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Metroid V: Homecoming 2. Imperium Arise

Hola a todos, los saluda Rodriguez Aran.

Introducción

Este blog es para dar apertura a la continuación de mi fanfic, la saga Metroid 5, secuela directa de la parte titulada Homecoming. Las razones de seguir con esta parte de la historia son las siguientes:

  • Aún queda historia por contar acerca de los Sangre Contaminada, de los Néfilim, y todo ese asunto sobre el "regreso a casa" que se ve en el título. Quiero en especial profundizar más en la relación de Rhazor y Berserk en sus días como novatos.
  • Dicho blog ya está muy saturado a mi parecer, queda como uno o dos capítulos más, pero planeo otros 20 y ya sería demasiado para un solo blog.
  • Tengo más planes para los piratas y la Federación en esta historia, sobre todo quiero dar mayor protagonismo al comandante pirata Deathstrike y a Anthony, quien pronto regresará a tener la importancia que tuvo desde el primer blog.
  • Quedan cosas pendientes por explicar, hablo desde la historia del blog Metroid: Darkness, el blog que comenzó con todo esto (y que me tomó como 2 años en terminar por falta de ideas y pereza xD ), y quiero también tomar más en cuenta el blog Metroid: Hunting (¿el regreso de Ferronova, quizás? o.o )

Con los Sangre Contaminada, los Xenomorfos, y los Piratas Espaciales presentes, el equipo de cazadores liderados por Samus junto a la Federación deberán hacer frente a otra amenaza que permanecía dormida desde tiempos antiguos. Kanden, el único Enoema vivo, dirigirá la campaña para la eliminación de toda súper potencia en la galaxia y resucitar al imperio galáctico de los Néfilim. Este enemigo será tan poderoso que incluso los Yautja considerará en emplear su ejército de autodefensa para enfrentarlos, ¿serán capaces de dejar de lado su sentido del honor y entrarán a la guerra con todo lo que tienen?



Lo inevitable

En el infinito universo, infinitos seres vivos habitan en él, algunos poseen autoconsciencia y otros viven de forma salvaje, ambos teniendo en común un ciclo de vida, ambos compartiendo un destino inevitable: la muerte. Todos tenemos qué morir algún día, no importa lo avanzada que esté la ciencia médica, no importa lo poderoso que alguien pueda llegar a ser, ese es el orden natural de la misma existencia. Pero, ¿qué sucede cuando no solo el destino de una vida individual está escrito, sino el de toda una especie entera? ¿Qué sucede cuando una especie no puede continuar su ciclo de vida y está condenada a desaparecer de la existencia, quedando en el olvido para toda la eternidad?

Es aquí cuando las cosas cambian. Es fácil asimilar la muerte de un individual, pues varios más nacerán y preservarán la civilización, pero difícil es aceptar el hecho de que ya no aparecerán nuevas vidas por “x o y” razón, y las existentes poco a poco se dirigen a su destino final. Algunos terminan aceptando este hecho con resignación, pero otros lo niegan y tratan de hacer hasta lo imposible por cambiar el destino, aunque ello implique el sacrificio de billones de vidas ajenas.

Eso fue lo que intentó una civilización casi tan antigua como el universo mismo, en su afán de evitar lo inevitable, intentaron convertirse en Dioses a costa de la existencia de otros. Ellos no tuvieron éxito y en consecuencia fueron derrotados por una fuerza mayor. Porque en la naturaleza todo tiene un principio y un final. Incluso los Dioses pueden morir…

—Samus Aran.

Prologo. Lazos invisibles

Avancemos un momento a eventos que sucederán en el futuro. Lee con atención: ESTE CAPÍTULO NO ES EN EL PRESENTE, ES UN CAPÍTULO QUE SUCEDERÁ MÁS ADELANTE. Dicho esto empecemos.

Música de batalla

Nos encontramos en un planeta remoto, cubierto de junglas, formas de vida nativas altamente peligrosas, océanos de ácido sulfúrico y fuentes de agua dulce en los lagos y ríos, páramos desolados con formaciones montañosas, pero sobre todo una serie de ruinas antiguas perteneciente a los Yautja. En otras palabras, era un centro de caza donde los Sangre Joven hacían su iniciación.

Hay una gran batalla suscitándose en estas inmensas ruinas, los participantes: Sangre Contaminada junto a sus Xenomorfos sabuesos, mi clan y el ejército de la Federación. Los contaminados estaban utilizando nuevo armamento que no usaron en otros lugares por su difícil transporte, entre lo que se incluye torretas automáticas de plasma ígneo, vehículos de combate por tierra, robots autónomos entre otras armas consideradas prohibidas en la sociedad Yautja. Esto combinado con la fortificación de las ruinas, hacía difícil la tarea de enfrentarlos en su propio cuartel general, pero no era el momento de echarse para atrás, era la campaña final para derrotarlos de una buena vez.

Mis compañeros se mantenían ocupados luchando contra hordas de enemigos o personajes individuales, como Rhazor contra Berserk, pero yo me encontraba corriendo por una serie de pasillos de piedra atendiendo una llamada de auxilio por parte de un grupo de caza de mi clan que venía acompañado por un escuadrón de marines. Fui a toda prisa, ya que estaban siendo masacrados por una entidad desconocida, que no pertenecía a ninguno de los bandos presentes.

Terminé por cruzar una puerta automática de piedra y me encontré en una Arena de Combate, cuadrada con columnas rectangulares en la fosa y rodeada por picos en los bordes para impedir el escape de los gladiadores, todo hecho con piedra y muchas partes cubiertas de musgo. En el suelo yacían los cuerpos del escuadrón de marines y del grupo de Yautja de mi clan, todos masacrados por alguien que yo sabía de quién se trataba, pero que no diré ahora porque no es el momento para darlo a conocer. Como sea, este enemigo notó mi presencia y comenzó a acecharme entre las sombras, hasta que decidió atacarme por mi retaguardia al mismo tiempo que yo recargué mi cañón de brazo, mi giré rápidamente y apunté a este monstruo, disparando inmediatamente.

