía Noxus intentando liberarse del yugo de Xeno-Aran.
- ¡Noxus! – grité viendo que él estaba en problemas.

Con una mano Xeno-Aran sostenía a Noxus, y con la otra trató de encajar sus garras en el cuerpo delgado de su oponente, cosa que bloqueó con su pequeño escudo de la mano izquierda, ante esto Xeno-Aran se preparó para atacar de nuevo y de inmediato yo le disparé sucesivamente varios rayos de mi plasma ardiente hasta que soltó al Vhozon y fijó su atención en mí. Estuve lista para la batalla pero algo me detuvo, repentinamente escuché voces en mi cabeza, que identifiqué como la mismísima voz de Samus Oscura.

- <Samus, Samus> - repetía su siniestra voz.
- … - no dije nada y me quedé paralizada apuntando a Xeno-Aran, esa voz me dio un calambre en todo el cuerpo que no podía mover ni un dedo.
- <No estás imaginando nada, mi voz es completamente real. No es tiempo de entrar en detalles, solo hay una cosa que debes hacer: eliminar a ese monstruo que llamas Xeno-Aran.>
- ¿¡Qué está…!? – dije en mi mente, intentando buscar una explicación a lo que estaba escuchando.
- <Ya ha adquirido mucho poder, no puedes dejar que siga mejorándose ni que evolucione a sus próximas etapas, de lo contrario nada ni nadie podrá detenerla.>

Con Samus Oscura hablándome, parecía que de pronto el tiempo se ralentizó a tal punto que veía a Xeno-Aran acercárseme muy lentamente. ¿Acaso estaba alucinando? ¿Xeno-Aran tenía alguna clase de alucinógeno que nos arrojó a todos y que no nos dimos cuenta? No, esa “ilusión” era demasiado real, escuchaba fuerte y claro a Samus Oscura. No tenía ni idea de lo que sucedía, pero aún así pude hacer una única pregunta desde mi mente.

- ¿Cómo?
- He dicho lo que tenía que decir. No puedo permanecer más tiempo. – terminó Samus Oscura de hablar y su voz se desvaneció poco a poco, y el tiempo volvió a su flujo original.

Xeno-Aran me embistió contra el muro, me inmovilizó y mostró su lengua tras abrir su pico, sabiendo que quería drenarme la energía tal y como lo hizo con Berserk. Aún me quedaba una carta por jugar, entonces alerté a todos mis compañeros a que salieran inmediatamente de la sala por la otra puerta, ya que iba a detonar una Bomba de Energía; me convertí en Morfosfera y solté la bomba, cuya detonación sucedió justo enfrente de Xeno-Aran y que destruyó gran parte del terreno de batalla junto a la desintegración de los cadáveres presentes. Cuando me transformé solo vi a Xeno-Aran a unos metros de distancia y tambaleándose, lesiones en su cuerpo que algunas eran profundas y sangraban, pero con todo podía continuar. Lista para otra ronda, Xeno-Aran volvió a rugir y fue golpeada por algo en su espalda, era una mina yautja que detonó en una luz cegadora y emitió sonidos subsónicos, tratándose así de una mina sónica que aturdió al xenomorfo por breves instantes, dejándola apoyada sobre una rodilla y una mano en el suelo.

- Te tengo. – dijo un yautja con su camuflaje activado, que tras desactivarlo reveló ser alguien de los nuestros.
- ¿Zyra? – dije.
- ¿Qué? ¿Es Zyra? – dijo también Rhazor quien se asomaba por la puerta donde se cubrió de la detonación junto a los demás cazarrecompensas, reuniéndose ellos con nosotros en instantes.

De pronto escuchamos varios pasos por el mismo lugar de donde llegamos, acercándose rápidamente como si estuviesen corriendo, eran no solo yautja de mi clan, sino el escuadrón de marines dirigidos por Anthony. Todos rodearon a la aturdida Xeno-Aran con sus respectivas armas, pero Zyra era la que estaba más cerca de ella y con un mazo en su mano, una de las armas cuerpo a cuerpo yautja más peligrosas.

- Mataste a la gente equivocada, monstruo. Ahora no descansarán en paz hasta que te corte el cuello y te arranque la piel. Amigos, esto es por ustedes. – dijo ella dirigiéndose a Xeno-Aran mientras se le acercaba lentamente, y tras acabar las últimas líneas se le arrojó al xenomorfo para rebanarlo.

Zyra dio un último giro a su mazo e impactó contra Xeno-Aran en su cuello para descabezarlo, y Zyra junto al resto de los presentes quedaron altamente sorprendidos cuando vieron que el mazo apenas y cortó dos centímetros de la piel del enemigo; este mismo corte hizo reaccionar a Xeno-Aran de nuevo e hizo un rasguño en el abdomen de Zyra que resultó en una herida superficial sin desangrado, luego el xenomorfo trepó en las paredes en dirección a un ducto de ventilación en la zona más alta de la sala.

- ¡Fuego! – ordenó Anthony a sus hombres a que dispararan contra Xeno-Aran, pero aunque varias de las balas lograron dar en el blanco, no sirvió para nada y ella logró huir.

Sin más que hacer, me acerqué a Zyra para ver sus heridas, que como dije antes no eran graves y su vida no corría peligro. Y por cierto, sabía que Anthony y sus soldados decidieron cubrirnos ante un nuevo ataque pirata, cosa que al parecer tuvieron éxito en cumplir, pero no sabía por qué Zyra y otros miembros del clan decidieron llegar.

- Sé que me diste la orden de esperar y hacerme cargo del clan, también sé que incumplí esa orden, que puse en riesgo las vidas de más yautja y que por ello merezco una sanción. – dijo disculpándose. – Es solo que no podía quedarme de brazos cruzados, no mientras esa cosa siga con vida.
- Nosotros vinimos voluntariamente, pudimos habernos quedado como nos indicó la líder Zyra, pero decidimos ayudarle a cazar a esa serpiente. – aclaró uno de los yautja hablando por el resto de los suyos.
- Entiendo lo que sientes, yo hubiese hecho lo mismo en tu lugar. – le dije a Zyra haciéndole saber que no había problema alguno con sus acciones. - De hecho nos has ayudado a descubrir una posible forma de enfrentar a Xeno-Aran, esa mina sónica que le arrojaste tuvo efecto al igual que mis bombas. Y al resto, gracias por haber venido también, necesitaremos toda la ayuda posible para eliminar a este nuevo enemigo.
- Lamento interrumpirlos, pero tengo nuevas noticias. – habló Anthony. – No sé si lo notaron en medio de toda la fiesta esta, pero mi escuadrón y yo estuvimos casi no la contamos de no ser porque la flota que esperábamos llegó por fin. Y por cierto, Princesa, el almirante quiere hablarte.
- Samus, ha pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos, pero estoy seguro que puedes reconocer mi voz.
- ¿Dane? ¿¡Dane, eres tú!? – adiviné estando entre sorprendida y contenta.
- El mismo viejo que conociste años atrás, ¿creíste que me sacarían del juego tan fácil? ¡Pues no! Hace falta matarme primero.
- Espera, creí que la séptima flota había sido destruida. – creyó Sylux.
- Así fue, de hecho esta nueva flota estaba destinada a ser la 13ª que fue eliminada tiempo atrás por las fuerzas de Samus Oscura, pero no había nadie que la dirigiera excepto yo, y acepté con una única condición: que esta flota fuera designada como la séptima. – explicó Dane. – Navegando en el espacio, estar detrás de un podio viendo las estrellas… se siente bien regresar a casa.

A estas alturas puede que no recuerdes lo que pasó con Dane y su flota, así que recapitularé. Hace un tiempo, cuando los Piratas Espaciales mostraron su regreso y después de que destruyeran el cuartel general en la Tierra, los mismos piratas liderados por Weavel atacaron Norion y fallaron aparentemente en el intento, pero aparte de que destruyeron mi Traje Fusión, lograron también meter Xenomorfos a la NFG Olimpo sin que nadie lo notara; pronto la plaga creció y comenzó a asesinar a la tripulación, cortando toda clase de comunicación con el resto de la flota, algo que esperaban los piratas para volver a atacar y llevarse la victoria definitiva. Así fue, el Predalien que provino del antiguo líder de mi clan hizo estrellar a la Olimpo y llevó la infestación xenomorfa a todo el Sector Zero y su aeródromo, acabando con casi todo el personal sobre tierra, mientras que la flota de Weavel se encargó de borrar del mapa al resto de la séptima flota. A pesar del daño Dane pudo sobrevivir, pero quedó atrapado en unos escombros por poco más de un mes, y si pudo sobrevivir tanto antes de que yo, mi clan y el resto de los marines sobrevivientes lo rescatáramos, fue porque disponía de una tubería rota de agua por donde saciaba su sed, sin embargo lo encontramos demasiado débil y desnutrido, un poco más de tiempo y hubiese muerto por inanición. En fin, lo recuperamos, lo atendieron en una base de la Antártida y volvió a la normalidad para dirigir esta vez a una flota naval durante la batalla por la recuperación de la Tierra, después de eso no volvimos a saber sobre él hasta ahora.

- Y me gustaría seguir hablando con todos… pero detectamos algo inusual a unos kilómetros de la base de investigación. La nueva UA 1053 lo ha identificado como una espiga masiva de energía que va acrecentándose poco a poco, les paso las imágenes. – informó Dane y recibimos una transmisión en vivo de dicha espiga.
- Un momento, eso es… ¡es donde los Sangre Contaminada tienen estacionada su nave nodriza! – dijo Rhazor conociendo la posición de la nave, pero tras ver detenidamente los datos enviados llegó a una escalofriante conclusión. – No está bien, la nave explotará en cuestión de minutos, ¡y si sigue liberando energía la explosión nos alcanzará!

Rápidamente Dane ordenó la evacuación de sus tropas en tierra, lo mismo hicieron Anthony y Zyra con los marines y los yautja respectivamente. Realmente nadie sabía con certeza cuánto tiempo nos quedaba, pero lo mejor era no perder tiempo si queríamos escapar del radio de la explosión, que de acuerdo a los cálculos de Rhazor iba a tener un radio de alcance de 20 km. Con este escape me llegó un pensamiento que había olvidado por el calor de la batalla, ¿qué sucedió con mi nave? A eso había bajado también a LV-1201, a buscarla después de que Xeno-Aran la secuestrara. No lo hubiese sabido de no ser gracias a Anthony.

- Samus, olvidé decirte algo, encontramos tu nave. Parece que tu querida “hija” se divirtió con ella y la estrelló entre unos árboles justo afuera de esta base al oeste, no parecía que tuviera grandes daños y se veía funcional de acuerdo a uno de mis ingenieros. Y eso es todo, será mejor que nos apuremos. – dijo y se retiró con su escuadrón.
- Tiene razón, además seguro que la explosión acaba con Xeno-Aran si es que aún se encuentra en el rango adecuado. – dijo Sylux y decidimos marcharnos a nuestras naves, pero algo nos detuvo, era un gemido moribundo de Berserk, quien yacía en el suelo al otro lado de la puerta donde Xeno-Aran lo arrojó tras drenarle mucha energía, pero esos gemidos pronto se convirtieron en carcajadas suaves.
- El tiempo corre, ¿qué están esperando? – dijo estando moribundo.
- Deberíamos dejarlo aquí, por lo menos uno de los líderes de los Sangre Contaminada habrá sido eliminado. – sugirió Spire y la verdad es que no era mala idea, pero por extraño que suene Rhazor se opuso.
- No, no le daré el lujo de morir tan fácilmente. Nuestra ley se encargará de él, ¿me escuchaste? – dijo Rhazor a Berserk apuntándolo con sus cuchillas. – Tu hora aún no ha llegado, vendrás conmigo. – acto seguido le propinó una patada en el rostro y dejó inconsciente al contaminado, luego lo cargo en sus hombros pero no sin antes suturarle la herida de su brazo izquierdo, que seguía perdiendo sangre.

Partimos todos hacia el exterior, donde mis otros compañeros llamaron a sus naves para que los recogieran, quedándonos Rhazor y yo afuera en compañía del inconsciente Berserk. Los tres nos dirigimos a donde dijo Anthony para buscar mi vehículo, mientras veíamos en el cielo cómo despegaban las naves de la Federación hacia lejos del área de impacto y también a la nave nodriza mía que se mantenía sobre un lugar alto del complejo para recoger a aquellos que descendieron. Rápidamente todas las naves partieron del complejo y quedábamos nosotros, explorando el lugar hasta que por fin dimos con la mi nave, entre unos árboles como dijo el comandante y con un rastro de tierra en su camino. Nos subimos y encendí los motores, el análisis rápido no detecto falla alguna y se restableció los sistemas de comunicación.

- Larguémonos ya. – dije y despegué.

Nos alejamos lo suficiente reuniéndonos con la flota, entonces contemplamos el enorme estallido de la nave nodriza enemiga, fue una gigantesca esfera de energía de plasma que arrasó con todo a su alcance, incluido el complejo donde estábamos antes, no quedó ni un rastro de él; la explosión terminó con una columna de humo que se alzó por todo lo alto en el cielo, cosa que se presenció mejor con la luz matinal que recién había aparecido.

- Existen armas con mayor poder, pero eso no quita el hecho de que una vista así es impresionante. – comentó Anthony por el comunicador, parecía que tenía los ojos bien puestos en el paisaje.
- Opino igual, comandante. Con eso una de las bases de estos yautja malvados ha sido destruida, ahora queda una y está bastante cerca. Supe lo que ellos hicieron con el general Miles, con la flota de Adam y con el planeta Vho, son unos enemigos muy aterradores. Sin embargo sus dos naves que representaban el mayor peligro ya no existen tampoco, y aunque no nos podemos permitir el subestimarlos ahora, es cierto que es el momento indicado para planear nuestro próximo golpe.
- Yo no me preocuparía tanto por ellos, sino por los piratas, no sabemos si sobrevivieron a la explosión, y de ser así con cuántas fuerzas dispone Deathstrike ahora. – dijo Noxus.
- Cuando nos enfrentamos a ellos la mayoría eran esas avispas y metroides negros, apenas y había unidades pirata, lo que me llevó a la suposición de que gran parte de sus tropas se perdieron en el intento de tomar el centro de investigación de los contaminados. – dijo Anthony narrándonos lo que vio en su enfrentamiento.
- Si vamos a llevar la guerra a los contaminados en su territorio lo esencial es saber todo acerca de su último bastión, sabemos que están en una pirámide ancestral pero desconozco cómo es esa estructura. Afortunadamente podemos sacar información. – dijo Rhazor refiriéndose a Berserk.

Ambientación

Llevé mi nave a la nave nodriza para hacer el próximo paso: interrogar a Berserk antes de su juicio. Cargamos con este líder de los Sangre Contaminada por varios pasillos hasta llegar a una sala de reuniones completamente circular, Zyra pronto se nos unió para retirarle todo el equipo de combate a Berserk y colocarlo en medio de la sala, donde un haz de luz roja en el techo lo hizo levitar y también lo inmovilizó, al mismo tiempo que yo sincronizaba mi DRA con la flota de Dane y la de Hudson, almirante que continuaba en órbita y que nos iba a servir de apoyo. Con los preparativos listos, Rhazor despertó a Berserk, y éste abrió lentamente los ojos y miró a todas direcciones, llegando a hacer contacto visual con nosotros tres presentes, pero a pesar de su situación no cambió nada en su psiquis.

- Así que lograron capturarme, debí saber que pasaría, lamentablemente mi sistema de autodestrucción fue destruido por esa cosa… tuya. – dijo mirándome a mí. – Normalmente esto sería una deshonra, pero ya que soy un Sangre Contaminada, eso no me importa en lo absoluto. Aún así debieron dejarme ahí, hubiera sido mejor para ustedes.
- Te salvé la vida por una única razón, Berserk. Queremos que nos digas todo lo que sabes acerca de la pirámide donde los tuyos se resguardan. – dijo Rhazor yendo directo al grano.
- ¿Es así? ¿Me salvaste solo por eso, seguro que no fue por otra razón? Fuimos compañeros de caza después de todo, creo que te conozco mejor que nadie. Seguramente muy en el fondo te invadió la nostalgia, recordaste los viejos tiempos, cuando juntos aprendimos todo lo que sabemos con los Élite, cuando nos dieron nuestras armas básicas en la iniciación, y cuando matamos a nuestras primeras Serpientes después de aquello. ¿Lo recuerdas? Los dos éramos respetados por los otros novatos, sinceramente extraño aquellos días.
- ¡Eres basura que decidió traicionar a nuestra sociedad y al código! – exclamó Rhazor. – Y recuerdo muy bien esas veces, pero también me acuerdo cuando asesinaste a Frojeir, tus ambiciones te llevaron al extremo de atentar contra los tuyos para llevarte la gloria tú solo. Y yo siempre me pregunté por qué lo habías hecho, no quería ni creerlo.
- Ya te lo dije, los dos éramos respetados y yo soy bastante ambicioso. Sabes, siempre pensé que como especie seríamos mucho mejores, más de lo que puedes imaginar, y también supe que el código de honor era un impedimento para hacernos crecer, por eso me esforcé tanto para ser el mejor de lo mejor, razón por la que maté a Frojeir y a los demás que intentaron atraparme después, y aunque lo lograron estuve satisfecho con el resultado. Yo solo maté a diez y pensé en una cosa: en lo lejos que sería capaz de llegar de no existir el código, de tener mejores armas que aquellas de las que disponía en el momento de mi frenesí, así que decidí unirme a Gran Rojo tras mi exilio, pues me enteré que ambos compartíamos una idea similar, los dos creemos que merecemos mucho más de lo que tenemos, que podemos ser una temida potencia galáctica a la que nadie se atrevería a pisar ni siquiera un milímetro de su territorio. Todos lo vieron, todos vieron cómo nuestra nave original con plasma negro hizo estragos, ¿o me equivoco? Esa es mi razón de vivir, amigo, el poder, no hay otra cosa. Quizás si reconsideras tus metas en la vida, podrías unirte a nosotros y liberar tu verdadero potencial.
- Suficiente cháchara, ¿vas a responder a la pregunta o no? – habló Zyra para interrumpir a Berserk y volver con el tema.
- ¿Qué quieres que diga? Es la primera pirámide que nuestra raza construyó como centro de caza contra las Serpientes, supongo que saben de lo que hablo, este es el mismo planeta donde se halló un destructor Néfilim con esas criaturas hace milenios. Y como todo centro de caza, todos deberían tener una idea de lo que se puede esperar ahí, ¿de verdad hace falta confesar algo? – preguntó Berserk.
- Seguridad, número de unidades, vehículos. – aclaré yo. – Eso es lo que queremos saber.
- Vuelvo a preguntar lo mismo, ¿qué quieres que diga? Has visto lo que tenemos, Yautja fuertemente armados, Xenomorfos amaestrados, tanques, autómatas de combate. Todo lo que conocen es lo mismo que Gran Rojo tiene vigilando la pirámide. – confesó Berserk. –Entonces, ¿alguna otra pregunta inútil?
- Eso es todo por ahora. – dije e hice la señal a Rhazor para que apagara la luz que mantenía a flote a Berserk. – Te quedarás aquí, no saldrás hasta llegar a tu planeta natal.

Rhazor, Zyra y yo nos retiramos de la sala que sirvió de prisión para Berserk. Los almirantes vieron lo mismo que yo y se pusieron en marcha para armar un plan de batalla; Berserk no coopero mucho, pero sus declaraciones sirvieron para hacernos una idea del peligro al que nos estábamos concentrando. Como dijo Dane, los contaminados se quedaron sin sus naves, las que eran sus cartas del triunfo, pero seguían siendo una poderosa amenaza. Ahora tocaba esperar a que los almirantes llegaran con una idea.

Enciclopedia de Industrias Armat. Parte V

Rifle de Asalto NSG 23

El NeuStormgewehr 23 es un rifle de asalto de explosión de tres rondas, es decir que libera tres balas cada vez que se jale el gatillo. Muy similar en funciones al Rifle de Pulsos M41A, el NSG 23 se diferencia no solo en su modo de fuego, sino en que tiene menor capacidad en su cargador teniendo un límite de 30 balas, también tiene una menor precisión y rango. Sin embargo tiene ventajas sobre el M41A, ya que por su diseño y aligerado peso puede soportar mayor cantidad de aditamentos, que entre ellos podemos encontrar lanzagranadas, una escopeta inferior, un lanzallamas, silenciador, mirilla láser o telescópica, o una culata para incrementar su pobre precisión. Su tipo de munición es el mismo que el del M41A (7.62 mm).

Rifle de Batalla M4RA

El M4RA es, de nueva cuenta, parecido al M41A y al NSG 23, pero semiautomático y con menor capacidad en el cargador, soportando 15 balas. Posee la misma ventaja del NSG 23 al ser tener compatibilidad con muchos aditamentos, diferenciándose tanto en su velocidad de fuego como en su incrementado nivel de daño, gracias al uso de las municiones de alta velocidad A19. No se suele ver tanto en combate a diferencia de sus primos, ya que usualmente es preferido por francotiradores cuando tienen que defenderse a distancias cortas-medianas.

Rifle de Pulsos pesado M41AE2

Una variante del rifle de pulsos estándar, que en lugar de tener un lanzagranadas posee un cañón 8 centímetros más largo, otorgando compatibilidad con la munición perforadora de blindajes ligeros, traduciéndose en un mayor daño al enemigo; dado que su uso es distinto al del M41A común, el M41AE2 se utiliza con un cargador largo con capacidad de 300 balas. El rifle pretende servir como arma de apoyo siendo una ametralladora ligera, destinada a ser usada en puntos de defensa.

Muchos creen que el M41AE2 es igual al M56 Smartgun, pero la diferencia entre ambos es que el Smartgun es más poderoso al tratarse de un arma pesada, puede cargar con más munición y que se usa más para asaltar posiciones enemigas directamente, contrario a la ametralladora ligera que se usa en posiciones defensivas.

Capítulo 27. Trampa

En lo que Dane, Hudson, Anthony y Zyra, los estrategas mejor calificados en ese entonces, discutían el próximo plan contra los Sangre Contaminada y los Piratas restantes, yo decidí reunirme con los otros cazarrecompensas en el comedor de la nueva NFG Olimpo; yo era la que debería estar en la reunión como líder del clan, pero siendo honestos yo soy de lanzarme contra el enemigo directamente la mayoría de las veces y Rhazor también, así que consideramos a Zyra como la indicada para asistir. La nueva Olimpo era exactamente igual a la anterior, la verdad es que no vi diferencia alguna, así que me ahorro en dar detalles del interior de esta nave. En el comedor Sylux tenía una ración de alimento que consistía en un trozo de res con su guarnición de ensalada y arroz, lo mismo que yo más un vaso de agua, mientras que Spire y Noxus no tenían hambre y solo nos acompañaron, únicamente faltaba Rhazor pero él decidió quedarse en la nave nodriza para vigilar y seguir hablando con el cautivo Berserk. Nosotros por otro lado permanecimos en silencio un rato hasta que Sylux inició la conversación, hablando en lo referente a su ración.

- Saben, la comida militar nunca se ha caracterizado por tener buen sabor, yo lo sé porque llegué a probarla cuando era un cadete en la academia y por comentarios que escuché por otra gente esos días, y parece que no ha cambiado mucho. No es que yo sea de gustos refinados, ¿pero tanto cuesta ponerle sal a lo que cocinan? – dijo él quejándose por la comida insípida que le sirvieron, y nadie dijo nada al respecto excepto Spire.
- Si no te agrada, ¿para qué te lo comes? Mira, ya llevas medio plato terminado. – señaló Spire al plato de Sylux.
- Oye, a buena hambre no hay pan duro, pero lo que quiero decir es que los cocineros deberían poner un poco más de empeño en lo que hacen, los buenos platillos ayudan a elevar la moral de los reclutas. – explicó Sylux su punto, después me miró. – Sino preguntémosle a Samus, estuvo en el ejército y sabe de lo que hablo, ¿verdad?

Escuché lo que estaba diciendo, pero yo pero no le respondí, solo me quedé viendo mi ración y jugueteando el alimento con mi tenedor de plástico, sumida en mis pensamientos acerca de una duda que me carcomía la cabeza, era sobre Xeno-Aran. No sabía si ella seguía con vida tras la explosión que se suscitó con anterioridad, las visiones que tenía con ella desaparecieron tras la batalla, lo que me inquietaba era otra cosa.

- Esa mirada tuya la conozco, algo te perturba. – dijo Sylux con su sonrisa y mirada vampiresca puesta sobre mi (recuerda que él es mestizo entre humano y una especie conocida coloquialmente como Vampiros, pero ni él ni ellos son chupasangre o diabólicos como en los cuentos).
- Es cierto, no has tocado tu comida y llevas mirando al vacío desde que llegamos, ¿sucede algo? – notó Noxus mi comportamiento inusual.
- Es sobre Xeno-Aran, se supone que ella era un xenomorfo, y los xenomorfos unieron fuerzas con toda fuerza pirata por medio de aquella a quien llaman Madre. Entonces dicho esto, ¿alguna idea del por qué Xeno-Aran mataba a todo el mundo incluidos los piratas? ¿No se suponía que eran aliados?
- Ahora que lo dices, tú y Rhazor mencionaron que Madre es capaz de controlar a toda legión de xenomorfos en la galaxia, pero con lo que acabas de decir… - dijo Spire pensativo.
- ¿Deduces que Xeno-Aran no estaba bajo el control y mando de Madre? – preguntó Noxus en resumidas cuentas.
- Si. – afirmé y alcé la mirada. – Sin embargo no tiene sentido, ni siquiera otros xenomorfos como las Emperatrices tenían esa sed de sangre. Tengo una hipótesis de hecho, como que en realidad sí estaba del lado del enemigo, pero su genética metroide la hizo más agresiva que otros xenomorfos y gracias a eso atentó contra los suyos. Esto lo digo porque ya he visto algo similar en el pasado, cuando el Phazon había invadido el sistema Kalandor, los piratas y los metroides se suponía que estaban del mismo lado, pero cuando exploraba el planeta Elysia encontré los cuerpos de muchos científicos piratas con su energía drenada, que al tocarlos se volvieron polvo. – expliqué y todos se miraron entre sí extrañados.
- Como sea, Xeno-Aran seguramente está muerta gracias a la explosión de antes, ¿qué no? No creo que debas seguir pensando en el asunto, así que pienso que deberíamos relajarnos todos ahora que podemos. – opinó Sylux tras un suspiro con intenciones de librarnos de la tensión.

Por otro lado, los estrategas que mencioné llevaron a cabo sus asuntos en la Sala de Reuniones de la Olimpo, estando todos presentes excepto el almirante Hudson, quien participó en una transmisión en vivo debido a que tenía que supervisar la NFG Agartha. Con todos reunidos, la sesión inició con Zyra.

- Iré al grano y seré clara. Uno de nuestros cazadores logró capturar a un líder de los Sangre Contaminada hace algunas horas, desde entonces hemos intentado obtener información que nos pueda ayudar con nuestro asalto final, y aunque el prisionero ha hablado, no ha dicho nada fuera de lo normal acerca de lo que nos aguarda en la última base enemiga, por lo menos nada de lo que no conozcamos ya. – recapituló ella lo último sucedido y añadió. – Dicha base es una antigua pirámide construida por nuestros ancestros y rodeada por ruinas, nosotros los Yautja sabemos cómo funcionan estas estructuras y estamos preparados, pero para los Terrestres la cosa se complicará mucho.
- Eso suena a que la pirámide contiene trampas de algún tipo, ¿a qué te refieres exactamente? – dijo Hudson, y Zyra conectó su panel de brazo con el proyector holográfico central para mostrar un modelo tridimensional de la pirámide en tamaño grande.
- Todas las pirámides antiguas de nuestra creación tienen, o tenían, algo en común: eran centros de caza para nuestros jóvenes, donde mataban a sus primeras Serpientes para ascender de rango; con el tiempo todas las que existieron a lo largo de la galaxia fueron destruidas cuando las serpientes se salieron de control, excepto esta que tenemos enfrente y que pareció sobrevivir a la limpieza cuando ciertos jóvenes fallaron en su iniciación. Este fue el primer centro de caza jamás construido, donde conocimos por primera vez a las serpientes. – decía Zyra narrando un poco de historia. – Entonces, ¿qué se puede esperar una vez adentro? Es un hecho que los Sangre Contaminada tienen el control absoluto de la pirámide, misma que fue diseñada con la más sofisticada tecnología a pesar de su apariencia arcaica, estas pirámides eran conocidas por tener muchas cámaras en su interior y no más de 3 niveles bajo tierra. Pero lo que causará problemas no es el desconocimiento del diseño interior, sino que la pirámide está diseñada para cambiar de forma cada cierto intervalo de tiempo.
- ¿Cambiar de forma? – repitió Anthony al no saber a qué se refería Zyra.
- No me refiero a que la estructura se modifique y deforme, sino que las cámaras son las que sufren la modificación, lo que pudo ser una habitación ordinaria rodeada de cuatro muros puede abrir otros accesos ocultos o directamente desaparecer del mapa. Este cambio radical no beneficiará a las tropas humanas, la pirámide puede matarlos, separarlos y dejarlos a merced de los contaminados o sus serpientes, que por cierto son muy buenas moviéndose en entornos como esos. – aclaró ella.
- Espera, significa que nosotros no podemos hacer nada, eso es lo que nos quieres decir. – dijo Dane.
- Es correcto, por lo menos no en la pirámide, pero en el exterior pueden hacer mucho. Según Berserk, los contaminados poseen artillería y vehículos de combate, además de robots autónomos de seguridad; sabiendo que ellos han copiado el armamento de nuestras fuerzas armadas, tenemos total seguridad que veremos armas incendiarias, de plasma y es muy probable que de plasma negro. – continuó Zyra.
- Soy nuevo en esto de los Sangre Contaminada, pero leí muchos reportes acerca de que ellos son invisibles hasta para los visores de feromonas de nuestros soldados, leí también que pueden repeler misiles sin siquiera interponer las manos y que son más difíciles de matar que una Matriz Fargul. – dijo Dane. - Lo último lo tengo muy claro, ¿pero cómo solucionamos eso de la invisibilidad y sus disruptores?
- Nuestros visores pueden verlos, pero no está permitido entregar esta tecnología a otros, por muy aliados que seamos nosotros y la Federación, sin embargo ningún camuflaje es perfecto. El pulso electromagnético sigue teniendo efecto y ellos raras veces combatirán cuerpo a cuerpo pudiendo usar sus poderosos fusiles, así que pueden guiarse por la dirección de donde provienen los disparos.
- Lo dices como su fuera muy sencillo. – opinó Hudson sobre la idea de Zyra.
- Claro que no lo será, pero recordemos que contamos también con radares de movimiento, puede que no sean muy eficaces contra ellos pero algo es algo. – dijo Anthony siendo optimista.
- El único problema real serán los disruptores, si llegaron a colocarlos en todos sus sistemas blindados, nadie podrá hacerles frente excepto nosotros y los cazarrecompensas. – añadió Zyra.
- Puede que se me ocurra alguna idea más adelante, pero ahora es momento de elaborar el plan de ataque. ¿Comenzamos? – dijo Anthony para enfocarse en lo que se había programado en la reunión.

Pasaron los minutos en el comedor y de pronto sonaron las sirenas, pero no de peligro, sino para avisar a todo el personal de prepararse para iniciar un operativo. Todos los soldados y marines en el comedor se levantaron de sus mesas para dirigirse a los cuarteles, ponerse sus armaduras hablando de los marines o trajes en el caso de los soldados, ir a sus estaciones en el caso de los soldados otra vez, y los marines se dirigieron a los hangares para escuchar la voz de su almirante por medio de la megafonía y una gran pantalla holográfica en los cristales de las salas de control, y finalmente a nosotros también nos requerían en el hangar 4. La tripulación no tardó más de 10 minutos en equiparse e ir a los hangares, se formaron en pelotones y por fin Dane se comunicó.

- ¡Atención! Espero que todo mundo haya descansado debidamente, porque es hora de entrar en calor y de ajustarse las armaduras. Las autoridades presentes en este teatro hemos elaborado una operación para dejar K.O a esos yautja infernales de una buena vez. ¡Es muy simple! Nosotros y el escuadrón de Anthony Higgs hemos de abrirle paso al clan de Samus hacia la pirámide, y en el camino seremos recibidos por muchas sorpresas, toda clase de artefactos que pueden desintegrar fácilmente al cuerpo humano como en las películas de ciencia ficción. 1053 se encargará de suministrar toda la información acerca de las armas que esperamos ver, así como el resto de detalles de la operación. Yo vengo a decirles que no es 100% seguro que el plan funcione, pero tampoco podemos quedarnos a esperar ahora que tenemos la oportunidad de hacerlos pagar por lo que han hecho, ¿¡no es lo que quieren!?
- ¡Si, señor! – afirmaron firmemente los marines.
- ¿¡Vengar a los compañeros caídos, al general Miles, escupirles en la cara a esos malnacidos!?
- ¡Sí, señor! – repitieron.
- ¡Entonces en marcha! ¡Todas las naves deberán partir en T-15 minutos! – ordenó Dane y cortó la transmisión.
- A pesar de haber estado fuera de circulación un tiempo, no ha cambiado nada este viejo. – dijo Sylux y se retiró a su nave. – Voy a subir ya, quiero reposar un rato.

Justo a tiempo llegó Rhazor, a 5 minutos de partir, enterado de lo que estaba pasando y preparado de igual manera. Dije antes que se quedó en la nave nodriza para seguir con el interrogatorio de Berserk, pero hubo un suplente para eso y aparte Zyra decidió volver a quedarse dirigiendo al clan, pues ya que Xeno-Aran había muerto aparentemente en la gran explosión no había motivos para volver al campo de batalla en persona.

- ¿Tuviste éxito? – le pregunté acerca de Berserk.
- No deja de repetir lo mismo de siempre y no deja de desviar el tema cada que hablo con él, pienso que quizás no sabe nada más como asegura, pero no podemos estar seguras. En fin, como Zyra me explicó todo lo que estamos por hacer, dejé a Berserk a cargo de Gruwa, y como sabemos él no se contendrá con Berserk– contestó estando de brazos cruzados.
- Parece que eso te preocupa, siempre cruzas los brazos cuando estás así, ¿temes que Gruwa lleve sus métodos al extremo con Berserk?
- No. – dijo él asegurando que no le importaba lo que le podría pasar a Berserk, pero su respuesta tan cortante y su mismo comportamiento decían lo contrario. – ¿A qué viene esa pregunta? Olvídalo, ya es hora de irnos, ¿vienes?

El momento había llegado. Todas las naves Aries y Anhur abandonaron la Olimpo en dirección a las ruinas enemigas, eran más de 20 naves con 22 soldados cada una, haciendo un total de 440 marines participando en lo que después se conocería como la Operación “Skystrike”. Ya era casi media tarde cuando sucedió, nos acercamos todos a las ruinas y los contaminados respondieron con sus defensas antiaéreas: cañones rojimarrones parecidos a los cañones de hombro Yautja, fijos en puntos estratégicos que disparan rayos de fuego a temperaturas tan altas como los núcleos de las estrellas. Los cazarrecompensas fuimos los elegidos en destruir estos cañones con ayuda de las bombas arrojadas por los transportes Aries, estuvo cerca de no haber pérdidas pero uno de los cañones logró derribar una nave Anhur al matar al piloto, cuyo cuerpo se derritió igual que un metal cuando lo sometes a su punto de fusión, y cayó en un campo abierto de las ruinas. Eventualmente los cañones fueron eliminados en el área y las naves pudieron aterrizar para iniciar el asalto por tierra en distintos puntos de la base, los marines descendieron de los transportes corriendo a todo lo que podían y estando ligeramente agachados, todos cubiertos por los transportes acorazados que iban al frente. A partir de aquí mi equipo y yo nos separamos para brindar apoyo a los diferentes escuadrones, pero nos enfocaremos por lo que sucedió en mi lado, con tres escuadrones de marines incluido el de Anthony. ¿Por qué con los escuadrones de Anthony? Por la simple razón que nosotros estábamos más cerca del lugar del accidente de la Anhur derribada.

- Hay dos bajas entre el escuadrón accidentado: el piloto Joseph Polnareff y el teniente Caesar Joestar. – informó la UA 1053, dando los nombres de los fallecidos que, por cierto, me recordaron a ciertos personajes de cierta serie de animación japonesa. - Sin embargo el resto del escuadrón logró sobrevivir y están en buenas condiciones, se encuentran a 900 metros de su posición, comandante.
- Está un poco cerca, pero con estos laberintosos caminos de esta fortaleza tardaremos en llegar, espero que resistan hasta entonces. – dijo Anthony viendo la complejidad de las ruinas. -
- Tenemos cada quien un mapa tridimensional de las ruinas a perfecto detalle, mínimo no nos vamos a perder. – dije recordando la existencia de los mapas

¡Entonces rápido, nuestros compañeros nos esperan! – dijo Anthony y de inmediato nos movimos. Te preguntarás, ¿por qué no fui yo a salvar a los marines? Ciertamente podía usar el Salto Espacial para dirigirme hacia allá en muy poco tiempo, pero también pensé en que podían derribarme estando en pleno vuelo o que los Sangre Contaminada tendrían alguna sorpresa preparada nada más al llegar a un campo abierto como en el que el escuadrón se estrelló. Aún así me conoces y sabes que iría de todas formas, sin embargo tampoco podía dejar a Anthony y a los tres escuadrones solos.

Escuchaba decir a los marines decir las típicas frases y jergas usadas en el ejército: “limpio” refiriéndose a que no había señal de enemigos, “cuidado con las esquinas”, y cosas así, al mismo tiempo que usaba mi visor Pred-Tech para encontrar a cualquier Yautja oculto, ya que era bastante sospechoso que nadie se mostrara para interceptarnos, al contrario, seguíamos avanzando sin problemas yendo cada vez más hacia el centro, directo a la pirámide. Pronto nos encontramos con un campo abierto circular, rodeado de grandes muros con estatuas representando Yautja y largos filamentos de césped como en todas las ruinas.

- Soldado, dime las lecturas. – ordenó Anthony a un soldado que iba al frente que venía equipado con un sensor de movimiento en su visor, más avanzado al detectar blancos a más de 1000 metros de distancia y usado por los “hombres clave”, es decir aquellos que van adelante del grupo. Hago un paréntesis aquí, y es que los radares tienen ese alcance siempre y cuando no haya obstáculos al frente y sea un campo abierto, en el caso de este terreno el terreno podía detectar señales como mucho a 200 metros.
- Negativo, no se detecta movimiento en el área. – respondió el soldado tras leer su radar.
- Samus. – dijo Anthony ahora hablándome a mí.
- Nada, no hay nadie aquí tampoco. – comprobé los resultados del soldado usando mi visor.
- Esto me está dando mala espina, es muy claro que nos quieren tender una trampa, y puede que nos esté esperando si seguimos por aquí. Es todo un clásico hacer esa jugada. – pensó Anthony y luego les hizo una pregunta a los otros tenientes. - ¿Algo ha pasado?
- Negativo, señor, el enemigo no aparece. – contestaron todos los tenientes y confirmamos que lo mismo sucedía.
- Mi clan nos alcanzará en 20 minutos ya que vienen a pie, si eso resulta ser una trampa reducirá drásticamente nuestras posibilidades de triunfar y salir con vida de esta. – dije añadiendo un dato para que Anthony pensara bien su próxima orden, entonces miró a su izquierda por otro estrecho camino, aún más que los que ya habíamos recorrido y que podía llevarnos a nuestro objetivo, aunque íbamos a tardar más en llegar y el transporte acorazado no iba a poder pasar por ahí.
- ¡Cambio de rumbo, muchachos! – avisó él a sus tropas y luego le habló al teniente, el segundo al mando, junto a un tercio de los tres escuadrones que éramos. – Teniente, tú y ustedes quédense aquí con el transporte, formen un campamento que sirva como punto de control e infórmenos cualquier novedad. Nosotros seguiremos adelante, y en caso de requerirlo nos comunicaremos hacia aquí de inmediato. ¿Alguna duda, teniente?
- No, señor. Fuerte y claro. – afirmó el teniente y se despidió de Anthony alzando su pulgar. – Desempacaremos los cañones centinela inmediatamente de tal forma que nadie pueda pasar.

Dicho esto, los 44 marines restantes y yo nos adentramos en el camino que indicó Anthony, habiendo murales dibujados en los muros que representaban simbolismos Yautja, escenas de batalla contra los Xenomorfos, inscripciones en su idioma que relataban estas mismas batallas. Los marines no paraban de apuntar sus armas a todas direcciones, la tensión estaba en todo lo alto y fue peor cuando la UA 1053 anunció un cambio climático en las ruinas, una lluvia intensa se aproximaba a menos de cinco minutos, cosa que ya se veía venir por la espesa formación de nubes en el cielo. Eventualmente la lluvia cayó sobre nosotros, limitando la visibilidad de los marines por culpa de la intensidad de la misma y por las gotas que se adherían a los cristales de los cascos.