Este evento sucederá varios capítulos más adelante. Por ahora, volvamos atrás, al momento en que yo me rendí ante los Sangre Contaminada a cambio de la vida de Madeline Bergman.

Capítulo 21. Prisión

Repasemos lo que sucedió hace poco. La segunda flota de la Federación entabló un combate contra la nave nodriza de los Sangre Contaminada, donde casi nos destruyeron de no ser porque mi clan llegó a tiempo a salvarnos de una muerte segura. Creo que olvidé mencionar cómo es que mi clan pudo encontrarnos y llegar en el momento preciso, resulta que yo hablé con Zyra en algún momento en que explorábamos la Hecatombe Néfilim, solicitando su apoyo debido a uno de mis presentimientos que a veces tengo, y como siempre no me equivoqué.

Sin embargo, antes de poder hundir la nave enemiga, Berserk nos detuvo al advertirnos que tenía a Madeline Bergman como rehén, incluso nos la mostró amordazada y amenazada con una cuchilla de este Yautja. No podíamos hacer nada, ella pudo morir ya fuere por nuestra mano o por la de ellos, así que Berserk propuso un trato al que terminamos por acceder: Madeline a cambio de mí, así es, tuve que someterme ante ellos para salvar a la doctora, y por fortuna ellos cumplieron con su parte, pero yo ahora era una rehén. El rayo tractor que me estaba jalando finalmente me llevó al interior, apareciendo en un cuarto muy pequeño que se presurizó y terminó abriendo paso a uno de los corredores de la nave, donde sorpresivamente me recibieron muchos de los contaminados con Rastreador al frente de todos. Eso sí, no me recibieron de buena manera, ya que todos ellos me tenían en la mira con sus fusiles y otros con los láseres de seguimiento de sus cañones de hombro.

- Nos has causado muchos problemas, pero finalmente te tenemos en nuestro poder. – dijo Rastreador tras verme, apuntándome con una pistola de plasma. – Gran Rojo estará satisfecho con saber que pronto tendrá su preciada tecnología Chozo. Y Samus, será mejor que desactives tu armadura, incluso ese blindaje que posee no podrá resistir tantos disparos a quemarropa.
- Hazlo, si me matas destruirás el traje también, y si eso pasa supongo que tu Gran Rojo te cortará la cabeza por haber destruido algo de muy alto valor. – contesté, retando a este Yautja adiestrador de Xenomorfos.
- Si, eso es cierto, pero de igual forma tú ya no existirás. Habremos eliminado una de nuestras mayores amenazas en nuestros objetivos, y aunque yo no pueda verlo estaré contento de saber que cada vez más nos acercamos a lo que persigue Gran Rojo. Entonces, ¿te quitarás la armadura y seguirás con vida algunas horas más antes de tu futura ejecución, teniendo aunque sea un tenue rayo de esperanza de que podrás salir de aquí? ¿O prefieres ser pulverizada ahora mismo, sabiendo que dejarás en desamparo a todo lo que a ti te importa?

Ambientación

No podía hacer nada, no con esas armas apuntándome a la cara, tampoco podía morir adentro de una nave enemiga, mucho menos sin siquiera haber luchado antes por ello, no podía permitirlo, tampoco podía permitir que la galaxia cayera en manos de esta gente, o de los piratas y los Xenomorfos, o de los resucitados Néfilim cuya localización era desconocida. Sin más remedio, desactivé mi armadura y me quedé en mi Traje Zero, y uno de los contaminados se me acercó y me arrebató mi Paralizador de mi muslo, mientras yo tenía mis manos levantadas.

- Buena decisión. – dijo él.
- ¿Qué sigue ahora? ¿Tratarás de separarme de mi Traje ahora?
- No, aún no, aquí no tenemos los medios para hacerlo y sufrimos graves daños en toda la nave, obra tuya, de tu gente y de nuestros hermanos. – respondió, dando a entender que iríamos a algún otro lugar fuera de la nave, y luego me señaló a un camino por la izquierda. – Ahora camina, Berserk te espera al otro lado. Y no hace falta que vayas con las manos levantadas, mientras no te pases de lista nadie te va a disparar. – dicho esto, se dirigió a los otros yautja que lo acompañaban. – Escóltenla.

Hice lo que me dijo y caminé por el pasillo, sintiendo todos los cañones apuntándome en la espalda acompañado de leves chasqueos y gruñidos de ellos, sabía que estaban hablando entre ellos pero no podía entenderles ya que hablaban en su idioma, tampoco tenían sus traductores encendidos para escucharlos, pero era obvio que hablaban de mí. Los pasillos eran iguales a la de cualquier otra nave nodriza, estrechos con poca luminosidad; suelo, paredes y techo metálicos con paneles en las puertas que veías. La única diferencia era el desorden, escombros y chispas brotando en todas partes debido a los daños, así como yautja heridos y siendo atendidos; cabe destacar que aquellos que llegaban a mirarme los vi con ganas de desollarme viva, o algo peor, pero por órdenes de sus superiores no me ponían ni un dedo encima.

Los escoltas me llevaron al puente de control, igual de maltratada que el resto de la nave, donde Berserk dirigía a todo el personal sentado en un asiento hecho de piedra y metal. No había cristales que permitieran ver el exterior, pero sí varias pantallas cubriendo todos los ángulos visuales. Berserk se levantó y me miró, e hizo una indicación a los escoltas de retirarse de vuelta a sus deberes, dejándome sola con el viejo amigo y compañero de caza de Rhazor. Berserk se me acercó lentamente hasta quedar a unos pocos centímetros de mí, para luego quitarse su máscara tras desconectar los tubos de presurización alrededor de ella, dejando ver su horrendo rostro, mucho peor que el de cualquier otro Yautja conocido hasta ahora, con sus púas en las mejillas y cicatrices por quemaduras en gran parte de su cara, siendo éstas las áreas rojizas entre lo que debería ser su piel.