- Clima perfecto en una situación peligrosa. Una lástima no poder disfrutarlo ahora. – dijo uno de los marines.
- Dímelo a mí, que yo llevo un Dragón como arma. – dijo otro marine que con Dragón se refería a su lanzallamas.
- ¿Eres idiota? Esa cosa tuya sirve a base de quinitricetilina, y funciona hasta debajo del agua y en el espacio exterior. – dijo otro marine resaltando las cualidades del lanzallamas. – Y por cierto, ¿qué haces con un lanzallamas? Esos dejaron de usarse en combate hace bastante tiempo.
- ¿Tú qué crees, estúpido? Son bastante útiles contra los Xenomorfos que usualmente vienen agrupados, ¡además el combustible rebota en superficies sólidas! – respondió el del lanzallamas. - Si me lo preguntas, creo que los piratas de Deathstrike nos copiaron la idea con sus rociadores del químico negro.
- Los piratas suelen copiarnos todo, así que no me sorprendería. – dijo el marine con gusto por la lluvia.
- ¡Silencio, marines! – dijo Anthony en voz baja para callar a los soldados de antes, ya que el hombre clave registró movimiento. - ¿Qué viste?
- Fue bastante pasajero, pero a 120 metros hubo movimiento, un segundo y desapareció, pero lo detecté justo al frente. – informó el marine.
- ¡Mucho cuidado, marines! Bien puede tratarse del enemigo o alguna otra cosa provocada por el diluvio, ¡no bajen la guardia! – advirtió Anthony.
- Me es imposible creer que no hayamos descubierto aunque sea a uno. – dije ante la anormalidad de la situación.- Rhazor, Noxus, Sylux, Spire, ¿qué ha pasado por allá?
- ¡Que la lluvia acabará por matarnos! Expulso mucho vapor y eso nos va a delatar. – dijo Spire quejándose del agua.
- No veo nada, comienzo a creer que los contaminados encontraron la manera de ocultarse al espectro Pred-Tech. – dijo Rhazor, obteniendo los mismos resultados que yo.
- Está demasiado quieto aquí. No me gusta nada. – respondió Noxus.
- Pues conmigo nada es distinto. Me muero de aburrimiento. – contestó Sylux por último.

Los escuadrones siguieron caminando y yo seguía pensando en lo que detectó el hombre clave, no podía ser un escombro u otro objeto cualquiera, los radares son tan avanzados que difícilmente serían engañados por algo así, así que con esa posibilidad descartada quedaron solo dos más: o era un animal silvestre, o peor, era el enemigo. El “blip” desapareció repentinamente, eso no podía ser posible al menos que el objetivo lograse salir del alcance de los radares, ya sea por alejarse demasiado… o también porque puede volar, razón por la que se me ocurrió mirar hacia el cielo. ¿Qué me encontré? Un halcón robótico volando por encima, artefacto que Halconero y Rastreador ya habían usado antes.

- ¡Arriba! – exclamé para alertar a todos y vieron lo mismo que yo.
- ¿Un pájaro? – dijo Anthony intrigado.
- Eso no es un pájaro, ¡es un robot de espionaje! – aclaré. - ¡Eso debió ser lo que el hombre clave detectó y que rápidamente desapareció! Será mejor que lo derribe, esa ave también es una bomba.

Un solo disparo de mi rayo bastó para eliminar al halcón y fue cuando noté algo raro en él: mientras caía en picada, noté una luz roja parpadeante en el vientre del mecanismo, algo que jamás había visto en otros halcones. Cuando tocó el suelo supe de qué se trataba, el halcón cayó bocarriba justo enfrente de mí, lo miré y fue cuando encontré algo en el suelo al lado de la ave, un objeto igual a las bombas remotas yautja; se me heló la sangre y usé mi visor Pred-Tech para observar los largos filamentos de césped que ocultaban más de estos objetos dispersados en el camino.

- ¡Cuidado! – grité a todo pulmón pero no sirvió de nada, la primera bomba estalló y se llevó a cinco marines, luego otra, luego otra, y así todas explotaron al final.

Las explosiones dañaron los muros y con la mayoría de las víctimas no quedó ni rastro, otros terminaron despedazados, otros tantos sufrieron traumatismos a causa de la fuerza explosiva y algunos quedaron moribundos. De los 44 marines habíamos perdido a 19 en un abrir y cerrar de ojos, mientras que 11 resultaron gravemente heridos. La bomba que estaba frente a mi me arrojó con gran fuerza que mi cuerpo agrietó la pared por donde terminé estrellándome, ese golpe me desorientó y me dejó con una sordera temporal, donde pude presenciar a los sobrevivientes levantarse poco a poco, a los moribundos arrastrarse por el suelo agonizando o intentando sofocar en vano el fuego que rápidamente los consumía, otros fueron desmembrados y lloraban del insoportable dolor, con unos cuantos tratando de buscar sus partes perdidas entre el polvo y la sangre. Ante tal escena no quedó otro remedio que recuperarme de la explosión que me sacudió e intentar ayudarlos de alguna manera, también descubrí así que Anthony fue uno de los sobrevivientes al no ser alcanzado por ninguna bomba, aunque también se encontraba en el mismo estado que yo. Tambaleándome por no tener equilibrio debido al sonido blanco que escuchaba, me acerqué a uno de los soldados que permanecían enteros pero inmovilizado por una roca que le cayó encima y cuyo peso soportó gracias a la armadura, pero a unos pocos centímetros pude escuchar algo aproximándose desde el cielo; giré a la derecha y supe que era Halconero con sus alas extendidas, bastante cerca de mí y con sus alas extendidas, como si quisiera atraparme igual que como lo hace un halcón con sus presas.

- ¡Tu Traje pertenecerá a Gran Rojo quieras o no! – alcancé a oír aquello que dijo.

Aún no funcionaban bien mis cinco sentidos, entonces para cuando levanté mi cañón sabía que era demasiado tarde, Halconero estaba demasiado cerca ya. Sin embargo, Anthony llegó corriendo gritando mi nombre, “¡Samus!”, y sin previo aviso me empujó para tirarme al suelo con el fin de salvarme de las garras de Halconero, por ende este Yautja terminó por llevarse al aire a Anthony entre sus brazos. Vi alejarse las siluetas de ambos poco a poco mientras se elevaban en el cielo, “¡Anthony!”, fue lo último que grité a la vez que extendí mi brazo izquierdo y abrí mis dedos como queriendo traerlo de vuelta o evitar que se lo llevaran. Aquello me motivó y pude reincorporarme ahora sí al 100%, y a punto de usar mi salto espacial fui interceptada por una pequeña horda de xenomorfos domesticados, yo y los marines que quedábamos. No iba a dejar a los derrotados escuadrones a su suerte, por lo que no tuve de otra que combatir para evitar más muertes. ¿Qué iba a pasar con Anthony? Eso se sabrá después.

Capítulo 28. Victoria imposible

Música de batalla

- Tienes muchas agallas para haber hecho eso, humano. – dijo Halconero quien tenía a Anthony en sus brazos y llevándoselo cada vez más arriba con sus alas.
- ¡Suéltame! – dijo Anthony tratando de liberarse, una orden que Halconero obedeció sin chistar.
- … Como gustes. – aceptó Halconero la petición de Anthony, no para dejarlo ir, sino porque sabía que ambos ya estaban a la suficiente altura como para soltar al comandante y causarle la muerte por la caída.
- ¡Hijo de puta! – exclamó Anthony mientras caía en picado al suelo, y como no poseía las recientes armaduras de color gris sino las azules que ya estaban siendo reemplazadas, tampoco poseía los amortiguadores en su espalda para frenarse. - ¿Qué hago ahora, qué hago ahora?

Anthony estaba a pocos segundos de tocar el suelo, tiempo en que estuvo pensando en muchas ideas para salvarse y finalmente llegó con una bastante alocada, “¡lo tengo!” pensó él. Rápidamente tomó su Cañón de Plasma y apuntó al suelo, y a pocos metros disparó una de las dos ráfagas que tenía disponible para contrarrestar la velocidad de caída con la fuerza del impacto; aún así la caída fue lo suficientemente fuerte como para hacer una fisura en el visor de Anthony, después acabó rodando colina abajo hasta que se detuvo golpeándose en una roca en medio de un campo abierto.

- Ouch, ouch. – se quejó Anthony luego de levantarse, tronarse los huesos, limpiarse la sangre de su nariz y sacudirse el polvo, se dio cuenta que su visor ya no solo tenía una fisura, sino que estaba completamente roto, por lo que se lo quitó conservando el resto del casco. – Debería considerar cambiar de armadura por las nuevas ya. ¿Eh? ¡Eso es…!

Anthony se giró y encontró a la Anhur que se había estrellado, seguía entera con el cristal de la cabina agujerada como único daño, así que él tomó su cañón y se apresuró a llegar a la nave. Anthony intentó comunicarse con otros soldados pero su intercomunicador también quedó dañado por la caída, al mismo tiempo que le parecía extraño el hecho de no haber visto a ninguno de los sobrevivientes afuera; en fin, Anthony entró a la nave y la encontró completamente vacía, salvo por el cadáver derretido del piloto Polnareff y el teniente Joestar con un trozo de metal encajado en el corazón. Anthony examinó la consola de comunicaciones e intentó contactar con el resto de los escuadrones.

- Habla el comandante Anthony Higgs, ¿alguien me copia? ¡Habla el comandante Anthony Higgs, cambio! – repetía él pero de igual manera la consola tampoco funcionaba, así que se rindió. – Pues claro, de funcionar los tripulantes ya lo hubiesen usado.

Fue cuando Anthony miró por el cristal roto de la cabina donde vio a Halconero volando y acercándose a la Anhur, tenía sus incineradores apuntando y listo para disparar, por lo que el comandante salió corriendo por su vida de la nave y se arrojó al suelo en cuanto escuchó una explosión, se giró y vio a la nave ardiendo en llamas con una tal intensidad que la lluvia ni siquiera las apagaba. Por último, Anthony desvió su mirada hacia el cielo para encontrarse con Halconero, cuya silueta se volvió más clara gracias a un relámpago que cayó detrás de él; Anthony supo inmediatamente que no iba a tener escapatoria alguna, y esperando la muerte notó algo raro en Halconero. Este yautja estaba mirando a todas las direcciones posibles, disparando al azar en varios puntos como si no pudiera ver al comandante, y fue cuando Anthony se dio cuenta que había caído sobre un montón de lodo creado por el agua de la lluvia, viniéndole a la mente así que los yautja poseen un espectro térmico que usan para ver el calor corporal de muchas de sus presas, cosa que el lodo pudo “cubrir” por completo; ante esto, Anthony recogió su cañón, con un tiro restante, y apuntó ciegamente a Halconero a falta de su visor.

- Si fallo esta estaré metido en un grandísimo problema. – pensó y se concentró lo suficiente en su puntería. - ¡Derríbalo!

El disparo de plasma acertó en el blanco, justo en la espalda de Halconero y ambas de sus alas fueron destruidas, haciéndolo caer en picada justo en medio de las llamas de la Anhur, acabando con él aparentemente. Por esto, Anthony nunca estuvo más sorprendido en su vida, quedó boquiabierto por haber vencido a un Sangre Contaminada de alto rango sin mucho esfuerzo.

- ¡Sí! ¡Ja ja! – celebró Anthony por su entusiasmo tras reincorporarse y mostró su dedo medio a donde se suponía estaban los restos calcinados de Halconero. - ¡Eso pasa cuando se meten conmigo, imbécil! ¡Igual que un torpe mosquito cuando choca contra una trampa eléctrica, así de ridículo te viste!

La felicidad pronto se terminó cuando un rayo ígneo cayó sobre el cañón de plasma que Anthony portaba, la temperatura se elevó a tal extremo que incluso sintió que sus manos se quemaban a pesar de tener su armadura puesta y el cañón acabó derritiéndose completamente; entonces se reveló que Halconero no solo seguía con vida, sino que se hallaba ileso salvo por unas heridas superficiales, Anthony lo vio elevarse entre el fuego y saliendo lentamente de la Anhur, uno de sus incineradores fue destruido y el otro dio su último disparo antes de dejar de funcionar, lo mismo con sus alas. Halconero caminó entre los escombros en el exterior y se fue desarmando poco a poco, primero sus alas, después su cañón y por último el resto de sus armas, como un cinturón de minas y una pistola de redes; Halconero ahora podía ver claramente a Anthony gracias a un espectro alterno de visión de eco, con el que pudo detectar los latidos del corazón del comandante.

- ¡Maldición! – exclamó Anthony tras reaccionar y equipo su rifle de asalto para fusilar al enemigo, pero éste ya se había acercado demasiado y también tenía una única cuchilla alargada en su muñeca derecha, con el que partió en dos el fusil de este soldado y posteriormente hizo lo mismo con su pistola de hielo que también desenfundó. Tras esto, a Anthony no le quedó otra arma con la cual defenderse, excepto por su cuchillo con filo láser de emergencia que cargan todos los soldados, y listo para morir, Halconero hizo una pausa para conversar con él.
- Ha habido oponentes que me han visto volar y nunca vivido para contarlo, otros que pudieron hacerme aterrizar y que me dieron buena batalla. Pero tú, tú has sido el único capaz de destruir ambas de mis alas y ambos de mis incineradores, es por eso que te has ganado mi respeto. – dijo Halconero elogiando a Anthony y continuó. – Hace mucho tiempo que dejó de importarme el honor durante las cacerías, desde entonces he acabado con mis enemigos usando el temor que infunden mis alas y el calor de mis incineradores, el destello de mis armas es lo último que ven siempre. Sin embargo, contigo haré una excepción, captaste mi atención y por eso lucharé contra ti limpiamente, fuerza contra fuerza, ingenio contra ingenio. ¿Habrá sido pura suerte el haberme podido derribar, o acaso tienes el potencial de ser tan peligroso como el Legionario robótico o la Sucesora?

Anthony pareció que no dijo nada pero lo dijo todo al mismo tiempo con su respiración intensa, solo encendió su cuchillo para enfrentar a la única garra que Halconero disponía en su muñeca, ya que sabía que estaría condenado de no aceptar el desafío del yautja, y por otro lado había una mínima posibilidad de ganar, insignificante porcentaje de probabilidad de victoria, pero Anthony decidió apostar todo a que triunfaría sobre Halconero de alguna manera, así que empuñó su cuchillo con el filo apuntando hacia afuera.

- Estoy muerto. Bien muerto. – pensó Anthony negativamente.

Halconero alzó su brazo y dio los primeros golpes, varios cortes y estocadas que Anthony bloqueaba con su arma, pero que con la fuerza del yautja le era muy difícil contrarrestarlos y en consecuencia retrocedía rápidamente, además de hacer un enorme esfuerzo para igualarse a la potencia bruta de Halconero. Anthony usó una oportunidad para esquivar un gancho de Halconero, cambió la posición de su cuchillo e intentó apuñalarlo en el vientre, y casi lo logra de no ser porque el yautja también se movió y evitó el ataque para luego asestar un corte horizontal en la armadura de Anthony, justo en el área de las costillas pero sin haber llegado siquiera a la piel, y seguido de esto tomó a Anthony del cuello y lo arrojó lejos, cerca de la Anhur donde iniciaron el duelo.

- ¡Levántate! – ordenó Halconero. – Me uní a Gran Rojo esperando encontrar a las presas más fuertes en la galaxia, ¡no me decepciones!
- ¿Yo, decepcionarte? – dijo Anthony tras levantarse y tomar su cuchillo que se le había caído, pero estaba sonriente como se le suele ver cuando las cosas están relajadas. – Que sepas que sobreviví una vez a lo que era una muerte segura en contra de un dragón del espacio, no me subestimes, pajarraco.

Por otro lado, el enemigo por fin se había mostrado y no solo atacaron por mi lado, sino también por el de mis compañeros, informando que también fueron atacados por hordas de xenomorfos y que había bajas masivas. Por mi parte, los marines restantes y que estaban en condición de pelear, con mi ayuda, se enfrentaban a la horda de xenomorfos que nos emboscó; yo no permitía que ninguno se me acercara y defendía a los heridos tratando de no usar mi armamento pesado para no lastimar a los míos, mientras que los marines disparaban a todas direcciones y eran engañados por la rapidez de estos bichos nacidos de animales cuadrúpedos, se movían con tal velocidad que incluso se salían de la mira de los artilleros con Smartgun, cualidad que les sirvió para eliminar a algunos otros soldados al haberles perforado el cráneo con sus lenguas, desgarrar sus entrañas usando las garras y cola, y a otros les escupieron ácido que acabó alcanzando los órganos vitales. Gracias a ellos murieron otros siete soldados, quedando nada más seis en buen estado.

- ¡No se terminan! – dijo un sargento cuyo apellido era Lindblum, el que ahora estaba al mando con la ausencia de Anthony y la muerte del teniente.
- ¡Avanzadilla Bravo! ¿¡Me copian!? ¡Avanzadilla Bravo, necesitamos su apoyo urgentemente! – decía yo intentando comunicarme con el resto del escuadrón que dejamos atrás, aquellos que montarían un campamento usando el transporte acorazado como base de operaciones, pero nadie respondía. Era evidente que algo les pasó, pero no podía pensarlo bien al estar lidiando con los insectos.
- ¡Me quedé sin munición! – dijo otro soldado luego de haber agotado las balas de su rifle NSG 23, de la escopeta en su aditamento inferior, y los cilindros de gas de su pistola de hielo, quedando a merced de un xenomorfo que rápidamente se le acercó para eliminarlo. El marine cerró sus ojos y puso sus manos frente a su cara esperando cubrirse inútilmente, y creyendo que iba a morir, escuchó un disparo de hielo que le hizo abrir los ojos de nuevo, encontrándose con que su atacante había sido congelado.
- ¡Al ataque! – ordenó un nuevo marine presente que era un capitán de la flota de Dane, al mando de 19 soldados de refuerzo.

Este personaje era muy familiar y ya lo había visto antes. ¿Recuerdas cuando conocí por primera vez a los Sangre Contaminada en K-2L? Un cuartel de la ya desaparecida organización Dendroaspis se encontraba ahí, así que varios escuadrones se dirigieron ahí para eliminarlos, pero al llegar descubrieron a todos los reclutas muertos de maneras atroces, así que un único escuadrón se quedó en el planeta para esperar mi llegada y la de Rhazor. Este escuadrón era llamado Perseo, y estaba al mando del capitán Akira Misawa, hermano gemelo del difunto K.G. Misawa, y uno de los tres sobrevivientes de la posterior matanza por parte de los contaminados, de la que apenas y pudimos salir.

Akira era el mismo hombre que llegó en nuestro auxilio, acompañado también de los otros sobrevivientes, Anna Lockhart (exploradora) y Lázaro Castro (médico), todos ellos y los demás marines disparando sin piedad contra los xenomorfos, haciéndolos caer con el aluvión de balas que les cayó y obligándolos a irse al verse superados por completo. Con la amenaza repelida, Akira ordenó a sus hombres a que auxiliaran a los heridos y a mantener un perímetro de defensa con torretas, después se me acercó a mí tras desaparecer el visor que cubría su cara.

- ¿No te dije que aún podíamos dar batalla? – dijo él recordando la promesa que hicimos.
- Akira… - recordé su nombre en ese instante.
- Como dijo mi capitán antes en Tivus, volvimos para hacer justicia por nuestros compas caídos, ¿y qué mejor lugar que hacerlo en su casa? – dijo Castro mientras atendía a un cabo que fue afectado por la explosión de antes.
- Aún tengo en mi mente los recuerdos de cuando atacaron a mi escuadrón con esa crueldad, me siguen atormentando a cada segundo, pero no por eso me voy a rendir y dejar las cosas así. Ellos han de pagar por lo que hicieron, por mis amigos y por la horrible cicatriz que me dejaron en el brazo. – dijo Anna fumando uno de sus cigarros.
- Los conocí por muy poco tiempo, pero me alegro de verlos de nuevo… supongo.
- Tuvimos suerte, de hecho, nuestra nave fue derribada por una de esas torres que disparaban rayos de fuego, el piloto murió al igual que el teniente, pero el resto llegamos aquí tras ver y escuchar una serie de explosiones cercanas. – dijo Akira, mencionando al escuadrón derribado que desde un principio buscábamos.
- Así que ustedes pertenecen a ese escuadrón, Anthony y yo estábamos tratando de encontrarlos hasta que caimos en la trampa y… - decía yo, pero me acordé de Anthony y me aceleré. - ¡Es verdad! ¡Anthony está en peligro!
- ¿Qué? ¿El comandante? – preguntó Anna.
- Akira, creo que por tu rango quedas al mando ahora de estos hombres, así que cuídalos. – le encargué. – Debo encontrar a Anthony, no responde por el comunicador.
- No sé si te sirva de algo, pero también hubo una explosión en la zona donde nos estrellamos. – informó Akira señalando al suroeste.
- Halconero se dirigía hacia allá cuando se lo llevó. – recordé aquella escena y activé mi salto espacial no sin antes decir una última cosa. - ¡Gracias, Akira!

Volviendo con Anthony, al mismo tiempo que yo me enfrentaba a los Xenomorfos, él en su cabeza se le ocurrió que era buena idea arrojar su cuchillo, su única arma, contra Halconero con la esperanza de enterrárselo en un punto vital, pero fracasó miserablemente al apuntar mal y atinarle en la armadura del muslo, así que Halconero aprovechó y se dirigió hacia Anthony, guardó su cuchilla y procedió molerlo a golpes. Una serie de puñetazos en la cara, otro en el vientre que lo hizo agachar siendo una situación que el yautja usó para propinarle un rodillazo en la nariz, Anthony quedó adolorido y tirado en el suelo quedándole la única opción de arrastrarse al no ser rival contra la fuerza de su enemigo; posteriormente Halconero pisoteó a Anthony y luego lo levantó del cuello para colocarlo a su altura, quedando cara a cara.

- Lo sabía, lo tuyo fue pura suerte, un pobre diablo tan insignificante como tú no sería capaz de vencerme jamás. – dijo Halconero despreciando a un Anthony con su nariz y boca sangrantes, su cara moreteada y el ojo izquierdo inflamado.
- ¡Púdrete! – contestó escupiéndole sangre en la máscara, algo que enfureció a Halconero como para arrojar al humano de vuelta contra el suelo, así que Anthony volvió a arrastrarse para recostarse contra una roca.
- Es raro sobrevivir a una muerte segura, pero es imposible hacerlo dos veces. – dijo Halconero con su filo preparado, acercándose lentamente hacia al comandante para darle fin, pero él inexplicablemente volvió a mostrar otra sonrisa.
- Esperabas que yo no fuera una decepción, sin embargo tú sí que lo fuiste. – declaró Anthony y Halconero se quedó mudo y confundido por eso. – Mira lo que tienes detrás de tu hombro derecho, ¡estúpido!

Halconero tenía una de sus propias minas incrustada en la hombrera derecha por la parte trasera, razón por la que él no se percató que la tenía, y para el colmo todo su cinturón de minas eran de plasma, por lo tanto también lo era aquella que tenía pegada.

- ¿¡Q-qué!? ¿¡Cuándo tú…!? – exclamó Halconero, alterado.
- Cuando esquivaste mi estocada y me rasgaste la armadura, me arrojaste directamente a donde soltaste tus minas, fuiste muy descuidado. Y Samus me ha contado de lo que hacen esas minas, su efecto varía, pero por la luz parpadeante del sensor de color azul puedo saber que son de plasma, esas que te evaporan al detonar y diámetro de alcance es de dos metros, ¿¡o acaso me equivoco!?
- Muy listo de tu parte, pero ignoras el hecho de que detonan cuando el sensor detecta movimiento de objetivos que midan más de 1 metro de altura o cuando alguien las pisa directamente, ¡y aquí no hay nadie que pueda hacerla explotar! ¡Solo tengo que cortarte la cabeza y descartar mi hombrera!
- Si, hablando de movimiento, ¿qué crees que tienes detrás de ti? – preguntó Anthony señalando la Anhur en llamas que Halconero tenía atrás, a un metro de distancia. – Ahora lo próximo que vas a decir es: ¡Imposible!
- ¡Imposible! – repitió Halconero, haciendo acertar a Anthony en su predicción.
- Dijiste ingenio contra ingenio al empezar con esto, pues si no te iba a ganar en fuerza, debía ganarte con el ingenio que me ha vuelto a salvar de una muerte segura.

Sensores de movimiento, efectivamente no había manera de activar la trampa de Anthony por medio de un ser vivo, pero sí por el movimiento del fuego que continuaba ardiendo a pesar del tiempo que ya había pasado. Gracias a las llamas es que Anthony pudo ganar la batalla, la mina detonó y pulverizó completamente a Halconero sin dejar rastro de él, escuchándose en el aire su eco desgarrador no por dolor, sino por haber perdido de una forma poco digna: engañado por un simple humano.

Fue entonces cuando llegué sobrevolando el cielo y encontré a Anthony tumbado en la misma roca, aterricé y corrí hacia él, encontrándolo herido por contusiones en varias partes de su cuerpo.

- ¡Anthony! ¿Estás bien? – le pregunté, pero no le dejé responder y en su lugar le hice otra pregunta. - ¿¡Dónde está Halconero!?
- Primero: sí, gracias, estoy perfecto. Segundo: con respecto a ese buitre, me las arreglé para poder derrotarlo… por siempre. – respondió él y yo quedé altamente sorprendida por lo último que dijo, y no le hubiese creído de no ser porque noté en el suelo el armamento descartado de este Yautja, así que me reí un poco. – No lo puedo creer, ¡increíble de tu parte!
- Espero que me asciendan por esto, ¡ay! – se quejó al intentar levantarse. – ¿Te molesta si me ayudas?

Anthony se apoyó sobre mí para pararse, arqueó la espalda y eso bastó para “arreglarse” y continuar con el trabajo. Le expliqué que la tripulación estrellada llegó a tiempo para ayudarnos contra los xenomorfos y que nadie en el puesto de control que dejamos respondía, además también nos contactaron los otros cazarrecompensas, informando que pudieron derrotar a los xenomorfos pero que seguía sin haber rastro de los sangre contaminada, excepto para Rhazor que ya había enfrentado a uno de sus líderes pudiendo vencerlo, y de igual manera todos quedaron pasmados.

- Anthony, tu regresa con el escuadrón, te necesitarán allá, yo iré a investigar el puesto de control. – indiqué y luego le pasé la mirada por una última vez. - ¿Seguro que puedes caminar?
- No te preocupes por mí, ese Castro que me mencionaste seguro que me aplica tratamiento, mejor ocúpate del teniente, que no responda no es buena señal. – respondió y procedió a marcharse para reunirse con el escuadrón.

Hice lo mío y me dirigí al puesto de control, la lluvia no parecía bajar de intensidad, caminé por los caminos de las ruinas estando alerta en caso de haber un enemigo oculto y pude encontrar el acorazado de personal, pero en vez de aliviarme sentí un escalofrío en el cuerpo. No solo el acorazado estaba partido en dos piezas horizontalmente, sino que los 22 soldados que dejamos estaban muertos también, muchos desmembrados y ocho de ellos colgando de un muro con una cuerda, desollados y con un charco de sangre debajo, al teniente le faltaba la mitad de su cabeza, es decir que con algo afilado le rebanaron desde el entrecejo hasta la parte opuesta. Eso no era obra de un xenomorfo, sino de algo mucho peor, entonces volteé a todos lados con mi visor Pred-Tech esperando encontrar rastro del responsable, hallando así un rastro de sangre yautja que se perdió por encima de un muro; en este momento recibí una notificación de Zyra: el clan por fin había llegado al escenario.

- Estamos atravesando las ruinas, ¿qué ha pasado, líder? – me preguntó ella.
- Se esconden, pero envían a sus peones a confrontarnos, lo que me dice que ya quedan pocos de ellos. Aún así no va a ser sencillo.
- Al menos el guerrero de los Halcones ha sido derrotado, y Berserk está cautivo, solo quedan dos en la cadena de mando por matar. – añadió Rhazor.
- Samus, todos, habla el almirante Dane. – se comunicó Dane para dar una noticia alarmante. – No quiero dar malas noticias, pero la flota en órbita de Deathstrike ha decidido entrar a LV-1201 con todo y sus cazas, o eso menciona Hudson quien sigue permaneciendo oculto del enemigo debido a su situación. No sé qué planes tienen, pero lo más seguro es que se dirijan a la pirámide. Nosotros seguimos aquí junto a la nave de tu clan, seguramente los piratas ya se percataron de nuestra presencia y dudo que nos ataquen, aunque eso no quita la posibilidad de que tengan una estrategia en mente. A partir de aquí la Aurora seguirá informando sobre el movimiento pirata, estén atentos.
- Parece que aún conservan un puñado de tropas de reserva, no me gusta, una vez lleguen se armará una gran guerra aquí. – comentó Sylux ante la noticia.
- Creo que los piratas quieren matar dos pájaros de un tiro, o mejor dicho tres, ya que aprovecharían para apoderarse tanto de las ruinas como de la pirámide, y apuesto todo a que debajo de la misma hay tecnología avanzada que les pueda interesar. – opinó Spire.
- Por eso debemos terminar con esto antes de que lleguen, sólo así podremos enfrentarlos sin tener que prestar atención a dos frentes. – dijo Noxus. - ¿Samus? ¿Hallaste al escuadrón?
- Si, lamentablemente están muertos. Sin embargo estoy segura de algo: un sangre contaminada lo hizo, y juzgando por lo que veo y lo que escanea mi visor solo hubo un oponente al que los marines se enfrentaron, y también solo conozco a uno capaz de partir limpiamente en dos desde un acorazado personal hasta un grueso edificio.
- ¿Te refieres a…? – comenzó a suponer Spire, pero antes de acabar algo pasó.

En este instante sentí una presencia detrás de mí y esquivé un ataque que realizó, siendo un shuriken yautja lo que me arrojó, me giré y disparé un misil casi al mismo tiempo, y cuando se disipó el humo descubrí al sujeto en cuestión, un yautja Sangre Contaminada cuya máscara tenía dos colmillos como de jabalíes incrustados. En otras palabras, me reencontré con Rastreador, el último líder de los contaminados por debajo del Gran Rojo, con su shuriken recuperado al haberlo llamado de vuelta y en la otra mano poseía otra arma igual pero de la variante redonda.

Bitácora de Weavel. Utopía

El comandante general Ridley ha conversado con Madre los últimos días, ella le ha contado muchas cosas acerca de las extrañas momias y la nave misteriosa que encontramos debajo de la pirámide, dijo que eran una antigua raza tan poderosa que dejaron gran parte de la galaxia en ruinas hace aproximadamente 12 000 años; eran imparables, pero no para los Chozo, quienes lograron vencerlos tras una larga batalla que duró 100 años. De esta historia Madre no dio más detalles, solo que esta civilización de conquistadores se extinguió de Edén, o mejor dicho Nibiru, y los restos de su civilización fueron borrados por un cataclismo mundial provocado por Madre misma, pero que sin embargo sobrevivieron pocos vestigios como la nave enterrada.

Ciertamente eso nos dejó más dudas que respuestas, pero eso ya no importa, lo que realmente importa es que Madre ve mucho potencial en nosotros, cree que podemos ayudarle con su meta. Madre afirma que permaneció dormida desde el cataclismo hasta la actualidad, con sus enormes poderes ha observado el desarrollo de cada civilización en la galaxia, y no puede estar más decepcionada de lo que ha resultado ser. Igualmente está decepcionada de nosotros, los Piratas, por el mal que hemos hecho desde que nuestra organización se fundó, incluso nos consideró peores que la raza de gigantes que vivía en este paraíso. La diferencia es que a nosotros nos ha dado una oportunidad de redimirnos y formar una alianza para conseguir su anhelada realidad.

¿Qué es lo que desea Madre? Solo una cosa: paz perpetua. Lo podrá conseguir solo si sus Hijos llegan a ser la especie dominante en la galaxia, siendo nosotros sus aprendices para poder guiar a las masas por el camino correcto. Es donde me pregunto, ¿de verdad tiene tanta fe en nosotros? ¿Cree que podemos cambiar después de todos los aberrantes crímenes que hemos cometido? Nunca antes alguien había tenido tanta compasión y calidez con nosotros, nadie jamás perdonaría nuestras atrocidades, así que hemos decidido seguir su causa, en la que será necesario volver a cometer genocidios como antaño una última vez. La prosperidad nos espera.

Pero también nos ha advertido una cosa: la tarea no será fácil, sobre todo porque nos esperarán muchos obstáculos a la vuelta de la esquina, uno de ellos siendo la misma Samus y la Federación, pero también habrá otros enemigos que se nos opondrán una vez se enteren de lo que estamos por hacer. Madre los describe como cazadores orgullosos y honorables, poseedores de un conocimiento y tecnología muy superior a la que conocemos hasta el momento. Si queremos lograr nuestro sueño, debemos apoderarnos de esta tecnología a como dé lugar y lograr una superioridad táctica sobre aquellos que se nos interpongan, y con la información que ella nos ha dado acerca de esta raza alienígena, formularemos un plan para conseguirlo.

Capítulo 29. Fuga

Por el momento enfoquémonos en mi nave nodriza. Berserk seguía cautivo y vigilado por un yautja llamado Gruwa, conocido por sus brutales métodos de interrogación que utiliza contra los Sangre Contaminada; Gruwa estaba afuera de la celda de Berserk, sentado y con un holograma saliendo de su brazalete, que mostraba el progreso de la batalla y una notificación de que los yautja asignados habían llegado al terreno de batalla.

- Oye, escuché mucho movimiento hace un rato. ¿Qué sucede? – preguntó Berserk, de pie a mitad de su celda y hurgándose la nuca por alguna razón con su única mano, pero Gruwa no respondió. – Creo que después de haberme electrocutado, inyectarme potenciadores de dolor, sueros de la verdad, de haber sido golpeado y hasta herido con armas blancas, merezco una pequeña explicación.
- ¡Cállate! – gritó Gruwa. - ¡No digas como si no te lo merecieras!
- Escucho el odio resonar en tus palabras, ¿por qué será? ¿Será por tu sentido de moralidad? ¿O acaso entre todas las muertes que hemos causado, había alguien cercano a ti? – seguía preguntando Berserk, y Gruwa volvió a quedarse en silencio, pero dejó de manipular el panel de su brazo. – Me parece que di en el clavo. No me importa quién o quienes hayan sido, todos mis contrincantes fueron iguales: débiles y adoctrinados con el mismo sentido de moralidad. Lo que me interesa es saber a cuántos conocidos tuyos maté o matamos nosotros, ¿existe alguna cifra?
- Sigue hablando y esta vez te arrancaré la lengua, la escoria como tú mató a uno de mis amigos en el planeta viral eso debería ser suficiente como para romperte el cuello ahora mismo, pero prefiero ver cómo te ejecutarán públicamente una vez regresemos. – dijo Gruwa como advertencia a Berserk de seguir hablando.
- Entonces fue alguien enviado directo al campo de batalla, los únicos que matamos ahí fue a un grupo que se ocultaba en un bosque, creo que ya recordé. No me malinterpretes, yo no tuve nada que ver en ello, ya que yo me dediqué a atacar la nave en la que este grupo de Yautja llegaron. Aún así eso no quita el hecho de que ellos pudieron haberse salvado, pero decidieron seguir esta doctrina y eso fue lo que los mató; de haber desenfundado sus mejores armas, de haberse olvidado aunque fuera por un pequeño instante del orgullo y el honor… las cosas habrían sido diferentes. Puede que ellos estuvieran vivos ahora. ¿Ya lo entiendes? ¿Entiendes por qué es que muchos siguen a Gran Rojo? Tú puedes formar parte de su cruzada, puedes ser un excelente compañero en nuestra sociedad, los mejores son bienvenidos, los débiles exterminados, igual que tu amigo. – continuó Berserk, siendo las últimas palabras lo que sacó a Gruwa de sus casillas, así que él cerró su panel, abrió la celda de Berserk y entró encontrándose con el contaminado frente a frente en medio de la sala, ambos iluminados por una luz roja.
- Tú lo pediste, ¡te arrancaré la lengua! – exclamó Gruwa queriendo cumplir con su advertencia y disfrutar de la tortura, así que se abstuvo de usar sus armas y solo tronó los huesos de sus dedos listo para darle una paliza a Berserk, pero cuando dio el primer golpe, el contaminado pudo esquivarlo y le encajó a Gruwa una especie de dardo en la costilla, objeto que fue lo que Berserk estuvo buscando por debajo de la piel de su nuca. Dicho dardo tenía algo en su interior que doblegó por completo a Gruwa, dejándolo inmóvil en el suelo y sufriendo varios síntomas. - ¿¡Q-qué!? ¡Un dardo venenoso!
- Eso pasa por no registrarme bien. – dijo Berserk y empezó a caminar alrededor de Gruwa, mientras veía cómo él agonizaba. – Esto siempre lo llevo conmigo por si se ofrece, ¿sabes lo que contiene? Veneno de K’ypsas, esos insectos voladores que habitan los pantanos de nuestro mundo, cuyo veneno es incluso capaz de matarnos a nosotros en pequeñas cantidades como la que recién acabo de inyectarte. Hacer esto viola el código, una sanción es lo que amerita, ¿pero no prueba lo que dije? ¿Esto no te hace ver que el código tiene a todos con las manos atadas? Piénsalo por el momento que te resta de vida, pues lamentablemente para ti no poseo un antídoto, así que por lo mientras me apropiaré de tu equipo de combate, si no te importa. – finalizó Berserk en su plática y procedió a quitarle la armadura de Gruwa junto a sus armas, a la vez que este trataba de alejar a Berserk con una de sus manos. – Basta, es inútil resistirse.

Berserk volvió a estar completamente equipado excepto por su brazo izquierdo y Gruwa finalmente falleció por el veneno, entonces Berserk abrió su celda y ahora le quedaba huir por los pasillos de la nave hacia el exterior, de camino a las ruinas Yautja donde la batalla decisiva se estaba librando.

Música de Batalla

Los demás escuadrones con ayuda de mi clan seguían empujando, pero a cada paso las cosas se iban complicando más y más, los xenomorfos pronto dejaron de ser la única amenaza presente, y junto a ellos aparecieron los sistemas de defensa automáticos y otras unidades de los Sangre Contaminada. Hablando de sus fuerzas mecánicas, la alianza se encontró con todo tipo de mecanoides que parecían animales mamíferos, robots en forma similar a los elefantes africanos cuya trompa disparaba un poderoso láser de plasma continuo, en la espalda tenían un Sistema de Multimisiles tierra-aire y tierra-tierra, y sus colas servían para repeler enemigos cercanos con golpes y también disparaban láseres a modo de ametralladora, poseían ojos con distintos espectros de visión y eran autónomos por completo; otros droides como los halcones artificiales y felinos con torretas incineradoras en el lomo se hicieron presentes, poniendo en aprietos a nuestras fuerzas.

- ¡No se muere! – exclamó Sylux al enfrentarse a uno de los elefantes con su Neutrinarm, mismo que era intocable para las armas balísticas debido a un disruptor que tenía equipado; este elefante ya había disparado una serie de misiles y un láser contra los escuadrones de ese lado, donde muchos de los marines no tuvieron la suerte de salir vivos de ese bombardeo, el elefante volvió a sacar su trompa y se preparó a disparar de nuevo. - ¡Aquí viene otra vez! – advirtió el cazarrecompensas y todos se arrojaron al suelo.

El láser alcanzó al acorazado que acompañaba a los escuadrones e instantáneamente fue desintegrado junto a sus tripulantes. De acuerdo con la información proporcionada por Zyra, estas máquinas son el equivalente a los tanques pesados de la Federación pero mucho más avanzados, no podían ser destruidos por medios convencionales y eso quedó demostrado cuando algunos marines le atacaron con los cañones de plasma y el cañón de iones del acorazado, teniendo el único efecto de hacer retroceder al armatoste; la única forma de eliminarlos era con otra unidad igual, es decir otro elefante, o disparar un misil antitanque justo debajo, pero con los constantes ataques xenomorfos, de las torretas, de los halcones y del disruptor hacían imposible acercársele, o eso por lo menos para los soldados comunes.

- ¡Tú, tu cañón de plasma, lo necesito! – dijo Sylux a uno de los artilleros que seguía escondido ante las ráfagas de las torretas, y sin dudarlo le dio su arma. - ¡Cúbranme!

Los marines le dieron fuego de cobertura a Sylux, entonces él pudo deslizarse sobre la tierra debajo del elefante y disparó el plasma justo en el vientre, algo que también causó daños sobre Sylux ya que el estallido le alcanzó parcialmente, pero este riesgo fue necesario para deshacerse de ese animal robótico que tantos problemas causaba; esta oportunidad sirvió para que Sylux y las otras tropas pudieran derrotar a los demás enemigos presentes, no sin antes haber sufrido muchas bajas, muchos soldados quedaron calcinados por las torretas, desintegrados, hechos pedazos por las bombas, o masacrados por los xenomorfos.

- ¡Objetivo eliminado! – notificó el capitán del escuadrón a los demás.
- Dios, ¡esto es de locos! – dijo uno de los marines, aliviado y con respiración agitada por haber destruido el elefante. – Necesitamos tanques aquí, ¡tarde o temprano nos aplastarán!
- Calma, soldado. – tranquilizó el capitán a este marine. –Aún teniendo tanques no servirán de nada si no pueden usar sus cañones principales, por el momento solo podemos contar con lo que tenemos ahora y con los Yaujta de Samus, que por cierto un grupo de ellos ya debió de haberse encontrado con nosotros, ¿dónde demonios están?
- Samus no me contesta, quizás esté ocupada con algo y los Yautja también. – supuso Sylux. – No creo que sea conveniente esperarlos, si lo hacemos seguramente el enemigo enviará otra oleada de esos droides, debemos continuar con los 30 marines que nos quedan.
- Al clan no hace falta esperarlo, ya está aquí. – dijo otro marine mirando por encima de una muralla, descubriendo a un grupo de diez miembros de mi clan con sus camuflajes desactivados.
- ¡Justo a tiempo! – dijo Sylux en tono sarcástico.
- Eso era un “l’ulij-bpe kujhade” (Destructor Enloquecido), ¿lograron destruirlo? – preguntó un Yautja, impresionado por ver el elefante abatido.
- Si, ¡y no gracias a ustedes! – contestó Sylux, aún molesto por la ausencia de los yautja cuando más los necesitaban.
- Deja eso ya, lo importante es que ahora podrán apoyarnos, así que no perdamos más tiempo. – dijo el capitán y el grupo de soldados siguió adelante, acompañados por los yautja que iban corriendo encima de las estructuras.