- Increíble pensar que una primate se haya convertido en líder de clan, pero ahora ya veo por qué fue así, sé por qué te eligieron en lugar de Rhazor tras la muerte del último líder a manos de los Legionarios, y no solo es por la forma en cómo peleas. Verás, muchos se intimidan al ver mi verdadero rostro, pero tú no parpadeas ni un poco. – dijo Berserk estando sorprendido por lo mismo, que no sentí intimidación alguna, y por cierto él estaba hablando en español sin ayuda de traductores artificiales, lo hacía con su propia voz aunque de forma pausada y pronunciando mal algunas palabras.
- He visto cosas peores. – afirmé recordando caras como la de SA-X, Ridley, o peor aún: Pesadilla. – Espero que con eso te haga sentir mejor. – añadí bromeando sobre su fealdad, a lo que Berserk reaccionó con una breve risa, que en su caso sería un chasqueo de alto volumen.
- Me gusta tu sentido del humor, espero que perdure de aquí a 2 días, entre el tiempo de viaje y lo que estarás por vivir después.
- ¿Viaje? ¿A dónde iremos? – pregunté, intrigada, pero Berserk no dijo nada al respecto y evadió la pregunta, por el momento.
- Acompáñame. Eres nuestra prisionera ahora, así que descansarás donde antes estaba la científica. Esto no es por cortesía, es por protección de todos aquí que te quieren asesinar, Gran Rojo te quiere con vida. Por aquí. – indicó hacia una compuerta a nuestra derecha, así que fui al frente con él atrás de mi, vigilándome.

Al igual que otras naves nodrizas, ésta tenía dormitorios grupales para la tripulación, es decir que no había nadie abordo que descansara en su propia habitación, excepto Berserk y Rastreador, y los prisioneros que ellos llegaban a capturar como en mi caso, por ello me llevaron a una celda en el área de los dormitorios donde también Madeline se había hospedado. En el trayecto seguí conversando con Berserk.

- En cuanto a tu duda de antes, sobre a dónde iremos, nos dirigimos a ver al Gran Rojo; en cuanto le informamos que pudimos capturarte ordenó que regresáramos a la base e iniciáramos el proceso de extracción de tu armadura. – explicó Berserk, contestando a mi pregunta que le hice.
- No tengo idea alguna de cuáles son los objetivos o lo que quiere lograr ese Gran Rojo con ello, pero creo que hay algo que ignora. La tecnología Chozo sólo funciona con los mismos Chozo, o aquellos que posean su sangre, es inútil en cualquier otro sujeto. Así que al menos que intente hacer ingeniería inversa, dudo mucho que consiga algo. – confesé para hacerle saber a Berserk de que su plan no iba a funcionar.
- Créeme, lo hemos preparado todo para que funcione. Tomó más tiempo de lo esperado por culpa de tu equipo de cazadores, sobre todo por Rhazor, quien se ha vuelto más fuerte desde que éramos novatos, aunque no lo suficiente como para poder vencerme.
- Hay algo que he querido saber, ¿cuál es la historia entre tú y Rhazor? ¿Cómo terminaste como un Sangre Contaminada? – volví a preguntar, y de hecho eran cosas que yo ya sabía y que me había contado Rhazor, pero yo quería conocer la versión de Berserk.
- A estas alturas creí que Rhazor te había dicho. No me gusta esa historia, así que me limitaré a decir que yo soy muy ambicioso a diferencia de Rhazor o de muchos otros, yo quiero más que el simple honor de cazar serpientes o pertenecer a algún clan de los tantos que hay. Yo sé que puedo ser mucho mejor que eso, los Sangre Contaminada me han demostrado que es totalmente posible, que puedo convertirme en el mejor guerrero nunca antes visto. Llegar a donde estoy ahora me ha costado demasiado trabajo, y también me ha dejado cicatrices que me recuerdan día a día que necesito ser cada vez más fuerte. – explicó él, algo que de cierta manera concordaba con lo que me contó Rhazor.
- En otras palabras, quieres ser tan poderoso que nadie pueda vencerte en combate, por eso estás con los Sangre Contaminada. ¿Pero acaso ese es un objetivo mutuo? Digo, me creo que todos los tuyos quieran ser así, pero eso acarreará problemas a futuro, muchos se revelarán y terminarán matándose entre sí por competir. Por lo tanto, creo que hay algo más allá, por alguna otra cosa existen los Sangre Contaminada, pero ni tú ni nadie me lo ha dicho. – dije haciendo un análisis rápido de la razón de la existencia de los contaminados, justo en el momento en que habíamos llegado a mi celda.
- Eso no me corresponde decírtelo. – dijo Berserk y abrió la puerta de mi celda, a la vez que también me colocó un artefacto en mi cuello, parecido a un collar pero con una pequeña pantalla al frente con signos de color rojo. – Esto es una bomba inteligente que se activará si intentas reactivar tu armadura, así que te recomiendo que no lo hagas, si no quieres quedarte sin cabeza. Ahora entra y espera, este viaje sería más corto pero el acelerador de partículas sufrió daños y no podemos abrir un agujero de gusano. – finalizó y cerró la puerta automática de mi celda.

Me encontré en una habitación pequeña con una silla inclinada donde me podía recostar, hecha a base de piedra y metal con superficie acolchonada; había luces amarillas que a diferencia de antes si iluminaban bien el interior, y las paredes y alrededor reforzados sin posibilidad de dejar algún escape al prisionero. Para ser una celda, he de decir que era bastante reconfortante estar ahí, estando segura así de que Madeline fue tratada bien en su integridad física, y yo tampoco debía buscar problemas innecesarios si quería seguir con vida y efectuar mi plan de escape improvisado, ¿y cuál era ese plan? No es el momento de decirlo, sólo voy a mencionar que Sylux fue clave en ello. Sin más qué hacer, decidí recostarme y descansar después de todo lo que pasó en la Hecatombe, cerré los ojos y caí en un sueño profundo.