Lo que sucedió con Sylux sucedió con el resto de mi gente, Rhazor, Noxus y Spire, todos tuvieron problemas con esas máquinas de guerra que acabaron con gran parte de las tropas de la Federación, obligando a traer un segundo equipo tanto de la NFG Agartha como de la NFG Olimpo al campo de batalla, manteniéndose en espera justo en las afueras de las ruinas. No hace falta describir lo que el resto vivió si es parecido a lo de Sylux, así que ahora nos concentraremos en otra parte, conmigo otra vez, viéndome cara a cara con Rastreador, el “domador de xenomorfos”; yo le tenía apuntado con mi cañón y él mantenía sus shuriken en las manos.

- Los dos solos, excelente. – habló él primero. – Te venceré y te llevaré ante Gran Rojo, entonces así podremos abandonar este decadente puesto de avanzada y comenzar de nuevo.
- ¿Vencerme? ¿No te das cuenta en la situación en la que estás? – pregunté. - ¡Tengo la mira justo en tu frente! Jalaré el gatillo antes de que siquiera levantes el brazo para arrojarme tus discos.
Rastreador soltó una pequeña carcajada y dijo lo siguiente. – Se ve que no me conoces, yo raras veces lucho frente a frente tal y como lo acabo de hacer, para eso muchas veces mejor dispongo de mi manada, ¿lo olvidaste? – acto seguido silbó agudamente usando su máscara, un sonido que se escuchó lejos.

De pronto noté que algo como una estampida venía detrás de mí, me giré 180° y vi a un grupo de Buhlaghs, unos seres originarios de LV-1201 parecidos a toros pero con espinas dorsales, ojos muertos y una dentadura de carnívoro; ellos se me acercaron rápidamente queriendo ensartarme sus cuernos y yo les disparé, bastando solo un rayo común para neutralizarlos, después usé un misil para acabar con todo el grupo de un solo golpe; sin embargo otra estampida venía por la derecha y ya estaban demasiado cerca como para contraatacar, así que como en una corrida de toros huí de ellos corriendo unos pasos y después usé mi salto espacial para elevarme y usar un Súper Misil desde el aire.

Volví al suelo y me centré en Rastreador, sin percatarme de que había desaparecido de donde estaba y en su lugar se encontraba atrás mío con su Shuriken cargado, es decir que volvió a hacer su ataque característico de crear una onda de energía con su arma, y notando que era de color naranja supe que era la versión neutralizadora en lugar de la versión destructiva, que brillaba de color azul; Rastreador me arrojó su Shuriken y yo lo esquivé pegando un salto contra el muro que tenía enfrente e impulsándome hacia Rastreador directamente con mi Judicator cargado para congelarlo, y cuando desprendí mi dedo del gatillo descubrí con sorpresa que Rastreador estaba usando una armadura anticongelante.

- Me equipé en caso de encontrarme con tus amigos de hielo y fuego, ¡ni esa arma helada ni tu plasma incendiario te servirán! – dijo él en respuesta y con mi intento fallido de congelación sacó su látigo, dándome un latigazo en el visor haciéndome perder el equilibrio y caí en el suelo de tierra estando yo antes sobre una muralla, entonces Rastreador activó sus cañones duales de hombro y quiso acribillarme con sus disparos de plasma, pero yo alcancé a transformarme en esfera y salí a tiempo de su rango de disparo, volví a mi forma normal y disparé otro Súper Misil, pero no directamente a él a causa de su disruptor que iba a inutilizar mi ojiva, sino a la superficie donde él estaba parado para forzarlo a saltar y quedar a mi altura. – Tu Traje es el arma más poderosa que he visto, sin duda alguna; con razón Gran Rojo está impaciente por tenerlo.
- ¿Y cómo hará eso exactamente? Tengo qué recordarte que tu laboratorio quedó reducido a nada hace poco.
- Si, eso es cierto, pero para situaciones como esta siempre es necesario un plan B. – aclaró. – No hace falta toda una tecnología sofisticada como la que teníamos allá atrás, era la mejor opción, claro, pero no la única. Y tú, serás parte de este plan.
- Ya lo veremos. – dije y cargué mi rayo normal al máximo

Estaba en problemas, ni el armamento balístico ni los de hielo ni fuego me iban a ser útiles contra este enemigo, solo me quedaban pocas opciones. Cargué mi rayo y le disparé, cegándolo un poco y aproveché rápidamente para retirarle ambos de sus cañones de hombro con mi rayo enganche, después cargué mi rayo de nuevo y disparé, cosa que el repelió usando una pistola de plasma de su cintura cuya ráfaga explotó al mismo tiempo que la mía, entonces él extendió su látigo de nuevo y corrió hacia mí para acercárseme, queriendo enfrentarme en una batalla cuerpo a cuerpo; yo hice lo mismo y traté de bloquear uno de sus latigazos haciéndolo enredar en mi mano izquierda, sin embargo dicha arma era tan filosa y deslizable que Rastreador pudo liberarse de mi trampa y de paso me causó pequeñas aberturas en mi mano.

- El hecho de que no prefiera pelear directamente, no me convierte en alguien indefenso. – dijo él y silbó de inmediato. – Y hablando de eso, es el turno de mi manada.

Sentí que algo venía bajando por las murallas de alrededor, pensé en xenomorfos, pero fue algo muy distinto: en realidad eran una especie de perros de caza nativos del planeta, con cuatro pares de cuernos, espinas dorsales, una piel reptiliana y un apetito voraz junto a una sed de sangre demasiado evidente; uno de estos perros me pudo sorprender cuando se me arrojó y quería morderme el cuello, yo no me dejaba al interponer mi cañón entre su mandíbula, pero pronto noté que varios de ellos aparecieron y me rodearon en círculo, así que me aparté al sabueso que me mordía y disparé contra el resto que ya se me estaba acercando para devorarme entre todos, una vez muertos me levanté y maté al último que ya había pegado un salto directo a mi cuello de nueva cuenta.

Era demasiado predecible, pero ignoré este hecho, me refiero a que Rastreador había cambiado de posición mientras yo estaba distraída, así que él me apuntó con su pistola y me disparó, creándome una hueco en la armadura de mi pecho y empujándome agresivamente contra unas rocas apiladas; sacudí mi cabeza y rápidamente disparé rayos comunes contra mi enemigo, que terminaban disipándose al impactar en su armadura sin hacerle algún daño, a la vez que él ni se inmutaba y seguía caminando, y pronto volvió a alzar su pistola conmigo en su mira. Entonces me convertí en esfera antes de que su proyectil me impactara, recibiendo daño únicamente de la metralla que expulsó, luego me impulsé con el turbo y derribé a Rastreador, para luego depositar una Bomba de Energía justo al lado de él que, en teoría, debió haberlo eliminado, pero no fue así, ya que él reaccionó justo a tiempo para alejarse lo suficiente del estallido.

- Un segundo tarde y estaría ahora convertido en partículas, esas bombas tuyas son terroríficas. – dijo Rastreador alabando mis armas.
- ¿Crees que buscaba liquidarte con esa bomba? Estás equivocado. – dije yo estando de espaldas y mirándolo periféricamente.
- ¿Cómo? – preguntó desconcertado.
- ¿Por qué no miras a tu izquierda? – respondí señalando con mi dedo al muro derribado por la explosión, justo al lado de Rastreador.
- ¡Esto… no puede ser! – exclamó Rastreador al ver a un grupo de Yautja de mi clan detrás de la porción del muro destruido, estando Zyra entre ellos, apuntando al enemigo con sus cañones. Rastreador pronto se calmó y recordó algo. - ¿Van a dispararme entre todos tal como lo hacen los cobardes? ¡Eso va contra la ley y lo saben!
- Tenemos autorización del consejo en hacer lo necesario para derrotar a los Sangre Contaminada. – recitó Zyra y la sonrisa confiada de Rastreador (que nadie veía por su máscara) se borró inmediatamente. – Esperando la orden, líder Samus.
- Adelante. – autoricé y coloqué mi pulgar apuntando al suelo.
- ¡No, esperen! – estas fueron las últimas palabras de Rastreador antes de ser pulverizado por el plasma de ocho Yautja al mismo tiempo, dejando como único rastro de él su látigo y su otro shuriken que no había arrojado, ese capaz de partir cualquier material al ser cargado al máximo.

Zyra llegó porque yo le había enviado un mensaje encriptado por medio de mi sistema de comunicaciones a su panel de brazo personal durante mi duelo con este Sangre Contaminada, el mensaje lo recibió y juntó a siete yautja del clan para auxiliarme. Es así como otro líder de los Sangre Contaminada fue eliminado, ahora quedaba uno pero ya no representaba una amenaza. Zyra y los demás se reunieron conmigo, solo para verificar si yo me encontraba bien y para escuchar la siguiente orden mía.

- Gracias por la ayuda, facilitó mucho las cosas. – dije en agradecimiento.
- Estamos a sus órdenes cuando lo desee. – dijo Zyra en respuesta. – Dicho esto ahora podemos seguir con nuestro camino, queda poco para encontrarnos con la pirámide, pero seguramente nos esperan cosas peores y necesitaremos trabajar juntos.

Sin previo aviso, una llamada de emergencia por parte de la tripulación de mi nave nodriza nos llegó a todos y a cada uno de nosotros, con el fin de darnos malas noticias: Berserk se fugó y de paso asesinó a Gruwa. De esta forma Berserk volvió a representar una amenaza.

- ¿¡Cómo sucedió!? – demandé una explicación.
- De alguna forma Berserk pudo envenenar a Gruwa, los análisis prematuros indican rastros del veneno de K’ypsas en su sangre, un tóxico demasiado peligroso para cualquier ser vivo, y junto a su cuerpo un pequeño dardo. No sabemos de dónde lo sacó Berserk, pero lo mantuvo oculto y lo usó en el mejor momento posible, cuando la nave está casi vacía. – explicó uno de los tripulantes.
- ¡A todo el clan, tenemos al prisionero prófugo, estén alertas en caso de…! - dijo Zyra por el intercomunicador para advertir al clan, pero fue interrumpida por Rhazor.
- Zyra, eso no es necesario. Berserk lo tengo justo enfrente. – informó Rhazor.
- ¿De verdad? – habló Spire, sorprendido igual que todos. – De ser así es demasiado torpe, ¿quién en su sano juicio se mostraría ante alguien acompañado de soldados y cazadores?
- Estoy solo ahora, les ordené a los humanos y a los otros Yautja que se adelantaran. – respondió Rhazor. – Esto es entre él y yo, siempre ha sido así, y así lo terminaremos. Samus, tú me comprenderás.
- Te entiendo.
- De acuerdo, entonces no volveré a comunicarme con nadie hasta haber acabado. Buena suerte a todos. – dijo él despidiéndose.

Rhazor cortó comunicaciones y miró fijamente a Berserk, quien tenía sus cuchillas liberadas y venía cargado de armas. Fue aquí cuando la lluvia cedió por fin y el cielo empezó a despejarse, dejando pasar los rayos del sol justo sobre ambos personajes que esperaban por ese momento.

- ¿Por qué decidiste quedarte solo? Sabes que puedo hacer jugadas sucias para derrotarte, a estas alturas no deberías confiar en mí. – dijo Berserk por curiosidad.
- Porque no soy como tú, ni jamás lo seré. – contestó Rhazor. – Y me gustaría decir que esa es mi única razón.
- ¿Qué quieres decir? – preguntó Berserk.
- Dirás que soy ingenuo, pero aún veo al Berserk de antes, aquel compañero que se enfrentaba a todo peligro usando lo más básico de entre todas las armas que se le permitía usar, aquel Berserk que juró ante el consejo seguir el código para convertirse en un cazador.
- ¿De verdad piensas que volveré a ser como antes? – preguntó Berserk luego de carcajearse un poco. – Tienes razón, eres muy ingenuo, y muy idiota, sin embargo admito que esto de 1vs 1 agrega mayor emoción y adrenalina a este encuentro. De acuerdo, esta será nuestra última batalla, en el lugar donde nuestros ancestros cazaron por primera vez a las Serpientes, y si de alguna forma ellos nos están viendo, sabrán que yo tuve razón en cuanto a nuestras maneras, ¡el consejo y toda nuestra gente se dará cuenta de ello! Entonces, ¡comencemos!

Capítulo 30. Lazos invisibles

Batalla vs Berserk

Tras verse unos instantes, Rhazor decidió quitarse la máscara y revelar su rostro al igual que su viejo amigo, de igual forma se retiró el cañón de su hombro y lo cambió a modo de pistola al ver que Berserk no poseía cañones, sino una pistola en su cintura, esto debido a que no disponía de un panel al tener su brazo amputado, cortesía de Xeno-Aran. Con las preparaciones terminadas, Berserk fue el primero en atacar con múltiples ráfagas de plasma que Rhazor evitó al bajar su perfil y contraatacó también con su pistola, ambos se movieron buscando un escondite, Rhazor quedando detrás de uno de los tantos pilares que había y Berserk cubierto en una hendidura de uno de los muros; Rhazor se asomó y disparó más ráfagas que destruyeron una porción de los muros, al mismo tiempo que Berserk se agachó para luego asomarse y disparar también, forzando a Rhazor a cubrirse de nuevo y otorgando la oportunidad a Berserk de cambiar de posición, quedando más cerca de su enemigo. Así se la llevaron, disparándose y acercándose ambos cada vez más, hasta que quedaron de espaldas en un mismo pilar, el silencio fue absoluto y solo se escuchaba la respiración de los dos, y como si de una coreografía se tratase, a la misma vez se mostraron para quedar apuntándose uno al otro frente a la cara; se miraron a los ojos, parecía que se leían los pensamientos de alguna manera, tanto que ambos quitaron sus cabezas de la mira del otro al mismo tiempo y los disparos fallaron, entonces Berserk le dio un rodillazo a Rhazor en el estómago y éste se inclinó soltando su pistola, pero no rápidamente se recuperó y también desarmó al contaminado con un golpe en la mejilla y una torcedura en la muñeca.

- Igual que en el entrenamiento, solo que un poco más intenso, aquellos días en que nos enfrentábamos a presas menos amenazantes que las serpientes y hacíamos duelos amistosos entre los novatos. – recordó Berserk sobre los viejos tiempos. – La nostalgia es fuerte, así que he decidido seguir tu juego. – dicho esto se quitó todo el armamento que cargaba consigo y lo arrojó lejos, valiéndose solo de sus cuchillas. – Nuestra sociedad necesita mejor tecnología militar para defenderse de las nuevas amenazas, ¡pero eso no me es imprescindible para acabar contigo!
- Que así sea. – dijo Rhazor también despojándose de sus armas. – Que sea nuestro último duelo.

Ellos alzaron sus manos a la altura de sus cabezas, caminaron en círculos por un pequeño rato y ahora fue Rhazor quien realizó el primer movimiento, una cuchillada que Rhazor rechazó y enseguida un gancho con su otra mano que también tenía cuchillas, que de igual forma fue rechazado por otro bloqueo de Berserk tras haber detenido el otro ataque, y en respuesta Berserk contraatacó con cuchilladas sucesivas desde varios ángulos, tan rápidas que Rhazor iba retrocediendo y esforzándose demasiado en esquivar o bloquear los tajos. Aún faltándole un brazo, Berserk seguía siendo implacable y bastante poderoso, no se podía esperar menos de él al tratarse del lugarteniente de Gran Rojo. Eventualmente Rhazor terminó acorralado contra una pared y protegiéndose el pecho con sus cuchillas en posición de X, pero pudo esquivar el golpe de gracia de Berserk tras agacharse, entonces tacleó a su enemigo y lo derribó, pero se reincorporó inmediatamente, después volvieron a estar en posición de espera con sus cuchillas alzadas y volvieron al combate.

Mientras tanto, el resto de los personajes en esta historia seguían dando informes, todos coincidiendo en enfrentamientos contra más unidades mecánicas que complicaban mucho la misión, Anthony dirigiendo al nuevo escuadrón formado después de la emboscada de las bombas, yo junto con Zyra y su grupo selecto de Yautja enfrentándonos a uno de los elefantes enemigos, Noxus diciendo que se separó de su grupo para que pudieran avanzar mientras él lidiaba con torretas móviles, y así con los demás. Dicho esto, Zyra y los demás desviaron la atención del elefante hacia ellos dándome la oportunidad de destruirlo con una bomba de energía debajo de él, después destruí otras torretas que recién llegaron desde lo alto de los muros con unos cuantos misiles, y los yautja detrás de mi celebraron ante sus enemigos caídos, aunque fue por un instante ya que había que continuar.

- Falta muy poco, cazadores. Una vez que hagamos el trabajo adentro de la pirámide podremos celebrar, ¡vamos, solo unos últimos pasos! – les dije a ellos para motivarlos aún más y me siguieron sin poner un pero.

Continuamos por los caminos laberínticos y llegamos a un área con mayor espacio, pero al estar cruzándolo nos llegó una transmisión de emergencia proveniente de una fuerza de marines y yautja, era la misma fuerza que se separó de Noxus para que pudieran continuar, y el que hablaba era el capitán del escuadrón de soldados.

- ¡Este es el capitán Dutch Frost, necesitamos refuerzos! ¡Repito, necesitamos refuerzos…! – eso fue lo que escuchamos todos antes de ser interrumpido por su mismo grito desgarrador, y cabe destacar que en el fondo del mensaje se escuchaban múltiples disparos tanto de los marines como de los yautja. De acuerdo a las coordenadas que estimó mi base de datos, este grupo de gente se hallaba cerca de mí en un área cuadrada de las ruinas.
- Les abrí el camino para que pudieran continuar y pasa esto. – dijo Noxus mientras enfrentaba a dos felinos parecidos a los pumas con incineradores en la espalda. – Samus, si puedes ayudarles te lo agradecería, yo estoy ocupado con un par de gatos cuyos cañones son mi peor debilidad.

Mis compañeros se mantenían ocupados luchando contra hordas de enemigos o personajes individuales, como Rhazor contra Berserk, pero yo estaba más cerca y además podía dejar a Zyra al mando, con ella podía confiar. Fui a toda prisa, ya que el grupo que nos contactó estaba siendo masacrado por algo o alguien, entonces crucé por una serie de pasillos de piedra, donde mi algo sucedió conmigo que tuve una visión: volví al cuerpo de Xeno-Aran, esta vez la vi drenando la energía del capitán que nos habló hasta dejarlo seco, soltó su cuerpo y entonces logré ver los cadáveres de los yautja y el resto de los marines, todos asesinados por ella. Volví a ser yo después de eso y me quedé de piedra, Xeno-Aran había sobrevivido a la explosión del otro complejo enemigo y logró abrirse paso hasta las ruinas, y no solo eso, sino que parecía que había sanado sus heridas que mis compañeros y yo logramos ocasionarle antes.

- Escuchen todos, malas noticias. Los marines y los yautja ya están muertos. Xeno-Aran está viva, ella los mató. – informé, quedando todos sorprendidos.
- ¿Cómo lo sabes? ¿Acaso tuviste otra de esas visiones? – me preguntó Zyra y asentí.
- Teníamos suficiente con estas máquinas, ¿ahora me dices que esa cosa nos acecha? – dijo Spire.
- No estoy segura, pero no parece que se interese en nosotros por ahora, de lo contrario ya habría causado más muertes. Viene por otra cosa, no estoy segura de qué, pero si de verdad posee mis recuerdos seguramente esté buscando más reliquias chozo como las que los Sangre Contaminada guardaban en el centro de investigación, ese debería ser su instinto primario como los Predalien que consiguen trofeos de sus víctimas. – dije dando una explicación, pero estaba perdiendo el tiempo. – De ser eso entonces ella podría fortalecerse aún más, no puedo permitirlo, voy en camino a enfrentarla.
- ¡No, Samus! Xeno-Aran fue la que causó el mayor número de muertes en la base enemiga, tú y los otros cazarrecompensas le plantaron la cara y aún así salió viva, ¡tú sola no podrás! Voy para allá también con mi gente, puede que no podamos hacer mucho, pero entre más seamos mejor. – dijo Anthony tratando de evitar que fuera sola.
- También nosotros iremos, aún tengo una deuda pendiente con ese monstruo. – dijo Zyra recordando a sus amigos caídos por las garras de Xeno-Aran.
- Entonces no se tarden. – dije y proseguí por los túneles en lo que me metí.

Terminé por cruzar una puerta automática de piedra y me encontré en una Arena de Combate, cuadrada con columnas rectangulares en la fosa y rodeada por picos en los bordes para impedir el escape de los gladiadores, todo hecho con piedra y muchas partes cubiertas de musgo. En el suelo yacían los cuerpos del escuadrón de marines y del grupo de Yautja de mi clan, junto a un CPA de la Federación entero pero con la puerta lateral desgarrada y su tripulación muerta; todos fueron masacrados Xeno-Aran. Este enemigo notó mi presencia y comenzó a acecharme entre las sombras, hasta que decidió atacarme por mi retaguardia al mismo tiempo que yo recargué mi cañón de brazo, mi giré rápidamente y apunté a este monstruo, disparando inmediatamente.

Batalla vs Xeno-Aran

El rayo de plasma ígneo se disipó sin hacerle daño, siguió cargando contra mí y esquivé su ataque de garra saltando a lo alto de uno de los pilares de la arena, me quedé sostenida en una cornisa y le disparé un súper misil cuya explosión ella evitó cuando se salió del área de impacto usando su vertiginosa velocidad, entonces se ocultó entre las estructuras impidiéndome rastrearla con mi visor de campo electromagnético, así que disparé múltiples misiles por donde creí se había escondido para sorprenderme de nuevo, derribando algunos de los pilares cuyos escombros cayeron sobre Xeno-Aran, cosa que supe porque escuché su grito cuando las rocas tocaron el suelo; decidí treparme al tope del pilar de donde me sostenía y me preparé a disparar de nuevo al montón de rocas aprovechando que el xenomorfo estaba inmóvil, pero repentinamente ella salió de entre las piedras y cubierta con una especie de manto oscuro, que tras verlo detenidamente descubrí que eran alas, pero no como aquellas membranosas de los Aeromorfos comunes, sino que eran emplumadas como cualquier ave. Xeno-Aran dejó de cubrirse y extendió sus alas de una forma tan majestuosa que incluso yo me quedé hipnotizada, el sol brillaba en su plumaje y su rugido de batalla se escuchó en toda la arena. Sacudí mi cabeza para reaccionar y disparé otro misil, pero Xeno-Aran empezó a correr reflejando todos mis misiles dando simples manotazos, al mismo tiempo que iba batiendo sus alas como si se preparara para volar, finalmente alzó vuelo y quise frenarla con un Súper Misil, ojiva que impactó en su cabeza y aún así Xeno-Aran siguió como si nada, después trató de fulminarme usando el Ataque Barrena ahora siendo capaz de usarlo debido a sus nuevas alas, que eran las mismas que los Chozo poseían y cuya representación se muestra en el Salto Espacial.

- ¡Carajo! – exclamé puesto que eso no me lo eseraba.

Ante esto yo salté a tierra de nuevo para impedirlo, y con ella volando le disparé tres misiles a la vez y múltiples rayos, sobreviviendo a todos mis ataques y respondió escupiendo ácido que nubló mi visión, y para cuando me sacudí la sustancia tenía a Xeno-Aran al frente lista para darme un coletazo en el pecho que esquivé a duras penas, recibiendo un roce en las costillas de la izquierda, y posteriormente una serie de patadas suyas que me hicieron retroceder, finalmente me iba a arañar pero la detuve con mi cañón y le di un golpe con mi otra mano en la mejilla; de antemano sabía que eso no iba a hacerle absolutamente nada, lo hice por puro reflejo, entonces ella tomó mi puño con su mano libre y con su fuerza superior me dobló el brazo dejándome expuesta a una mordedura de su mandíbula interior. Dio la primera mordida que esquivé, intenté liberarme de ella golpeándola con mi rodilla repetidas veces sin éxito, entonces volví a esquivar otra de sus mordidas, y finalmente pude liberarme haciendo una jugada arriesgada: desactivé mi armadura para eliminar la capa que Xeno-Aran sotenía y fuera de sus garras la reactivé, me convertí en esfera y estallé una Bomba de Energía justo frente a ella, volviéndola a herir como antes.

- Veo que la única novedad son tus alas, fuera de eso no cambiaste nada. – dije aliviada por saber que no era indestructible, pero había un problema: me había quedado sin bombas, y para recuperarlas tenía que obtener energía auxiliar de cualquier fuente de energía para rellenar mi capacidad de almacenamiento.

Xeno-Aran volvió a rugir y se me volvió a acercar, pero fue detenida por el impacto de una granada disparada desde su lateral, era Anthony con el escuadrón que abrieron fuego en cuanto vieron al enemigo, un conjunto de rifles de batalla, ametralladoras ligeras, lanzamisiles y pistolas de hielo fueron apuntados al xenomorfo, y la fuerza combinada la estaba haciendo retroceder mientras ella se cubría con sus brazos de todos los proyectiles sin recibir mucho daño.

- ¡No dejen de disparar, háganla pedazos! – ordenaba Anthony a las tropas, con los marines de K-2L entre ellos.
- ¡No se está cayendo, esto no es posible! – gritó Anna haciendo notar que Xeno-Aran estaba resistiendo demasiado daño.
- ¡Creo que por eso al comandante le urgía venir pronto! – dijo Castro quien usaba una pistola de hielo debido a su escasez de municiones.
- ¡Necesitamos mayor potencia de fuego! – dijo el capitán Akira y fue cuando la ayuda llegó.

Desde los pilares apareció el grupo de Zyra que también le atacaron con sus cañones de plasma y cualquier arma a distancia que tenían a la mano; la silueta de Xeno-Aran pronto dejó de verse debido al humo y polvo que se levantó por toda la artillería combinada, algo que Berserk había intentado en vano antes, pero en este caso el xenomorfo ya estaba herido gracias a mis bombas, por lo que el resultado también debió de ser diferente.

Y así fue, Xeno-Aran yacía muerta en posición fetal en medio de un boquete originado por las explosiones, mi escáner no detectó signos vitales procedentes de su cuerpo, por lo que se pudo confirmar que no volvería a dar problemas. Con esto, Zyra consiguió su anhelada venganza por las muertes de sus compañeros y una importante amenaza dejó de existir, pero este episodio aún está lejos de acabarse…

Batalla final vs Berserk

Ahora regresemos con Rhazor y Berserk. Ellos seguían repartiéndose cuchilladas a muerte, sin embargo Berserk seguía teniendo la superioridad física y claramente se le veía dominando la situación, teniendo él pequeñas heridas y Rhazor cortes más profundos en todo el cuerpo y una apuñalada en la palma de la mano, pero compartían algo en común: estaban agotados. Rhazor bloqueó un último tajo vertical del oponente y sus cuchillas se rompieron, entonces con su otra mano quiso cortarle la cabeza solo para ser bloqueado también, rompiéndose esta vez las cuchillas de ambos, quedando ahora si completamente desarmados.

- Te dije que era superior. – recordó Berserk sobre su afirmación de antes. – No solo se trata de habilidad y espíritu, sino también de fuerza, y creo que esto es una buena muestra de que tenía razón. Solo mírate, tus heridas son peores que las mías, ¿cuánto más podrás resistir?
- Aún no he caído, Berserk. – dijo Rhazor con determinación. - ¡Solo me vencerás en el momento en que deje de respirar!
- En ese caso te haré dejar de respirar.

A mano limpia, se intercambiaron múltiples golpes con sus manos y piernas, Rhazor hizo un repetido de ganchos a las costillas de Berserk y éste lo detuvo con una patada en la rodilla, después lo embistió y lo estrelló repetidas veces contra uno de los pilares con tal fuerza que parecía lo iban a partir a la mitad, sin embargo Rhazor golpeó en la mandíbula a Berserk usando el codo, se liberó y volvió a hacer lo mismo repetidas veces, hasta que el contaminado pudo bloquearlo con su antebrazo y procedió a asfixiar al otro yautja poniendo presión con los dedos en su garganta. Con esta inmovilización, Rhazor levantó su brazo izquierdo y dejando caer su codo pudo salirse, se separaron para tomar un respiro mientras se tambaleaban por el cansancio.

- ¡Vamos! – gritó Berserk retando a su amigo y limpiándose la sangre de sus colmillos, y él sin decir nada aceptó el reto.

En este momento ambos cargaron sus puños al echarlos hacia atrás, rápidamente se acercaron lo suficiente para entrar en el rango de alcance de cada uno, y por una diferencia de milisegundos se golpearon a la vez en la cara, y hecho esto Berserk pegó un salto, encogió sus piernas para tomar impulso y propinó una patada doble en el estómago de Rhazor y ambos cayeron al suelo, y sin perder tiempo Berserk se colocó encima de su contrincante y comenzó a golpearlo repetidas veces con su único puño lo más fuerte que podía, siguió así sin que Rhazor no pudiera quitárselo de encima; cualquiera hubiese sucumbido ante esto, pero no en el caso de mi compañero yautja, quien seguía consciente y aprovechó el cansancio de Berserk para empujarlo con sus manos y darle una patada doble, con todas sus fuerzas, en el pecho que lo sofocó. Ambos ensangrentados y tratándose de recuperar de los daños, se levantaron del suelo y volvieron a quedar frente a frente, al mismo tiempo dieron un cabezazo chocándose las frentes cuyo impacto fue tanto que casi pierden la consciencia, pero por instinto continuaron con la pelea; tambaleándose, los dos se acercaron lentamente, y Rhazor hizo un derechazo cuando tuvo al enemigo lo suficientemente cerca, Berserk se hizo para atrás y Rhazor siguió caminando, y volvió a golpearlo pero ahora con la izquierda, fue el mismo resultado, pero lo que terminó la batalla fue un último golpe de Rhazor, un volado, que terminó por derrotar a Berserk cuando él cayó debilitado por completo al suelo. Rhazor apenas se mantenía de pie, viendo a su viejo amigo y nuevo enemigo tirado, quien trataba de decir algo pero el aturdimiento se lo impedía, o eso hasta que pasaron un par de segundos y pudo hablar.

- Esto… no, no pude estar equivocado. – habló consigo mismo acostado sobre un charco de su propia sangre, mirando perdidamente al cielo despejado y añadió. – Soy más fuerte, nadie es capaz de soportar mi fuerza, y aún así fracasé, perdí contra alguien más débil que yo. ¿Será porque me hizo falta una mano? No, claramente yo llevaba la ventaja desde el inicio de esta contienda, ¿entonces por qué?
- Perdiste porque decidiste seguirme el juego. – contestó Rhazor y Berserk enfocó su mirada en él. – En todo este tiempo llegaste a depender tanto de las armas y dejaste fuera el entrenamiento cuerpo a cuerpo, quiero decir que aún recuerdas nuestro estilo de combate y eres bastante bueno, sin embargo olvidaste lo que es recibir daño físico, olvidaste lo que es el dolor como el que sentiste cuando fuiste víctima de esas quemaduras en el rostro. Esto fue tu perdición, de haber usado el armamento que trajiste sin duda habrías ganado.
Berserk no dijo nada al respecto.
- ¿Ahora entiendes la importancia del código de honor? No es solo un reglamento cualquiera, no es algo que nos limite, es todo lo contrario, nos impulsa a valernos por nosotros mismos incluso en el momento más desesperado, nos enseña que no debemos depender siempre de la tecnología si queremos ser auténticos cazadores. Olvidaste este propósito y ahora te encuentras en un estado tan lamentable y patético, eso fue lo que cosechaste.
- Lo que entiendo ahora es la humillación que uno sufre cuando lo derrotan, es por eso que muchos prefieren quitarse la vida. – dijo Berserk tras tener una revelación, y suavemente se rió para luego continuar. – Eso es lo que quiero hacer ahora, pero mis garras fueron destruidas, el resto de mi equipo está lejos y no puedo levantarme, así que deberás hacerlo tú, amigo. Hazlo, después de todo el código dicta que los Sangre Contaminada en exilio deben ser eliminados si vuelven a atentar contra la sociedad y sus leyes, ¿o me equivoco?

Rhazor se alejó y recogió una guja que le pertenecía al otro yautja, la extendió y volvió a acercarse a Berserk apuntándole con el extremo más largo. Se tomó unos instantes y finalmente decidió alzar el arma y encajarla con todas sus fuerzas, sin embargo lo enterró en el suelo en lugar del entrecejo del contaminado.

- Aún después de esto no soy capaz de liquidarte. – dijo, volvió a alejarse y ahora recogió el equipo perteneciente a él, incluida su biomáscara.
- ¿Por qué? – preguntó Berserk, aún adolorido.
- Lo dijiste hace un rato, la nostalgia es fuerte. – respondió Rhazor antes de saltar a un pilar y de ahí a un tramo de las murallas, recordando la vieja amistad que tenían antes del crimen de Berserk. – Además me doy cuenta que quieres morir, vuelves a sentir deshonor, por lo que este será tu castigo por lo que has hecho: permanecerás con vida ahora que te veo incapaz de seguir cometiendo maldades, entonces te llevaré de vuelta ante el consejo que decidirá tu destino. – dicho esto, Rhazor abandonó el campo de batalla para reunirse conmigo, dejando al último líder de los Sangre Contaminada en el suelo, donde meditaba acerca de lo ocurrido y sobre lo que había estado haciendo en los últimos años de su vida.

Enciclopedia de armamento Yautja. Armas de largo alcance I

Cañón de Hombro

Llamado también Cañón de Plasma, es una de las armas más poderosas en el arsenal yautja, habiendo tres modelos diferentes. El modelo chico que es el estándar entre los cazadores experimentados, con capacidad de carga y con la característica de expulsar metralla de plasma cuando un disparo impacta en su objetivo, se dispara de forma manual presionando un botón en el panel del brazo izquierdo; después está el modelo mediano, exclusivo de los yautja de élite en adelante, con una IA unida a la biomáscara que permite el fuego automático; finalmente está el modelo grande, el más poderoso exclusivo del ejército y capaz de vaporizar al instante a la mayoría de los organismos, contando también con un mecanismo de cadena, es decir que puede disparar varias ráfagas por segundo. Todas las variantes tienen capacidad de seguimiento del objetivo.

No importa la versión de la que se hable, todas son demasiado poderosas y se considera una de las armas menos honorables que se pueden usar, pues un disparo cargado de cualquiera de los tres tipos puede perforar el casco de una nave espacial.

Pistola de Plasma

El cañón de hombro puede ser retirado del hombro y ser usado a modo de pistola, sin embargo también hay pistolas especiales que, aunque disparen proyectiles similares, tienen diferencias. Una de ellas es que sus disparos son menos potentes que el de los cañones, no persiguen al objetivo, se debe apuntar manualmente y se disparan en arco, similar al Destruktor, sin embargo tanto la cadencia de disparo como la velocidad del mismo son superiores, convirtiéndola en una letal arma a distancias medianas y contra posiciones defensivas por su trayectoria.

Dardo de Energía

Arma de apoyo montada en el antebrazo derecho de los yautja, justo entre las cuchillas de ese mismo brazo. Dispara rayos verdosos de forma automática que viajan a gran velocidad y por ello son efectivas contra enemigos agrupados y de poca resistencia. Esto se debe a que los dardos carecen de la potencia de otras armas como los cañones, las pistolas, o incluso las armas de púas aunque éstas carguen con proyectiles físicos; los dardos son tan poco potentes que incluso una armadura de los marines de la federación puede soportarlos hasta cierto límite, por tanto es un arma que únicamente se utiliza cuando otras armas no están disponibles o fallen por alguna razón.

Capítulo 31. Gran Rojo I

Llegó el momento. Todos nos reunimos y encontramos frente a la antigua pirámide, convertida en una fortaleza para los últimos Sangre Contaminada que decidieron guarecerse y mandarnos sus hordas de xenomorfos y máquinas de combate. De los 700 yautja que traje conmigo (los otros 300 ayudando a la Federación en diferentes frentes de batalla contra los piratas) quedaban 200 en batalla y el resto en espera dentro de la nave madre, de los 440 marines había ahora 107 de ellos más cinco transportes, pero si contamos los refuerzos que esperaban afuera entonces eran 207 marines. En total: una fuerza de 707 unidades, cuatro cazarrecompensas y cinco blindados, apoyados todos por la séptima flota, la segunda y mi nave nodriza; no parecía que los contaminados tuvieran oportunidad alguna ante esto.

- Aquí estamos, cerca del final de las ambiciones de Gran Rojo. – dijo Rhazor contemplando la pirámide.
- Dijeron que nosotros y los yautja seríamos los únicos que entraríamos, ¿verdad? – recordó Sylux sobre las instrucciones de la misión. – No me gusta la idea, pero si lo que dijeron sobre la pirámide es verdad, entonces es cierto que a los marines no les iría bien.
- A mí lo que me preocupa es esa Xeno-Aran, su persistencia me asombró. – dijo Spire.
- Esa Serpiente ha sido eliminada como lo dijo nuestra líder, no volverá a hacer más daños y los que fueron asesinados por sus manos ahora pueden descansar en paz. – aclaró Zyra sobre el estado de Xeno-Aran.
- Creo que no hace falta decir más. – dije sin saber qué otra cosa añadirle a lo de Zyra.
- No tenemos tiempo de seguir hablando, ¿olvidaron que los piratas también vienen en camino? Acabemos con esto cuanto antes, que ese Gran Rojo debe pagar por lo que le hizo a la ciudad de Frostbite. – dijo Noxus impaciente por continuar, referenciando también a la ciudad de Vho que quedó enterrada en hielo a causa de los contaminados.
- Bueno, tengo que darle la razón al hombrecillo de hielo. – dijo Anthony y abrió canal con Dane. - Higgs reportándose, estamos en espera frente a la pirámide, solicito apoyo aéreo acorde al plan.
- ¡Excelente trabajo todos! – nos felicitó el almirante. – Como líder de esta operación es mi deber recompensarlos por el sudor derramado, ¿¡y qué mejor que con espectáculo de “fuegos artificiales”!? ¡Disfruten de la vista!

Al lugar llegó un grupo de bombarderos Aries que arrojaron sus bombas de energía sobre la pirámide, creando grandes explosiones, nubes de polvo y una lluvia de escombros de piedra por doquier, esto con el fin de eliminar cualquier amenaza oculta que esperase en el exterior. Cuando el polvo y el humo se dispersaron, la pirámide seguía entera con unas cuantas secciones agujeradas por las bombas.

- ¡No lo creo! ¡Con esas bombas ni siquiera un búnker subterráneo sobreviviría! – dijo Anthony impresionado por los resultados.
- La pirámide no está hecha solo de piedra, tiene un esqueleto metálico diseñado para resistir incluso nuestros dispositivos de autodestrucción, cosa que se corrigió con diseños posteriores para garantizar la completa eliminación de las Serpientes. – explicó Rhazor. – Aún así eso debió ser suficiente como para deshacerse de cualquier amenaza por afuera, así que es el momento perfecto de continuar, solo da la indicación, Samus.

Me quedé observando la entrada al interior de la estructura que se hallaba justo en la mitad, pensé en las cosas que nos podían esperar, que Gran Rojo podría tener sorpresas guardadas, quizás cosas peores que las que nos habíamos enfrentado hasta el momento. Pero no era tiempo para dudar, un enemigo como él no podía seguir estando suelto, así que antes de continuar me dirigí a todo el clan.

- ¡Escúchenme! Las cosas parecerán estar a nuestro favor, ¡pero no deberemos bajar la guardia! No debemos olvidar contra quien nos enfrentamos, a un poderoso Sangre Contaminada que ha demostrado tener un poder devastador, pero que no fue el suficiente como para detenernos a todos nosotros. Escuché que a él lo llaman el “Guerrero Blanco”, una especie de demonio que no puede ser vencido en combate y que supuestamente Gran Rojo es su encarnación, ¡pero yo no estoy de acuerdo! ¡Si él sangra, cosa que claro que hace, entonces podemos matarlo! ¡Aquellos Sangre Contaminada que queden deberán volver a su eterno exilio o morir en una batalla perdida para ellos! – hablé diciendo un discurso para motivar a mi gente, a lo que todos respondieron con intensos rugidos y otros alzaban sus armas. - ¡A la carga!

Ambientación

Con esa última frase yo di los primeros pasos y los demás yautja me siguieron, subimos los escalones directo a la entrada, al mismo tiempo que una Anhur se posó frente a la misma y disparó sus misiles de energía para abrirnos los portones de piedra, y después accionó sus ametralladoras antipersona hacia el interior de la pirámide, hecho esto se retiró y nos dejó libre el paso. Entramos todos agrupados, encontrándonos con un largo pasillo rodeado de estatuas y murales, con los cuerpos de algunos contaminados muertos por la artillería de la anhur, sin embargo muchos otros seguían vivos y esperándonos con sus fusiles apuntándonos, inmediatamente nos dispararon y fue cuando nos replegamos, aunque inevitablemente muchos de los míos murieron en el ataque frontal, peor si consideramos que había tres yautja con exoesqueletos del ejército, dos teniendo equipados incineradores duales como Halconero y el otro un Sistema de Multimisiles como el de los elefantes mecánicos.