No estoy segura de cuánto tiempo pasó, pero me desperté repentinamente cuando escuché que alguien abría mi celda, resultando ser un contaminado cualquiera que vino a despertarme. Él habló y no le entendí, pero me hizo una seña con la mano diciendo que me levantara y lo siguiera, eso mientras me apuntaba con una escopeta, después me llevó por otros corredores hasta llegar a una sala de observación, un lugar alargado con un cristal que permitía ver el exterior. Entré aquí y el guardia que me acompañó cerró la puerta, entonces las luces blancas en el suelo se encendieron al mismo tiempo, así como unas señales rojas en algunos soportes y también salió vapor del techo; me acerqué lentamente al cristal para ver las estrellas, descubriendo que estábamos cerca de un nuevo planeta, al que más tarde identificaría como LV-1201.

Mirando el vacío de las estrellas, un sonido artificial resonó atrás de mí y me giré rápidamente, donde un holograma rojo se formó frente a mis ojos hasta tomar la forma de un Yautja, y no de uno cualquiera, sino del mismo Gran Rojo, el temible yautja líder de los Sangre Contaminada. Esto lo supe por su apariencia distinta a la de otros contaminados y por lo que me había descrito Rhazor antes: una armadura completamente roja (que casi ni se notaba porque el holograma en sí era rojo), un cinturón que recordaba a aquellos usados por los antiguos samuráis, una máscara ornamentada con un tercer ojo en la frente, y dos katanas que cargaba en cada muslo sobre su cinturón.

- La Sucesora de la que hablan las leyendas, al fin te conozco. – dijo él primero.
- Debes de ser el infame Gran Rojo.
- Eso es correcto. – afirmó mientras caminaba alrededor de la sala, acercándoseme poco a poco. - He escuchado muchas cosas de ti por parte de mis tropas y de mis generales, letal como un Vy’drach (Fénix) y ágil como un Quatza-rij, y una descripción así no es algo que se deba tomar a la ligera. No te he visto luchar personalmente, pero el hecho de que nos tomó tanto tiempo encontrarte y capturarte dice mucho, es algo que hemos intentado desde aquella vez que supimos de tu existencia hace más de 6 años.
- … ¿6 años? – repetí con interés en ello. - ¿Cómo que 6 años?
- Te veo sorprendida, de acuerdo, te lo diré. – comenzó a narrar. - Verás, hay algo que debo explicarte acerca de la nave néfilim que tú y los otros destruyeron hace unos días sobre el planeta acuático. Esta nave vagaba en el vacío de las estrellas y estuvimos tratando de hacernos con ella desde hace mucho tiempo, pero cada vez que estuvimos cerca ésta aceleraba y la perdíamos, entonces en uno de estos intentos de obtenerla te encontramos a ti, justo en el Ojo del Reptil, región de la galaxia donde el destructor debía estar, y tras analizar tu nave descubrimos que era de tecnología Chozo con modificaciones humanas, pero no era una nave común, era de combate como lo ilustran las historias antiguas. No se ha vuelto a avistar un Guerrero Chozo desde hace más de 1500 años, así que debía pertenecer a la llamada sucesora de la que predijeron los Chozo al final de la gran guerra.

Espera un minuto… Ojo del Reptil, nave abandonada y vagando en el frío espacio, y yo presente en un lugar donde aquella debía estar. ¡Eso lo viví hace 6 años! Ahora todo tiene sentido, el rompecabezas está completo. En ese tiempo, se me encargó una misión de encontrar una estación espacial científica con la que se había perdido el contacto repentinamente; la tripulación de la estación, llamada WY, había sido asesinada por un Xenomorfo que me acosó durante toda la misión debido a que me veía incapaz de usar mi Traje gracias a un sistema de seguridad abordo. ¿Recuerdas cómo había llegado ese Xenomorfo ahí? La misma tripulación había avistado una nave abandonada, cargada con Ovomorfos, y decidieron abordarla para indagar, entonces uno de los Ovomorfos reaccionó a la presencia de estas personas y liberó un Atrapacaras que se adhirió al rostro de uno de los investigadores, llamado Freeman si no mal recuerdo. Eventualmente el personal llevó a Freeman de regreso a la WY, ignorantes de lo que iba a suceder, y el Revientapechos asesinó a este hombre y posteriormente a toda la tripulación tras evolucionar a la fase de Zángano.

¿Era posible? ¿Acaso esa nave que la gente de WY descubrió era el mismo Destructor Néfilim en posesión de los Sangre Contaminada y que recién destruimos? ¿Aquella nave siempre ha sido el nexo directo con la Hecatombe que Kanden reclamó? Esta fue una de mis mayores dudas en la vida, jamás resolví el misterio de esa misteriosa nave, perdición de WY, pero ahora ese cabo suelto quedó atado.