Estos tres fueron los que más daño hacían, destruyeron muchos de los ornamentos y estatuas alrededor, y las explosiones de los misiles nos retrasaron un poco, pero de cualquier forma nuestro avance fue imparable, seguimos adelante a pesar de la lluvia de disparos y con esto a nuestros enemigos les entró tal temor que empezaron a retroceder y a mirarse unos a otros. Spire apareció rodando con su Avalancha y destrozó el exoesqueleto de multimisiles, mientras que Rhazor se trepó encima de uno de los incineradores para encajar su lanza en la cabina del piloto, y Zyra solo tuvo que disparar su cañón contra las piernas del otro incinerador para desestabilizarlo y eliminarlo posteriormente con una bomba que implantó en el sistema de refrigeración, y terminando con el resto de mi clan junto a los cazarrecompensas que traspasaron el cerco, blandieron sus armas de cuerpo a cuerpo y la batalla comenzó. Las armaduras de cuerpo completo del enemigo los cubrían casi totalmente, excepto en las articulaciones de las extremidades y el cuello, donde todos enfocaban sus ataques, degollando al enemigo y desmembrándolos para rematarlos después, pero otros con armamento más fuerte no requerían perseguir un punto débil en específico pues podían atravesar las armaduras con facilidad.

Por mi parte tuve que combatir a mano contra una serie de enemigos que desenvainaron sus gujas, depender de mis rayos y olvidándome de mis misiles a causa de los disruptores que tenían equipados; tenía a cuatro rodeándome y debía esquivarlos o bloquearlos con mi cañón mientras contraatacaba con patadas y disparos, agudizando al máximo mis reflejos para no sufrir daños y así pude derrotarlos, a tres dejándoles huecos en el cuerpo gracias a mis rayos y al último le arrebaté su guja para luego decapitarlo. En un rincón había un nido de ametralladoras protegido por barreras láser impenetrables ante armas pequeñas, los yautja adentro poseían largas ametralladoras ligeras con las que acribillaban a mis guerreros sin darles la oportunidad de acercarse, así que Noxus intervino al congelar bloques en el techo y Spire los destruyó con su arma incandescente, haciendo caer los trozos de hielo sobre el enemigo y empalándolos en el acto. Por últmo Sylux fue lastimado en la mano derecha por un disparo de energía de un rifle de asalto enemigo, no lo hirió gracias a la armadura pero sintió la quemadura en su piel y solo soltó un pequeño quejido, para luego vengarse matando a su agresor con sus neutrinos y a la vez reponiendo el daño de su traje. De esta manera la entrada había sido liberada.

- ¿Todo bien en ese lado? – nos preguntó Anthony cuando notó que el ruido de la batalla dejó de escucharse.
- Si, muy bien, tan bien que la mano me arde por el calor y la emoción. – dijo Sylux aún quejándose por el disparo que recibió.
- La cámara donde debería estar Gran Rojo está en lo más profundo, el camino es por aquí. – señaló Zyra a un gran portón al frente, teniendo esculpida la imagen de un xenomorfo contra un yautja. – Basta con accionar el mecanismo de piedra que está al lado.
- De acuerdo, ¿y cómo se supone que se accione esto? – dijo Sylux tras acercarse al mecanismo, un objeto trapezoidal adornado con un círculo lleno de detalles yautja en su superficie con un orificio en medio, y viéndolo notó que una sombra estaba justo debajo de él, se giró y encontró a Rhazor con su mano levantada y sus cuchillas activadas.
- Muévete. – ordenó Rhazor y Sylux obedeció sin más, entonces Rhazor encajó sus cuchillas sobre el orificio e hizo un giro, desbloqueando así el portón.
- ¡Todos en formación, algo espera más adelante! ¡Nadie baje la guardia! – indiqué y mi clan se reagrupó para lo que se avecinaba. - ¡Cazarrecompensas, iremos al frente bajo nuestras formas alternas!

El portón iba abriéndose poco a poco, ya los primeros centímetros que se levantó entramos los cazarrecompensas transformados, y como era de esperarse al otro lado había más nidos de ametralladoras, un único exoesqueleto de incineradores, yautja francotiradores posicionados encima y detrás de las estatuas, y torretas colgadas en el techo. Pero, ¿qué lugar era exactamente al otro lado? Era una cámara de sacrificios, o por lo menos una sección de ella, la parte circular, con losas acomodadas, murales y estatuas con ornamentos de revientapechos; a este lugar los yautja traían gente de diferentes especies, humanos primitivos incluidos, para ser víctimas de los atrapacaras, de esta forma los iniciados cazarían a sus primeros xenomorfos.

En fin, nosotros cuatro recibimos la lluvia de láseres, pero con nuestra velocidad de desplazamiento evadíamos la inmensa mayoría de los proyectiles, mientras que con nuestras armas nos podíamos defender; Sylux rodeó un nido de ametralladoras y lo encercó con sus bombas eléctricas, empujó a uno de los contaminados que disparaba contra el suelo directo a la corriente eléctrica y la explosión que esto causó destruyó el nido por completo. Spire por su parte recibió tres disparos de un francotirador, cuyo fusil de largo alcance era tan poderoso que dejó marcas sobre la piel de roca del diamont, sin embargo no fue lo suficiente como para detenerlo y Spire, con toda su velocidad, se estrelló contra la estatua donde el francotirador se hallaba y la partió en dos, y finalmente despedazó al yautja en cuestión con sus espada de fuego. Noxus se dedicó a realizar su ataque giratorio sobre todo el terreno haciendo caer a muchos enemigos, sin matarlos claro está, pero incapacitándolos, después se transformó y congeló las torretas del techo. Y por último estoy yo, que en zigzag evitaba los rayos de fuego del exoesqueleto, con mi turbo me impulsé y pasé por debajo de sus pies depositando tres bombas que destruyeron el sistema hidráulico, me transformé inmediatamente y destruí la armadura con un Súper Misil que disparé a quemarropa, una manera en la que le era imposible al disrputor el inutilizarlo.

- ¡Adelante! – exclamé a mi clan y ellos entraron en cuanto el portón terminó de abrirse lo suficiente como para que ellos pasaran.

Al igual que hace poco, nuestras fuerzas borraron del mapa en un abrir y cerrar de ojos, o mejor dicho, casi lo logramos entre todos, pero repentinamente la pirámide comenzó a temblar y notamos que su estructura estaba cambiando, tal como lo había dicho Zyra, para abrir nuevos accesos y cerrarnos la puerta que recién acabábamos de abrir.

- ¡Es momento de separarnos, pero recuerden que nuestro objetivo está debajo, donde debería ser la cámara de la reina! – dije y mi grupo entero se separó, yo quedándome con 20 yautja.

Cuando la pirámide se reconfiguró, mi grupo y yo seguíamos en la cámara de sacrificios, pero ahora en la segunda sección, que era la colmena de los xenomorfos, aunque no encontramos señal de algún huevo o la resina que secretan los zánganos, sabiendo así que los contaminados movían los huevos de aquí hacia lo que era su centro de investigación, usando como huéspedes los animales nativos de LV-1201. Y para no alargarme, solo diré seguimos el mapa de la pirámide, pasamos mucho tiempo dirigiéndonos a nuestro destino debido a la constante reconfiguración de la pirámide, a los yautja contaminados que nos emboscaban y en general al laberíntico diseño de la pirámide. Eventualmente perdí a todo mi grupo por estas razones, y cuando digo que los perdí es que murieron y quedé solo yo. Me creas o no, tardamos cerca de dos horas en encontrar el ascensor hacia la cámara de la reina, donde me reuní con mis compañeros incluyendo a Zyra.

- Ya estamos aquí, ¿qué sigue? – preguntó Noxus y me comuniqué con el clan que seguía en otras zonas de la estructura.
- Habla Samus, como líder reconozco el desempeño de todos y la determinación con la que afrontaron esta batalla, sin embargo es a partir de aquí donde nos encargamos nosotros. Vuelvan todos afuera, los piratas, los Legionarios, están por llegar, necesitarán de su ayuda. ¿Alguna objeción? – pregunté y nadie se opuso.
- Uf, menos mal, un apoyo extra nos caerá bien. – dijo Anthony husmeando nuestra línea.
- Gran Rojo está más allá de este ascensor, veremos si los rumores de su poder son ciertos. – dijo Rhazor revisando el filo de sus cuchillas, que estaban en óptimas condiciones.
- Aunque lo sean, somos seis contra uno, claro siempre y cuando nos enfrentemos a él y solo a él, recordemos que es muy posible la existencia de una reina serpiente. – dijo Zyra hablando de probabilidades.
- Pues no se diga más, con reina o sin reina, seguimos siendo más en número. – dijo Sylux y caminó hacia el ascensor para luego atraernos con su mano. - ¿Vienen o no?

El ascensor descendió hasta lo más profundo, llevándonos a la cámara de la reina, un área con antorchas y más estatuas, pero misteriosamente el trono donde la reina debía estar estaba vacío. Explorando la zona, escuchamos un rugido bastante agudo que pertenecía a la reina, entonces ella salió de su escondite y sin previo aviso nos atacó.

- ¡Llegó su majestad! – dijo Sylux en tono cómico.

La reina nos golpeó a todos con su cola y nos derribó, ella se encontraba encolerizada por haber estado encerrada tanto tiempo y porque la separaron se sus crías que pronto se convertirían en armas biológicas, capaces de mutar en segundos gracias a las modificaciones que Madeline les hizo cuando Gran Rojo la secuestró. Quizás en un principio la reina hubiese sido un completo desafío, pero después de habernos enfrentado a tantos enemigos y tantas variantes de los xenomorfos, incluidas las Emperatrices de la Tierra, ella fue derrotada fácilmente. Bastó con rodearla y atacarla entre todos sin darle oportunidad de responder hasta eliminarla.

- Eso fue sencillo. – dijo Spire.
- Si que lo fue, de poco sirvió haberla liberado de sus cadenas. – dijo una voz a lo lejos, proveniente del trono vacío de la reina, y el personaje en cuestión se mostró.
- Gran Rojo... – reconoció Rhazor al comandante en jefe de los Sangre Contaminada.
- Los estaba esperando, sabía que mis últimos soldados no iban a poder detenerlos, viendo lo que hicieron con mi centro de investigación, me quedé impresionado por la determinación de todos, la de ustedes, la de los humanos y la de tu clan, Samus.
- ¡Ríndete! ¡No tienes escapatoria y te has quedado solo! – ordenó Zyra haciéndole notar a Gran Rojo su desventaja total.
- Si, eso es cierto, todo mi ejército ha muerto, me quedé sin Serpientes a mi comando y las dos naves, la Néfilim y la nuestra, están destruidas. Afuera me espera toda una fuerza rodeando la pirámide y dos flotas bloqueándome una posible huida. Tienes razón, no tengo escapatoria.
- Bajo la jurisdicción del consejo de ancianos y conforme a las leyes del código de honor, ¡Gran Rojo, quedas arrestado, el consejo decidirá tu destino! – dije apuntándole con mi cañón, cosa que los demás hicieron.
- Oh, Samus. Si supieras que ansiaba con verte de nuevo, habré fallado en arrebatarte tu poderosa armadura a pesar de haberla tenido en la palma de mi mano hace nada, pero siempre existe un plan de respaldo. – comenzó a explicar él. - ¿Sabes por qué existen los rumores de que soy invencible? No se debe tanto a mis habilidades en combate, verás, yo nací con ciertas capacidades especiales, poderes psiónicos para ser precisos, al parecer mis capacidades mentales fueron superiores a los de otros individuos por alguna misteriosa razón, ni siquiera yo sé por qué. Pero de algo estoy seguro, esto es un don, soy el indicado para llevar a la raza de los Yautja a una nueva era dorada. Ahora, observen mi poder, ¡y perezcan!

Repentinamente Gran Rojo se esfumó en el aire, dejando un rastro de humo negro o algo parecido en el lugar donde estaba parado. Nosotros estábamos desconcertados, entonces el yautja supremo reapareció justo en medio de nosotros sin dar alguna señal de que haría eso, desenfundó sus katanas y de un sablazo nos hirió a todos, pero eso no fue todo, por algún motivo seguíamos sufriendo daño debido a ese corte, resultando que dichas katanas las modificó con plasma negro, una sustancia que se adhiere al objetivo por cierto periodo de tiempo en que les causa daño. Todos quedaron en el suelo sintiendo el ardor del plasma, siendo yo la única que pude ponerme de pie, aunque antes de apuntar con mi cañón vi la mano abierta de Gran Rojo tocarme en la cabeza.

- Ahora harás lo que diga. ¡Mata a tus compañeros!

Sentí que la mente me daba vueltas, que mi cerebro se revolvía por una razón inexplicable, pero conforme más tiempo me sostenía esas sensaciones iban empeorando, dejando de escuchar todo alrededor salvo aquello que dijo Gran Rojo, su orden de matar a mis compañeros. Sabía lo que estaba haciendo, trataba de usar sus poderes para tomar control de mi persona y usarme contra los demás presentes, y posiblemente contra aquellos que esperaban afuera. Yo gritaba y con mi mano intentaba separarme su mano de mi cara, todo mientras mi traje sufría fallas y se iba desactivando, quedándome mirando fijamente a la máscara roja del enemigo.

Capítulo 32. Gran Rojo II

vs. Gran Rojo

- ¡Mátalos, mátalos a todos! – me ordenaba Gran Rojo mientras completaba su control mental.

Mis compañeros seguían arrodillados, tratando de levantarse tras el devastador ataque de Gran Rojo, siendo Rhazor el único que lo logró, y viendo que yo sufría por la técnica de control mental el enemigo, sacó sus cuchillas y se arrojó contra el yautja, sin embargo yo interpuse mi cañón bloqueando a Rhazor.

- ¿Samus? – dijo Rhazor extrañado por mi acción, momento en que le di una patada en el pecho arrojándolo lejos.
- ¡Oye! ¿¡Qué estás…!? – exclamó Sylux, cosa que los demás se preguntaron mentalmente.
- Me vi incapaz de quitarle su armadura, así que le quité su voluntad. – explicó Gran Rojo lo que me hizo. – ¡Y he de decir que nadie puede liberarse de mi poder a menos que YO lo desee! ¡Me quedaré con ella y será tanto mi mano derecha como mi mejor arma!

Yo pegué un salto y caí sobre los otros personajes que también pudieron pararse, los tenía por todas partes rodeándome en círculo, pero aún así luché contra ellos al mismo tiempo. Con mi mano izquierda di dos puñetazos a Noxus en el pecho y enseguida un golpe con mi cañón en su cara; después siguió Zyra aprovechando aún la confusión de todos, me trepé sobre su pecho con un par de pasos finalizando con una patada en su quijada e impulsándome hacia atrás, movimiento que la hizo caer al suelo; en el aire me enfoqué ahora en Sylux, aterrizando sobre sus hombros, junté mis muslos para inmovilizar su cuello y usando mi fuerza en esta zona doblé mi tronco hacia atrás, me apoyé con mis manos al suelo y arrojé a Sylux hacia una de las antorchas. Quedaba Spire y él decidió atacarme viendo lo que les hice a los demás, también tomando la oportunidad de que estaba detrás de mí.

- No quería hacerte daño, ¡pero espero que con esto recapacites! – dijo Spire a punto de darme un mazazo, y sabiendo que en combate cuerpo a cuerpo yo no tenía oportunidad contra él, esquivé su ataque con una voltereta frontal, me giré y le disparé un misil que lo cegó, terminando con un rayo cargado que lo mandó a volar contra el trono de la reina xenomorfo.

Acabando con Spire, Rhazor salió de los escombros con una mina EMP en su mano, pero antes de arrojármela dijo <Espero que puedas volver a ser tú, pero si esto no funciona, ¡haremos lo que se tenga que hacer>, dicho esto me arrojó la mina y mi visor de llenó de interferencia, y aprovechando la distracción Zyra trató de incapacitarme usando todas sus minas EMP disponibles que acomodó en las aberturas de sus dedos, sin embargo antes de lanzarlas Gran Rojo se apareció repentinamente frente a ella con su habilidad de teletransportación y blandió sus katanas para despedazar a la yautja, movimientos que ella apenas y esquivó salvo por una cortada superficial en la clavícula.

- ¿Crees que se las dejaré así de fácil? – dijo Berserk cubriéndose con sus katanas y pegó su espalda con la mía.
- ¡Maldición Samus! – exclamó Sylux alistándose para combatir
- Odio decirlo, pero ella está totalmente perdida, tendremos que enfrentarla sin rodeos. – concluyó Noxus y un pequeño temblor nos sacudió acompañado de una lluvia de polvo. – Eso vino de afuera.
- ¡Chicos! – dijo Anthony para informar. - ¡Los piratas están aquí, y Deathstrike los dirige personalmente, salió de esa nave en forma de virus que vimos antes! Y viene tanto con piratas con esos rociadores como con más bichos y metroides negros.
- Terminando aquí nos reuniremos con ustedes, pero por ahora debemos ocuparnos de un asunto, solo tengan cuidado con el líquido negro que usan y con los residuos nucleares que contienen sus bombas. Cambio y fuera. – dijo Spire como advertencia y calentando su brazo moviéndolo en círculos. - ¡Samus es de nosotros, ustedes dos encárguense de ese maldito titiritero!
- Me parece excelente. – contestó Zyra, y viendo lo peligroso que iba a ser su enemigo decidió sacar esta vez su arma afín con la que puede desatar todo su poder: el shuriken. No lo mencioné antes, pero ella es una maestra del disco, sin embargo nunca hasta ese entonces necesitó mostrar su verdadero talento.
- Igualmente. – afirmó Rhazor, experto en cuchillas que por cierto olvidé mencionar que recuperó de un yautja anónimo, pues recuerda que fueron destruidas cuando enfrentó a Berserk. – Este será el mayor desafío de mi vida.

Así dio inicio a una batalla por equipos. Rhazor atacó primero con una serie de cuchilladas que iban siendo bloqueadas por las espadas de su enemigo, y cuando él tuvo la oportunidad de volver a blandir sus katanas de una forma tan rápida y agresiva aún peor que Berserk, tanto que era como enfrentarse mano a mano contra un oso o cualquier animal de esas proporciones; en cierto punto Rojo pudo romper el bloqueo de Rhazor y casi tomaba control sobre él como lo hizo conmigo, sin embargo Zyra apareció detrás de Gran Rojo usando una única cuchilla de su muñeca izquierda con el shuriken empuñado en su otra mano, y con sus fluidos movimientos apoyó a su compañero de clan, complicándole la vida a Gran Rojo al obligarlo a cubrirse de dos lados; eventualmente ellos lograron acorralar a su enemigo contra una estatua y dieron el golpe final, pero Rojo usó su teletransportación para reaparecer encima de la estatua, y Rhazor le disparó con su cañón múltiples veces mientras su oponente desaparecía y reaparecía encima del resto de las estatuas, cosa de la que Zyra sacó provecho cuando arrojó su shuriken directo al cuello de Rojo, artefacto que él hizo rebotar interponiendo una espada, ¿pero recuerdas que dije que Zyra se especializa en discos? Como especialista, podía controlar mentalmente su arma predilecta, así que tomando por sorpresa a Rojo cambió la trayectoria de su shuriken directo a la espalda, y él decidió teletransportarse de vuelta al suelo para esquivarlo, volviendo el shuriken a la mano de su dueña.

- Experta en discos, hace tiempo que no veía a alguien especializarse en el complicado manejo de ellos, ni siquiera mi lugarteniente domador de Serpientes llegó a dominarlos a pesar de ser sus armas favoritas, por lo tanto decidió fusionarlos con la tecnología de plasma y de neutralización para destacarse. – explicó Gran Rojo refiriéndose a Rastreador. – Nadie antes me había dado batalla como ustedes dos, ciertamente empiezo a admirarlos por haber aguantado hasta este punto, ¿será acaso por la fuerza interior y de voluntad, así como el sentido del honor del que tanto se habla en nuestra sociedad y en el código? ¿Aquellas cosas que se dice impulsan a los cazadores y que sin ellos no se tiene nada?
- Es demasiado fuerte, y como si fuera poco no podemos tocarlo gracias a ese poder suyo. – dijo Berserk hablando con Zyra y analizando a Gran Rojo, pero no llegó a ningún resultado. - ¿Cómo se supone que lo derrotemos? ¿Alguna idea?
- Puede ser. – respondió Zyra y ante esto Rhazor puso atención en lo que ella iba a decir. – Escucha, él mismo dijo que sus poderes son de naturaleza psíquica, ¿y cómo podemos interrumpir sus poderes que residen en su cerebro? Afectando su sistema nervioso, ¿y qué mejor herramienta para ello que una sola mina sónica?
- ¡Pero claro, era bastante obvio! – se impresionó Rhazor. – Solo dime que aún tienes las suficientes para este momento.
- Desgraciadamente solo me queda una, así que es nuestro único boleto de salida. Si queremos ganar esto, debemos ser sabios y usarla en el momento más oportuno. – dijo Zyra las precauciones. – Además él dijo también que era el único capaz de liberar a Samus, puede que incapacitándolo a él logremos recuperarla a ella también.
- Espero que funcione, y que alguno de esos tres no se apresure en matarla. – dijo Rhazor señalando a los tres cazarrecompensas que me enfrentaban.

Ahora por otro lado, Sylux, Noxus y Spire unieron fuerzas contra mí, algo que no veía desde nuestro encuentro en el Sector Alímbico. Ellos decidieron que lo mejor era enfrentarse a mí en cuerpo a cuerpo, ya que a distancia yo tenía todo un arsenal destructivo a diferencia de ellos, y aunque no tuve muchos problemas con Noxus y Sylux, con Spire debía cuidarme de su inmensa fuerza física. Me mantenía alejada del diamont mientras Sylux usaba sus manos para golpearme usando la técnica que a los marines les enseñan, siendo artes marciales mixtas en este caso, sin embargo no era tan rápido como lo era yo y podía esquivarlo o bloquearlo fácilmente, respondiendo con lo que mejor se hacer cuando cuerpo a cuerpo se refiere: patear fuerte y rápido, cosa que hice en sus costillas y en la cara, alejándolo así de mí; después siguió Noxus que iba atacándome mientras me ocupaba de Sylux sin lograr ponerme un dedo encima, él era más rápido que Sylux y también hacía uso de sus piernas como yo, sin embargo no pegaba tan duro como lo hacía Sylux y eso fue mi ventaja, Noxus avanzaba y a la vez me quería dar en el visor de mi casco, ataques que yo bloqueaba con mis manos en posición de boxeo, luego contraataqué con un barrido sobre la pierna con la que él se apoyaba en el suelo, él inevitablemente cayó y yo salté para caer sobre él con mi codo apuntando al pecho, pero Spire apareció a tiempo para rescatar al vhozon y con un mazazo me mandó a volar por los aires, sofocándome sea de paso y creando un boquete en el suelo de piedra. Me levanté de nueva cuenta y repentinamente sentí un chorro helado de Noxus que no me congeló, pero si me estaba ralentizando demasiado como para contraatacar, después llegó Sylux también para debilitarme usando su Neutrinarm, y por último Spire cargó su Magmaul que me envolvió en una explosión de magma combinada con plasma frío y neutrinos. No mostré señal alguna, así que los cazarrecompensas se alejaron.

- Ojalá que no se nos haya pasado la mano con eso. – dijo Spire temiendo haberme matado.
- ¿Bromeas? ¡Samus puede con eso y más! Claro que no está muerta. – dijo Sylux conociéndome bien.
- Tampoco podemos saber qué tanto la hemos herido, esperemos a que se disipe el humo, ¡nadie baje sus cañones! – nos advirtió Noxus ante una posibilidad de represalia, y así fue, disparé un único rayo de mi Judicator contra Spire, su debilidad por defecto, después lastimé a Noxus con un disparo de plasma caliente y a Sylux con un rayo cargado, a todos en rápida sucesión cubierta por el polvo, siendo el brillo verde de mi visor lo único que se alcanzaba a notar.

Ambientación

Alejémonos un poco de este escenario, enfocándonos un momento sobre lo que pasaba afuera. Deathstrike había vuelto a la carga, con los pocos piratas, KiHunters y Metroides que le quedaban, eso debió ser suficiente como para tener la batalla perdida contra una fuerza de 707 unidades conformada por humanos y yautja, por desgracia no fue así. Las 100 unidades restantes de Deathstrike se inyectaron con el líquido negro a excepción de los metroides, que ya venían previamente infectados y que si recuerdas sus colmillos se convirtieron en afiladas navajas, además de ser capaces de regenerarse en instantes. Por otro lado los KiHunters también sufrieron mutaciones radicales, cambiando el color de su exoesqueleto a un amarillo pálido, espinas dorsales de poca longitud y el abdomen, ese bulbo gordo donde tienen pegado los aguijones, se convirtió en una segunda boca capaz la mitad del cuerpo de un hombre.

- ¡A las cabezas, así no podrán regenerarse, destruyan sus cerebros! ¡El congelamiento no dura en los Metroides, usen explosivos todos! – instruía Anthony a sus tropas para enfrentar eficazmente al enemigo, que ya había atravesado la línea defensiva que los aliados montaron, arrollando a muchos de los nuestros con la inmensa fuerza de los infectados y destruyendo todos los acorazados de transporte, aunque por fortuna los refuerzos federales que esperaban afuera y los de mi clan también se hicieron presentes.
- No lo entiendo, ya pasó demasiado tiempo, ¿¡por qué sus cuerpos no se desintegran como debería pasar normalmente!? – notó Akira tras haberse salvado del devoramiento de un KiHunter, recordando que los mutados por el líquido morían desintegrados pasados 15 minutos, y para ese entonces el tiempo superó los 20.
- ¡Deben de haber perfeccionado ya la composición química de la sustancia! O una cosa así, ¡yo qué sé! ¡No soy un maldito biólogo! – hipotetizó Castro para encontrar una explicación, disparando a diestra y siniestra contra los piratas usando una pequeña escopeta montada sobre su rifle NSG 23, con la que destruía sus cabezas.
- Odio estas moscas, ¡las odio! ¡LAS ODIO! – exclamaba Anna perdiendo su cordura ante los KiHunters, ya que tenía fobia a los insectos y estos seres sobrevolaban encima de ella , sin embargo gracias a ese terror es que pudo tomar un lanzamisiles SADAR con la que pudo deshacerse de la mayoría de los bichos.

Por cierto, ¿recuerdas lo que pasaba si un infectado mordía a alguien sano? Eso fue lo que sucedió con muchos de los nuestros: los humanos se convertían en cosas realmente horribles, algunos parecían zombis completamente deformes, pero la mayoría compartían cierto parecido a los xenomorfos, desarrollaban una membrana y cabeza alargada; un humano mutado sufre un aumento considerable en su fuerza física y resistencia, tanta resistencia de hecho que Anthony requirió de un cargador completo de escopeta para deshacerse de uno solo de ellos, mientras que los humanos mutados con tan solo usando sus manos podían romper las partes blandas de las armaduras de los marines. ¿Pero quieres saber la peor parte? Los yautja mutados eran aún peores.

Hubo yautja que fueron mordidos, y lo que sucedía con ellos era aún más aterrador: incrementaban también en fuerza y resistencia pero también en estatura, aparte de los cuatro colmillos que tienen justo afuera de la boca les crecían otros once más, les salían brazos de más en varias partes del cuerpo y sus ojos se tornaban totalmente negros. Si un humano mutado era difícil de lidiar, un yautja mutado era la pesadilla. Anthony asegura haber visto a uno solo de esos yautja eliminar a los suyos que estaban sanos de un solo mordisco en sus caras, atravesando incluso las biomáscaras, también podían levantar sin esfuerzo un acorazado de transporte y arrojarlo a varios metros de distancia, cosa que uno hizo aplastando así a unos marines atrincherados en el interior de un edificio en ruinas. De las 700+ tropas que había, pronto pasaron a ser 400, habiendo ya pocos marines.

- ¡Paloma 2, necesitamos apoyo aéreo ahora mismo! – dijo Anthony comunicándose con uno de los transportes Anhur.
- Negativo, señor. Ambos frentes están cruzados entre sí, existe una probabilidad muy alta de que tropas aliadas mueran.
- ¡No me hables de probabilidades, soldado, porque si no vienes ahora da por hecho que moriremos todos! ¡Y también da por hecho que si muero te perseguiré toda tu vida hasta que te vuelvas loco de remate! ¿¡Entendido!? – contestó Anthony con un tono desesperado y amenazando al piloto con el que hablaba, aunque de todos modos el piloto lo pensó unos segundos antes de dar una respuesta.
- Apoyo aéreo en camino, hagan lo posible por separarse del enemigo, tiempo estimado: 60 segundos. – confirmó el piloto.
- ¡Que sean 30 y quizás sigamos vivos!

¿Has visto esas películas de fantasía ambientadas en la tierra media? Bien, los yautja mutados eran como los troles de esas películas, con sus manos agarraban a los marines y los usaban como arma para golpear a otros, o directamente se los comían con todo y armadura, las escopetas no eran suficientes como para eliminarlos rápidamente, tampoco ya casi no había armas explosivas ni cañones de plasma, por ende los yautja normales eran los más indicados para hacerse cargo de ellos, liberarlos de su sufrimiento y limpiar su sangre manchada de aquel químico, pues por el simple hecho de convertirse en el enemigo aún sin ser intencional se convirtieron en Sangre Contaminada. ¿Pensaste que este título era reservado para aquellos criminales o exiliados? Pues no, engloba también a los yautja bajo control mental o que por alguna razón, como dije no intencional, se convierta en enemigo.

- ¡Ya viene el apoyo, todos cúbranse o se convertirá en una masacre todavía peor! – advirtió Anthony a todos los presentes y de inmediato cada quien hizo lo posible por quitarse de encima al enemigo para ocultarse de la Anhur.

Para terminar, Anthony había agotado todos sus cartuchos de escopeta y cambió a su predilecto Rifle de Pulsos (recordando que el cañón de plasma suyo fue destruido anteriormente por Halconero, reemplazándola durante esa misión por una escopeta cualquiera), disparó varias granadas con este fusil evitando así que varios infectados humanos y piratas se le abalanzaran encima, para después reunirse con el trío de marines (Akira, Anna y Castro) por debajo de una roca.

- Ese Deathstrike infectó hasta el último de sus soldados. Cabrón demente. – dijo Castro debido a la intensidad del combate.
- ¡Miren por allá! – señaló Akira a una estela de luz que se dirigía a la pirámide donde yo y los demás estábamos. - ¿Qué es eso?
- ¿Un misil? – supuso Anthony.
- Esperen. – dijo Anna, siendo la única que tenía unos binoculares por ser una exploradora. – Eso es… ¿una silla de ruedas voladora?
- ¡Deathstrike! ¡Se dirige a la pirámide! – dijo Anthony y trató de comunicarse con nosotros, pero en esta ocasión había una interferencia que impedía abrir canal. - ¡Samus, todos! ¿¡Alguien me oye!? ¡Deathstrike se dirige hacia ustedes, repito, Deathstrike se dirige hacia ustedes!
- Comandante. – habló el almirante Hudson desde la órbita del planeta. – Realizamos un rápido análisis y no detectamos fenómenos naturales o artificiales que estén interfiriendo con las ondas de radio, de hecho las llamadas entran perfectamente, así que es probable que ellos hayan decidido apagar sus transmisores por alguna razón. – terminó de explicar.
- ¿Qué tanto sucede adentro como para llegar al extremo de aislarse? – se preguntó Akira. – Espero que estén bien.
- Pienso que por ahora están bien. – dijo Anna con optimismo. – Lo que me inquieta es ese comandante pirata, es alguien ya muy viejo como para ir solo al interior de esa pirámide, sin ninguna clase de escolta. Algo oculta ese señor, en especial porque no sabemos nada de él.

En ese instante la Anhur Paloma 2 había llegado, apuntó sus cañones encontrados en los alerones y disparó contra todos los infectados en el área de batalla, y a eso se sumaban dos marines sentados en los bordes laterales de la nave, manipulando cada uno una minigun montada equipada con un pequeño lanzagranadas, armas con las que hicieron pedazos a varios de los enemigos, yautja mutados incluidos que trataban de derribar la nave con sus propias manos sin sentir los impactos de láser, bala y bomba.

- ¡Sí! – exclamó Anthony de felicidad. - ¡Jamás subestimen a la fuerza aeroespacial de los Marines, bola de engendros!

Ahora regresemos a la cámara de la reina. Pasaron muchas cosas, como que el plan de Rhazor y Zyra para incapacitar a Gran Rojo no funcionó, pues él entrenó por tanto tiempo que desarrolló resistencia a la mayoría del armamento no letal, y en respuesta hirió gravemente a los dos con sus katanas, a Rhazor perforándole la aorta abdominal y a Zyra le ocasionó una profunda herida en la espalda que cortó algunas arterias, así que ambos sangraban profundamente. <Insolentes. He estado en toda clase de entornos donde incluso nuestra gente tiene pocas posibilidades de supervivencia. Las bombas sónicas no son suficientes para detenerme>, dijo Gran Rojo tras acuchillar a ambos yautja.

Por mi parte, gracias a la combinación de trajes que poseía, resistí todo lo que los cazarrecompensas me hicieron hasta que ellos quedaron agotados y debilitados por mis ataques, hecho me quedé quieta apuntando a todo el mundo con mi cañón, como advertencia de que nadie se moviera.

- ¿Impresionados? – preguntó Gran Rojo. – Samus es una máquina asesina si libera todas sus ataduras, hablo del remordimiento y de sus valores morales, y los yautja podemos ser iguales que ella si el código no existiera, nadie se atrevería a desafiarnos tal como lo hicieron los Néfilim hace milenios ni como los Legionarios piensan hacerlo hoy en día. Mi gente aún no lo sabe, pero pronto abrirá los ojos.
- Tu sed de poder no llegará más lejos, Rojo. – dijo Zyra apoyada al suelo con una rodilla. – Puede que no podamos detenerte, pero habrá otros que se encarguen de ti, Samus será demasiado poderosa pero no podrá con aquella mayoría que se opone a tu podrido punto de vista. ¿U olvidas que te has quedado sin ejército, que ambos ahora están solos?
- Dijiste que tu nombre es Zyra, ¿verdad? Tienes razón, sin un ejército no podré cumplir con mi sueño, pero es cuestión de tiempo para reponerlo, todos los Sangre Contaminada acudieron a mí prometiéndoles que volveríamos triunfantes a nuestro mundo, y probar que mi lógica es innegable; nadie se negó, eran libres de permanecer en su exilio hasta morir solos si así lo deseaban, pero decidieron seguirme, desde mi lugarteniente Berserk hasta el eslabón más bajo, ni siquiera fue necesario lavarles el cerebro como lo acabo de hacer con esta humana.
- ¿Entonces qué? ¿Ahora hechizarás a cualquier tipo de gente con tus poderes para reponerte? – dijo Rhazor poniendo presión en su herida.
- Me veré obligado a ello ahora que me he quedado sin Serpientes, pero de cualquier forma afuera hay muchos yautja como yo, inconformes con el código que los gobierna y otros aún en exilio desesperados porque les ofrezca una luz de esperanza. – contestó Gran Rojo a la pregunta de Rhazor y guardó sus espadas. - En fin, he hablado lo suficiente, morirán ahora y yo escaparé de esta base caída para volver a crecer oculto en la oscuridad. – dicho esto se dirigió a mí. – Samus, puedes proseguir, tú decides a quién matar primero.

Observé a uno por uno para decidirme a quién ejecutar, todos me veían fijamente con una expresión de tristeza, decepción e impotencia combinadas, sabiendo que no pudieron hacer nada para hacerme entrar en razón y que el largo viaje por el que hemos pasado iba a terminar de una forma tan injusta, asesinados por alguien que antes fue una buena amiga y compañera. Finalmente me decidí porque Sylux sería el primero, así que me le acerqué con mi cañón en su cara.

- Tú, tendrás el honor de ser el primero de mi lista. – le dije.
- Samus… ¡maldición, ésta no eres tú! – exclamó él como último intento de recuperarme.
- Eres mi principal competencia en esto de ser cazarrecompensas en busca de fortunas, así que quitándote del camino no correré el riesgo de ser expulsada del podio. – di mi razón de esta decisión e hice opacar mi visor. – Ahora mismo, el pez mordió el anzuelo.

Esta última frase pasó por los oídos de todos los cazarrecompensas caídos, sus expresiones derrotadas cambiaron a una de inquietud y de sorpresa. ¿Esa frase qué significa? Es una jerga conocida entre los cazarrecompensas, principalmente cuando se trata de un trabajo en equipo y tienden una trampa al objetivo a cazar, cuando él, ella o aquello cae en la trampa, el cazarrecompensas que vigila al objetivo recita esta misma frase: el pez mordió el anzuelo. Bien, ahora ya sabes lo que viene, cargué mi cañón y rápidamente me giré para disparar un rayo cargado contra Gran Rojo, algo que lo tomo por sorpresa en la pieza de armadura que protegía su pectoral izquierdo, resistiendo parcialmente el impacto puesto que el rayo alcanzó a perforar sus músculos, en consecuencia a esto él salió disparado y cayó enfrente del trono de la Reina.

- ¿¡Q-qué…!? – exclamó Rojo puesto que no se lo esperó.
- ¿En serio pensaste que tomaste control sobre mí? ¿¡No notaste algo raro cuando me limitaba a golpear a mis compañeros sin usar mi máximo poder de fuego!? – dije apuntándole con mi índice.
- Es cierto, hasta ahora nos ha atacado con simples rayos y en partes no vitales, ¡siempre estuviste con nosotros! – se dio cuenta de la realidad este Spire.
- ¿Pero por qué? ¿Por qué recurriste a eso? ¡Pudimos haber trabajado juntos! – dijo Noxus reclamándome porque hice mi propia jugada sin decírselo a nadie.
- Escúchenme todos, lo lamento, realmente lo lamento, pero desde el instante en que vi su poder de teletransportación supe que no iba a ser posible para nadie el poder asestarle un disparo contundente que pudiera acabar con él. Tuve que “aliarme” con él para que pudiera confiarse de la situación al hacer parecer que todo iba a su favor, y mira que funcionó. – expliqué y me disculpé con todos. - Gran Rojo, el intocable, ¡eso ya no más!
- Maldita… - susurró Rojo viendo cómo la sangre resbalaba por su dañada armadura.
- Samus, si quieres que te disculpemos será mejor que pagues la cena después de esto, que me pagues también las reparaciones de mi traje. – dijo Sylux levantándose y poniéndome condiciones.
- Se supone que somos un equipo, ¡lo único que te pido es que no lo vuelvas a hacer! – dijo Noxus después.
- Líder Samus, a veces me pregunto si debo cuestionar tus métodos. – dijo Zyra curándose sus heridas con su botiquín médico.
- ¡A mí me dejarás beber todo el C’ntlip que quiera sin que me pongas límites! – dijo Rhazor también pidiéndome algo mientras también sanaba su arteria rota, y por cierto el C’ntlip es un licor picante.
- Dije que no quería lastimarte, ¡pero ahora si te tengo ganas! – amenazó Spire, aunque rápidamente se tranquilizó. – Sin embargo también me conformaría con que pagues la cena.
- De acuerdo, cumpliré con sus caprichos. – prometí tras esbozar una sonrisa y pregunté. – Última oportunidad para pedirme algo más, ¿seguros que es todo?
- Yo tengo otra cosa. – habló Sylux. – Pero por ahora es una sorpresa, te lo diré cuando derrotemos a este tipo.

Nos reunimos y poco a poco nos acercamos al herido Gran Rojo, que seguía de rodillas, que podía teletransportarse, pero al parecer solo podía hacerlo a cortas distancias y no había escape alguno. Listos para apresarlo, Gran Rojo se esfumó como predije y se escuchó una risa en el aire.

- ¡Vamos, Rojo, se acabó ya! ¡Queremos hacer esto por las buenas, así déjate de juegos y aparece si no quieres que te asesinemos aquí, aislado de todo el mundo! – advertí al enemigo mientras todos me ayudaban a buscarlo en alguna parte de la sala.
- <El pez mordió el anzuelo> - repitió Gran Rojo lo que dije yo, usando su imitador de voz que viene en todas las biomáscaras yautja. – Mientras siga con vida, esto nunca se terminará. ¡Acabaré con el código de honor y el consejo aunque sea lo último que haga!

Al otro extremo de donde estaba el trono, había una pared con una biomáscara tallada sobre ella, que resultó ser una gigantesca puerta que se abrió poco a poco. Al otro lado estaba oscuro, pero se veía que algo enorme se movía en las penumbras, y fue cuando salió a la luz que supimos de qué se trataba: era un inmenso traje de batalla Yautja, construido por el mismo Gran Rojo en base a mi Traje, tan grande como una Emperatriz xenomorfo y como un Pirata Omega, y cuya cabina era el tronco de la máquina, donde Gran Rojo la piloteaba; el traje era bípedo, poseía tres garras en los pies con las que se apoyaba al suelo, un grueso armazón rojo en el cuerpo principal, hombreras, escarcelas, piernas y cabeza, mientras que en el resto del cuerpo era plateado, específicamente en los brazos y muslos; en el brazo derecho poseía tres cuchillas, en el otro dos cañones de algún tipo, sostenía una enorme guadaña cuyo filo brillaba de color negro y púrpura, indicando que era plasma negro, estando en el otro extremo del arma tres grandes puntas para empalar al enemigo; en el pectoral izquierdo poseía la marca yautja de aquellos que completan su iniciación y su cabeza me recordó mucho a Quadraxis, sobre todo por los tres puntos que se supone eran sus ojos.

- ¿¡Pero qué es eso!? – exclamó Sylux por lo masivo de aquella armadura.
- Esto es el pináculo de los avances científicos de los Sangre Contaminada, elaborado bajo mis indicaciones. Como alternativa al traje que tratamos de arrebatarte, Samus, creé esta armadura equipada con el armamento yautja más poderoso en existencia, en caso de que algo saliera mal como pasó antes. Hasta hace relativamente poco no estaba acabada, pero fue gracias a los datos que alcanzamos a obtener durante tu extracción que logramos perfeccionar las últimas funciones. Quizás no sea una armadura que se desmaterialice, ¡pero es una armadura conectada a mi sistema nervioso! ¿Y saben la mejor parte? No preciso de alguna fuente de energía para hacerla funcionar, ¡solo hace falta de fuerza de voluntad! Y mi voluntad es más que la necesaria para ello. – explicó Rojo con todo detalle. – Y ustedes serán los primeros sujetos de prueba.
- Esto no me gusta nada… - dijo Spire, sintiéndose empequeñecido por el arma de Gran Rojo.
- A mi tampoco, menos considerando lo pequeño que es este lugar, ¡no podemos enfrentarlo aquí! ¡Hay que salir de la pirámide! – dije y nos posamos en el ascensor, que iba subiendo mientras Gran Rojo caminaba hacia nosotros con la guadaña en sus manos.

Enciclopedia de Industrias Armat. Parte VI

Escopeta Táctica MK221 “Expansion”

Escopeta automática contraria al modelo Scorpion que es de acción por bombeo. El diseño es bastante similar, excepto que el modelo Expansion no tiene un guardamano al ser automático, y aunque esto represente una ventaja sobre su contraparte, también tiene como contra su retroceso y alta expansión de balas, lo que significa que ocasiona menor daño especialmente a largas distancias, sucediendo al revés con la escopeta Scorpion, cuyos perdigones tienen poca dispersión y por ende mayor capacidad de daño.

Sin embargo, eligiendo el modelo Expansion también se elige mayor variedad, ya que careciendo de guardamanos es posible añadirle otros aditamentos, como lanzagranadas, lanzallamas o un arma congelante similar a las pistolas de hielo, pero este último aún está en fase de investigación. Otra ventaja yace en su capacidad de munición, cuyo cargador puede contener hasta 18 cartuchos.

M83A2 SADAR

Las siglas SADAR en inglés significa Shoulder Launched Active Homing Disposable Anti-tank Rocket, y este nombre habla mucho sobre el arma. Es un lanzamisiles desechable, es decir que al dispararse queda inutilizable, pero aún así es una de las armas más devastadoras creadas para los marines. A diferencia de los lanzacohetes Rhinoceros, el SADAR detecta firmas de calor y blancos en movimiento por medio de su mirilla superior, haciendo que la ojiva pueda perseguir al objetivo hasta una distancia de 3000 metros, y no solo eso, siempre apuntará a las zonas más blandas en caso de que se trate de un vehículo blindado. Sin embargo, como ya se dijo, su único defecto es que es completamente desechable, pero su poder de penetración (solo inferior al novedoso y futuramente producido en masa Cañón de Plasma) y radio explosivo lo compensa. Se hicieron pruebas con los tanques pesados de la Federación y se comprobó que se requieren de tres de estos cohetes para ser destruidos, suponiendo que se les dispare en los puntos débiles.

Granada M40 “Bang”

Clásica granada de fragmentación. Esta granada es la utilizada en los lanzagranadas instalados en los diferentes fusiles y escopetas, muy eficaz contra agrupaciones de enemigos debido a la metralla que expulsa, y también contra blindajes medianos, teniendo también un rango efectivo de 180 metros. Estas granadas expulsan una onda expansiva que aturde a aquellos que no fueron alcanzados directamente por la explosión. Estas granadas también pueden ser arrojadas con la mano al presionar el botón superior que las activa, aunque esto solo se suele hacer si el usuario posee un arma sin lanzagranadas.

Capítulo 33. Gran Rojo III

Antes de pasar a nuestra batalla final contra Gran Rojo, vayamos un momento a lo que sucedía afuera. Gracias al apoyo aéreo es que las fuerzas de Deathstrike comenzaron a retroceder, el enemigo con su inteligencia reemplazada por una sed de sangre olvidó cómo usar armas, así que les fue imposible derribar la nave que les disparaba, por lo que siguieron sus instintos animales y emprendieron la huida. Pero esto no es lo que nos interesa, sino algo más interesante: Deathstrike. Este “hombre” de avanzada edad logró alcanzar la entrada a la pirámide usando su silla de ruedas equipada con propulsores, observó el largo camino hasta el gran portón y los cadáveres en el suelo por la batalla que antes se suscitó entre mi clan y los Sangre Contaminada; anduvo lentamente observando los cuerpos, fijamente a cada uno, como si estuviera buscando algo en especial, y siguió así hasta el final con el último yautja.

- Superiores genéticamente a muchas especies, tal como lo indicaron los estudios sobre ese Enmascarado al que atrapamos tiempo atrás, y tal como lo había advertido Madre, sin embargo ninguno de ellos es al que necesitamos. – dijo Deathstrike hablando consigo mismo… o eso parecía, pues aparte de que hablaba en plural su mirada la desviaba constantemente hacia atrás. – Tienes razón, la sangre de cualquiera de estos nos permitirá vivir otras dos generaciones, pero no es la auténtica superioridad que buscamos, necesitamos un cuerpo fuerte, ¿lo recuerdas? Solo nos queda una única alternativa y aún así no estoy seguro que sea el individuo correcto: Gran Rojo. Si resulta ser tan poco interesante como estos de aquí, deberemos conformarnos con alguno de ellos … Lo sé, entiendo tu impaciencia, yo también quiero sentirme renovado como antaño, juntos lo lograremos, y ya falta muy poco.

Fue entonces que una unidad de marines enviada por Anthony apareció detrás de Deathstrike, los soldados se mantenían lejos y con sus armas apuntando en su espalda.

- ¡No te muevas! – ordenó uno de los marines. - ¡No tienes salida y tu ejército está a punto de ser eliminado! ¡Ahora gira lentamente y levanta las manos! – volvió a dar otra orden y Deathstrike hizo caso.
- Son simples humanos como nosotros, o mejor dicho como solíamos ser. – susurró el comandante pirata a la misma persona invisible y se giró como dijo el marine, dejando ver su cuerpo cubierto por una larga manta blanca, una chaqueta verde con una camisa morada, su cara cubierta por una bufanda café y una boina negra de lana sobre su cabeza. Sin embargo, aún estando completamente cubierto, tenía una mirada penetrante gracias a la extraña coloración amarilla de sus ojos, incluso los marines se sentían incómodos al verlo directo a los ojos.
- ¡Ahora levanta las manos! – dijo el mismo marine.
- Como gustes. – respondió Deathstrike siguiendo las indicaciones, sin embargo los marines no contaban con que él tenía un as bajo la manga, entonces subió las manos con los dedos doblados al frente. - ¿Así?

Hecho esto, los dedos de este viejo se estiraron a una velocidad imperceptible para el ojo humano, se estiraron como tentáculos y se envolvieron sobre las armas de los soldados, los desviaron del blanco usando una increíble fuerza y los marines dispararon así contra todo el alrededor sin asestar un tiro al comandante. Ellos forcejeaban mientras los dedos ejercían presión, amenazando con romper sus brazos, hasta que finalmente se les ocurrió usar los cuchillos láser para liberarse, cortando sea de paso los dedos de Deathstrike, quien sorpresivamente no expresó dolor. Los marines, acostados en el suelo por la fuerza de los dedos, rápidamente se reincorporaron y buscaron sus armas para asesinar de una buena vez al pirata, sin saber lo que estaba por venir.

- Ha llegado la hora de que nos conozcan. – susurró de nuevo zarandeando sus tentáculos cortados.

Las manos de Deathstrike se rodearon de una cosa roja que salió bajo sus mangas, cosa que también se estiró para atacar a los marines ferozmente. Tras notarlo bien, eran sus fibras musculares y algunas venas de su sistema circulatorio que se envolvieron sobre los soldados sin darles posibilidad de moverse, tal como lo hace una boa con su presa; a seis de ellos les buscó cualquier orificio entre sus armaduras donde meter sus tentáculos, y cuando lo hizo logró llegar a sus cuerpos, perforó la piel y de ahí hasta los órganos, y finalmente los mató desgarrándolos desde adentro de tal forma que adentro de los trajes de batalla no quedó otra cosa que entrañas, carne molida y huesos triturados. El marine que seguía con vida entró en un estado de pánico intenso tras presenciar la carnicería e hizo lo posible por liberarse de los tejidos musculares del enemigo, entonces Deathstrike lo arrastró hacia sí para decirle unas últimas palabras.

- Mis apéndices no tienen la suficiente fuerza para penetrar armaduras, pero toda armadura tiene su punto blando. – dijo Deathstrike luego de meter uno de sus tentáculos adentro del traje del marine, hasta alcanzar su cara y por último le quitó el casco con otro tentáculo que tenía afuera, sintiendo así la intensa respiración y viendo la expresión de terror del marine. – ¿Tienes miedo? Haces bien en tenerlo, pues a tus amigos pude matarlos de una forma mucho peor, pero me contuve porque tengo prisa. Sin embargo, ahora tienes un problema, porque contigo las cosas serán diferentes.
- ¿Qué eres? – preguntó el marine aún temblando por sentir el tentáculo sobando su frente.
- Fenómenos, considerados como monstruos por los de tu especie y que renacieron entre la desesperación, somos los verdugos de aquellos que se oponen al general Ridley y a los piratas, somos los que se asegurarán de que la Federación y todos nuestros enemigos sean consumidos por la voluntad de Madre. Somos Deathstrike, la muerte en persona. – respondió Deathstrike y después olfateó el ambiente. - ¿Puedes sentir ese olor a sangre? ¿El olor de que desprenden tus muertos? Nos ha despertado el apetito, por desgracia para ti, pues como ya te dije, este olor es tu problema. Creo que ya sabes lo que estás por sufrir.
- ¡No, no! ¡Por favor, eso no! – suplicaba con mucha desesperación el marine mientras Deathstrike se le acercaba poco a poco y se quitaba la bufanda con uno de sus tentáculos, dejando ver una espantosa boca sin labios ni mejillas, junto con una dentadura llena de colmillos en lugar de dientes normales.
- ¡Aliméntanos! – gritó una voz que provenía de Deathstrike, que no era él porque no movió su boca ni un poco, además de que esta voz parecía de una mujer anciana.
- ¡NO! – exclamó el marine como última palabra, acompañado de intensos gritos agoniosos tras ser mordido en el cuello y de ahí fue devorado hasta que el comandante pirata le arrancó la cabeza a mordidas.

Vs. Deadly Realm (créditos a Theophany y Laura Intravia por la composición)

Y volviendo ahora con nuestra parte. Teníamos suerte de que el traje de Gran Rojo nombrado Setg’in Agaj’ya, o Deadly Realm como lo tradujo mi escáner del idioma yautja, estaba activado solo al 50%, lo que nos dio la oportunidad de dirigirnos al ascensor y subir para escapar. Arriba nos encontramos con que la pirámide se reconfiguró una última vez, de tal forma que el piso en que nos hallamos quedó muy amplio, tanto que muchos de los pisos desaparecieron dejando un gran domo que obviamente era un campo de batalla, pero la única entrada y salida por la que llegamos seguía ahí, varios metros encima de nosotros.

- Nadie, excepto Samus, puede llegar hasta ahí. – dijo Spire haciendo notar la incapacidad de todos para saltar tan alto sin una mejora como mi salto espacial.
- ¡Pues debe der haber una forma! – exclamó Sylux tratando de encontrar el modo de alcanzar la salida.

Repentinamente un intenso temblor nos sacudió a todos, piezas de piedras y grandes cantidades de polvo nos caían encima, a la vez que veíamos cómo se creaba una gran fisura en una de las caras de la pirámide, que se extendió hasta el techo en donde debió ser la cúspide, entonces el temblor se detuvo, pero el techo se rompió en pedazos y de él cayó Deadly Realm hasta tocar fondo justo en el centro de la sala.

- Gusanos patéticos, ¿¡piensan que los dejaré escapar después de haberse burlado en mi cara!? ¡Todos verán de lo que el verdadero poder de los Yautja puede hacer! ¡La única forma de huir de este lugar es estando muertos! – dijo Gran Rojo con su mismo tono de voz grave pero ligeramente distorsionado, seguramente debido a que hablaba dentro de la armadura.
- Es cierto, ¡estas pirámides solo tienen una salida! Tal parece que debemos enfrentarnos a él una última vez.- dijo Zyra con resignación y con su shuriken extendido.
- ¡Y esta vez nos aseguraremos de que no cometas más daños! ¡Pagarás por tus crímenes contra los Yautja y la galaxia! – añadió Rhazor, también preparado pero con sus cuchillas.
– ¡Por mi pueblo que espera la justicia, y por los muertos que aún no pueden descansar, tu maldad termina hoy! – siguió Noxus apuntando con su cañón.
– Gran Rojo. – dije enseguida. – Puedo comprender lo que me dijiste antes, entiendo que quieras proteger a tu gente de las amenazas que acechan el cosmos, y también sé que no soy una yautja y que aún me queda mucho por aprender de ellos, por tanto no puedo opinar a favor o en contra del código. Pero algo es cierto, el código otorga valor y fortaleza, enseña a la gente a valerse por sí misma en los peores momentos en que no se tiene nada, así que también estoy segura de otra cosa: los yautja ya son demasiado fuertes, y no necesitan que alguien les diga cómo hacer lo que ellos consideran correcto, ¡menos de alguien que piensa que el fin justifica los medios! ¡Te demostraremos que la verdadera fuerza proviene de la unión!
- Samus, tú en particular has sido una aguja atravesada, un obstáculo demasiado persistente. Yo quería conocer más acerca de tu armadura, me hubiese venido bien para perfeccionar aún más esta maravilla que controlo, pero ya no puedo permitir más riesgos. Samus, ¡ya no te necesito más, ni a ti ni a tu armadura! ¡Morirás junto a tus compañeros y yo reconstruiré lo que he perdido, volveré triunfante de mi exilio!- se propuso Gran Rojo y la batalla final contra él dio comienzo cuando alzó por completo su guadaña, después la azotó contra nosotros.
- ¡A un lado! – grité y esquivamos ese golpe mortal, señalando a los escombros grandes que cayeron por el temblor de antes.

La cosa no acabó ahí, esa guadaña liberó esferas de plasma negro por toda el área que por suerte nadie tocó, ya que de haberlo hecho nos iba a consumir poco a poco, debilitarnos conforme pasara el tiempo hasta morir; como sea, terminamos por separarnos y le atacamos entre todos con nuestras mejores armas, descubriendo de este modo que su armazón estaba hecho de una aleación demasiado duro y resistente tanto al frío como al calor, todos nuestros proyectiles explotaban al contacto sin causarle daño aparente.

- ¡Es inútil! – dijo Gran Rojo. – Diseñé esta armadura para que ni siquiera las vanguardias yautja pudieran ser capaces de destruirla con el plasma negro, ¡sus insignificantes armas no servirán de nada!- inmediatamente contraatacó con un barrido de su guadaña que deshizo algunos escombros, obligándonos a saltar para volver a esquivar.
- ¡Tiene razón, no le hemos hecho nada! – dijo Sylux haciendo notar lo evidente.
-Al menos hay que agradecer que esa cosa no tiene un disruptor de misiles como sus subordinados. – opinó Spire, algo raro por cierto.
- ¡Samus! ¿Qué dice tu escáner? – preguntó Noxus para averiguar si encontré alguna debilidad.
- Esa armadura está hecha de una aleación de tres metales: Maldium, Acero Yautja y Oricalco Néfilim obtenido de la nave que ello poseían. Y también es verdad lo que dice, no podemos enfrentarlo sin algo de su mismo tamaño o sin un arma que sea capaz de poder atravesar esa aleación. – informé solo para dar malas noticias, ninguna solución.
- ¿Dices que es imposible para nosotros vencerlo? – preguntó Rhazor para aclarar.
- No lo es hasta que no intentemos todo. – contesté determinada a derrotar al enemigo. – Necesitaré de su ayuda, deben distraerlo para que pueda acercarme lo suficiente y depositar una Bomba de Energía.
- ¡No te dejaré! – dijo Gran Rojo, de nuevo con su guadaña en lo alto.

Corrí hacia él y cuando azotó su arma me transformé en esfera para así esquivar tanto el corte como las esferas que soltaba, rodé rápidamente mientras las esferas negras caían al azar sobre el campo de batalla, me acerqué demasiado a Deadly Realm (la armadura) y usó los cañones de su brazo izquierdo para dispararme dardos de energía de gran tamaño, sin embargo mi agilidad me ayudó para evitar gran parte de sus disparos, por lo que los demás me ayudaron formando una distracción para el enemigo, otra vez con sus mejores armas. Deadly Realm atacó a cada uno de los presentes usando el Sistema de Multimisiles de su espalda para quitárselos de encima, y esa fue la oportunidad para volverme a transformar, usar mi Rayo Enganche contra un punto sobresaliente en su sistema trasero e impulsarme hacia su espalda donde deposité la bomba; esa explosión cubrió gran parte del cuerpo de Deadly Realm, pero cuando el destello desapareció encontramos con que seguía de pie, aunque esta vez pude dañar su sistema trasero y dañar su armadura en partes blandas como las piernas.

- ¡No puede ser! – exclamó Zyra tras ver que un arma poderosa como mis bombas no surtieron mucho efecto.
- Esta armadura puede resistir hasta tres estallidos de esas bombas, ¿pero por qué causó menos daño de lo esperado? ¿Será acaso una versión ajena a los Chozo, y por ende menos poderosa? – se preguntaba Rojo, y tenía razón, esas bombas utilizaban munición (ya con esa que arrojé me quedé sin nada) y eran provenientes de Horus IV.
- <Si tan solo tuviera conmigo mi Rayo de Plasma normal>-pensaba internamente en esta arma de láser verde, que en teoría sería la adecuada para enfrentarse a Deadly Realm.
- Ahora sé lo que están pensando. “Necesitamos un arma de mayor poder, de lo contrario seremos historia”, ¿me equivoco? Si, ahora ha quedada demostrada que mi forma de ver las cosas es la correcta. Les pregunto a los dos, Rhazor y Zyra, ¿qué harían si algo como mi Setg’in Agaj’ya apareciera en su planeta?, ¿o en el suyo de donde provienen, hombre helado y hombre de roca? – dijo Gran Rojo señalando a estos cuatro personajes, que no respondieron a las preguntas sino que se quedaron mirando al suelo o directo al Deadly Realm. – Y aunque existiera la posibilidad de destruir dicho enemigo, ¿cuántas vidas se habrán perdido en el intento de detenerlo por el error de no estar preparados? Por esta razón he emprendido este largo camino, este sacrificio para ser un héroe entre los míos, estando consciente de que seré recordado como el malo de la historia para aquellos que no me comprendan. Ahora queda deshacerme de todos ustedes. – acto seguido zarandeó su guadaña e intentó encajarla en el suelo otra vez, con el fin de liberar más esferas negras, pero Deadly Realm fue interceptado por un ataque sorpresa de Spire con su Avalancha, le propinó un buen golpe en la cabeza mecánica de la armadura, logrando llegar ahí usando varios escombros para impulsarse cada vez más arrba.
- ¡De tener algo como este titán de chatarra en mí poblado le haría esto! – dijo Spire tras convertirse a su forma normal, dando mazazos a la cabeza artificial que en esencia era el PC de toda la máquina, por ende estaba tan bien blindada como la cabina del piloto. Esto quiere decir que los mazazos del diamont solo causaban pequeñas interferencias al sentido de navegación de Gran Rojo.
- Si fuera el típico cazador te enfrentaría con mis propias manos. – dijo Gran Rojo tras quitarse a Spire de encima de un manotazo y dejarlo en el suelo. – Admiro tu fuerza nata, sin embargo eso no es suficiente. – dicho esto Deadly Realm disparó más dardos de energía contra Spire, quien solo soltó un grito antes de ser ocultado por el polvo.
- ¡Spire! – grité. - ¡Ataquemos todos!

Noxus y yo usamos la congelación para ralentizar las piernas de Deadly Realm, ya que no se podían congelar, fue cuando Rhazor usó su pistola con la que disparo a la cabeza de la armadura y Zyra intentó amputar las extremidades con su disco, dirigido por su mente contra las articulaciones que eran zonas blandas; Sylux también ayudó con súper misiles contra la cabina de Gran Rojo.

- ¡Sientan la ira de los yautja! – dijo Gran Rojo y acribilló a Sylux usando láseres ígneos provenientes de los tres ojos de la cabeza, con Rhazor por fin sacó las tres cuchillas del brazo derecho y en lugar de partirlo en tres lo mando por los aires, ya que Rhazor pudo cubrirse con sus cuchillas a tiempo; con estos mismos rayos derritió el shuriken de Zyra y a ella le atacó con dardos de energía, creando una explosión que hizo laceraciones en su cuerpo. A Noxus le propinó una patada y yo tuve la peor suerte, pues su guadaña logró tocarme directamente, sufriendo tanto el impacto como los efectos posteriores del plasma negro.

Todos quedamos heridos, apenas nos podíamos levantar después de recibir tal castigo, no íbamos a poder aguantar mucho más.

- ¿La verdadera fuerza proviene de la unión? – repitió Gran Rojo la afirmación que hice antes. – En parte tienes razón, pero aunque seis cucarachas trabajen juntas, terminarán aplastadas por un depredador más grande.
- Maldito seas… - dijo Rhazor en voz baja por lo adolorido que estaba.
- Esto es lo que un ideal, una verdad, y alguien con voluntad puede lograr; mírense, sus energías los han abandonado, sus esperanzas cayeron en lo más hondo del abismo y es cuestión de tiempo a que mueran por causa de esas heridas. – dijo Gran Rojo con tal de desmoralizarnos más. – Saben, muchos piensan que soy el Guerrero Blanco encarnado, ese demonio maligno conocido en mi cultura que se lleva a los desdichados a una tierra oscura y fría, ese demonio que se dice es imposible de ganarle al igual que el Guerrero Oscuro; el mote de Guerrero Blanco jamás lo elegí yo, porque sabía que aun con mis poderes, aun tras haberme expuesto a toda clase de elementos letales, no podría ser superior a él, pero ahora las cosas son distintas, ahora tengo el poder necesario para hacerme de este título . Y como el Guerrero Blanco, llevaré al frío y oscuro inframundo a todos los que osaron en atacarnos.
- Oye, Rojo. – hablé yo, poniéndome de pie poco a poco por el efecto del plasma negro en mi traje. – Durante estos minutos, ¿no te ha intrigado saber cómo me pude resistir a tu control mental? Te lo diré, yo fui entrenada por los Chozo en muchos campos, el psíquico incluido, ellos sabían que había sujetos con poderes como los tuyos en las profundidades del cosmos, y por eso me enseñaron a contrarrestar cosas como la telepatía, la telequinesia y demás psiónicos. Y fueron ellos los mismos que me enseñaron una valiosa lección en la vida, dicho con mis propias palabras a como lo interpreté: me encontraré con muchos bravucones en la galaxia que se creerán la gran cosa, pero una vez te deshagas de su mejor herramienta que piensan los hace invencibles, ¡descubrirás que solo son unos completos imbéciles! – luego cargué un súper misil y apunté a la guadaña de Deadly Realm, disparé y la explosión pudo separar el filo de la vara, algo que dejó sin palabras a Gran Rojo. – Como lo sospechaba, a esa guadaña le faltó el blindaje de tu armadura.
- ¡Ja ja ja! – carcajeó Gran Rojo y me apuntó con sus cañones de brazo. - ¿Sabes que tengo otros mecanismos a los que puedo recurrir? ¿Sabes que tengo el equipo de mantenimiento necesario para volver a unir el asta y el filo? Ni esta guadaña ni esta armadura son mis mejores herramientas, Samus, lo es mi perseverancia. Ahora me dirijo a todos, admitan su derrota y quizás los mate de forma rápida, sin sufrimiento.
- Aquí el único que admitirá su derrota, ¡serás tú! – dije con total seguridad y me acerqué al enemigo para intentar una última cosa, al mismo tiempo que mis compañeros también se acostumbraron a sus heridas y se pusieron de pie.
- Entonces te mataré primero a ti.

Con saltos y acrobacias esquivaba los dardos de Deadly Realm, estaba decidida a salir de esa pirámide y lo iba a hacer aunque fuera lo último que hiciese. Apunté al techo y usé otro súper misil para hacer caer grandes piedras sobre Deadly Realm, cosa que solo lo desorientaba un poco, entonces las piedras dejaron de caer, y únicamente nublado por una cortina de polvo Gran Rojo dijo: “¿terminaste ya? ¿Eso fue todo?” Y yo respondí: “¡atrás de ti!”. Lo que hice fue usar mi rayo enganche para, usando mi fuerza, levantar el filo caído de la guadaña y encajársela en la cabina central, tomándolo por sorpresa cuando él se giró para encontrarme. Funcionó. La guadaña se enterró en las costillas de Deadly Realm, aunque faltó muy poco para poder alcanzar a Gran Rojo, quien solo había soltado un “¿¡Qué!?” cuando sintió el encaje de su propia arma. Por último recuperé el filo y llamé a Spire para que me ayudara, pues necesitaba de una fuerza aún mayor que lanzara la guadaña varios metros al aire, momento en que Gran Rojo usó sus cuchillas triple para empalarnos como venganza, sin embargo pudimos apartarnos a tiempo, también pude alcanzar la guadaña que había llegado a la máxima altura tras haberla lanzado y estaba apuntando hacia abajo, la impulsé con una patada doble mía y terminó por caer y encajarse en la cabeza del colosal traje de batalla. Esto ocasionó que la máquina fallara en muchas de sus funciones, desde el DRA hasta el ordenador central que básicamente era el cerebro del traje, por lo que terminó por salirse del control de Gran Rojo.

Este era el momento, Deadly Realm estaba más que vulnerable sin posibilidades de contraataque. Todos nos reunimos y disparamos contra la armadura, la lesión que le causé en a costilla creó una brecha que terminó por agravarse conforme más impactos recibía, su cabeza quedó tan dañada que salía humo y pequeñas descargas eléctricas brotaban por el exterior. Seguimos así por unos segundos más hasta que Deadly Realm quedó con daños irreversibles: piezas de su armadura caían al suelo, los cañones de su brazo estallaron y había fuego en algunas partes del cuerpo, y por último la armadura se tambaleó y acabó por caer al suelo. Lentamente nos acercamos a la cabina, de donde Gran Rojo salió y cayó herido, pero se arrodilló sin muchos problemas.

- ¡Fallas severas en el sistema! ¿¡Cómo han podido!? – dijo Gran Rojo, impresionado y respirando agitadamente.
- Lo he pensado bien, y puede que en parte sea cierto lo que dices. – dijo Zyra después de una introspección. – Un pueblo puede defenderse mucho mejor si dispone de un buen armamento, eso es un hecho innegable cuando vemos la transición de la espada a la pistola, pero si el pueblo yautja ha podido sobrevivir miles de años con solo dos cuchillas en la mano, ¿quién eres tú para querer cambiarnos si ni siquiera nosotros lo hemos deseado nunca?
- Además, ¿creíste que podrías cambiar sus creencias regresando a tu planeta montado en esta basura? – dijo Sylux enseguida, casi a punto de reírse, pero se contenía. - ¡Este “pináculo de los Sangre Contaminada” acaba de ser destruido por solo seis personas! Si hubieses regresado, entonces el ejército yautja te habría hecho polvo sin dudas, por como dicen que ellos son.

Gran Rojo se levantó y sacó sus cuchillas, con la intención de seguir enfrentándonos, alguien como él no se iba a rendir ni en el peor de los escenarios.

- Incluso siendo un Sangre Contaminada, aún preservas aunque sea el honor de no rendirse jamás. – dijo Rhazor preparado para combatir y sorprendido por ver al enemigo aún con ánimos de seguir, muy a pesar de estar derrotado definitivamente.
- No, estoy consciente de mi fracaso, Setg’in Agaj’ya era mi última carta. – admitió Gran Rojo su derrota. – Pero si tras esto estoy condenado a ser un mártir en la horca, entonces cambiaré eso y yo decidiré cómo será mi muerte, y no será con todos lapidándome mientras me ejecu… - súbitamente algo interrumpió lo que decía, y fueron unos tentáculos que aparecieron por encima de la armadura y que se encajaron en la espalda de Gran Rojo.
- ¿¡Quién es ese!? – preguntó Noxus tras descubrir el origen de los tentáculos: un hombre en silla de ruedas posado sobre el destruido Deadly Realm.
- ¡Es Deathstrike! – reconoció Sylux por coincidir este hombre con la descripción dada acerca del misterioso comandante pirata, mismo que levantó a Gran Rojo, le quitó el casco revelando su rostro lleno de cicatrices y lo miró frente a frente.
- Interesante el combate que acabas de librar con ellos… e interesante también es este cuerpo tuyo. Podemos sentir todo tu interior, si, ¡es la genética superior y la fuerza que hemos perseguido desde que descubrimos a los Enmascarados! – dijo Deathstrike, cuya impresión y satisfacción se reflejó en sus ojos completamente abiertos.
- ¿¡Qué le estás haciendo!? – exigí una respuesta al mismo tiempo que le apuntamos.
- Véanlo por ustedes mismos…

Deathstrike comenzó a absorber los fluidos, músculos y nutrientes de Gran Rojo, se notaba cuando el cuerpo de éste último se iba empequeñeciendo y adelgazándose cada vez más, su piel iba perdiendo color y en su cara se veía que esa experiencia era tan dolorosa que no podía ni hacer el menor ruido. Durante la absorción, el cuerpo de Deathstrike también cambiaba, cada vez más iba adquiriendo mayor masa corporal y sus signos de la vejez iban desapareciendo; al final del proceso Deathstrike se paró de su silla y se quitó la bufanda, y reveló cómo en su mandíbula expuesta en su totalidad iba creciendo tejido orgánico para cubrirla hasta culminar en los labios. Gran Rojo acabó siendo solo un pedazo de piel gris sin nada adentro, mientras que Deathstrike adquirió un cuerpo muy musculoso y su cabello creció a tal punto que lo hacía parecer un yautja; él había rejuvenecido quizás más de 50 o 60 años.

- ¿Ese… ese es su poder? – se preguntó Spire, impactado.
- ¡Ah! Qué felicidad que los Enmascarados existen, porque con cualquier otro cuerpo solo hubiésemos recuperado 20 años como mucho. – dijo otra voz desconocida, joven y femenina, proveniente de la posición de Deathstrike, pero no podía ser él hablando.
- ¡Cuidado, hay alguien más presente! – nos advirtió Rhazor para tomar precauciones.
- Mira hermana, parece que no te conocen, ni tú pareces conocerlos a ellos. – hablaba Deathstrike con alguien a quien no podíamos ver, pero pronto todo iba a tener sentido. - ¿Qué te parece si tu ahora llevas el control del cuerpo?

Deathstrike empezó a girar su cabeza sin uso de sus manos, lo hizo a un grado tan extremo que cualquiera ya se hubiera roto el cuello, pero él siguió girando hasta que lo que debería ser su nuca quedó al frente. Y digo debería, porque resultó ser que en su nuca había otra cara, la de una mujer joven que resultó ser esa hermana que Deathstrike acababa de mencionar.

- ¿Es esta la gente cuyas cabezas tienen tanto valor? ¿Son estos los que tantos problemas nos han causado? Dijeron que eran cinco, pero aquí veo seis… eso no importa, deben ser ellos, reconozco fácilmente a esa mujer, la imagen de su armadura naranja pulula en todas partes de Nibiru y Thedus, ella es la que tiene mayor valor y es quien ha saboteado nuestros planes por años. – dijo aquella cara reconociéndome como Samus, y dicho aquello sonrió de oreja a oreja y repaso su lengua sobre sus labios. - ¡El comandante general Ridley y Madre estarán complacidos por saber que no solo dimos caza a Aran, sino que acabamos con los otros idiotas!
- Mierda, aquí vamos de nuevo. – dijo Sylux, ya agotado y lastimado por el encuentro anterior.

Antes de enfrentarnos contra el comandante… o la comandante, ya el pronombre dependía de cuál de las dos caras contralaba el cuerpo, escuchamos todos un pitido proveniente de la armadura, y de inmediato también emitió un brillo y energía de plasma en la cabina de pilotaje. No hacía falta ser un genio para saber lo que estaba por pasar: autodestrucción.

- ¡Esto es lo que odio de los Enmascarados, siempre activan una bomba cuando mueren! – se quejó la Deathstrike mujer, ya que no iba a poder enfrentarnos como quería.
- Descuida, hermana. Habrá otra oportunidad para volverlos a encontrar, después de todo tenemos dos generaciones más de vida. – dijo el Deathstrike masculino para tranquilizar a su otra cara.
- Como siempre, tienes toda la razón, hermano mío. – respondió ella y respiró hondo. - ¿Nos escucharon? ¡Pronto nos veremos, y cuando llegue el día nos daremos un festín con sus cuerpos! – acto seguido ambos saltaron hacia la salida que yacía arriba, y con sus tentáculos que eran en realidad sus dedos se sostuvieron en la cornisa, para así impulsarse hacia el pasillo al exterior.

Ahora nosotros debíamos escapar antes de que el tiempo se nos agotara. Contactamos los ejércitos de la Federación presentes y con mi clan, tras tanto tiempo de estar aislados durante nuestras batallas contra Gran Rojo, y les avisamos de evacuar lo más pronto posible. Todos incluso Anthony querían saber por qué cortamos comunicación, y dijimos que lo explicaríamos más tarde, que la prioridad era la evacuación. Entonces para salir de la pirámide hicimos caer más escombros del techo que nos sirvieron de plataformas, facilitando a los demás el trepar ya que yo pude subir fácilmente.

El resto es historia, mi grupo y yo encontramos cadáveres de marines en el pasillo al momento de escapar, sabiendo que fue Deathstrike el responsable de ello; subimos a nuestras naves y huimos junto con el clan y las fuerzas remanentes de marines, la NFG Olimpo y mi nave nodriza también despegaron hacia las estrellas, entonces desde las ventanas presenciamos que la explosión no fue tan intensa como creímos, pero si lo suficientemente poderosa como para borrar la pirámide de LV-1201.

Y fue así como los Sangre Contaminada llegaron a su fin, un grupo de yautja aborrecidos por su propia gente que Gran Rojo logró unificar con promesas que si bien no eran falsas, eran demasiado ambiciosas. No te confundas, no todos los Sangre Contaminada están eliminados, Gran Rojo dijo que aún quedaban muchos en su exilio, pero sin un líder como él o una organización como la que llevó a cabo entonces las probabilidades de resurrección son nulas. Esta gente no volverá a intentar algo como lo que vivimos, jamás.

De igual forma, la galaxia sigue sin estar en paz. Los Piratas y Madre continúan al acecho, las escaramuzas en diferentes planetas persisten y no parece que ni un bando ni otro lleguen a cambiar el curso de la gran guerra. Sin embargo, la confrontación final contra Madre aún queda lejos, porque tras la amenaza de los Sangre Contaminada, aún queda un enemigo más. Un enemigo que permaneció en las sombras por milenios y que ha regresado gracias a las acciones del cazarrecompensas Kanden, un enemigo mucho peor que los Sangre Contaminada.

Capítulo 34. Tiempo libre

- Todos con la cabeza en alto, observen a sus camaradas caídos.

Ambientación

Te estarás preguntando, ¿qué sucedió exactamente cuándo escapamos de la pirámide? No simplemente salimos y nos montamos en nuestras naves, en realidad quedó un cabo suelto que he de atar en esta ocasión para resolver dudas. Resulta que salimos de la pirámide, encontrándonos con que la fuerza aliada pudo ganar la batalla contra el pirata Deathstrike y se preparaba para marcharse ante una inminente explosión; los pocos marines que sobrevivieron se subieron a las naves Anhur y Aries, mientras que la nave nodriza yautja se quedó a flote sobre las ruinas para recoger a los miembros del clan.

Con el tiempo encima, mi grupo y yo hicimos llamamos a nuestras naves a que nos recogieran, Rhazor y Zyra se fueron conmigo, mientras que los otros despegaron para reunirse con todas las naves insignas presentes sobre LV-1201, no sin antes decirnos un “nos vemos arriba”. Ellos partieron antes que nosotros porque mi nave estaba más distanciada de mí en comparación a las de los demás. En fin, ya en los asientos procedí a irnos también, pero repentinamente escuché una voz en mi cabeza que dijo: “Cuidado”, y la reconocí como la siniestra voz de Samus Oscura, entonces mi visión se nubló y aparecí en un cuerpo xenomorfo, concretamente en el de un Guardia Pretoriano, donde me corría rápidamente contra una nave a medio vuelo, que no era otra que la mía. Esta visión desapareció y volví a mi cuerpo, mi pulso se aceleró y exclamé: “¡Esto no es cierto!”

La nave se sacudió agresivamente, tanto Rhazor como Zyra se sostenían de los asientos y sacaron sus cuchillas ante la posible presencia de un enemigo, yo procuraba mantener el control de mi nave, pero aquello que se nos trepó encima dificultaba la tarea, y fue cuando este atacante se mostró frente al cristal de mi cabina: Xeno-Aran, transformada en Pretoriano con los mismos rasgos chozo-metroides de siempre, eso incluye sus alas emplumadas.

- ¿¡Sigue viva!? – exclamó Zyra, perturbada por ver que Xeno-Aran volvió a levantarse y también porque evolucionó a otra etapa.
- ¡Se ha transformado en una Gran Serpiente, hay que quitarla de encima o nos derribará! – dijo Rhazor advirtiendo de lo que podría pasar.
- ¡Está completamente aferrada, no se suelta! – grité tras intentar toda clase de maniobras, hasta un tonel e incluso la hice estrellarse contra la pirámide.

Pensando en otro plan, pude ver como Xeno-Aran se preparaba para usar su lengua con el fin de romper el cristal, meterse a mi nave y matarnos a los tres, razón por la que le apunté con mi cañón. Sin embargo algo completamente inesperado sucedió, tres ráfagas de plasma azul yautja nos quitó de encima a Xeno-Aran, haciéndola caer al césped de las ruinas, nosotros nos asomamos por el cristal y reconocimos a nuestro salvador, un yautja sin su máscara, herido por una batalla que tuvo antes, y que portaba un fusil francotirador.

- ¡Berserk! – dijo Rhazor en cuanto pudo reconocer a su viejo amigo.
- ¡Váyanse ahora, esa Serpiente no morirá a menos que esta vez sí sea atrapada por la explosión! ¡Los perseguirá ahora que puede volar y sobrevivirá al frío espacio gracias a los artefactos Chozo que encontró en nuestra bóveda! – dijo Berserk dándonos instrucciones precisas, y advirtiéndonos sobre el Traje Gravitatorio en posesión de Xeno-Aran.
- ¡Berserk! ¿¡Qué haces!? – preguntó Rhazor, confundido por las acciones de Berserk.
- ¿¡Qué hago!? ¡Ni si quiera yo lo sé, espero que lo correcto! ¡Porque acabo de recordar el día de mi sentencia, cuando me marcaron como Sangre Contaminada! ¿¡Lo recuerdas!? ¡Yo sí, recuerdo esas miradas de desprecio y odio fulminándome en pleno juicio, recuerdo que tú estabas entre las sombras con una expresión que no pude descifrar, pero sabía que no querías aceptar la realidad, no aceptabas el hecho de que maté a nuestros compañeros a sangre fría! ¡Es verdad, les di la espalda a todos a causa de mi hambre de poder, y aunque gracias a Gran Rojo es que pude tener lo que buscaba por mucho tiempo, resultó ser que tú pudiste ganar nuestro último duelo! ¡Demostraste que yo me equivoqué!
- Berserk… - dijo Zyra en voz baja.
- ¡Y recuerdo otra cosa: nunca me dijeron que la sentencia era irrevocable! ¿¡Cierto!? ¡Existe la posibilidad de redimirme por lo que he hecho, y esta puede ser mi oportunidad! – recordó Berserk, y Rhazor abrió y se asomó por la escotilla superior, temiendo que Berserk estaba a punto de hacer lo que Rhazor creía.
- ¿¡Pero qué dices!? ¡Morirás si te quedas! ¡Hay más formas en las que puedes redimirte, así que sube antes de que sea tarde!
- ¡Escucha, alguien debe contener a esta serpiente, está más agresiva de lo normal! ¡Ella no solo venía por los artefactos Chozo, buscaba liberar a su Reina que teníamos cautiva, y ustedes la mataron, por lo mismo no descansará hasta verlos muertos! – aseguró Berserk, observando cómo Xeno-Aran se levantaba lentamente. – Rhazor, debo hacer esto por todas las vidas que he arrebatado sin honor, usaré el poder del que tanto alardeé para tener mi revancha con este insecto, que aun me debe un brazo amputado y una humillante derrota. – ante esta declaración Rhazor no supo qué decir, solo agachó la mirada y apretó su mano como signo de resignación. - ¡Rhazor, si por alguna razón alguien se acordara de mi en el futuro, que sepan que al final pude comprender el trabajo de nuestros ancestros, que yo estaba equivocado pero que al final me di cuenta de mi error! ¡Así que vete mientras puedas!

Rhazor se quedó pensativo muy brevemente, pero accedió a la petición de Berserk, selló la escotilla y tomó asiento, instante en que yo ya había programado el rumbo hacia el exterior del planeta, nos alejamos rápidamente y normalmente no hubiésemos visto la batalla entre Berserk y Xeno-Aran, pero volví a tener otra visión donde presencié todo.

- ¡No moriré siendo un monstruo! – dijo Berserk y Xeno-Aran respondió con un intenso rugido.