- Conociendo tu existencia, decidimos apoderarnos primero de la nave Néfilim, y cuando lo logramos nos concentramos en ti. Tus nexos con la llamada Federación y tu enemistad con los Legionarios nos iba a complicar el trabajo de secuestrarte, así que esperamos y esperamos algunos años, justo en el momento en que ambas organizaciones están vulnerables por la cruenta guerra que estalló. Y he aquí, después de varias pérdidas, terminamos el primer paso a nuestra causa. – finalizó lo que tenía qué decir él.
- ¿Causa? ¿Qué causa? Se me hace increíble saber que todo esto es para mejorarse a sí mismos, tú y tu clan corrupto, sé que hay algo más allá. – aseguré y el holograma dejó de caminar estando a un metro mío, quedó pensativo un par de segundos, como pensando si debía decirme o no, decidiéndose en que sí.
- Volver a nuestro hogar, nuestro mundo. – respondió.
- ¿Qué? – dije confundida.
- ¿Sabes por qué creé esta organización? No se trata de honor, ni de poder, ni de ambiciones. Todos los exiliados fuimos expulsados de nuestro mundo por una razón u otra, eso varía dependiendo de con quién hables, pero todos tenemos algo en común: queremos ser más fuertes, ser mejores guerreros sin importar lo que cueste o lo que debamos hacer.
- Dijiste que no se trataba de poder, sinceramente no te entiendo. – dije con honestidad, ya que esa afirmación no tenía sentido con lo siguiente que dijo.
- Tú que has sido líder de clan debes conocer nuestras maneras, el código de caza por el que la sociedad Yautja se rige, que aquel que quebrante este código innecesariamente o aquel que quebrante las más importantes leyes se convertirá en uno de nosotros, o conocerá la muerte. También debes saber el peligro que representan los Legionarios y las Serpientes actualmente, la Federación a la que te vendes todo el tiempo, y el revivido Imperio Galáctico Néfilim; con estas amenazas presentes, el código de caza no servirá para proteger a nuestra gente de ellos, llegará el día en que seremos superados y liquidados como casi sucedió hace milenios. Los humanos y los Legionarios son muy parecidos: violentos, egoístas, paranoicos, y están sedientos de poder como crees que lo estamos nosotros, no hay duda que algún día nos pondrán los ojos encima creyendo que deberían temernos cuando jamás nos hemos inmiscuido en asuntos ajenos, hasta ahora que el consejo de ancianos lo requirió.
- Tú lo que quieres es proteger a los tuyos, aún después de lo que te hicieron a ti y a los que te siguen. – dije en resumidas cuentas.
- Para lograrlo las leyes deben cambiar primero. Los Yautja tenemos la capacidad de tener un poderío militar mucho más poderoso que el actual, pero el código lo impide; todos anteponen al código antes que la vida en riesgo de un compañero de caza, todos anteponen al código antes que emplear armamento sofisticado contra un enemigo que puede ser extremadamente peligroso, el código se antepone aún cuando se está consciente del mal que habita en el universo e impide a la armada intervenir para prevenir. Escuchando las historias sobre los poderosos Chozo me inspiró a ver más allá de la cacería y pude ver lo mal que está el código, y por ello me autoexilié para prepararme y cambiar las cosas cuando estuviera listo, ese momento es ahora, estudiando tu armadura lograremos recrearla y el Consejo de Ancianos caerá, solo así se hará el verdadero cambio y esta vez seremos temidos con mayor razón, nadie nunca se atreverá a meterse con los Yautja. – añadió y terminó de contarme lo que planeaba hacer durante mucho tiempo.
- Dices que nosotros somos paranoicos, pero tú estás siendo igual. – resalté debido a que los Yautja jamás habían sido atacados en más de 12 000 años.
- Si, quizás ese defecto es algo mutuo entre los tuyos y los míos… - dijo y el holograma desapareció, sin despedirse ni nada.

Por último, la puerta por donde entré se abrió y entraron dos contaminados, uno de ellos siendo Rastreador, diciéndome que pronto llegaríamos al destino al que íbamos: su cuartel general, encontrado en LV-1201. Con la conversación con Gran Rojo terminada, regresé a mi celda y me quedé ahí hasta aterrizar.

Bitácora de Weavel. Los Hijos

Maravilloso, simplemente maravilloso. Es regocijante el hecho de haber encontrado este planeta olvidado en el cosmos, y no por lo rico que es en recursos naturales que permitió el renacimiento de nuestro ejército, sino porque tuvimos la fortuna de haberla conocido a Ella, a la que ahora llamamos Madre. Qué ciegos estuvimos al intentar repeler su intervención contra nuestra base, de haber sabido que nos mostraría su visión de un mundo perfecto no habríamos cometido tal imprudencia. Esto fue hace unos meses, y a causa de esto perdimos muchos soldados, pero con ello vino una recompensa aún mayor: los Hijos.

Estas criaturas provenientes de Madre, estos seres de aspecto insectoide y mecánico son la cosa más perfecta que hemos visto, son mucho más perfectos que nuestros preciados Metroides. Ella nos ha permitido estudiarlos ahora que estamos del mismo lado, y los resultados son tan increíbles que todo el Mando está igual de sorprendido: los Hijos tienen la peculiaridad de adaptarse a cualquier clase de terreno, no importa si se trata de tierra, aire o agua; de alguna manera modifican su estructura corporal dependiendo del entorno si así lo requieren. También pueden sobrevivir en toda clase ambientes hostiles, refiriéndome con eso a lugares con temperaturas extremas (sea fría o caliente) y atmósferas inhabitables para toda clase de seres vivos, debido a que ellos han sido capaces de superar incluso la necesidad del más sencillo acto voluntario de todos los seres vivos: el respirar.

En muchos sentidos son iguales a los Metroides, ambos tienen potencial como armas biológicas, son igual de letales y comparten un ciclo reproductivo y evolutivo parecido. Bastante similares, de hecho, pero el equipo científico descarta cualquier conexión entre las dos especies. Entonces, ¿qué hace tan especiales a los Hijos? ¿Qué los hace mejores que los Metroides?

En primer lugar, desconocemos cómo, pero los Metroides se ven incapaces de drenar la energía vital de los Hijos, teniendo que recurrir al uso de sus mandíbulas para lacerarlos; se han barajado varias hipótesis, como que los Hijos tienen una habilidad especial para impedir que su energía sea drenada similar a la de los Metroides, razón por la que entre estos seres gelatinosos no existen casos de canibalismo. Sin embargo, otras armas como los neutrinos de alta densidad puede afectarles, lo que hace más complicado este enigma. En cambio, los Hijos pueden defenderse contra ellos con sus ataques físicos y escupitajos de ácido, aunque eso también es inefectivo y no causan gran daño en el cuerpo gelatinoso de los Metroides.

En segundo lugar descubrimos que ellos se reproducen mucho más rápido. Los Metroides tardan años en terminar de invadir un planeta entero por su lento ciclo de vida. Los Xenomorfos, aunque no sean iguales de peligrosos, en cuestión de días hasta meses pueden apropiarse de un planeta; no importa si se tiene el ejército más poderoso que uno pueda imaginar, sucumbirá ante hordas y hordas de Hijos, mientras que los Metroides tienen una posibilidad de ser completamente eliminados antes de extinguir toda forma de vida que encuentre.