Berserk agotó la energía del rifle mientras el pretoriano cargaba directamente, así que cambió a sus cuchillas y también se abalanzó contra el que terminó siendo su peor enemigo, sin embargo antes de que alguno de los dos llegase a tocar al otro, el tiempo de la bomba de Deadly Realm se agotó y la explosión consumió desde la pirámide hasta algunos kilómetros alrededor, eliminando a ambos de una vez y por todas, al mismo tiempo que esa visión desapareció y regresé a mi cuerpo. La flota aliada estaba al frente y en mi nave nadie dijo una palabra, Zyra veía de reojo a Rhazor, y él mirando por el cristal la misma explosión cuyo hongo iba desvaneciéndose; pero este silencio no duró mucho cuando sentí un penetrante dolor, esto captó la atención de mis tripulantes y se me acercaron para ver que tenía, y resulta que aún estaba siendo lastimada por el plasma negro que Gran Rojo me dejó en la armadura, solo que de alguna forma pude ignorar el dolor y el daño progresivo que me ocasionaba. Rhazor me dijo que podían tratarme para eliminar esta sustancia de mi armadura, y que debía de asegurarme de no desactivarla, ya que el plasma negro terminaría por separarse y caería sobre mi cuerpo real, cosa que sería muchísimo peor.

A partir de aquí puedo resumir varias cosas: que mis compañeros cazarrecompensas supieron de mi problema y decidieron ir a la NFG Olimpo a descansar después de todo lo que pasó, Anthony regresó a la NFG Agartha luego de que las reparaciones necesarias terminaran y junto a la tripulación de la misma partieron a los Astilleros Federados para culminar ahora sí con la reparación completa, Dane preparó un informe de la Operación Skystrike que envió a todos los altos cargos de la Federación; mi tratamiento contra el plasma negro terminó en muy poco tiempo, perdimos muchos yautja en la operación y había que hacer un funeral donde todos me esperaban. Como todo funeral, el ambiente estaba pesado, en la sala de despedida todos colocaron las pertenencias personales de los caídos junto a una bomba que vaporizaría todos los objetos a falta de cuerpos que “cremar”; todo parecía estar listo, pero la puerta de atrás se abrió y Rhazor entró cargando con una biomáscara en su brazo derecho, una biomáscara negra con una mandíbula de xenomorfo incrustada en la parte inferior, fácilmente reconocible como la biomáscara de Berserk, quien por las prisas al momento de escapar decidió abandonarla. Rhazor colocó ese casco junto a los demás artefactos, y fue cuando recité las palabras que dan inicio a la ceremonia, las mismas al principio de este capítulo.

Entonces el funeral terminó, las pertenencias y la bomba fueron arrojadas al vacío de las estrellas, acabando vaporizadas hasta el casco de Berserk, y todos pasaron a retirarse tras rendir honores a los caídos, excepto Rhazor quien seguía observando las estrellas y Zyra que estaba atrás de él, al igual que yo. Sabiendo de nuestra presencia, Rhazor habló.

- Aunque no se puede olvidar todo lo que ha hecho, se le puede perdonar por ello. Estoy tranquilo con que al final dejó de ser un Sangre Contaminada, que volvió a ser el Berserk osado y obstinado de antaño, y que como un auténtico yautja murió de forma honorable. – dijo él, valorando el sacrificio de Berserk.
- Los demás no parecían estar conformes con incluir también a Berserk en el funeral, no me sorprende, si nadie intervino es porque nosotros tenemos la mayor jerarquía. – notó Zyra tras ver las expresiones negativas de todos cuando Rhazor apareció con esa biomáscara negra.
- Algún día entenderán. Es demasiado pronto como para que perdonen a Berserk, no hace mucho mató a Gruwa cuando escapó de su celda, de igual forma estuvo involucrado en las muertes de muchos otros. Hay que darles tiempo, estoy segura que valorarán el sacrificio de Berserk, y que su último deseo se hará realidad.- dije con total seguridad de mis palabras, instante en que recibí un mensaje de texto que se mostró en mi visor.
- <Tienes una deuda pendiente.> - decía el mensaje, firmado al final por “Sylux y tus mejores amigos”, junto a al emoticono “:)” al final de la firma.
- En fin, hay trabajo por hacer, perdimos mucha gente hoy, así que debemos regresar a nuestro mundo para reclutar nuevos miembros para nuestro clan, de igual forma hay que promover de rango a los jóvenes que acaban de participar exitosamente en este asalto. Yo misma me puedo encargar de estos deberes, líder Samus, si así lo deseas. – dijo Zyra ofreciéndose.
- De acuerdo, lo haría yo pero tengo que regresar a la Olimpo por un asunto pendiente.
- Yo iré contigo, Zyra. – dijo Rhazor. – Tengo que hablar con el consejo en persona, Berserk cambió de idea al final, pero no se le ha reconocido oficialmente. Veré si puedo hacer que se le otorgue el perdón. Eso y que sin ti abordo puedo beber mucho C’ntlip, aunque eso me lo debes por lo del engaño.
- Bebe lo que quieras. – autoricé tras soltar una pequeña risa. - Entonces nos separamos aquí, espero verlos pronto de nuevo. Y suerte con los ancianos, Rhazor. – me despedí y ellos también se despidieron, siendo una despedida yautja cuando te toman del hombro y te sacuden levemente.

Crucé por el umbilical que unía la Olimpo con la nave nodriza antes de que esta última se fuera a Yautja Prime, me dirigí al comedor donde los cazarrecompensas me esperaban, dándome cuenta que Spire y Sylux me veían con unos ojos como si yo pareciese monedero o un billete de 1 000 000 unidades, Noxus por otro lado solo esperaba sentado y bebiendo únicamente agua helada.

- ¡Samus, nuestra queridísima y estimada Samus, te estábamos esperando! – saludó Sylux con sus brazos extendidos y sentado con una pierna cruzada.
- Sabes, como ninguno de nosotros es un militar de la Federación nos cobran por los alimentos, pero en mi caso el silicio es demasiado caro, y como sé que eres buena persona y que siempre podemos contar contigo, y que también… - dijo Spire tirándose un rollo donde quería resaltar mis cualidades, pero era obvio lo que él y Sylux querían.
- Ya, ya entiendo, les debo una por lo que hice. – lo interrumpí y me senté con ellos,
- … y que también nos debes una, exactamente. – terminó Spire lo que estaba diciendo.
- Pues ya estoy aquí, tal y como lo prometí. – dije y me conecté a mi fondo de ahorros donde la sincronicé con la de ellos dos, depositándoles el dinero de la cena. – Listo, 50 y 1000 unidades, espero que lo disfruten al máximo, malditos hambreados.
- Yo no te pido nada, pero debes estar de acuerdo con que están en su derecho de hacerlo. – dijo Noxus defendiendo a los otros dos.
- Además decidí perdonarte los gastos por la reparación de mi traje, siendo objetivo los daños fueron ocasionados mayormente por nuestros amigos contaminados, no por ti. – recordó Sylux sobre su segunda demanda, en la que cambió de opinión. – Y tengo lo necesario en mi nave para hacer los arreglos, así que pedirte dinero por ello ya sería abuso.
- Vaya, qué considerado. – dije sarcásticamente y me puse de pie. – Entonces, ¿comemos o qué?

50 unidades la cena, muy barato considerando que lo único que ofrecían en la nave era lo mismo de antes: res con arroz, lo caro fue lo de Spire y su dieta de minerales, y para colmo eligió un mineral costoso. En fin, tras pasar a la barra nos volvimos a sentar, y comiendo volvió a salir el tema del sabor de lo que nos metíamos al estómago.

- Demonios, olvidé de lo horrible que sabe esto, ¡de haberme acordado te habría hecho invitarme a la Fonda de Falans! – dijo Sylux volviéndose a quejar por la comida.
- ¿Fonda de Falans? – preguntó Spire por curiosidad.
- Una fonda cuyo dueño se llama Falans, valga la redundancia, muy famoso en Cylosis, o por lo menos en el poblado donde nací y crecí. – explicó. – ¡Daría lo que fuera por una sopa de huevo y gorros vipéreos tiernos!
- ¡Ja! Es por eso que tengo suerte de ser un Diamont, ¡el silicio siempre sabe igual, no importa de donde venga! Aunque esa sopa que dices no se escucha nada mal, ¿por qué no vas a Cylosis ahora que tenemos algo de tiempo libre?
- ¡Oh, no lo sé, ni siquiera se me había ocurrido! – contestó Sylux de forma sarcástica. – Soy el #1 entre los más buscados en el planeta por haber saboteado la investigación en estación espacial en órbita, ¿recuerdas, montón de rocas? Quizás la Federación en sí me habrá otorgado un perdón temporal, pero eso ni de chiste sucederá dentro de Cylosis.
- ¿Pero qué no la estación Athena le pertenecía a una empresa privada afiliada a la Federación? – preguntó Noxus sobre el pasado de Sylux. - ¿Por qué tu gobierno guarda tanto rencor por ello?
- Si te soy honesto, nunca supe la razón, pero escuché un rumor con el que casi me partí de risa. – respondió. – Tal parece que el país que toma el liderazgo de mi civilización fue el que pagó clandestinamente por la construcción de este traje “mío” y de “mi nave”, y cuando se enteraron de que robé ambas cosas, el representante de esa nación debió haberle ardido tanto que puso un precio a mi cabeza en todo el mundo. Es gracioso porque este sujeto no le caía bien a nadie, y cuando lo vieron al rojo vivo en los noticieros muchos lo hicieron viral en la galaxynet (NOTA: una especie de internet pero con cobertura galáctica).
- Espera, creo que sí supe de eso, era un tema muy comentado entre los reclutas del ejército cuando yo estaba ahí. – recordé. – Sí, incluso Anthony casi se muere de la risa por la forma en que el representante de Cylosis hablaba, con insultos y todo. “¡Quiero decir que estoy muy encabronado con este sujeto, Sylux Wolf, robó un proyecto que no costó millones, y si este hombre me está viendo aquí y ahora, quiero que sepas que si te llego a ver te voy a dar en la cara, marica! … O algo así recuerdo.
- Irónico. – habló Spire luego de morder un pedazo de su silicio. – Cometes un acto criminal y aún así quedaste como héroe, o por lo menos para el resto de la gente en la galaxia.
- Eso es cierto. – dijo Noxus estando de acuerdo con Spire.
- Si, ¡pero ahora no puedo volver a la fonda de Falans maldita sea!

Y así seguimos, motivados también por el ambiente del comedor, muchos marines festejando la victoria final contra los Sangre Contaminada, y aunque también hubo pérdidas de su parte, decidieron guardar el drama para después y celebrar el triunfo, con respeto a los caídos en combate. Dane también estaba con nosotros, y fue quien tuvo el honor de abrir una botella de champaña italiana. Pasó el tiempo y decidimos irnos a nuestras respectivas naves a tomar un descanso por toda la intensidad vivida en LV-1201, pero antes de continuar Sylux me recordó una cosa.

- Oye, Samus, ¿no olvidarás que aún te queda una deuda conmigo, verdad? Te perdoné lo de mi traje, pero hubo una tercera cosa que quería.
- Si, claro, “será una sorpresa”, dijiste. – recordé finalmente. – Y bien, ¿qué quieres? ¿Qué te cocine tu preciada sopa de huevo?

Sylux solo esbozó una sonrisa sin decir nada y se retiró, pero conforme caminaba hacia una puerta dijo “¡Te espero en mi nave a las 23:00 horas!”, cruzó la puerta y desapareció de nuestras vistas, y tras eso Spire se me acercó y me tomó del hombro.

-¿A su nave? Me pregunto qué querrá. – dijo Spire con la duda al aire, pero no le dio más importancia y también se fue junto con Noxus.

Primero fui a mi nave a ducharme, que me hacía falta aún teniendo la refrigeración de mi traje climático, escribí un mensaje amistoso a Adam contándole de manera breve lo que pasó, ya que él se desconectó de mi nave para atender otros asuntos y por eso nunca habló conmigo durante la operación entera. Hecho esto me vestí con mi nuevo Traje Zero gris y me dirigí a la nave de Sylux en el mismo hangar donde me estacioné yo. Era la primera vez que la visitaba, al contrario de la mía su diseño es más “cibernético” cuando notas que todo está infestado de cables, mientras que la mía los cables están cubiertos con placas metálicas dándole un diseño más estético; una serie de luces amarillas iluminan el interior, atrás de la cabina hay una pequeña mesa con espacio para dos personas y más atrás un colchón en el suelo donde Sylux duerme cuando lo necesite, ya que el hipersueño tiene efecto en todo el interior y no solo en su cabina. Dicho esto, Sylux me esperaba sentado en esa mesa que mencioné, guardó su armadura donde su nave se encargó de hacerle los arreglos necesarios y solo usaba una especie de traje zero negro, igual al que usan todos los marines por dentro de sus armaduras.

- Hola, otra vez, y bienvenida a mi humilde hogar. – dijo recibiéndome. – Por favor, siéntete como en tu casa.
- De acuerdo, ya estoy aquí, ¿qué quieres ahora? – pregunté ya para que me lo dijera de una buena vez, así que él se paró de su silla y se recargó con el hombro contra su nevera.
- Pues… dije que era una sorpresa, pero ahora que estás aquí ni siquiera sé por dónde empezar. Bueno, es que desde que empezó todo esto de la Operación Skystrike… o mejor dicho, desde todo el asunto con los Sangre Contaminada… pues… hemos estado luchando sin parar día y noche, realmente hemos descansado muy poco y esto… o yo siento más bien que esto nos ha estresado a todos. – explicaba y se me acercó. Ah, ahora todo tenía sentido, ya sabía lo que iba a pedirme, y pensé en decirle que usara sus malditas manos para así largarme a mi nave, pero una deuda entre cazarrecompensas, es una deuda entre cazarrecompensas … ¿qué? ¡Yo siempre cumplo con mis promesas y pago mis deudas!
- ¿Sylux? – dije y solo di un paso atrás, mientras comenzaba a ruborizarme y mi respiración se iba acelerando.
- Estamos muy tensos, Samus, y la razón por la que te invité aquí es porque quiero que nos relajemos, solo nosotros dos. – continuó, y fue aquí cuando su “sorpresa” no resultó ser lo que pensé, pues de su bolsillo sacó una baraja de póquer. - ¿Te apetece una partida de póquer?
- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Póquer? … ¿Qué? – no paraba de preguntar, confundida por la situación.
- Escuché por ahí que eres buena en esto, rumor entre cazarrecompensas, y yo disfruto mucho de este juego, me sirve para liberar el peso de mis hombros aún más que como lo hace el alcohol, por eso te invité, porque necesito alguien con quien jugar. Y claro, esto lo puse como deuda porque no estaba seguro si aceptarías mi invitación, dado que creí que pasarías la noche con tus amigos extraterrestres. – aclaró, y yo intentaba calmarme, luego hizo otra pregunta. - ¿Entonces qué dices? ¿Sí o no?
- Póquer… - dije, respiré profundamente y por fin pude hablar. – Claro, ¿por qué no? Será una buena oportunidad para quitarme lo oxidado en ese juego.
- Siéntate, entonces. – señaló Sylux a la otra silla que tenía frente a la suya, pero me vio rara e hizo otra pregunta. - ¿Estás bien? Te has puesto un poco colorada, ¿tienes calor? ¿Quieres que baje la temperatura de la ventilación?
- ¡No, no, estoy bien! Estoy perfectamente. – afirmé y me froté la cara para concentrarme y olvidarme de lo que pensaba. - De acuerdo, tú repartes.

La verdad no era buena en ese juego, es solo que sabía qué manos eran las correctas y que tenía algo de buena suerte, cosa que me sirvió para haber apostado grandes cantidades de billetes en aquellos días y sacar hasta el doble o el triple. En esta ocasión eran apuestas pequeñas, pagar una entrada de 2 unidades y ahí íbamos apostando la cantidad que dependía de lo que nos saliese en la mano; yo gané uno que otro juego y Sylux igual, estuvimos así por algunos minutos, entretenidos con nuestras caras en expresión neutra.

- No juegas nada mal, aunque creo que los rumores exageraron, sin ofender. – dijo él tras soltar dos cartas y recoger otras dos del mazo.
- Nunca dije que esos rumores fueran ciertos, solo que no he jugado en mucho tiempo. – aclaré y tiré tres cartas, después recogí el mismo número.
- De acuerdo, apuesto cinco unidades, ¿pagas mi apuesta? – dijo.

Miré por última vez mi mano, tenía un par de ases, un ocho, un dos y un cinco; me decidí entonces a pagar lo que puso Sylux, pero antes de hacerlo observé detenidamente la imagen impresa sobre el as de espadas que tenía: una silueta oscura y humanoide, que representaba al absoluto poder de aquel que poseyera esta carta en su mano, y el color completamente negro era para hacer pensar al poseedor que él es la sombra en cuestión. En esta imagen no había nada raro, pero la miraba con detenimiento, y de repente mi audición desapareció, comencé a escuchar susurros siniestros en mí oído a la vez que la silueta de la carta cambiaba de forma: aparecieron líneas azules en la parte del pecho, y por último en el rostro salió otro brillo azul en forma de V, tomando así el aspecto de Samus Oscura. Me quedé hipnotizada por ello que ni siquiera moví mis ojos, los susurros iban cobrando más intensidad. Fue entonces que Sylux me habló repetidas veces, haciéndome salir de aquella extraña visión.

- ¿Sí? – pregunté.
- Por última vez, tiré cinco unidades, ¿pagas o te retiras?
- Perdona. Pago por ver. – contesté y me froté los ojos, entonces Sylux reveló un trio de dos. – Ganas esta, solo tengo un par de ases.
- ¡Oh si! ¡Vengan esas 14 unidades! – cantó victoria Sylux y recogió las tarjetas para revolverlas y continuar.

Otra vez aluciné con Samus Oscura, primero fue en aquel extraño sueño tras haber muerto y revivido, después la escuché en mi cabeza algunas veces durante la operación, y ahora la vi materializarse en una carta de póquer junto con voces fantasmales que Sylux no pareció escuchar. ¿Qué me estaba pasando? ¿Aquel sueño en realidad no fue otra cosa que un simple sueño? La cabeza se me revolvió, tenía que hablar con alguien de esto que me he estado guardando desde que morí, alguien que me diera su opinión al respecto.

- Oye Sylux, ¿puedo contarte algo?
- ¿Contarme algo, como un secreto? Si tú quieres, soy bueno guardando secretos.
- No, no es nada de eso. Verás… por donde comienzo.

Hablar de eso no fue fácil, le conté absolutamente todas mis experiencias con la voz de Samus Oscura así como ese sueño, de cómo la escuché cuando nos enfrentamos por primera vez a Xeno-Aran, de como la volví a escuchar cuando nos advirtió que este mismo enemigo seguía con vida y más fuerte que antes, y la más reciente ahora con la carta de as de espadas.

- Entonces, ¿ahora mismo la acabas de ver? – me preguntó para confirmar que escuchó bien lo que dije.
- Si, y no sé por qué me está pasando esto. – respondí y vi mi nueva mano. – Debes pensar que perdí completamente el juicio.
- Si, eso diría normalmente. Pero si eres tú quien me lo dice, ¿por qué dudaría yo de ti? Eres la persona más honesta que he conocido, así que esto que me dices debe ser verdad; eso y que he visto demasiadas cosas, me he enfrentado a espíritus que logro destruir pero que reaparecen, y si tal cosa como los fantasmas existe, también creo que ese sueño tuyo y esas voces son reales. – dijo contándome sus experiencias y dándome ánimos, después bajó y tomó tres cartas. – Lo que no entiendo es por qué repentinamente te pasa, por qué se da luego de haber muerto, y por qué ves a esa Samus Oscura, ¿crees que Xeno-Aran haya tenido algo que ver?
- No tengo ni la menor idea. – aseguré tras tomar dos cartas. – Y si quiero averiguar más sobre este padecimiento, ni siquiera sabría a quién o dónde acudir, solo me resta esperar que no empeore. Apuesto tres unidades.
- Si eso pasa buscaremos hasta en el rincón más recóndito de la galaxia por la ayuda necesaria, no te dejaré a tu suerte. No voy, mi mano es un completo asco, este juego es tuyo.

Sabía que podía contar con Sylux y los demás, una vez más me alegré de haber conocido buenos amigos, unos que siempre se ayudarían uno al otro hasta en los momentos más difíciles. Este fue el último juego que jugamos, volteamos a ver al reloj y ya era tarde, así que Sylux decidió terminar con la partida y propuso irnos a descansar, claramente se le veía preocupado por lo que le conté, por lo tanto esa fue su mayor razón para dejar de jugar. Siendo honesta no esperaba que me creyera todo lo que le dije.

- Deberías dormir un poco, ha sido una temporada de locos, nos vemos mañana. – me sugirió y se despidió, se acostó en su colchón y cerró los ojos. – Ojalá vuelvas otro día.
- Si, seguro. – asentí. – Buenas noches, y gracias por escucharme.
- Cuando quieras soy todo oídos.

Y por último todos tuvimos las mejores siestas de nuestras vidas pues caímos nada más cerrando los ojos, sin embargo una alarma de nuestras naves nos despertó, resultando ser un mensaje urgente por parte de Adam. “Vengan a Daiban, es un asunto urgente”, decía su comunicado, entonces abandonamos la NFG Olimpo camino a Daiban. ¿Qué estaba pasando?

Miniepisodio. Preludio al Armagedón

En algún lugar lejos de cualquier conflicto, una serie de ruinas ubicadas en un lugar desconocido, oscuridad absoluta y un aspecto como si un incendio hubiese sucedido en esas ruinas. Debajo de esta oscuridad, hay un piso subterráneo donde alguien se encontraba sentado en silencio sobre una silla de aspecto óseo, y rodeado por una serie de hologramas azules que iluminaban únicamente su alrededor, mismos que mostraban los modelos siguientes: una colosal nave que era la Hecatombe que Kanden pudo recuperar, así como otra nave en forma de disco que era la Exitium que Kanden usó para atacarnos, había también un planeta que representaba a Yautja Prime, otro a Daiban, y por último un planeta alado que correspondía a Xenomorph Prime, o mejor conocido como Nibiru; además de estos mundos, había un holograma de la vía láctea que señalaba otros puntos aparte de los planetas mencionados anteriormente.

Este personaje en cuestión inspeccionaba las dos naves desde los hologramas, los manipuló y el modelo tridimensional se modificó. La Exitium se dividió en ocho partes iguales, y estos pedazos los unió a la Hecatombe, de tal forma que cubrieron varios puntos de la nave-ciudad Hecatombe. En la descripción del modelo, se leían las palabras “probabilidad de anexión: 100% exitosa” en un idioma desconocido.

- ¡Funcionará! – dijo este personaje, impresionado por el resultado. - ¡El poder de Exitium es compatible con la Hecatombe de Marduk! Excelente, ya tenemos la omnipresencia, ahora con esta futura modificación nuestra arma definitiva será invencible y podré cumplir a mi gente la promesa que les hizo Marduk hace milenios.
- <ALERTA: Fuerzas hostiles aproximándose> - alertó un holograma verde que súbitamente apareció acompañado por una alarma.
- Así que los soldados de la USCM han decidido vengar la flota que les hundimos. Muy bien, los Sistemas Unidos serán el candidato perfecto para comprobar si la eficacia de nuestras armas es la adecuada para la gran misión del Imperio. ¡Kanden, llévate a las unidades que necesites y elimínalos a todos!

Capítulo 35. Primer contacto

El trayecto a Daiban desde LV-1201, en la Nebulosa Cordero, iba a ser largo, tiempo perfecto para descansar en hipersueño. Dormida tuve un sueño demasiado extraño, casi igual que el anterior cuando se supone había muerto: aparecí en el mismo lugar con mi Traje Zero, en un vacío completamente nublado acompañado de un viento intenso, sin ningún rastro de vida; yo estaba de pie sobre una gran roca flotante, y en todo ese vacío había más rocas de mayor o menor tamaño, esparcidas hasta donde mi vista podía llegar.

- Otra vez. – dije, estando consciente de que estaba soñando, aunque a estas alturas dudaba si se trataba de solo eso. – Es la segunda vez que sueño con esto.

Exploré la roca sobre la que me hallaba, absolutamente nada de interés que ver, pero fue cuando aparecieron varias partículas de luz azul que a mi alrededor, éstas se agruparon para tomar la forma de un ser humanoide que acabó por materializarse en Samus Oscura. Ella habrá sido una de mis peores enemigas, sin embargo en ese momento no le vi ninguna intención de combatir, solo me miraba ahí, y yo tenía una serie de preguntas para ella.

- Dime, ¡dime qué es todo esto! Tú estás muerta, ¿¡por qué vuelves a aparecer en mi vida!? ¿¡Dónde estoy!? – pregunté sin parar, y solo me quedó una única pregunta. - ¿¡Qué quieres de mi!?
- Tienes tantas preguntas, tantas dudas respecto a los últimos sucesos que has vivido, sucesos que de alguna forma te han salvado la vida pero cuyo misterio deseas resolver a como dé lugar. Aún no es el momento para responderte todas tus dudas, sin embargo debes saber que tu vida, y la de todos aquellos a quien conoces, corren gran peligro.
- ¿Qué?

Entonces mi nave me despertó de mi sueño profundo, “has llegado a tu destino”, dijo y mi asiento se enderezó de tal modo que pudiera pilotear mi nave y ver a través del cristal, por donde vi al planeta Daiban aún protegido por varias naves de guerras, mientras que otras naves comerciales entraban y salían del planeta como es usual. Ese sueño, pensé en él por unos instantes, ¿los que conozco corren gran peligro? Eso es obvio, a mitad de esta guerra contra los piratas se ven amenazadas las vidas de la galaxia entera, eso incluye a mis compañeros y a mí; dándole vueltas al asunto fui interrumpida por Sylux, quien de hecho se dirigió al resto de nosotros.

- Hora de despertar, han pasado ya los días de viaje. ¡Hogar, dulce hogar! – dijo él.
- ¿Pero de qué hablas? Tú ni siquiera vives aquí. – dijo Spire después.
- Vives en esa descuidada nave tuya. – seguí poniendo a Sylux en evidencia. – En serio, una limpiada de vez en cuando no vendría nada mal.
- ¿Pueden bajar el volumen de sus voces? Acabo de despertar y quiero algo de tranquilidad, por favor. – dijo Noxus quejándose por el ruido que hacíamos.
- Y la banda está completa. – dijo Sylux tras unas risas. – Oigan, ¿qué querrá el comandante que es tan importante?
- Evidentemente no es un ataque enemigo, todo se ve tranquilo y nos hubiésemos despertado antes. – notó Noxus observando el planeta. – Querrá darnos instrucciones para una nueva misión o algo, pero perfectamente pudo haberlo hecho por el intercomunicador.
- O será para premiarnos y quiere que sea una sorpresa. – supuso Spire frotándose las “manos”. – Espero que sea un buen fajo de billetes.
- Les puedo asegurar que Adam no es de perder el tiempo, si dice que es urgente, es porque lo es. – dije conociendo a Adam.

Pasamos el puesto de control en órbita y nos dejaron entrar al planeta, instante en que Adam nos contactó para darnos instrucciones de a dónde dirigirnos, y no era otro lugar que en Ferronova. ¿Recuerdas esta ciudad? Es donde yo vivo, y donde tuve mi primer encuentro con los Yautja hace años, fue cuando un clan con su líder se sintieron atraídos tanto por el calor de la temporada como por el calor del crimen organizado, que terminó siendo purgado por ellos en lugar de la policía local; en fin, solo lo digo para que hicieras memoria, pues has de recordar que acabé derrotando al Yautja Élite que me desafió. Ahora en la actualidad llegamos en una temporada de frío, no había nieve pero el clima oscilaba entre los 2° C y los 10° C, y Adam nos dijo que nos veríamos en una propiedad llamada Industrias Armat, una rama del ejército de la Federación dedicada a la investigación y desarrollo de toda clase de armamento para los marines; en este caso llegamos a la subdivisión de I+D, donde se creaban los planos y todos los aspectos técnicos de las armas que posteriormente, una vez concluidas las pruebas de campo, se envían a las fábricas de producción en masa ubicadas en todo el territorio de la Federación a través de la Unidad Aurora 194.

Este complejo estaba oculto entre un bosque a las afueras de Ferronova, sobre una colina rodeado por altos pinos y robles, la estructura era subterránea en forma de triángulo invertido, mientras que en el exterior había una inmensa plataforma de aterrizaje donde albergar naves de tamaño pequeño a mediano, y varias escotillas que servían de entrada y salida al complejo tanto para vehículos terrestres como gente. A la zona de aterrizaje nos recibió a cada quien un empleado de la empresa, obreros que vestía pantalón y chaquetas azules, así como botas negras de trabajo y cascos amarillos, y estos en específico cargaban con una vara de luz LED en cada mano para hacernos señas de aterrizaje. Una vez que apagamos los motores, nos reunimos los cuatro y alguien del complejo de Armat se nos acercó, y por su apariencia parecía ser alguien importante.

- Bienvenidos a la sección 2 de Armat, me llamo Dovina Yrokris, soy la secretaria de este recinto de Armat. – se presentó ella recibiéndonos con una sonrisa en el rostro, una mujer que de hecho era humana, pero no nativa de la Tierra, sino que provenía de una rama de humanos diferentes. Para hacerlo simple, Dovina medía 1.65 pero con los tacones negros que traía se veía de 1.70, piel blanca y cabello plateado que llevaba suelto justo por debajo de los hombros, mientras que sus ojos (otro rasgo por la que supimos que no era de la Tierra) eran rosados en el iris, y por su aspecto joven deduje que su edad rondaba entre los 20 y 30, casi igual que yo; de vestimenta usaba un pantalón negro y una blusa blanca de manga larga, ambos formales para el tipo de trabajo que tiene, tenía un arete en la oreja derecha que era un diminuto rubí ovalado y un collar aparentemente de oro cuyo colgante era un rombo con una aguamarina.
- No tendrá grandes atributos, pero es linda. – nos susurró Sylux tras repasar su mirada sobre esta secretaria.
- Mucho gusto, el comandante Malkovich nos quería ver en este lugar. – dije nuestro motivo de visita.
- El comandante está reunido con el gerente de la sección 2 en el ala sur. Señores, acompáñenme por favor. – dijo y fuimos atrás de ella, y desde aquí nos siguió tratando igual de bien a como nos recibió, con respeto, hospitalidad y todo.

Dovina nos condujo a un ascensor de uso personal que directamente nos iba a llevar al ala sur; por otro lado también había ascensores de carga que conducían a los almacenes, ascensores utilizados solo por los obreros y camiones de carga completamente llenos de cajas de diferentes tamaños. Armat poseía hasta ocho pisos:

  • 1. Almacén de materiales, restringido solo para el personal y no para visitantes.
  • 2. Recepción y centro de atención telefónica.
  • 3. Oficinas varias.
  • 4. Residencia para los científicos y guardias que prácticamente viven ahí, rotándose turno cada 6 meses.
  • 5. Armería para los guardias.
  • 6. Laboratorios de I+D.
  • 7. Área de pruebas.
  • 8. Cámara de la Unidad Aurora 194.

Fue a la residencia a donde Dovina nos llevó. Este lugar consistía en varios pasillos estrechos con puertas de cristal polarizado a los costados que eran los dormitorios del personal científico y de seguridad, las paredes blancas con luces del mismo color; todo esto me recordó un poco a la Zona Residencial de la Nave Botella, solo que ahora no se sentía la soledad de antes. El personal que nos veía pasar nos seguía con sus miradas, parecía que no estaban acostumbrados a la gente de afuera por trabajar tanto tiempo con los compañeros de siempre y en el mismo entorno. En el transcurso, Dovina nos dijo un resumen de un incidente que sucedió en las instalaciones de la compañía.

- Ustedes deben conocer el nombre de Emneid. – dijo Dovina.
- Emneid… Emneid… ¡Ah, sí! El pirata ese que trabaja en el desarrollo de armas y que Samus le perdonó la vida. – recordó Sylux, acertando bien.
- ¿Qué con él? – pregunté.
- Emneid era un científico de armas entre los piratas, y tras pasarse al bando de la Federación lo trajeron a este complejo para colaborar en la creación de los nuevos rifles de iones XM99A. Desde que comenzó a trabajar todo iba bien con él, algunos le tenían miedo pero pronto se acostumbraron a su presencia. – explicó Dovina lo que Emneid hizo tras haberlo dejado ir cuando el cuartel de la Tierra fue destruido.
- La última vez que lo vimos fue en una transmisión cuando viajamos a ese planeta lleno de agua y con ruinas en el fondo. – dijo Noxus recordando que Emneid nos había advertido de la posible presencia de Deathstrike.
- Sin embargo últimamente algo extraño ha estado pasando con él, aunque eso es algo que el comandante Malkovich y el gerente Tzurel se los explicarán en breve. – acabó de explicar ella.
- ¿Algo extraño? Debe ser tan extraño que nos citaron aquí de forma urgente. – dijo Spire y cruzamos una última puerta.

Llegamos a lo que era un cuarto de confinamiento, un lugar utilizado para encerrar a aquellos empleados de laboratorio y de seguridad que hayan cometido ciertas faltas, ya sea atacar a otros o cualquier clase de crimen, donde una vez encerrados son mantenidos adentro hasta que la policía llegue a llevárselos a prisión. La entrada era por una puerta doble reforzada y había un cristal que permite a los de afuera ver hacia adentro, mientras que los de adentro de la celda solo ven un cristal polarizado sin posibilidad de conocer quién o quiénes lo observan; el cristal en este caso estaba cubierto por una placa metálica por motivos de seguridad. En fin, de nuestro lado del cristal nos esperaban Adam y Tzurel, un ceratópsido que usaba un uniforme de cuerpo completo de color verde olivo, aunque más que uniforme parecía un traje espacial de los años 60’s, pero menos ancho y sin el casco.

- Adam, un gusto verte de nuevo. – saludé al comandante con un apretón de manos.
- Señorita, todos llegan justo a tiempo. – dijo Adam con su expresión seria de siempre.
- Saludos, soy el gerente de la sección 2 de Armat, Tzurel Djinn. – se presentó el ceratópsido. – El motivo por el que los hemos citado ya se los dijo mi secretaria Dovina, se trata de nuestro más reciente empleado, Emneid.
- Si, no los dijeron, y yo digo que basta de tanto misterio. – se hartó Sylux de esperar. - ¿Qué le pasa a este tipo?

Tzurel desvió su mirada a los ojos de Adam, ambos asintieron al mismo tiempo sin decir una palabra y el comandante hizo una señal a uno de los guardias que tenía un control remoto en su mano, presionó un botón y la placa metálica se retiró de su posición para permitirnos ver adentro de la celda, donde encontramos a Emneid atado a la pared opuesta con grilletes en tobillos, pecho y abdomen apoyado en un artefacto metálico y acolchonado; Emneid aparentemente estaba dormido, ya que tenía su cabeza agachada mirando al suelo.

- ¿Pero qué…? ¿Por qué lo tienen así? – preguntó Noxus, sorprendido.
- Últimamente ha perdido la cabeza. – empezó a explicar Adam. – En una reciente prueba de campo para el fusil XM99A repentinamente disparó contra el cristal donde sus compañeros de trabajo observaban, después se volvió agresivo contra los demás y no dormía por varios días, de hecho muchos de sus vecinos de cuarto reportaron que en la noche se escuchaban lamentos y gritos a mitad de las noches.
- Como lo ven ahora, su estado se ha deteriorado ya que no ha comido ni descansado últimamente, y de hecho fue él quien decidió encerrarse aquí por voluntad propia. – reveló Tzurel. – Lo terminamos atando y sedando cuando comenzó a golpear y arañar la puerta mientras hacía gemidos casi animales.
- Oigan, esperen, no tiene ningún sentido. – interrumpió Noxus. - ¿Esto fue repentino? ¿Saben qué fue lo que le pasó?
- Al principio no estábamos seguros, barajamos varias teorías desde el tipo de alimentos que consumía hasta el estrés de estar varios pisos bajo tierra sin ver el exterior por mucho tiempo. – continuó Tzurel.
- Pero fue cuando revisamos el PC en su habitación que obtuvimos una posible respuesta. Hace unos días se grabó a sí mismo explicando lo que le sucedía, mencionó pesadillas y visiones aleatorias estando despierto, al parecer ocasionados por Madre, aquella a quien nos hemos estado enfrentando desde el principio de esta guerra. – añadió Adam, mirando al inconsciente Emneid.
- ¿¡Qué!? – exclamamos casi al unísono.
- Lo sé, es bastante raro este asunto, pero fue Emneid quien nos dijo que Madre posee control sobre los piratas gracias a sus poderes de manipulación mental. – recordó Adam. – Samus, quizás no quedó completamente libre de su control.

Ambientación

¿Visiones? ¿Pesadillas? Algo similar me comenzaba a suceder a mí, desde mis sueños con Samus Oscura hasta los momentos en que saltaba al cuerpo de Xeno-Aran o también las ilusiones donde veía de nueva cuenta a Samus Oscura. ¿Qué está pasando aquí? Pensé y no era posible que esa Madre me estuviera ocasionando esas cosas, ¡ni siquiera la conocía para ese entonces! Y de poder controlar a la gente a distancia sin verla, ¿por qué no simplemente tomaba control de toda la galaxia? Era muy claro que Madre no puede manipular a nadie a menos que la veas o estés cerca, como los piratas o Emneid, ¿por qué a mí me pasaba eso? Da igual, hablamos de Emneid ahora, lo mío tendrá explicación más adelante.

- No entiendo, ¿qué tiene que ver esto con nosotros? – preguntó Spire.
- ¡Señor Tzurel! – dijo Dovina en voz alta e interrumpiendo, y señaló hacia Emneid. - ¡Se está despertando!

Emneid lentamente alzó su cabeza hasta quedar frente a frente con nosotros, pasaron los segundos y se quedó viendo en un punto fijo, no sabíamos si miraba a algo o a alguien, pero cuando nos empezamos a mover supimos que miraba a alguien: yo. Todos a mí alrededor se apartaron, y Emneid no me quitó los ojos de encima.

- Y por esto los llamamos, Emneid repetía el nombre de Samus una y otra vez, al resto los requerimos por seguridad, no sabemos qué otra cosa esté ocultando este títere. – concluyó Tzurel y observamos a Emneid, inquietos por su penetrante mirada.
- Samus… - susurró Emneid con una voz grave, me estaba llamando. – Samus.
- ¡No, espera! – me detuvo Adam. – Es verdad, no sabemos lo que puede pasar, ¿qué tal si de alguna manera te posee a ti?
- Estaré bien, no te preocupes. – prometí. – Hace nada alguien intentó meterse a mi mente y no lo logró, así que él tampoco podrá.
- Estaremos aquí por si nos necesitas. – dijo Noxus.
- Mis guardias están presentes en el área también. – dijo Tzurel señalando a los guardias, que por cierto usaban uniformes de camuflaje urbano y chalecos antibalas, Ametralladoras y un Sistema de Comunicación en las orejas.

Un guardia me abrió la puerta de la celda, di unos pasos y se volvió a cerrar, di algunas vueltas frente al pirata y aún me seguía con su mirada, entonces decidí sentarme en una silla para estar cara a cara con él, también desactivé mi traje para que no se sintiera amenazado.

- Emneid… ¿o debería decir Madre? – hablé primero y crucé mis piernas.
- Samus, heredera de los poderosos Chozo, la que ha derrotado legiones enteras de mis Hijos, finalmente te conozco.
-Entonces es verdad, nunca te separaste de esta víctima tuya, siempre has estado entre nosotros. – dije, confirmando así lo que Adam supuso.
- Aquellos que me ven directamente tienen la oportunidad de liberarse de mi voluntad, pero es cuestión de tiempo para que vuelva a encontrarlos. Eso le sucedió a este desafortunado Discípulo. – explicó Madre, algo que yo sospechaba y también se confirmó.
- ¿Discípulo? ¿De verdad consideras a estos seres de esa manera? – pregunté y crucé mis brazos. – He conocido a los comandantes piratas, la mayoría me ha mencionado tu Utopía, un mundo de paz y armonía que muchos en esta existencia quieren verlo hecho realidad, pero este pirata, este discípulo tuyo, me dijo lo contrario cuando lo liberé de tus poderes. Me dijo tu verdadero rostro, no buscas tal cosa como una utopía, sino esparcir toda tu peste por todo el universo. ¡Quiero saber por qué! ¡Quiero saber qué eres tú exactamente y por qué quieres matarnos a todos!

Emneid, o Madre usando su cuerpo, soltó una risa suave después de lo que dije.

- ¿¡Qué es tan gracioso!? – pregunté, parándome agresivamente de la silla.
- Dime, ¿conoces el concepto de “axioma”? - me preguntó, y pocos de los que nos observaban no parecían saber de lo que Madre hablaba.
- Un axioma es una verdad absoluta. El agua moja, el fuego quema, por poner algunos ejemplos. – explicó Adam de manera sencilla a los que no entendieron.
- Si, lo conozco. – contesté positivamente.
- Este universo, esta existencia está regida por axiomas, verdades universales innegables e inmodificables. Desde la ley de que todo lo que sube tiene que bajar, hasta el hecho de que todo principio tiene un final. Uno de estos axiomas es la razón por la que yo existo, y es que todo ser vivo existe únicamente para buscar su muerte. – dijo ella.
- ¿Qué estás diciendo? – pregunté.
- Las acciones homicidas de las sociedades galácticas a través de los milenios me han demostrado la autenticidad de ese axioma, entonces llegué a la conclusión de que el objetivo de todo lo que existe en el universo es desaparecer. – continuó Emneid poseído. – Yo existo por una razón: restaurar el universo a lo que una vez fue, causar la destrucción de los seres vivos pensantes tal como ellos lo desean, la destrucción por medio de mis Hijos.
- Maldita psicópata, ¡nadie, absolutamente nadie desea la muerte! ¡Tú también eres un ser vivo pensante y debes saber que tengo razón! ¿¡Quién diablos te crees que eres!? – dije, ahora con los estribos perdidos y exigiendo una respuesta.
- Soy la entelequia de lo que mis ancestros crearon, los axiomas que rigen toda la existencia hace mucho que dejaron de aplicarse en mí, ahora yo formo parte de ellos. – afirmó. – Soy el organismo perfecto, una sobreviviente inalterada por la conciencia, el remordimiento, ni delirios de moralidad.

Nos quedamos todos de piedra, Madre resultó ser algo más allá de lo que creíamos, igualmente con los Xenomorfos. Ni ella ni esos insectos son simples plagas como parecían ser. Madre estaba dispuesta a eliminar a todos los seres inteligentes del universo y sus métodos han dejado claro que nunca se iría a detener, con los piratas de su parte esperaba lograr su cometido llevando a los Xenomorfos a todos los planetas principales de la Federación, pero gracias a los esfuerzos de la misma y a la intervención de nosotros, los cazarrecompensas, y de los Yautja, todos echamos abajo su plan y decidió ir en busca del arma definitiva Néfilim, que tampoco pudo conseguir gracias a Kanden. Pero eso no iba a ser suficiente, tarde o temprano tendría que salir con una nueva idea que asegurase su meta.

Emneid se quedó en silencio unos instantes, pero volvió a reaccionar.

- Ahora solo debes saber una cosa, tú y los que están al otro lado: los Néfilim han vuelto para terminar lo que comenzaron hace mucho tiempo, emplearán el arma que mantenían oculta para llevar la muerte a todos los rincones de la galaxia, se vengarán de aquellos quienes causaron la catástrofe que acabó definitivamente con ellos y también de aquellos que los derrotaron en el pasado. – advirtió de manera amenazante y eso inquietó a varios de los presentes. – Aunque eso ya debiste saberlo, Samus, por medio de esa ánima oscura que se comunica contigo.
- ¿Ánima oscura? ¿¡Qué!? ¿¡Cómo sabes…!? – exclamé completamente impresionada, ¿Madre sabía lo de mis ilusiones con Samus Oscura?

Antes de obtener una respuesta, Emneid comenzó a sacudirse y temblar agresivamente, sus ojos junto con su nariz y boca empezaron a sangrar, y él trataba de gritar pero se ahogaba con su sangre; fue entonces que abrieron la puerta y todos entraron a la sala, los guardias sacaron al pirata de sus grilletes y trataron de auxiliarlo, pero cuando lo bajaron ya había muerto. Reactivé mi traje y lo escaneé, sabiendo que murió por hemorragias en todo el cuerpo.

- ¿Alguien me puede explicar qué es lo que acaba de suceder? – exigió Tzurel una respuesta por parte de alguien.
- ¡De prisa, sáquenlo de aquí antes de que alguien más lo vea! – ordenó Dovina señalando al cuerpo de Emneid, que inmediatamente fue embolsado por otros dos guardias que fueron llamados a la escena.
- Samus, esto no me gusta nada. – dijo Noxus, aún sin creer lo que escuchó y vio. – Traté de ver el aura de este pirata, pero no había nada, así que creo que los poderes de Madre no son solo de control mental.
- No entiendo. – dijo Spire.
- Incluso si alguien está siendo manipulado por alguien más, el aura del cuerpo bajo control del otro seguirá siendo el mismo de aquel sujeto controlado, no del controlador. Pero en este caso no fue así, no vi el aura del pirata, era un cuerpo apagado al igual que cuando traté de ver a los xenomorfos. Esa Madre, es más aterradora de lo que podemos imaginar, intuyo que no solo puede tomar el control de los cerebros como lo hace con el resto de los piratas, sino que si se lo propone puede hacerlo también con el espíritu de la víctima, por eso es que la que nos hablaba era Madre y por eso es que ninguno de los otros piratas que he visto presentaba un cuerpo sin aura. – explicó detalladamente Noxus, sin quitar la mirada del pirata y apretando su mano; nadie lo notó, pero yo sabía que Noxus sentía miedo.
- Eso quiere decir… ¿quiere decir que si alguna vez llegamos a ver a Madre directamente, aunque sea por un poco, será nuestro fin? – dijo Sylux llegando a una conclusión.
- Esperen, algo está pasando. – dijo Adam repentinamente, al parecer su cerebro artificial estaba procesando algo.
- ¿Qué sucede? – preguntó Sylux.
- No son buenas noticias, desde luego. Kanden ha reaparecido. – informó Adam, con sus ojos brillando de azul. – El gran líder de los Sistemas Unidos ha pedido ayuda a la Federación Galáctica, reporta que Kanden destruyó una de las flotas y está en camino de atacar al planeta principal de los Sistemas Unidos.
- ¿Los Sistemas Unidos? Ellos se han mantenido al margen de lo que está sucediendo, ¿por qué Kanden la traería contra ellos? - pregunté pues no tenía sentido.
- No sé los detalles, pero lo que es cierto es que nos necesitan. Samus, todos, diríjanse al planeta Linna 349; si lo que Emneid dijo se hará realidad, entonces hemos de prepararnos para la tormenta que se avecina. Hagan lo posible por detener a Kanden.

Capítulo 36. Defensa de Linna 349

Antes de comenzar debes conocer un poco de la historia de los Sistemas Unidos. Su origen se remonta hace 60 años, cuando cuatro colonias de la Tierra firmaron un acta de independencia y se convirtieron en mundos soberanos, dichas colonias estaban separadas una de la otra, pero tras su independencia todas ellas se unieron en un solo bloque, y así se crearon los Sistemas Unidos, un gobierno similar al de la Federación y que de hecho mantienen buenas relaciones entre ambos. ¿Por qué las colonias quisieron independizarse? Sus habitantes pensaban que podían crecer de mejor manera separados de la Tierra y de la Federación, querían mayor relevancia a pesar de que eran colonias bien mantenidas.

Ahora la capital principal de los Sistemas Unidos, Linna 349, estaba en peligro, nosotros íbamos a ser los refuerzos y serían 30 horas de viaje de Daiban al Sistema Linna. En la primera hora de viaje decidí contarles a todos los demás acerca de mis alucinaciones y la última frase de Madre, cuando se refirió a aquella “ánima oscura”; al igual que Sylux nadie dudó de mi, pero de cualquier forma se les veía desconcertados. Conté todos los detalles y nada importante salió de esto, solo hablamos por un rato hasta que activamos la Criostasis. Entonces el tiempo pasó, y las naves nos despertaron a todos.

- Hemos llegado al Sistema Linna. – les dije a los demás. – Y no sé ustedes, pero me acaba de llegar un Archivo de Misión por parte del presidente.
- Si lo tienes tú, también nosotros, ¿verdad? – preguntó Spire a los demás y contestaron positivamente. – Voy a leerlo yo.

---Archivo de Misión 01566---

“Defensa de Linna 349.”

---Confirmación de datos---

Una fuerza desconocida liderada por el cazarrecompensas Kanden ha destruido dos líneas de defensa de la capital principal. Acorazado de Clase Conestoga USS Sephora: HUNDIDO; Acorazado de Clase Conestoga USS Tyrargo: HUNDIDO. Una última línea de defensa remanente en el asteroide LN-200. Refuerzos de la USCM: MUERTOS EN ACCIÓN. Acorazados de refuerzo USS Verloc y USS Patna: HUNDIDOS.

---Contrato de Servicios---

  • Reunirse con el Coronel Van Zandt de la USCM en el asteroide LN-200.
  • Defender la última línea de defensa hasta que el clan yautja de Samus llegue.
  • Eliminar toda amenaza hostil.
-¡Excelente! Llegará la caballería. – dijo Sylux, contento por saber que no estaríamos solos y que mi clan, Rhazor y Zyra incluidos, vendría.
- Si, pero hasta entonces nos toca defender el asteroide, y si en apenas 30 horas Kanden pudo eliminar dos líneas defensivas, significa que esto será demasiado difícil. – dijo Noxus con una mala visión de las cosas.

¿Qué es la USCM? Larga historia, pero en resumidas cuentas fue un “prototipo” de la actual Infantería de Marines de la Federación Galáctica. Así es, antes no había una IMFG, cada planeta que conformaba la Federación tenía su propio ejército, en este caso la Tierra existían (y aún existen) países, y las colonias de la humanidad no eran propiedad de la Tierra como tal, sino de los bloques socio-políticos como lo son las Américas Unidas, la Unión Euroceánica, el Tercer Imperio Mundial, o la Comunidad Ruso-Asiática. Pues bien, estas naciones tenían su brazo armado con la cual proteger sus colonias, y era la USCM (United States Colonial Marines Corps) la que salvaguardaba los territorios de las Américas Unidas. Finalmente, cuando se formó la independencia (siendo Linna-349 una ex-colonia de la Comunidad Ruso-Asiática), estos brazos armados también se unieron y formaron dos distintas organizaciones militares: la United Systems Colonial Marines (fuerza aeroespacial) y la United Systems Military (fuerza interior de las capitales). Dicho esto continuemos con la historia.

Ambientación

Crucero Néfilim fanart

El crucero en cuestión.

Aceleramos hacia ese asteroide, encontrándonos con una batalla espacial entre la USCM con su nave insignia, la USS Sulaco, y una nave extraña enemiga: su cuerpo central parecía ser una muela con huecos en su interior, otro cuerpo trasero en forma de rombo y con picos en las vértices, culminando con una cabeza en forma de xenomorfo pero con tres ojos en el lado derecho de la cara y un único ojo en el lado izquierdo; esta nave era una especie de crucero comparado con las Fragatas Griffin y parecía ser la única nave enemiga, ya que los demás eran los mismos robots redondos y puntiagudos de antes, mientras que los cazas de la USCM parecían aviones PAK-FA. El coronel Van Zandt nos esperaba en el cuartel de la tercera línea sobre el asteroide, así que tuvimos que eliminar a una serie de esos robots para poder abrirnos camino, y estando cerca este mismo personaje nos habló.

- ¡Naves desconocidas, habla el coronel Thomas Van Zandt, identifíquense o serán derribados! – ordenó este coronel, que por su apariencia ya era algo mayor, como de 60 años, pero aún así permanecía en servicio activo.
- ¡Somos los refuerzos de la Federación, no disparen! – dije identificándonos a todos.
- ¿Los cazarrecompensas? Perfecto, ¡vayan al campo de aterrizaje F, el enemigo ha entrado a la base y necesitamos apoyo! – dijo el coronel de manera firme.

El campo de aterrizaje F estaba infestado de Guardias y Cazadores, y con esto nos quedó claro cómo es que Kanden pudo derrotar a la USCM tan fácilmente: los Guardias de por sí son muy difíciles de matar, incluso a nosotros nos costó eliminar a uno solo de ellos, y también Kanden estaba usando una clase de transportes en forma de mantarraya por donde enviaba a sus armas biológicas hacia los campos de batalla. Usando nuestras naves disparamos contra los guardias que esta vez si no pudieron soportar la fuerza de nuestros misiles, después llegó una Lanzadera UD-4L Cheyenne para ayudarnos y permitirnos aterrizar, nave que no corrió la suerte de otras de su clase que yacían en llamas sobre el pavimento. Esa lanzadera nos despejó el camino, que por cierto estaba protegido por un campo invisible que permitía a los marines coloniales el poder respirar y moverse sin problemas gravitatorios, y bajamos para reunirnos con un grupo de marines que protegían una entrada hacia la base.

- Oh, muchas gracias por la ayuda. – dijo un marine aliviado, que al igual que el resto portaba un uniforme de camuflaje urbano, botas y armadura en tibias, ingle, tronco del cuerpo, hombros y un casco equipado con una videocámara y un comunicador, tenían una linterna en el hombro izquierdo y un cinturón donde guardaban sus municiones; por último cabe resaltar la presencia de un detector de movimientos portátil (a diferencia de los de la Federación que vienen integrados en los DRA) y un armamento muy similar al de la Federación, pero con diferencias estéticas. Todos los marines eran así, variando en el color de los uniformes dependiendo del entorno, y ya para acabar este marine tenía como arma un Rifle de Pulsos con estética antigua pero adaptada a los tiempos modernos. – ¡Llevamos aquí resistiendo 30 minutos y esos malditos no se morían! ¡Derribaron hasta las lanzaderas que se acercaban para freírlos a misiles!
- El coronel dijo que el enemigo entró a la base, ¿están ahí adentro? – pregunté.
- Si, los puestos defensivos de otras pistas de aterrizaje sufrieron lo mismo, con la diferencia que no corrieron con la suerte que tuvimos nosotros. Es cuestión de tiempo antes de que terminen por metérnosla hasta el fondo, si perdemos la capital principal quedará desprotegida, ya no tenemos refuerzos y miles van a morir. – explicó este marine, cuyo nombre era V. Zaitzev, y todos los demás se le acercaron. – Escuchen, nosotros seguiremos aquí, hemos comprobado que estas cosas sin rostro no resisten los torpedos de los Cheyenne y por eso tanto empeño el querer derribarlos, y aunque solo quede una la usaremos bien; ustedes cuatro vayan al interior de la base, adentro los necesitan más que nosotros, el coronel los espera en el centro de mando, ¡vayan!

Una de las entradas era una gran compuerta para permitir el paso de vehículos terrestres, pero a los costados de estos portones había otros pequeños para permitir el paso del personal, entramos por ahí y nos dirigimos rápido al centro de mando. Olvidé decir que la base era cuadrada y hueca al centro para así poder tener un procesador de atmósfera (que era lo que permitía la respiración y control de gravedad), en una de las esquinas del cuadrado había una torre que era nuestro objetivo a perseguir.

El interior de la base era metálico por completo con pasillos estrechos, con luces blancas iluminando, había rastros de batalla por todos lados como incendios, alrededores agujerados por balas, explosivos, láseres, etc; objetos tirados en el suelo y cadáveres de varios marines, pero ningún cadáver del enemigo.

- Esto es malo. – dijo Spire viendo los cuerpos
- Nadie de estos soldados será rival para los guardias. – dijo Sylux, consciente del poder el enemigo, y fue cuando se escuchó una explosión a lo lejos y varios disparos de los marines.
- Eso fue arriba, ¡vamos! – dijo Noxus.

Nos apresuramos pero a medio camino nos emboscaron dos cazadores, uno al frente y otro atrás de nosotros, sin embargo había un pasillo a la izquierda donde podíamos escapar y continuar, pero esos cazadores no iban a descansar hasta cortarnos las cabezas.

- ¡Yo los detendré aquí, ustedes continúen! – dijo Sylux preparado para el combate.
- ¿Estás seguro? ¡Esos son rápidos como el demonio! – dijo Spire recordando nuestra experiencia con ellos previamente.
- Muy seguro, sí, aparte que este lugar es muy estrecho y solo nos estorbaremos unos a los otros si peleamos juntos. No se preocupen por mí, no pienso morir aquí, ¡sigan!
- ¡Espera! – dijo Noxus juntando su espalda con Sylux. – Tienes razón en esto de los pasillos, y por eso es que enfrentarte tú solo a estos dos es bastante temerario, ¡yo te cubro por aquí! ¡Spire, Samus, ayuden a los que estén en problemas y continúen hacia el centro de mando! ¡Nosotros los alcanzaremos pronto!

Así nos retiramos Spire y yo, dejando a los otros dos a su suerte.

- ¡Oye, espero que tu pequeño escudo afilado pueda contra sus enormes espadas! – dijo Sylux a Noxus, haciéndole notar que estaba en desventaja.
- ¡Si supieras lo útil que me ha resultado! – respondió Noxus, mirando fijamente al enemigo.

Los cazadores atacaron primero con rápidas cuchilladas que los cazarrecompensas bloqueaban o esquivaban con rapidez, ya que el filo de las espadas de estos droides podía dañar incluso a Spire como pasó antes. Sylux bloqueó con su cañón un tajo y empujó al robot hacia atrás para así encajarle su arma en la turbina, después esquivó otros dos cortes retrocediendo y agachándose, y finalmente eliminó al cazador con un corte vertical dirigido hacia arriba, hecho esto lo pateó y acabó con su circuitería usando el Neutrinarm.

Noxus hacía lo mismo de bloquear y esquivar, era más rápido que Sylux y eso lo ayudó para realizar varios cortes al enemigo, entonces se movió a la derecha para evitar una estocada y congeló la cabeza del cazador, que enseguida rompió con una patada, cosa que no detuvo al oponente debido a que empezó a zarandear sus filos alocadamente al carecer de visión, así que Noxus se mantuvo al margen y congelo ambos brazos, para luego hacer lo mismo con su cuerpo y enterrar su escudo afilado en el pecho del robot.

- ¡Oye, hacemos buen equipo los dos! – dijo Sylux viendo el resultado de la batalla. - ¿Por qué no trabajas conmigo en la purga de la Federación?

Antes de que Noxus dijera algo, otros dos cazadores rompieron las rejillas del techo y volvieron a encerrar a los cazarrecompensas por las mismas direcciones, pero también apareció un tercer cazador desde el suelo que cubrió la salida por donde Spire y yo continuamos.

- Amigo, sé que eres de hielo pero parece que entrarás en calor. – dijo Sylux tras chocar espalda con su compañero de nuevo.
- Hazme un favor y no te mueras. – dijo Noxus mirando a todas direcciones.
- ¿Morirme, yo? Por favor, he estado en peores momentos.

Mientras tanto, Spire y yo continuábamos corriendo en los pasillos, nos encontramos con muchas puertas que nos llevaban a distintos lugares pero ninguno era de interés, además de que no podíamos perder tiempo puesto que aún se escuchaban disparos cada vez más cerca; debíamos seguir subiendo ya que de por encima de nosotros provenían los sonidos, entonces cruzamos unos vestidores con hileras de armarios metálicos y una serie de regaderas. “¡Cuidado”!, exclamé yo cuando mis instintos reaccionaron ante un disparo de energía rojiblanco que atravesó la pared de las regaderas y casi nos da, resultando ser un guardia.

- ¡Yo pido este! ¡Tú sigue! – indicó Spire y calentando su hombro con giros suaves, y yo sin saber qué decir decidí respetar la decisión de Spire y lo dejé enfrentarse a ese androide. – Veamos qué tan rudo eres con los puños.

Spire pegó un salto directo al guardia, con su maza echada hacia atrás para cargar su ataque, y de un golpe sacó volando a este enemigo contra una pared que agrietó como consecuencia, después Spire se le acercó para seguir golpeándolo pero el guardia hizo uso de su mano izquierda, o mejor dicho de los tres tubos de su mano izquierda que crearon una especie de campo de fuerza con la golpeó a Spire y lo empujó a lo lejos, algo que lo impresionó.

- Rayos, eso no me lo sabía. – dijo sacudiéndose el polvo y levantándose del charco de agua que se originó por los daños de las regaderas, pero entonces notó que el guardia tenía su cañón listo para disparar. - ¡Maldito!

Spire salió corriendo por una salida a su derecha antes de que el rayo rojiblanco le impactara, y el guardia destrozó toda la pared a su izquierda junto a varios de los armarios en esperanza de acribillar a Spire disparando ciegamente; esto dejó una cortina de polvo, humo y fugas de agua por las regaderas destruidas, entonces el guardia caminó entre los escombros escaneando todo para encontrar a su objetivo, y en eso Spire lo tomó de sorpresa cuando salió justo por debajo del androide, le arrojó una de sus esferas de magma explosivas con el que lo prendió en llamas, hecho eso se transformó en avalancha y como un taladro enterró al enemigo sin parar. Fue entonces que Spire quedó agotado y volvió a transformarse, observando el cuerpo serrado del guardia, humeante y expulsando unas cuantas chispas.

- No creo que éste sea el único, debe de haber más cerca, y más con este escándalo que hicimos. – dijo Spire tratando de controlar su aliento por la fatiga de su último ataque, pero repentinamente el androide se reactivó y con el campo de fuerza de sus dedos golpeó a Spire en el pecho, estrellándolo contra el techo y de ahí lo expulsó hacia los corredores metálicos con otro “puñetazo”. El guardia se puso de pie pero tambaleándose y su cabeza se movía erráticamente. - ¡Pero qué terco es! Aunque mínimo parece que lo dejé loco. Entonces puedo vencerlo yo solo, ¡puedo yo solo! ¡Vamos, el que gane dos de tres!

Tras destruir algunos cazadores y evitar varios guardias que acechaban en los pasillos, pude encontrar la fuente de los ruidos: un nido de soldados protegiendo el ascensor hacia el centro de mando. Yo estaba en un corredor frente a una puerta que me llevaba hacia el acceso al ascensor, y desde esa misma puerta veía a tres guardias caminando sin frenarse y disparando a los soldados que tenían dos cañones centinelas automáticos (casi iguales a los de la Federación). Entre los marines escuchaba las frases “me quedo sin munición”, “no hay contacto, repito, no hay contacto”, y más cosas así; eventualmente los guardias volaron en pedazos una de las torretas y yo sabía que aún con mi ayuda no era seguro que lográramos derrotar a los tres enemigos, así que solo me quedó una opción. Noté que la puerta por donde observaba todo estaba un poco reforzada, por lo que tenía que calcular la distancia perfecta para hacer explotar una de mis Bombas de Energía de tal forma que alcanzase a consumir a los guardias sin lastimar a los soldados humanos. Así lo hice, me alejé lo necesario y la detonación acabó con los guardias, así como con una porción del complejo en general, cosa que se vio desde la batalla espacial, y quizás de esta manera también pude haber destruido otros robots presentes en los diferentes niveles.

- ¿¡Están todos bien!? – pregunté a las tropas estando yo ocultada por el humo, y sin saber quién era me apuntaron, pero me revelé y me presenté. _ ¡Tranquilos! Vengo de parte de la Federación Galáctica, soy la cazarrecompensas Samus Aran,estoy aquí para encontrarme con el coronel.
- ¿Samus Aran? – repitió un soldado (llamado U. Rhodall) y me vio detenidamente, después se alegró, él y los demás. - ¡Es cierto, eres tú, la leyenda en carne propia!

Hay algo que debo resaltar de ese grupo de nueve, y es que usaban un uniforme distinto a los otros marines, pues estos pertenecían al ejército regular de las capitales. Portaban un uniforme parecido a los de las grandes guerras del siglo XX, pero de color azul y debajo de él tenían oculto un chaleco antibalas ligero, algunos portaban un casco negro con orejeras, pero hubo otros que no lo tenían.

- Son del ejército regular, ¿por qué están aquí?
- Porque nos enviaron como apoyo sabiendo lo que estos bastardos hicieron con las otras dos líneas defensivas, y de hecho éramos un batallón completo, pero todos y nuestro Mayor incluido no lo lograron. – explicó Rhodall, quien por el cansancio se apoyó contra la pared. - ¿Tú tienes alguna idea de quién nos ataca? No es normal que gastes cientos de cartuchos contra un solo enemigo y éste no se caiga, ¡en mi vida he visto algo igual!

En eso llegó el resto de mis compañeros, les hice las típicas preguntas de que si estaban todos bien y que si no había ningún problema, todos me aseguraron que se hallaban en perfectas condiciones, aunque a todos les noté con cicatrices superficiales como resultado de sus respectivas batallas, sobre todo Noxus que sangraba de su pierna aunque no tan grave como para alarmarse.

- Cabo Rhodall, necesito ver al coronel. – dije para que me abriera el ascensor, cosa que hizo pero no sin antes de contactar con Van Zandt para que nos recibiera de la mejor manera sin tirarnos una lluvia de balas.
- Adelante, nosotros seguiremos resguardando aquí, el batallón nunca pierde hasta que el último muera. – dijo Rhodall y continuamos.

El centro de mando era un lugar bastante pequeño para lo que era y “raro” por así decirlo. Toda la habitación en cuestión era un ordenador de grandes dimensiones, de color blanco con múltiples focos amarillos, botones y pantallas, luces también amarillas en el techo y todo en forma circular. Dicho súper ordenador tenía las mismas funciones que una Unidad Aurora, y era llamada MU/TH/UR 6000, pero ésta en específico era apodada como “Varsovia” (recuerda que Linna-349 era antes de la comunidad Ruso-Asiática, por eso el nombre). El centro de mando era tan pequeño que solo podía haber un único operador: el coronel, quien veía todo lo que sucedía en las pantallas; Van Zandt giró su silla y se levantó para saludarnos, después al grano.

- De verdad son como la Federación nos dijo, ¡ustedes acaban de crear una explosión que arrasó con gran parte de los enemigos que se han adentrado a la base! – señaló él hacia una pantalla, mostrando los daños ocasionados por mi bomba.
- Fue algo de último recurso, pero eso no importa ahora. Coronel, necesitamos saber lo que pasó exactamente, saber de dónde salieron todas estas naves. – dije solicitando información.
- Observen. – señaló otra pantalla, mostrando el Sistema Linna. – Este sistema solar contiene 10 planetas, nosotros tenemos… teníamos 2 líneas de defensa en el planeta 9 y en el planeta 7; hace exactamente 72 horas una fuerza enemiga desconocida tomó por sorpresa a la flota de la USS Tyrargo, nadie vio de donde vino y nada más al aparecer abrieron fuego hundiendo la flota, algunos de esa línea lograron escapar y aseguraron haber avistado una colosal nave, de proporciones nunca antes vistas, que desapareció en medio de la nada cuando terminó su trabajo. Horas después el comando central determinó que el enemigo provenía del planeta 10, ya que los satélites detectaron que naves desconocidas parecidas a las que atacaron se estacionaron en su superficie, así que fueron enviados algunos batallones para eliminar la amenaza… ninguno regresó después.
- Increíble. – comentó Sylux apoyando su frente sobre su mano.
- Este enemigo se llama Kanden, aunque no llegamos a confirmar su presencia aquí cuando llegamos. – aclaró Noxus.
- Pues ese Kanden volvió a atacar de forma parecida al planeta 7, y aunque contamos con la asistencia de las USS Verloc y Patna provenientes del resto de las capitales, nadie fue rival para el esas naves raras y soldados sin rostro. Sucedió lo mismo que en la primera línea defensiva, una completa y absoluta masacre. Y ahora quedamos nosotros, sin ayuda de las capitales por temor a que este mismo enemigo esté acechando por esos rumbos, con la Sulaco a punto de partirse en dos y con la capital principal a merced de estos cabrones.

En ese instante, la última lanzadera Cheyenne cayó justo enfrente del centro de mando, Van Zandt puso la imagen en vivo y nos encontramos con la nave de aspecto raro de antes, esa en forma de muela, posando justo delante de la torre donde nos hallábamos, sus “ojos” comenzaron a brillar como si se preparara para disparar.

- ¡Debemos salir, pero ya! – exclamó Spire ante una muerte segura.

Fuimos salvados. Mi clan llegó justo a tiempo al combate, la nave nodriza usó solo un disparo de sus cañones frontales para pulverizar esa nave Néfilim que casi acababa con nosotros, y aparte de la nave nodriza también vino con su poderosa flotilla de cazas que estaban ayudando a la Federación en otros frentes. Fue así como Van Zandt supo que no estaban solos y que nosotros no éramos la única ayuda. Pero esa sensación de seguridad y alivio no iba a durar mucho.

Bitácora de Weavel. Tecnología foránea

Lo hemos conseguido. Atrapamos a uno de esos Enmascarados de los que hablaba Madre, y mejor aún, parece ser que era de alto rango por las marcas en su casco, sus cicatrices y su desempeño en combate, y digo “era” porque fue ejecutado tras capturarlo y retirarle su equipo. Esta gente es increíble, poseen una tecnología que sobrepasa a la nuestra, más sin embargo prefieren pelear usando armamento rudimentario como lanzas y garras metálicas aún teniendo a un enemigo armado hasta los dientes, ¿en qué cabeza cabe? ¿Son estúpidos, o acaso es como dijo Madre, que son demasiado orgullosos y con un alto sentido del honor?

Eso no importa, lo que nos interesa son sus armas. El sujeto en cuestión tenía una especie de cañón de plasma en el hombro, tan poderoso que en las pruebas pudo perforar la placa metálica de una nave espacial aún sin cargar el disparo, y del mismo modo portaba otras armas pequeñas basadas en el mismo plasma, como una especie de bombas pentagonales y una pistola en su cintura, menos poderoso que el cañón, pero igual de intrigante; llevaba también un dispositivo de invisibilidad, que teniendo los nuestros utilizados por los Piratas Oscuros no debería sorprendernos, pero éste dispositivo en cuestión no consume tanta energía como los nuestros y además los infrarrojos tampoco pueden burlar el camuflaje; tenemos también su biomáscara, artefacto que le otorga un soporte de vida en ambientes inhabitables, tiene un imitador de voz para engañar a sus presas, tres modos de visión con los que pueden ver a través de cualquier clase de camuflaje si se elige el visor correcto, y culminando con un sistema de zoom que permite ver distancias lejanas; y ahora por último viene lo más interesante: el panel que tenía en su brazo izquierdo, un dispositivo con múltiples funciones como el control del cañón del hombro, la proyección de hologramas, un increíblemente poderoso sistema de autodestrucción y una función para enviar señales de socorro, cosa que creemos activó antes de su captura ya que fueron detectadas transmisiones extrañas en el planeta selvático donde lo encontramos, provenientes de ese mismo dispositivo. Cabe mencionar que no fue fácil hacer esto, perdimos algunos pelotones, pero el sacrificio fue compensado.

¿La mejor parte? ¡Descifrar esta tecnología para su recreación es bastante sencillo, mucho más que el tratar de descifrar la tecnología de las momias debajo de la pirámide! Esta debe ser la razón por la cual prefieren suicidarse cuando pierden usando la autodestrucción, como dijo Madre, prefieren la muerte antes que el deshonor (como nuestros Piratas Voladores), y antes que su tecnología caiga en manos equivocadas. Lástima por ellos, porque eso sucedió, aunque no precisamente en las manos equivocadas <risas>.

Cada vez más estamos cerca de cumplir el sueño de Madre, es cuestión de tiempo para que nuestras tropas habidas y por haber estén equipadas con las nuevas herramientas de la división de I+D basadas en el equipo del Enmascarado. Con los Hijos de nuestra parte, esta vez la Federación verá su trágico final.

Capítulo 37. Orígenes I

En cuanto el clan llegó con los cazas yautja, el enemigo presente en la base sobre el asteroide comenzó a retirarse a las naves mantarraya, solo para terminar siendo derribadas en cuanto despegaron por los fugaces disparos de plasma, y lo mismo pasó con los robots esféricos, demostrándose con todo esto, una vez más, la superioridad tecnológica de los yautja frente a otras civilizaciones. Ningún enemigo pudo sobrevivir, quedaron eliminados todos y el asteroide junto con la capital principal salvados.

- Con que cazando sin mí. – dijo Rhazor por el intercomunicador.
- Se nos adelantan sin siquiera avisarnos. – dijo Zyra también.
- Élite Rhazor, Élite Zyra. – saludé, contenta. – No saben cuánto me alegro de verlos aunque solo haya pasado un par de días.
- ¿Son los yautja de los que tanto se ha hablado? – preguntó Van Zandt, pues nadie de los Sistemas Unidos había visto a un yautja, pero si habían oído de ellos por las noticas de la guerra entre la Federación y los Piratas.
- Los mismos, esos que de una u otra forma siempre terminan salvándonos. – afirmó Sylux.

La victoria fue nuestra. Rápidamente los cazas de los marines coloniales se reagruparon alrededor de la Sulaco con mi nave nodriza defendiéndola también, de igual manera quedaron unos cuantos escuadrones de estos soldados en la base del asteroide (y que por fortuna no maté cuando usé mi Bomba de Energía), reforzaron la seguridad con más torretas encontradas en una armería oculta y se montaron nuevos puestos de defensa, sellando todas las brechas que se formaron por el ataque. Por nuestra parte, informé al presidente de la Federación que el ataque enemigo fue repelido, mientras Van Zandt hablaba con Varsovia.

- Entiendo, Varsovia. – dijo Van Zandt comunicándose con la IA Varsovia usando una especie de teléfono pegado a una porción del súper ordenador, después se dirigió a nosotros cuando colgó. – Los líderes de las otras capitales han reducido el nivel de alerta a amarillo y recibiremos refuerzos de su parte, parece ser que esta victoria nos ha comprado algo de tiempo. Digo esto porque es bastante seguro que Kanden contraatacará.
- No entiendo, ¿qué tiene Kanden contra los Sistemas Unidos? ¿Será acaso que en este sistema existe alguna otra reliquia Néfilim? – preguntó Noxus barajando una posibilidad.
- ¿Reliquias Néfilim? – repitió Van Zandt, ignorante de lo que hablaba Noxus.
- Larga historia, pero tengo almacenado en mi base de datos un informe detallado acerca de esto. – respondí y toqué a Varsovia para transferirle la información. – Ahora este ordenador posee lo que quiere saber, asegúrese de que los altos mandos de los Sistemas Unidos lo vean. Chicos, hora de irnos. – dije a mis compañeros.
- ¿A dónde irán? – volvió a preguntar Van Zandt.
- Pues vamos a… oye, es verdad, ¿a dónde vamos? – dijo Spire sin saber lo que yo tenía en mente.
- Coronel, dijo que enviaron soldados al planeta 10, ¿cierto? Y que ninguno regresó, así que hablo por todos cuando digo que quiero saber por qué. Si ese planeta es alguna base de operaciones de Kanden, nos encargaremos nosotros de convertirla en ruinas. Mi clan de yautja se quedará aquí para lo que se necesite. – explicados mis motivos, me comuniqué con Rhazor y Zyra. - ¿Alguien quiere venir?
- Rhazor. – dijo Zyra. – Ve tú, seguro tienes cosas que contarle a la líder de lo último que ha sucedido, ¿no?

Ya no era necesario que Rhazor viniera conmigo en mi nave para ir de un lado a otro, ahora tenía autorizado el uso de un caza propio, y de esta forma nos dirigimos al planeta. En el camino Rhazor dio la buena noticia de que el consejo de Yautja Prime reconoció la última voluntad y acción de Berserk como su redención, por lo que a partir de ese momento se le dejó de considerar un sangre contaminada, cumpliéndose así su último deseo antes de su sacrificio; asimismo llegaron nuevos reclutas al clan, solo que a estos ya no había que enviarlos al campo de batalla sino que ahora sí hubo el tiempo necesario para iniciarlos en su mismo planeta natal con xenomorfos cautivos (y muy bien contenidos en caso de una posible fuga).

No tardamos mucho en llegar al Planeta 10, un mundo totalmente árido como era Marte antes de su colonización, así que no hace falta describir mucho para imaginarse cómo es. Este planeta es el más alejado del sol, ¿entonces cómo es que no encontramos nieve? Porque planeta 10 mantiene una órbita poco común, hay tiempos que pasa muy alejado del sol y se hace una bola de hielo, y otros en los que está demasiado cerca y se convierte en una bola de lava, pero en este caso no estaba ni tan cerca ni tan lejos. Nos dirigimos a las últimas coordenadas donde los pelotones fueron ubicados, encontrándonos con un gran campo lleno de escombros de diferentes tamaños, unos pertenecientes a las naves y otros artefactos de la USCM junto a algunos soldados muertos, pero otros, los escombros más grandes, eran de origen desconocido.

- Hay humo y signos de calor, pero su intensidad es casi nula. – notó Rhazor.
- Definitivamente aquí hubo fiesta, deberíamos aterrizar. – sugirió Sylux.

Tocando tierra nos dimos cuenta de más cosas: primero que los escombros de origen desconocido eran néfilim, no solo por el aspecto “esquelético” que tenían algunos, sino que mi escáner detectó oricalco en su aleación; segundo que era bastante seguro que no hubo sobrevivientes de las tropas de la USCM, sin embargo era mucho menos la cantidad de cuerpos encontrados de ellos que de los enemigos a los que abatieron con sus armas, hablo de toda clase de monstruosas criaturas orgánicas y robots de diferentes tipos, entre ellos los molestos cazadores.

- Tal parece que la USCM acabó con un buen número de enemigos antes de su perdición, ¿qué los habrá derrotado? – se preguntó Noxus inspeccionando la zona.
- Bueno, hay demasiados enemigos, podría ser que eventualmente lograron superar en número a los marines y los agotaron. – dijo Spire con una posible variable.
- Es lo más lógico, yo diría que los Guardias sellaron su destino, pero nadie de estos soldados presenta heridas típicas que esos androides ocasionan. Así que sí, también me decanto por la posibilidad de que fueron superados en número. – dije escaneando a esos hombres.
- Lo que significa entonces que aún puede haber más de esos animales y no podemos bajar la guardia. – dijo Rhazor para alertarnos.

Seguimos dando más pasos al frente, lo que nos generó más dudas a todos. Ignorando los restos de la USCM, lo raro fueron aquellos de los Néfilim, era evidente que algo hubo en ese planeta, llámese una instalación o cualquier recinto que hayan utilizado durante la guerra de los 100 años, pero terminó siendo destruido por alguna razón, prácticamente no quedó nada. ¿Por qué aquellos monstruos, que supusimos eran armas biológicas, se esforzaron tanto en proteger de los marines coloniales? ¿Por qué luchar hasta el punto de verse obligados a superarlos en número solo por unas ruinas que ya no parecían tener utilidad? ¿Por qué este lugar sería de interés para Kanden? Esas ruinas no podían ser lo único ahí, debía de haber algo más que estuviésemos pasando por alto.

- ¡Chicos, por aquí! – nos gritó Sylux, quien se alejó del grupo esperando así encontrar algo de forma más rápida, un llamado al que atendimos y nos dirigimos rápidamente a su posición.
- ¿Qué pasa? – pregunté.
- ¡El suelo, se abrió! – respondió, sorprendido por el hallazgo de que había un agujero rectangular con tanto espacio que hasta nuestras naves serían capaces de entrar. - ¡Solo me acerqué por aquí y la arena de alrededor se hundió!
- No detecto sensores de alguna clase ni ningún posible interruptor que hayas podido accionar accidentalmente. – dije, escaneando.
- Es demasiado grande este pasadizo, posiblemente por aquí, y tal vez desde otras compuertas que estén ocultas en este campo, salieron los monstruos esos. Y también es posible que lo que estaban protegiendo esté justo debajo de nosotros. – supuso Spire, a lo que después completó. – Una base subterránea, sin duda.
- No creo que eso se abriera solo. – habló Noxus. – Creo que efectivamente no estamos solos, y que alguien en alguna parte nos acaba de abrir el camino. ¡Podría ser una trampa!
- Es verdad, puede que Kanden esté abajo y nos quiera atraer, estaríamos cayendo directamente, pero si queremos derrotarlo tendremos que bajar, él no vendrá a saludar ahora que sabe que estamos todos reunidos y que no tendría oportunidad si nos enfrentara directamente. – dijo Rhazor aclarando aún más la situación.
- Odio decirlo, pero es cierto. – dijo Sylux dándole la razón a Rhazor. – Ni modo, hay que jugar al juego de ese bicho amarillo.

Casi al mismo tiempo saltamos por el agujero y nos deslizamos directo a una oscuridad absoluta hasta tocar fondo. No sabía dónde estábamos, pero una serie de verdes iluminaron parcialmente el lugar, encontrándonos con un entorno parecido al del interior de una nave Monstruo o al de la ciudad de la Hecatombe: patrones óseos y biomecánicos. Había tres portones en cada lado de la habitación triangular, cerrados y altamente resistentes contra nuestras armas, a excepción de mis bombas de energía que no podía usar al tener compañía a mi lado. Tratando de encontrar una salida, uno de los portones se abrió lentamente.

- ¡Se está abriendo! – señaló Spire y se colocó en posición de batalla, al igual que el resto de nosotros.
- ¡Algo viene desde el otro lado, son muchos y desprenden calor! – advirtió Rhazor usando su visor térmico.
- ¡Los veo! – afirmé, pero cuando los vi con mayor detalle algo me inquietó. – Espera, ¿¡esos son…!?

Eran grupos enteros de una especie de niños, demasiado delgados hasta los huesos y la mayoría con cabello de distintos colores, aunque otros no lo tenían. Lo admito, la apariencia de estos niños nos hizo dudar, nosotros somos cazarrecompensas que han matado a mucha gente, pero tenemos nuestras propias leyes morales y entre esas leyes está el no matar inocentes, incluso el código yautja prohíbe el asesinato de infantes. Gracias a este bloqueo es que esos niños nos alcanzaron, a cada quien se nos treparon varios encima y enseñaron una serie de afilados colmillos con los que empezaron a mordernos, además de soltar lloriqueos y gritos agudos.

- ¡Suéltenme! – gritaba Noxus mientras se movía de un lado para otro y se zarandeaba para liberarse de esos niños.
- ¡Estos no son niños cualesquiera, son experimentos genéticos, vi algunos de estos en la superficie! – dijo Spire, el único imperceptible ante los ataques de esos pequeños diablos gracias a su cuerpo.
- ¿¡Sí!? – dijo Sylux, tomando de la cabeza a un niño y arrojándolo contra una pared. - ¡Entonces no hay por qué sentir remordimiento!

Sylux estaba en lo cierto, la apariencia del enemigo no debía engañarnos, eso nos podía costar la vida. Los niños eran demasiado fáciles de vencer, no tenían ninguna clase de armadura o coraza con la cuál soportar nuestros ataques, incluso con un golpe físico bien dado en el lugar correcto bastaba para acabar con ellos, el problema fue que eran demasiados y no paraban de llegar, querían desgastarnos tal como lo hicieron con los marines coloniales, sin embargo nuestra potencia de fuego era mayor y las hordas de infantes pronto vieron su final.

- ¡Mocosos maniáticos! – exclamó Spire tras quitarse de encima un niño muerto.
- No parece que vengan más, no llego a ver nada al otro lado del portón. – dijo Rhazor.
- Y ese lado es el único camino que tenemos. Vamos, pero con cuidado. – advertí.