En tercera está el misterioso líquido negro que ciertas castas de Hijos secretan, pero de eso hablaré en otra entrada. En fin, los Hijos siguen siendo un misterio qué resolver, pero sin duda serán un gran aliado en conjunto con los poderosos Metroides. Madre tiene sus propios objetivos y compartimos un enemigo en común: la Federación Galáctica, ¿qué es lo que ella tiene en mente? Eso también lo diré después.

Capítulo 22. Mi muerte

Descansaba en mi celda, recostada con los ojos cerrados, pero despierta y aún pensando en mi conversación con el holograma de Gran Rojo. Él en realidad deseaba proteger el planeta donde vino originalmente así como a todos sus habitantes de toda amenaza alienígena, eso incluía a la misma Federación Galáctica y a los Piratas Espaciales. Siendo honestos, podía simpatizar con ese objetivo suyo, yo misma he sido testigo de lo malévolas y poderosas que pueden ser ambas organizaciones, los piratas lo han demostrado desde aquel recuerdo que tengo de K-2L, pasando por sus investigaciones y usos con el Phazon, y por último y más reciente la actual guerra galáctica donde están aliados con los Xenomorfos. La Federación, en concreto una rama de seres humanos corruptos, no dudaría en hacer toda clase de atrocidades para conseguir lo que persiguen, eso lo vi cuando descubrí las armas biológicas sobre la Nave Botella y más adelante con el encubrimiento de lo que realmente se hacía en los Laboratorios Espaciales Biometrox.

Decir que derrotando de una vez y por todas a los piratas terminará el mal en la galaxia, pero no es así, fue como dijo Sylux: “el peor enemigo de la Federación es la Federación misma”. Gran Rojo tenía razón en que los humanos somos parecidos a los piratas, y es justificable que se preocupe por ello, lo que no se justifica es la manera en cómo estaba tomando cartas en el asunto. Los Sangre Contaminada robaron tecnología de todo tipo, desde un disruptor de misiles proveniente de Dendroaspis y que instalaron en todas sus tropas para volverse invulnerables contra proyectiles balísticos, de igual forma se apropiaron de otras tecnologías con las cuales mejoraron la suya (como sus camuflajes que no se desactivan en el agua), y ahora querían mi Traje que es una herramienta con posibilidades ofensivas infinitas; de conseguir esto, los contaminados se volverían casi invencibles y serían un auténtico problema para la sociedad Yautja.

Gran Rojo podrá tener razón en sus argumentos, pero si fortalecer a los Yautja implica tener qué asesinar sin razón a miles de gentes como lo hicieron en Vho al destruir Frostbite, o bien aterrorizar a media galaxia con el poderío que espera desarrollar y utilizar, entonces no podía dejarlo salirse con la suya. Qué bueno que tenía un plan, ¿recuerdas? Volví a la realidad cuando Rastreador abrió la puerta de mi celda, lo vi con un artefacto en sus manos que consistía en dos círculos unidos mediante cinturones, y atrás de él venían otros dos contaminados acompañándolo.

- Hemos llegado a nuestro cuartel, colócate esto en los ojos y ponte de espaldas. – dijo Rastreador señalando con su dedo el artilugio de antes, que resultó ser un antifaz para impedir mi visión.
- ¿Y eso para qué? Creí que una vez terminada la extracción de mi Traje me matarían. – recordé lo que me dijo antes el mismo Rastreador.
- Y también te dije que podías tener suerte y lograr salir con vida de esto, y si eso sucede sería contraproducente ya que conocerías nuestras instalaciones, por lo que tendríamos que matarte de todas formas.
- Entiendo. – dije y él me arrojó el antifaz.

Las cubiertas de los ojos eran metálicas y no podía ver absolutamente nada, me ajusté los cinturones alrededor de mi cabeza y luego me giré 180° como ordenó Rastreador, entonces uno de los contaminados me colocó las manos atrás y me las inmovilizó con una clase de esposas unidas por un rayo azulado, y aparte también me colocó una cadena por medio de un orificio en mi collar explosivo, ese que explotaría de intentar activar mi armadura. Con la cadena podían mantenerme cerca de ellos y no intentaría huir… y fue la cosa más humillante que alguien me ha hecho, pero pude conservar la calma, sabía que la venganza vendría después y accedí a que me encadenaran.

La nave nodriza atracó en un campo abierto lleno de tierra y otras secciones con largos filamentos de césped, rodeado por pequeñas montañas con cascadas y bosques, ¿cómo sabía esto tenía los ojos cubiertos? Los sonidos delatan todo, y si había cascadas y aves cantoras, entonces debía haber bosques, así como sentía que pisaba el césped y la tierra. Las puertas del hangar se abrieron y sentí la brisa de aire fresco rozándome la cara, también escuché la llegada de varias naves yautja pequeñas al área, que Rastreador describió como “equipos técnicos para la reparación de la nave nodriza”. En fin, él y los otros dos fueron adelante y yo iba atrás, jalada por la cadena.

- No te tropieces, o te arrastraré por todo el camino. – me advirtió Rastreador si por alguna razón pisaba mal o tropezaba con una piedra en el camino.

Ambientación

A cada paso que daba, escuchaba nuevos sonidos que ya no eran naturales del medio ambiente, sino completamente artificiales, y cada vez más iban cobrando intensidad; desde grupos de yautja conversando entre ellos y que repentinamente se callaron tras verme a mí, alguna clase de vehículos de tierra pasando cerca, Xenomorfos encadenados y que se alborotaron cuando sintieron mis feromonas pero no podían desatarse, y un largo etcétera. Ni idea de a dónde me llevaban, pero en cierto momento nos detuvimos para que unos contaminados abrieran la puerta de algo, quizás de un recinto muy grande ya que dicha puerta tardó más tiempo de lo normal en abrirse. Ya no sentía la tierra en mis pies, ni los tantos escalones de piedra que subí y de los que me cuidé mucho para no caer, no, ahora era suelo macizo como de concreto y algunas partes eran metálicas, ya no había aire natural sino un sistema de calefacción que mantenía un ambiente cálido como un bosque tropical e igual de sofocante. No me extrañó, recordemos que los Yautja son “felices” en ambientes con temperaturas así, pero yo no tenía un cuerpo como el de ellos, por ende me estaba asando ahí mismo. Fue cuando pensé que ese era el cuartel general de los Sangre Contaminada.