Ambientación

Cruzando al otro lado se encendieron más luces, encontrándonos con una sala vacía y con otro portón al frente, indicando que eso era un acceso a otro lugar, fue entonces que el portón detrás de nosotros se cerró y nos dejó atrapados.

- ¡Maldición! – se quejó Sylux. - ¡Atrapados de nuevo!
- Quien sea quien nos tenga aquí, llámese Kanden o alguien más, está jugando con nosotros, fácilmente pudo enviar a sus mejores armas, pero nos mandó un contingente de niños insignificantes. – opinó Noxus analizando las acciones de nuestro anfitrión.

Esperando un nuevo enfrentamiento, el portón por donde debíamos proseguir no se abrió, en su lugar una porción de una pared a nuestra izquierda se desmaterializo y reveló un acceso oculto. “Nadie nos espera por allá”, dijo Rhazor y entramos. Era un corredor muy estrecho, pero lo suficientemente amplio como para que Spire o un néfilim pudieran entrar, igual de sombrío y esquelético que antes; dicho pasillo, para nuestra sorpresa, nos llevó al otro lado del portón que esperábamos que se abriera, encontrándonos con una fábrica de armas biológicas: un lugar de cinco pisos de alto (si, descendimos demasiado desde la superficie), forma cilíndrica la habitación y sus muros plagados de una especie de bolsas biológicas, parecidas a una bolsa de placenta o algo así donde esos niños de antes se iban creando, algunos ya completamente formados, otros en proceso dé.

Nosotros no aparecimos directamente en ese lugar, sino que el corredor nos guió a una sala de observación por donde vimos aquella escena. Esa sala estaba vacía excepto por una clase de rueda en el centro y un panel frente a los cristales que dejaban ver la fábrica de niños, un dispositivo que brillaba en verde y parpadeaba lentamente, como si estuviera a la espera de ser activado. “No veo nuevas salidas por aquí, veré lo que pasa”, dijo Spire y presionó un botón que no daba la sensación de ser artificial, sino algo así como una membrana; haciendo eso apareció un holograma azul por en medio de la rueda del centro, era una esfera pequeña que mi escáner detectó como una grabación de voz.

- Nos trajeron hasta aquí, así que han de querer que escuchemos esto. – dijo Rhazor.
- ¿Una grabación como la de esas estatuas diabólicas en el planeta Vesi? ¡Genial! Más historia de los Néfilim. – dijo Sylux, emocionado y por ende los demás lo vieron de forma rara. - ¿Qué? Entre mejor conozcamos a nuestro enemigo, mejor, ¿o no?
- Con que no sea alguna clase de trampa. – dijo Noxus, manteniéndose alejado del holograma.
- No seas tan paranoico. – dijo Spire a Noxus. – Entonces, ¿escuchamos? Puede que solo así avancemos.
- Acabo de ajustar el traductor en altavoz, bien, aquí vamos. – avisé y activé eso.

Fecha: Año 4998 de la Era del Sol. Proyecto de Armas Biológicas Enoema

Los Enoema resultaron ser otro intento fallido en nuestra búsqueda por la salvación, junto con la anhelada victoria contra el universo y la existencia misma. Los Enoema solo son una decepción más al igual que otros de nuestra progenie. Sin embargo hemos visto en ellos un gran potencial de convertirse en poderosas armas, por lo que un contingente de nuestra armada fue enviado al planeta donde les dimos vida y los ha liquidado casi por completo, dejando algunos especímenes vivos para el proyecto.

La batalla contra los Chozo y sus aliados continúa en varios frentes del cosmos, pero ahora nos preocupa más nuestra batalla contra los Yautja. Ellos tienen una particularidad en su sangre que podría ser la clave en nuestra búsqueda, así que hemos estado librando la guerra por cuatro años, pero no hemos conseguido más muestras para las investigaciones, ¡ellos siempre terminan desintegrándose por voluntad cuando ven que pierden!

Los Enoema modificados podrían ayudarnos en atrapar aunque sea a un puñado de esos cazadores natos, y de paso también pueden ayudarnos a su completo exterminio. Los Enoema serán alterados genéticamente con el ADN de distintos tipos de criaturas, esto les permitirá sobrevivir a cualquier entorno y les otorgará capacidades especiales como la regeneración.

- ¿Particularidad… en nuestra sangre? – repitió Rhazor, confundido por lo que la grabación dijo acerca de los yautja. – Esto deja claro que los néfilim nos invadieron por una razón, ¿pero qué tenemos nosotros en especial en la sangre? ¿Qué es esa búsqueda de la que habla?
- La única particularidad que veo es que su sangre brilla en verde. – dijo Sylux pensando en ideas. – Pero hablando en serio, poco sabemos sobre estos néfilim; que ocasionaron una cruenta guerra antes, ok, ¿pero cuál fue el propósito de eso? Puede ser hambre de poder – típico cliché -, o tiene algo que ver con esa “búsqueda” de la que habla esa voz.
- Es que eso me preocupa, los Néfilim han vuelto, ¡qué tal si vuelven a tener en la mira a mi gente! – confesó Rhazor su inquietud con respecto a lo escuchado.
- Para eso estamos aquí, encontrar a Kanden quien trabaja para ellos y que nos diga todo lo que sabe. – recalcó Noxus nuestro propósito. – No vamos a permitir que esa gente resurja y vuelva a causar un genocidio masivo.

Otro acceso se desmaterializó en esa sala, otro pasillo un poco más angosto. Sin más remedio decidimos continuar. Caminando seguí pensando en la grabación, eso nos dejó más dudas que respuestas, yo tampoco podía quitarme eso de la “búsqueda” y eso “especial” en los Yautja. Avanzando fuimos confrontados por dos drones semitransparentes, aspecto humanoide y con tres brazos, estando el tercero saliendo de sus pechos. Su forma de ataque era usar su súper velocidad (comparable a la de los Monjes de Grondheim), inmovilizar a sus víctimas con el tercer brazo y cualquiera de los otros dos, para finalmente electrocutarlos hasta la muerte con una especie de látigo que cargaban en la espalda, siendo varias esferas unidas entre sí. Afortunadamente eran demasiado débiles en cuanto a resistencia se refiere, casi igual a un Hombre de Latón, por lo que no tardamos en eliminarlos, no sin antes recibir unas cuantas descargas. El camino nos guió a otro puesto de observación parecido al anterior, con un cristal que daba vista a una fábrica pero ahora de esos robots que encontramos antes; de nueva cuenta había otra rueda en el suelo y un panel con cual activarlo.

- El anfitrión quiere que leamos estas cosas, ¿pero para qué? – se preguntó Spire.
- No es de sabios revelar cosas al enemigo, así que no lo sé, pero haciendo esto podremos continuar. – dije, activé el panel y después escaneé el holograma.

Fecha: Año 5000 de la Era del Sol. Químico A0-3959X.91 – 15 y la traición

Lo que fue una posible y fallida solución a nuestro final, se convirtió en la Muerte. Este químico fue ampliamente utilizado para sembrar con vida todo planeta inhabitable, creímos que con esto nos convertiríamos en Dioses y perduraríamos para la eternidad, pero no fue así, los seres inteligentes que nacieron de esta sustancia también quedaron destinados a la extinción como nosotros, dejándonos sin posibilidades de hallar una cura. Debido a esto terminaron siendo desechables, así como pudimos crearlos, así podíamos destruirlos, y así comenzó esta guerra que lleva ya 100 años, los que se negaron a morir y los Chozo contra nosotros.

Desgraciadamente, el tiempo siguió pasando hasta el punto en que perdimos la batalla, y así nuestras esperanzas de vivir. No solo porque los Chozo destruyeron nuestras más importantes bases de operaciones, sino porque hemos sido traicionados por alguien de los nuestros, ella ha transformado a los que fueron por mucho tiempo nuestros mejores amigos, nuestras fieles compañías, en sanguinarios monstruos. Ossia modificó el químico A0-3959X.91 – 15 de tal forma que lo convirtió en un mutágeno, infectó a todos los Mala’kak y los volvió en las más perfectas máquinas asesinas, alterando su método reproductivo con la finalidad de borrar toda forma de vida en un abrir y cerrar de ojos.

Yo, Emesh, le ayudé con la creación del mutágeno junto a otros científicos, bajo la falsa promesa de que con un arma como esta podríamos detener a Marduk, a su lugarteniente Enlil y a todos aquellos que los apoyan, de dar un final a la guerra y volvernos unos centinelas de la paz, siguiendo un camino alterno a la creación y muerte para encontrar la solución a nuestra maldición, que por medio de la espiritualidad como los Chozo seríamos capaces de lograrlo; probamos primero con un planeta viviente, más allá de esta galaxia para que nuestra conspiración no fuera descubierta, era un mundo controlado por la forma de vida más grande que se haya visto, una criatura gaseosa que vociferaba su nombre, Gorea, y era aparentemente inofensivo. Gorea era el planeta mismo, su gas se extendía hasta el núcleo, su único órgano. Soltamos el químico directo a su núcleo, y por el tamaño del espécimen los resultados no fueron instantáneos, fue después de algunas horas que Gorea gritó agonizantemente y el gas se hizo semisólido y azul, transformándose en una nueva criatura mutante. No estoy seguro, pero es posible que el verdadero Gorea siga con vida, yo mismo vi cómo una roca con gas anaranjado escapaba del planeta en una dirección desconocida.

- ¿¡Qué!? – exclamé, impactada por lo que dijo la grabación, estado en que los demás salvo Rhazor se encontraban. - ¡Está diciendo que Phaaze fue Gorea infectado con ese líquido!
- Siempre me pregunté de dónde venía ese monstruo encerrado en la Mazmorra, ¡nunca imaginé que estuviese relacionado con Phaaze! – dijo Sylux, teniendo los ojos abiertos por completo y sudando frío.

Entonces, sin el conocimiento de nadie, Ossia hizo otras modificaciones al mutágeno viendo que la prueba fue un rotundo éxito, ¡ahora solo afectaban a los Mala’kak! Hecho esto, ella misma mató a todo el equipo, y yo pude escapar a duras penas y llegué a este laboratorio abandonado al no tener otro lugar a dónde ir, enterándome después que toda mi gente pereció cuando los Mala’kak se tornaron agresivos.

Eso ya no importa, me estoy yendo por las ramas y no tengo más tiempo. Dejo este mensaje para quien lo escuche: ¡Enlil envió a los últimos de los nuestros a una especie de arca secreta donde su supervivencia estará asegurada hasta que los Chozo desaparezcan! Él sabe que estas poderosas aves comparten el mismo destino que nosotros, los Néfilim, así que entrando en animación suspendida y esperando el tiempo suficiente podrán volver a retomar sus planes iniciales, en el momento en que los Chozo hayan desaparecido. No sé qué pasará cuando ese día llegue, ¡pero deben ser detenidos! ¡No solo intentarán recuperar nuestro planeta natal de las manos de Ossia y los Mala’kak, sino que retomarán el objetivo de encontrar la solución! ¡Los yautja y todas las futuras civilizaciones correrán gran peligro! ¡Enlil… no debe… eliminado!

En la última parte el mensaje se distorsionó y se cortó. Aún no lo creía, con este mensaje supe dos cosas: que los xenomorfos solían ser benignos y venerados como vimos en el planeta Vesi, eran como una especie de mascotas muy preciadas por los Néfilim, y esa tal Ossia cambió su naturaleza a una asesina y su sociedad a una tipo enjambre de abejas, lo que ocasionó la muerte de casi todos los Néfilim en su planeta natal. La otra cosa era que por fin conocí el origen de Phaaze y Gorea, algo inesperado como dijo Sylux, pero que generó más preguntas que después explicaré. Pero de cualquier forma, la grabación volvió a mencionar a los Yautja y lo importantes que eran para los Néfilim, pero de nuevo no explicó la razón. Después de la grabación, otra puerta se abrió, mostrando un nuevo camino.

Capítulo 38. Orígenes II

Dije que quedaron preguntas al aire cuando supimos la relación entre Phaaze y Gorea, principalmente con el hecho de que alguien infectado por el líquido negro caerá ante la voluntad de Madre. ¿Eso quiso decir que Madre siempre había estado controlando a Phaaze? ¿Todo eso del Phazon, incluso Samus Oscura, fue solo un plan caduco en sus objetivos? ¿Acaso mis visiones con Samus Oscura tenían algo que ver?

Con estas preguntas en el aire, presencié cómo el tiempo a mí alrededor se ralentizó a tal punto que mis compañeros tardaban minutos en dar un solo paso. Esto ya me había pasado antes, y fue durante nuestra primera batalla contra Xeno-Aran en el centro de investigación de los Sangre Contaminada. Cuando esto pasó ese día, escuché la voz de Samus Oscura, así que adiviné cuando pensé que aquello iba a ser lo mismo que antes.

- La fuente que nos dio vida a mí y al Phazon era de una cepa distinta a la que los Hijos secretan. Por eso es que Phaaze fue una entidad independiente de Madre, completamente libre. – dijo Samus Oscura, respondiendo a dos de mis preguntas.
- ¿Por qué me estás ayudando? – pregunté.
- Ahora solo debes de saber que por el hecho de haber engendrado un Hijo de Madre, quedaste expuesta a sus poderes; ahora mismo no deberías tener voluntad propia, ella constantemente trata de reclutarte en sus filas, pero falla debido a mi intervención. – dijo sin dar una respuesta clara.
- Tu intervención… - quise aclarar su punto, pero me interrumpió para contestarme lo que pensaba.
- Yo soy el obstáculo que impide que Madre pueda controlarte.

Ahora las cosas cobraron algo de sentido. Hasta antes de “dar a luz” a Xeno-Aran no sufría con visiones y sueños como los que vivía últimamente, y pensé que gracias a que ese monstruo se formó de mi sangre y de mis recuerdos, fue que Madre pudo dar conmigo e inmediatamente buscó el control sobre mí cuando se dio cuenta que yo seguía con vida, sin embargo algo habrá hecho (y había estado haciendo) Samus Oscura para impedirlo. Te preguntarás por qué creí que todo lo que veía era real, por qué creí que Samus Oscura de verdad había vuelto en forma de ánima azul como Madre dijo por medio de Emneid.

Todo comenzó desde que solía vivir con los Chozo, ellos no solo me entrenaron en situaciones de combate convencionales y sucias, sino que también me enseñaron cosas acerca de lo paranormal, cosas como los poderes psiónicos que algunos individuos pueden presentar (Gran Rojo, por ejemplo), dimensiones alternas, espiritismo, etc. Ellos me enseñaron a cómo enfrentar amenazas de esta índole, razón por la que Gran Rojo no pudo hacerse con mi voluntad, y después de eso llegué a encontrar Fantasmas Chozo en Tallon IV, conocer a los Alímbicos en otro plano dimensional, y también llegué a conocer a alguien del Mando zebesiano que resultó ser un espectro, Phantoon, y que tenía bajo su tormento a grupos de espíritus que me atacaban en la Nave Hundida. Por estas cosas que yo misma he vivido, es que supe que lo paranormal era real, sin embargo solo recibí instrucciones para combatir a seres de esta naturaleza por parte de los Chozo, alguno que otro detalle, pero no me lo dijeron todo.

Aún así, Samus Oscura no respondió a mi pregunta, no sabía la razón del por qué me ayudaba a impedir que Madre derramase sus poderes sobre mí, o de por qué decidió aparecer hasta ese momento en que Xeno-Aran se originó y no antes, por qué tanta prisa en cortar nuestros “encuentros” súbitamente. Parecía que con cada misterio resuelto, otros más aparecían. Obviamente mis acompañantes se dieron cuenta de mi comportamiento inusual en ese instante.

- Oye. – me habló Rhazor tras ver que me quedaba atrás, a lo que también los demás se giraron. - ¿Te sientes bien?
- Si… -asentí, y pude haberles dicho lo que pasó, pero decidí que era más importante continuar a lo que íbamos, no podíamos perder tiempo, así que me inventé una clásica excusa, ya les diría la verdad después. –Es solo que creí escuchar algo sospechoso, pero no es nada.
- Espero que se quede así, ¡no quiero ver qué otra clase de seres horrendos hay aquí! – dijo Sylux.
- No creo que eso importe, todas las criaturas que nos hemos encontrado no se comparan a nada con las que vimos en LV-426 o las que asaltaron el asteroide cerca de Linna 349. – notó Spire. – Hasta los marines pudieron lidiar con casi cientos de ellos antes de caer.
- Pues sigamos entonces, este es el único camino. – señaló Noxus al nuevo acceso que apareció tras haber puesto atención a la grabación de antes.

Ese pasillo era más largo de lo habitual, encontramos varias compuertas a los lados que dirigían a más puestos de observación y quizás a más fábricas de armas biológicas, pero ninguna de las puertas se encontraba abierta, así que solo seguimos caminando rectamente.

- Espero que las puertas no se abran y cientos de esos experimentos nos devoren aquí. – dijo Noxus, atento a las puertas cerradas.
- Llevamos un rato ya caminando, ¿a dónde nos quieren llevar? – se preguntó Spire, impaciente.
- Nos han llevado a lugares donde hemos encontrado información muy importante, ahora quizás quieran, o quiera, guiarnos a otra grabación similar, no lo sé. – teoricé viendo lo que habíamos visto hasta el momento.
- Si les soy sincero, ahora estoy intrigado y ansioso, no sé ustedes pero yo quiero saber más acerca de los Néfilim estos, sobre todo a esa “solución” de la que tanto se habla. – dijo Sylux. - ¿Alguien que secunde mi opinión?
- Creo que estoy contigo. – dijo Rhazor. – Esas grabaciones dejaron entrever que ellos nos necesitaban a nosotros los yautja para algo, y espero saber el motivo, aunque de cualquier forma no justificará el hecho de habernos declarado la guerra y asesinar a miles de millones en la galaxia.

Llegamos hasta el final, donde una última compuerta desmaterializante nos brindó acceso a un lugar aún más grande que los anteriores: era de un solo piso, había inmobiliario completamente destruido como si un incendio hubiese consumido el lugar, sin embargo las luces permanecían funcionales. Ni yo ni Rhazor veíamos algo con nuestros distintos espectros de visión, tampoco Sylux con su visión nocturna ni Noxus con su visión de auras. Merodeando por ahí, una gran puerta a lo lejos se abrió, mostrando una intensa luz al otro lado y una figura muy conocida iba caminando para entrar con nosotros: era Kanden. Sin pensarlo levantamos nuestras armas y le apuntamos entre todos, la puerta volvió a cerrarse y él se quedó ahí parado, hasta que nos vio a cada uno de nosotros y habló.

- Los estaba esperando.
- Entonces fuiste tú quien nos trajo hasta aquí, como lo sospechaba. – dijo Noxus acertando en su suposición.
- ¿Y bien? ¿Por qué nos hiciste ver esos registros? ¿¡Qué tramas!? – preguntaba Sylux.
- ¡Dinos también por qué atacaste a los Sistemas Unidos! – dije yo después.

Kanden se quedó en silencio y solo caminó hacia adelante, nosotros estábamos apartados pero muy atentos a cualquier movimiento sospechoso suyo; Kanden siguió caminando hasta dar con una especie de trono esquelético que vimos antes, pero que no le prestamos mucha atención, y cuando se acercó lo suficiente apareció otro holograma azul.

- Fueron órdenes del Sacerdote Enlil, él quiso que conocieran un fragmento del pasado de los néfilim, así que los conduje por esos caminos. – confesó Kanden tras darse la vuelta y mirarnos frente a frente.
- Enlil… ese nombre lo mencionó la segunda grabación. – recordó Rhazor.
- Ahora van a conocer al nuevo guía de los últimos Néfilim, lo que quieran preguntar, pregúntenselo a él. – dijo Kanden manipulando el holograma, de tal forma que éste se expandió e iluminó una porción de la sala.

En el holograma se veía pura estática, pero pronto comenzó a tomar forma, concretamente el de la cara de un néfilim. Sin embargo, a diferencia de las otras transmisiones, ésta era completamente en vivo.

- Amo Enlil, he traído a los intrusos. – dijo Kanden al holograma.
- Bien hecho, ENA-00. – felicitó ese holograma a Kanden, o ENA-00 como lo llamó y luego se dirigió a nosotros. – Así que ustedes son el equipo que ha enfrentado a la plaga de los Mala’kak y los que nos ahorraron el trabajo de acabar con los yautja corruptos, estaba ansioso por conocerlos finalmente, ahora es mi turno de presentarme. Tal como dijo ENA-00, soy el Sacerdote Enlil, hijo del gran Marduk, nuevo guía para mi pueblo.
- Si, el mensaje de antes nos advirtió que eres un demente potencial. – dijo Spire.
- Un Diamont, es una sorpresa ver uno hoy en día, se suponía que eliminamos a todos.
- ¡Pues sobrevivimos! – exclamó Spire con ira. - ¡Ahora que tú y los tuyos han vuelto que sepan que no permitiré otra matanza igual! Y no solo eso, ¡también me vengaré personalmente por lo que hicieron con mi planeta!
- Claro, Mondreus, hogar de una de nuestras creaciones: los Diamont, unos de nuestros tantos experimentos para la búsqueda de la salvación. No resultaron ser lo que esperábamos, y por eso nos vimos en la libertad de exterminarlos. – dijo Enlil.
- ¿¡Qué dijiste!? – dijo Spire, aún más encolerizado.
- ¡Dinos qué es eso de la salvación! ¿¡Qué tenemos qué ver los yautja en esto!? ¿¡Y por qué fue la razón de esa guerra sin sentido!? – preguntaba Rhazor para ir directo al grano.
- Eres muy impaciente, yautja, es precisamente por todas esas preguntas que decidí mostrarles los registros, y también es por eso que los traje hasta aquí. Permanecí dormido mucho tiempo, que cuando desperté encontré que la galaxia había cambiado: muchos de los que fueron seres primitivos en mi época ahora dominan hoy en día, mientras que las razas antiguas son pocas y ven por sí mismos en lugar de unirse a las tantas alianzas que existen. Yo sé todo sobre estas alianzas, súper potencias, pero muy pocos conocen a los Néfilim, así que decidí que ustedes serían los primeros que nos conocerían, pues ahora sé que ustedes cinco serán nuestros mayores obstáculos. Y claro, esta vez no quiero que nadie muera sin saber qué es lo que tenemos en mente. – explicó Enlil sus razones para revelarnos cosas. – Ahora, ¿quieren que conteste sus dudas? Pongan atención.

El holograma cambió ahora para mostrar imágenes del cosmos, mostrando en medio a un planeta con polvo cósmico rodeándolo y haciéndolo parecer que tenía alas. Dependiendo de lo que Enlil relataba, el holograma cambiaba acorde á.

- Los Néfilim somos una de las razas más antiguas que ha visto el universo. Nos originamos en esta misma galaxia, en un planeta remoto que posteriormente fue llamado Nibiru, y en él convivimos con miles de especies animales silvestres, incluyendo a los Mala’kak, o como ahora los conocen, los Xenomorfos. Nuestra historia está plagada tanto de logros como de fracasos, pero en cualquier caso pudimos subsistir, los Mala’kak, antaño salvajes depredadores albinos, nos ayudaron a sobrevivir en ese mundo y a forjar los primeros años de nuestra historia. De carnívoros silvestres pasaron a ser nuestros amigos, con el tiempo fueron cambiando de apariencia al igual que nosotros luego de adaptarnos a la vida subterránea, esto gracias a una falla en la capa de ozono que nos vimos incapaces de solucionar debido a nuestra temprana tecnología. Entonces debajo de la tierra construimos nuestras más grandes ciudades, seguimos desarrollando nuestra tecnología hasta ser capaces de construir naves espaciales que nos permitiesen salir del sistema solar. Fueron tiempos prósperos, pronto dejó de haber conflictos entre nosotros mismos, conocimos otros mundos habitados más allá del nuestro y a sus respectivas poblaciones, los Chozo también hicieron contacto con nosotros, y también avanzamos mucho en el campo de la ingeniería genética, convirtiéndonos en los mejores del cosmos. Pero no fue hasta tiempo después que nuestros científicos hicieron un terrible descubrimiento: ¡nuestro ADN se iba deteriorando con el tiempo!
- ¿Deteriorando? – repetí, con el holograma enseñando una cadena de ADN Néfilim desintegrándose poco a poco.
- Ese deterioro haría que las nuevas generaciones tuvieran un sistema inmune más débil, que sufrieran enfermedades degenerativas con una facilidad alarmante, así como otros defectos genéticos más, llevándonos a una extinción inminente. Por alguna razón comenzábamos a sufrir de esta extraña enfermedad, pero no podíamos encontrar una respuesta de por qué nos pasaba, mucho menos íbamos a poder encontrar una cura. Fue cuando los Chozo nos dijeron que ellos también estaban sufrían algo similar, en su caso la fertilidad peligraba, y la razón fue su excesiva longevidad, igual que nosotros; ellos nos dijeron que nada dura para siempre, que llegaría el momento en que como especies dejaríamos de existir, que era obra de la misma naturaleza y nada podía impedirlo. Ellos se resignaron a los designios de la naturaleza y el destino, pero nosotros decidimos luchar en una carrera contra el tiempo y evitar esta injusticia con nuestro gran poderío tecnológico. Las mentes más brillantes se unieron para encontrar la solución, un grupo de científicos conocidos como el Concilio de los 8 y liderados por alguien llamada Ossia, ellos fueron los mejores en el área de la ingeniería genética, y se pusieron manos a la obra bajo órdenes del sacerdocio. La clonación y la eugenesia resultaron ser ineficaces, pudieron arreglar la degeneración solo temporalmente, luego inexplicablemente reaparecía como cuando una bacteria se adapta a los antibióticos; después se intentó por todos los medios el erradicar la causa de la degeneración, sin éxito alguno, parecía que la vida nos jugaba una mala broma, parecía que nos estaba rechazando, como diciéndonos que ya no pertenecíamos más a este mundo, pero ni el concilio ni los sacerdotes nos rendimos. Llegamos al punto en querer transferir nuestras conciencias a cuerpos robóticos, solo así podíamos vencer al destino, pero eso iba a significar perder lo que nos hace Néfilim, nuestros cuerpos originales, sin ellos no podríamos tener esas sensaciones que nos hacen sentir vivos, sensaciones como el placer o el dolor, ¿para qué vivir si no estaremos viviendo realmente? No, había que hallar la solución a toda costa, lo que eventualmente llevó a la creación del Químico A0-3959X.91 – 15, un elemento capaz de originar vida en lugares donde no la hay, como planetas muertos o ciertos tipos de lunas. – continuó Enlil mostrando imágenes de la composición del líquido.
- Es parecido al que usan los piratas. – dijo Noxus, notando las similitudes.
- El concilio creyó que de la vida nacida de esta fuente aparecería nuevas especies inteligentes que no correrían con la misma suerte que nosotros, que las diferentes adaptaciones a distintos planetas y la mezcla de una parte de nuestro ADN con la de otros organismos acabaría con la enfermedad, crearíamos especies cuyos cuerpos nos podrían servir para transferir nuestras conciencias a ellos; el concilio también logró hacer que el líquido pudiese otorgar inteligencia a seres ya existentes, siempre y cuando tuviesen el gen necesario para ello. Fue así como aparecieron civilizaciones como los mismos Piratas Espaciales, los Enoema, los Diamont, los Vhozon… y la Humanidad.
- ¿¡Qué!? – exclamó Spire, sin quitar su vista del holograma que mostraba a un Diamont primitivo formándose, claramente se le hallaba perturbado por haber conocido su origen que se quedó sin palabras y hasta sentía uno que otro espasmo. Y sabes que, los demás estábamos igual o peor, ya que nadie dijo nada al respecto.
- Los Vhozon… ¿somos producto de un experimento? – dijo Noxus, mirando su mano detenidamente, sin poder creer lo que escuchó.
- ¿Sorprendidos? Lo cierto es que estas especies que he nombrado eran ignorantes de su propio origen, los humanos de la Tierra fueron uno de los pocos que más cerca estuvieron de explicar su origen con eso del darwinismo, sin embargo la realidad es que fue nuestro químico lo que permitió que el hombre primitivo evolucionase al actual ser humano, y lo mismo sucedió con los Vhozon; los Enoema, los Diamont y los piratas, así como muchas otras razas, fueron creadas desde cero, y muchas de ellas perduran al día de hoy. Como sea, me estoy yendo por las ramas, así que volvamos a donde estaba. El tiempo pasó, estas especies nuevas evolucionaron, las visitamos periódicamente y la mayoría de ellas nos veían como Dioses, seres que traíamos el bienestar y bendiciones con cada una de nuestras visitas; esto nos dio de que pensar, Dioses… ¿por qué no? Si conseguíamos solucionar nuestro problema, significaría una victoria contra la vida, la existencia misma, el universo, ¡como especie seríamos eternos! Sin embargo los años continuaron, el concilio llegó con una mala noticia: todas nuestras creaciones iban a tener a futuro nuestra misma falla genética, y no solo eso, transferir nuestras conciencias a otros cuerpos ya conscientes de sí mismos era imposible, hacer eso iba a ocasionar un conflicto mental en el sujeto, ambas conciencias pelearían entre sí por tener el control total del cuerpo, eventualmente llevando a una muerte cerebral y dejando inútil el huésped. Inaceptable, ¡era inaceptable! ¿De verdad estábamos condenados a desaparecer? ¿Todo lo que hicimos desde que comenzó nuestra historia estaba destinado a quedar en el olvido? Nuestras creaciones nos decepcionaron, ahora ellos pronto serían los herederos de esta galaxia, de igual forma se olvidarían de quienes fueron los que los crearon, nosotros ya no seríamos ni siquiera un recuerdo. Una vida en donde uno ya no existe no tiene sentido, así que aceptamos nuestro destino, y nuestros ejércitos iniciaron el exterminio de todo lo que habíamos creado. Todos se estremecieron a la furia del Imperio Galáctico.
- Están locos… - dijo Sylux, y aunque no le veía la cara podía sentir que tenía una expresión de enojo.
- Destruimos muchas sociedades, los Diamont y los Enoema fueron algunos de los primeros en caer tras una resistencia inútil, después llevamos la destrucción a la Tierra, donde los Chozo finalmente nos encararon dando comienzo a la primera batalla contra esas aves, donde la devastación fue tal que ese planeta sufrió un diluvio mundial que arrasó con gran parte de la población, sobreviviendo unos cuantos grupos de humanos esparcidos en el mundo. La guerra se prolongó tanto que la vida en la galaxia se hallaba al borde de la extinción, de alguna manera estábamos cumpliendo nuestro cometido a la vez que librábamos la más grande de nuestras batallas, y no fue hasta 95 años desde el inicio del conflicto que algunos de nuestros soldados hicieron un fascinante descubrimiento: ellos se enfrentaron a un enemigo desconocido, un cazador silencioso oculto ante el ojo común que terminó siendo neutralizado; nadie nunca había visto un espécimen similar, así que llevamos el cadáver en cuestión al concilio y las armas que portaba a un laboratorio especializado, encontrando que el armamento era inferior al nuestro, pero demasiado poderoso, mientras que el cuerpo fue lo que arrojó los resultados más impresionantes. ¡Su sangre fluorescente tenía propiedades regenerativas! Ellos aparentemente no podían regenerar sus heridas, pero alguien de otra especie expuesto a esa sangre podía rejuvenecer y prolongar su esperanza de vida, ¡y lo mismo pasaba con nuestra cadena de ADN! ¡Habíamos encontrado finalmente la anhelada salvación que habíamos perseguido por milenios!
- Eso mismo pasó con Deathstrike, ¡rejuveneció cuando absorbió los fluidos de Gran Rojo! – recordé.
- Entonces nos rastrearon hasta nuestro planeta, encontraron su “mina de oro” y también nos declararon la guerra, y el motivo fue que querían usarnos de ganado para hacer más pruebas y fabricar una cura usando nuestra sangre, ¿¡verdad!? – dijo Rhazor, resumiendo el objetivo de los néfilim al invadir a los yautja.
- Necesitábamos más que un solo cuerpo para llegar a una cura, pero los yautja se autodesintegraban cuando veían que habían perdido un enfrentamiento, y en cinco años enviamos a las novedosas armas ENA hechas a partir de los últimos enoema sobrevivientes, ellos debilitaron mucho a los yautja en un lapso de un año, y aunque no pudieron recuperar un espécimen como queríamos, nos dejaron despejado el camino hacia su ciudad principal, un lugar donde había más yautja que no pertenecían a la clase guerrera y que nos podían ser útiles al no ser capaces de autodestruirse. A un paso de lograr nuestra meta, una flota Chozo se mostró, una gran nave alada emitió un brillo que nos cegó, después nos cayeron encima legiones enteras de Chozo que nos expulsaron del mundo natal de los yautja, saboteando nuestros planes de una vez y por todas. Ante esta fatal derrota, perdimos en otros frentes de batalla contra los Alímbicos, los Luminarios, los Ylla, los N’Kren… hasta que los Chozo borraron nuestras bases principales de la galaxia. Como si fuera poco, el concilio de los 8 también se rebeló, Ossia los convenció que nuestra batalla era un sinsentido, que podía ser posible encontrar una cura por medio del espiritualidad, tal como ya lo hacía un grupo selecto de Chozo que se retiraron de la guerra, los convenció de que había que impedir que los seguidores de Marduk siguiesen derramando sangre. Fue cuando modificaron el agente A0-3959X.91 – 15 para convertirlo en un mutágeno que arrasara con la capital y por ende con nuestro último bastión de defensa, sin embargo Ossia tenía otros planes por su cuenta. Tal como escucharon en el testimonio final de Emesh, Ossia volvió a hacer modificaciones en el agente, arrojó cientos de misiles cargados con el patógeno a nuestra atmósfera y eso terminó afectando a todos los Mala’kak en la superficie y bajo tierra. Su apariencia orgánica cambió a una biomecánica, su sangre cambió a un tipo de ácido bastante corrosivo, su método reproductivo cambió, haciendo que las etapas juveniles incubaran un embrión en las entrañas de sus víctimas en lugar de arrojarlo desde sus apéndices para que se desarrollaran con lentitud a la etapa adulta, se convirtieron en auténticas armas biológicas con una mentalidad de enjambre. Los Mala’kak se volvieron en nuestra contra, aparecieron nuevas variantes que depositan huevos a un rápido ritmo, y todo intento de frenarlos fue en vano, pronto nuestros números se redujeron a velocidades alarmantes y los pocos sobrevivientes huyeron a un remoto planeta donde se creaba una poderosa arma contra los Chozo, entonces bajo órdenes de Marduk el arma se modificó para que sirviera también como un arca donde salvaguardar la integridad de mi gente, el arma Hecatombe guardó la información genética de 20 millones de néfilim y sus cuerpos fueron destruidos al ser demasiada gente para una sola nave, para que llegado el momento revivieran con cuerpos reconstruidos y pudiésemos volver a retomar nuestros planes. Otras naves nuestras escaparon de Nibiru, pero en muchas se colaron los Mala’kak y cebaron el escape, mientras que otras eran derribadas por los Chozo, ignorantes de lo que sucedía en nuestro mundo. Ossia entonces regresó a Nibiru tras esos días oscuros, donde de alguna manera pudo superar la falla genética que nos atormentó tanto tiempo y se proclamó la Madre Reina de los Mala’kak. Por mi parte, mi padre Marduk me ordenó mantenerme oculto en otro lugar, pues él se hallaba en su lecho de muerte y era necesario que cierto grupo de néfilim se mantuviese lejos de la Hecatombe, con el fin de reactivar la misma llegado el momento. Los elegidos murieron con el tiempo, yo fui el único sobreviviente, desperté miles de años después encontrándome con este mundo actual, los Chozo desaparecieron finalmente, significando que era hora de nuestro triunfal regreso. Para asegurar el plan, tuve que desertar a ENA-00, el enoema definitivo que yacía en lo profundo de este laboratorio. Ahora estamos de vuelta, cobrearemos nuestra venganza, y terminaremos lo que empezamos. – finalizó Enlil, todo un relato que resolvía los misterios de los Néfilim.
- ¡Maniáticos! – gritó Sylux, completamente furioso por lo que narraba Enlil. - ¿¡Asesinar inocentes por algo de lo que no tenían culpa alguna!? ¡Y ahora piensan volver a hacer lo mismo, enfermos! ¿¡Quiénes se han creído como para decidir el destino de la gente!? ¡No les da ningún derecho!
- Somos sus creadores, tenemos todo el derecho, así como los creamos así podemos destruirlos. Aparte, ¿no escuchaste? ¡Todos ustedes están condenados a pasar por lo mismo que nosotros! ¡Algún día sufrirán la degeneración y quisiera ver cómo reaccionarían ante tal situación! – respondió Enlil en un tono severo. – Y por eso seré generoso, les ahorraré esa angustia a todos aquellos a los que dimos vida, y los yautja aprenderán a servirnos en la búsqueda de nuestra eterna continuidad.
- ¡No te lo permitiremos! – le advertí.
- Lo intentarán, pero no servirá de nada, ¿qué pueden hacer contra un enemigo que puede estar en todas partes del universo al mismo tiempo? ¿Alguien que es omnipresente? – dijo Enlil dejando un nuevo misterio al aire. – ENA-00, regresa, los preparativos terminaron.

Kanden se envolvió en un halo de luz azul y desapareció en nuestras narices, usó alguna clase de dispositivo de teletransportación, desapareció del lugar y el holograma también se apago. Quedamos a penumbras algunos segundos esperando una nueva batalla, hasta que recibimos una llamada de Adam.

- ¿Adam? ¿Pasa algo? – pregunté.
- Samus, todos, algo grande está pasando. En múltiples planetas de la Federación han aparecido portales extraños en órbita.
- ¿Portales extraños? – dijo Spire, intrigado.
- Están aquí en Daiban, la Tierra, y básicamente en la mayoría de los territorios de la Federación, de igual forma los Sistemas Unidos y varios otros sistemas independientes también. Por el cosmos, ¡hasta nuestros espías confirman que en los territorios de los Piratas está pasando esto! – informó Adam, escuchándosele preocupado, y más aún con lo que pasó enseguida. – Por el cosmos, ¡una masiva nave está apareciendo en el portal! – exclamó él y nos mandó a cada uno una captura de la nave en cuestión.
- ¡Es la Hecatombe de LV-426! – reconoció Noxus, y desde luego no era una buena señal.
- Hay más, ¡está apareciendo la misma nave en todos los portales reportados! Pero… ¡pero eso no puede ser posible! ¿Cómo puede estar eso en tantos lugares al mismo tiempo?
- ¿A eso se refería Enlil con omnipresente? – se preguntó Rhazor.
- ¡Claro! ¡Lo mismo decía aquella placa metálica de Vho! ¡Eso debe ser el poder de la omnipresencia a la que se refería! – recordó Rhazor la inscripción de la placa de oricalco.
- Eso no se oye bien. – dijo Sylux, preocupado.

Lo último que sucedió con nosotros es que aparecieron decenas, quizá cientos de enemigos provenientes de las fábricas biológicas, desde niños, más robots como los de antes y varias otras criaturas nuevas, algunos parecían trasgos de 1.40 metros de altura, otros eran una especie de caninos de dos cabezas, y más aberraciones que nos rodearon por completo.

- ¡Hay que salir pronto, debemos abrirnos paso! – indiqué a todos y esos monstruos se nos abalanzaron al mismo tiempo.

Ambientación (es permitido usarla públicamente)

Por otro lado, la masiva nave Hecatombe era vista por multitudes de miles de millones de personas a través de la galaxia. La Tierra, Muridia, Alcaliner, Horus IV, Jovia XIII, Hecatombe estaba en todas partes y todos los noticieros hablaban de lo mismo, los testigos sentían entre una mezcla de intriga y temor, nadie nunca había visto algo así, una nave estacionada en un portal con un fondo verde, fácilmente reconocible como el Vacío Infinito.

Por otro lado, en la Hecatombe, Enlil se encontraba en el puente de control, el mismo lugar que visitamos antes de ser expulsados de esa nave, pero ahora estaba ocupado por Néfilim controlando los hologramas que inundaban la sala.

- ¡Fábricas de armas al máximo funcionamiento, señor sacerdote! – informó uno de ellos.
- ¡Ejército biológico listo para el despliegue! – informó otro.
- ¡Blancos principales ubicados! ¡Nibiru, Daiban, Gran Capital del Imperio Kriken y el Planeta Yautja prioritizados! – informó por último una néfilim entre el grupo.
- Ahora esperan la orden, amo. – dijo Kanden.
- Que este día sea recordado como el gran momento en que los Dioses salen de su letargo, ¡el día en que nuestra ira se cernió sobre nuestros descendientes y aquellos que la vida misma ha dado a luz! ¡El día en que el universo tembló ante nuestro poder sin haber alguien quien lo salve! – dijo ante sus subordinados, después se sentó en un trono esquelético acompañado por Weavel. – Mi padre y mis hermanos estarían disfrutando de este instante sin tan solo estuvieran aquí, desgraciadamente soy el único de la familia con vida, y aquel donde recae la responsabilidad del Imperio Galáctico. Que así sea, ¡los llevaré a todos a una nueva era de gloria! Y Ossia… espero que estés viendo esto, ¡porque iremos a por ti y toda la plaga que desataste sobre nosotros!

Así los Néfilim fueron los responsables de una catástrofe a nivel galáctico, hordas enteras de armas biológicas descendieron de la nave utilizando diferentes medios para volar o planear en el aire, la gente en todas partes huyó despavorida de estos monstruos que comenzaron a devorar y mutilar todo a su paso. La Federación, los Piratas Espaciales, el Imperio Kriken, los Sistemas Unidos; gran parte de la galaxia fue testigo del regreso de los gigantes blancos, suceso que desencadenó lo que posteriormente se llamó el “Resurgir del Gran Sacerdote”.

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.