Seguimos caminando, subiendo ascensores y sufriendo por el calor junto con toda mi transpiración, pensando únicamente en lo útil que es mi Traje Climático con sus capas aislantes y su sistema de refrigeración que me mantiene siempre fresca. De cualquier forma yo ya he soportado peores sensaciones y eso no era nada, pero fue de agradecer que llegáramos a un lugar con aire fresco luego de atravesar una puerta automática, y ese alivio se esfumó cuando me quitaron los grilletes de mis manos, la cadena de mi cuello y el antifaz de mis ojos. Era una especie de quirófano completamente oscuro excepto por la parte central iluminada con un halo violeta, donde también estaba una camilla de operaciones, una mesa con instrumentos médicos que desconocía por completo ya que eran muy diferentes a los instrumentos humanos, una especie de respirador junto a un monitor de pantalla táctil, en el techo también había más aparatos: uno consistía en una linterna justo encima de la camilla, tenía tres focos en formación triangular como las mirillas láser de los Yautja; alrededor cuatro objetos puntiagudos acomodados en formación cuadrada, parecían los cañones de plasma de los Yautja pero esos parecía que no eran de uso bélico por las circunstancias.

Luego de ver esto, Rastreador sacó una pistola muy pequeña cuyo cañón apenas y llegaba a los 5 cm, pero estaba cargado de una sustancia tranquilizadora que me inyectó en mi cuello, fue tan poderoso que sentí fatiga y no pude sostenerme de pie, caí de rodillas y mi visión se nubló a tal punto que las figuras humanoides no eran más que manchas deformes. Tras inyectarme el tranquilizante, llegaron tres cirujanos de los Sangre Contaminada (vestidos con trajes de cuerpo completo de color gris y sus respectivas biomáscaras) a quitarme el collar explosivo, me desvistieron por completo y luego me alzaron para colocarme sobre la fría camilla, entonces la pared que tenía frente a mí, en la parte alta de la misma, se distorsionó y pude ver que era una ventana disfrazada, donde vi a Gran Rojo (reconocible por su roja armadura) y a otro que supuse era Halconero, el Yautja con las alas metálicas y usuario de los Halcones robóticos, ambos personajes parados y observándome fijamente, mientras los cirujanos preparaban lo necesario para hacer lo que iban a hacer. Hecho esto, Rastreador y los otros guardias se retiraron del quirófano hacia otro lado.

- Bienvenida a nuestro Centro Científico, Samus. – saludó Rojo. – Construimos este lugar con los pocos recursos de los que disponemos, una tarea nada sencilla y que nos costó mucho esfuerzo levantar al igual que el resto del complejo, pero los resultados han dado sus frutos, y ahora tenemos el poder del conocimiento en nuestras manos que nos guiará a la victoria. Sabes, gracias a este lugar logramos mejorar nuestros camuflajes, replicar el poderoso y codiciado armamento de nuestro honorable ejército de autodefensa, adaptar la tecnología que hemos robado para que pudiera ser utilizado por nuestros hermanos, y también sirvió para que la científica humana ampliara las capacidades mutagénicas de las Serpientes que tenemos en cautiverio. Claro, ese crédito no se lo podemos dar únicamente a ella, admito que era la pieza que nos faltaba, pero también tenemos un equipo científico muy bien capacitado en todas las áreas de la ciencia. Como verás, este lugar es tan importante y tan apreciado, gracias él pudimos llegar tan lejos, gracias a la ciencia que desarrollamos pudimos organizarnos como clan y ser un formidable oponente. Y gracias a él, podremos obtener lo que hemos estado persiguiendo por tantos años, está adentro de ese cuerpo tuyo, guardado en el código genético que se te fue alterado para poder hacer uso de las poderosas reliquias Chozo. A decir verdad, los Sangre Contaminada hemos viajado a muchos mundos, y fue en uno de ellos, un planeta rico en biodiversidad y con espíritus hostiles, en donde hallamos varias de estas reliquias; las estudiamos minuciosamente, admiramos tanto la manera y el empeño en que fueron elaboradas que nuestras réplicas eran bastante inferiores, tanto que no se diferenciaban mucho de nuestras armas originales. Siempre he admirado a los Chozo, eran como Dioses en todo lo que puedes pensar, y por ello me propuse a cambiar las cosas, hoy mismo será el día en que nos apoderaremos de algo más complejo y que servirá a nuestra causa; realmente seremos mucho más poderosos de lo que podemos imaginar, ese es nuestro destino.
- ¿Qué…? ¿Qué fue lo que me inyectaron? – pregunté con mucho esfuerzo acerca del tranquilizante tras el discurso de Rojo, apenas y pudiendo hablar, pero él me entendió a la perfección.
- Simplemente es otra de nuestras maravillas creadas, un potente depresor elaborado con una de las tantas criaturas venenosas que habita este mundo, cuyo efecto es tan fuerte que incluso nosotros nos vemos afectados en una dosis igual. Afecta directamente a tu sistema nervioso, pero específicamente lo que se ve comprometido es tu motricidad, ya que como has notado te cuesta hasta mover los labios, y dicho líquido permanecerá en tu torrente sanguíneo por el tiempo suficiente en lo que estos cirujanos hacen su labor. –explicó con detalle lo que me habían inyectado, pero Rojo me vio inquieta y dijo unas últimas palabras para reconfortarme... o eso hasta las últimas líneas. – Puedes estar tranquila, no sentirás ningún dolor en el proceso de extracción, lo peor vendrá después. Una vez que terminemos, tendrás el gran honor de que yo mismo te arranque el espinazo con mis propias manos.

Los focos centrales me bañaron con láseres rojos que los cirujanos activaron por medio del monitor, un sonido grave se fue agudizando cada vez más y dos de los doctores me colocaron unos nodos negros a lo largo de mi cuerpo, moví mis ojos hacia la pantalla y por lo que pude ver me estaban escaneando desde afuera hasta mi ADN, y después los cañones a mi alrededor descendieron un poco y se movieron ligeramente para apuntarme directamente. Los cirujanos de los nodos voltearon a ver al otro frente a la pantalla y asintieron, entonces el de la pantalla hizo un último movimiento y esos cañones expulsaron rayos verdes que afectaron físicamente mi cuerpo; no era difícil saber que la extracción ya había comenzado.

Era verdad, no sentía dolor alguno, pero sí sentía que algo se separaba de mí, de mi esencia, mi respiración se aceleró e incluso sentía mi corazón latir con más fuerza, mi cuerpo convulsionaba desesperadamente como si estuviese suplicando y esforzándose para impedir la extracción, además yo hacía todo lo posible por mover aunque fuera mis dedos, cosa que pude lograr pero no era lo suficiente como para hacer algo y evitar que me quitasen mi Traje. Fue en ese momento en que quería desesperadamente que se efectuara el plan de escape que había desarrollado improvisadamente, ¿y ese cuál era? Aquí Sylux tomó parte, ya que mientras él veía como me abducían logró dispararme uno de sus dardos rastreadores en mi espalda, dicho dardo terminó cayendo en el interior de la nave nodriza enemiga cuando me obligaron a desmaterializar mi Traje, así que ahora podían rastrear al enemigo e ir a mi rescate de modo que ellos no lo viesen venir y tomarlos por sorpresa.

A pesar de lo que me pasaba, pude ver de nuevo la pantalla y vi que el procedimiento estaba cerca de concluir, que la información de mi traje estuvo a punto de ser transferida a otro lugar y me iba a quedar indefensa completamente, no solo eso, realmente me iban a matar después. Afortunadamente mi plan funcionó.

Ambientación

En ese momento hubo un temblor en el quirófano que desconcertó a los presentes, eso me hizo recobrar un poco la compostura gracias al rayo de esperanza que pude sentir y pude activar únicamente mi cañón de brazo, bastando un solo rayo para destruir la triple linterna del techo que interrumpió con la extracción; sin embargo perdí la concentración y mi cañón volvió a desvanecerse, entonces con un esfuerzo sobrehumano le arrebaté uno de los tranquilizantes a uno de los cirujanos y a todos les disparé con los dardos (las pistolas eran de ataque a distancia), dejándolos inconscientes, después vi a Gran Rojo salir de ese pequeño cuarto en donde estaba y ahora yo debía salir de ahí.

Traté de concentrarme de nuevo y por segunda ocasión mi cañón fue lo único que reapareció, pero me sirvió para disparar un misil a la puerta reforzada de cristal que noqueó a un contaminado que iba corriendo a su puesto de combate; salí tambaleándome sin darme tiempo a vestirme con mi Traje Zero, por lo que iba totalmente desnuda huyendo por el pasillo quien sabe hacia dónde, sudando excesivamente de nuevo por la temperatura fuera del quirófano, con mi vista nublada y tenía que apoyarme de las paredes para no caer al suelo, al menos en esta ocasión pude mantener mi cañón activo. Sin rumbo y con las alarmas de emergencia resonando en mi mente, seguí andando lo más rápido que podía ya que me había encontrado a varios contaminados y robots de defensa suyos, siendo éstos máquinas bípedas de 1.20 metros de alto cuyo cuerpo central parecía de nueva cuenta un cañón de plasma de hombro, pero con dos púas en la parte inferior que parecían colmillos de elefante o mamut, dichos droides disparaban plasma incendiario y huía de ellos y de sus aliados Yautja, o mejor dicho los retrasaba con ayuda de mis rayos y misiles, ya que sin mi retícula del casco no podía atinarle a ninguno de ellos.

Pasó más tiempo y ya podía caminar sin depender de mis brazos, y fue cuando me fijé en uno de los tantos monitores que podías encontrar en las paredes que había algo extraño: dichas pantallas mostraban una señal de peligro en un área específica del centro científico, no hubiese podido saber de qué se trataba dicho peligro de no ser porque dicha área del centro venía acompañada por el modelo tridimensional de un atrapacaras. Así es, era un cuarto de confinamiento de estos seres que se vio perjudicado por la invasión sorpresa de mi gente, por ende andaban sueltos ahora.

A raíz de eso me distraje y no pude sentir que había un contaminado son su camuflaje frente a mí, y para cuando me di cuenta me había disparado una red con su pistola de redes, derribándome al suelo y dejándome inmovilizada en posición fetal mientras veía cómo ese sujeto desactivaba su invisibilidad, revelando ser Halconero.

- Te trajimos y estuvimos a un paso de completar otro objetivo. Sabes, pensé en que tu captura fue demasiado sencilla y sospeché de ello, pero decidí no hacer caso a mis paranoias y proseguimos con el plan. Fui un estúpido, ¡nos tendiste una trampa desde el principio! – exclamó al mismo tiempo que me pateó el vientre y me sofocó. – Gran Rojo puede que me liquide por esto, pero por el bien de nuestra organización te liquidaré ahora mismo, ¡muere!

Halconero tenía una maza afilada cargando, la colocó en posición y se propuso a destriparme con ello, pero fue detenido por una pistola de púas que dispararon desde su espalda, fallando tres púas y la cuarta se enterró demasiado en su pierna que casi perdió el equilibrio. Rastreador descubrió a sus enemigos y no eran otro que tres Yautjas de mi clan, cinco marines equipados con diferentes armas y ambos dirigidos por Rhazor. Sin tener otra opción, Halconero huyó al saltar por un barandal y extender sus alas para perderse, mientras los marines le disparaban con sus armas y los Yautja con sus cañones de plasma.

Sin enemigos presentes, Rhazor se me aproximó rápidamente y me liberó de la red con sus cuchillas, vio que yo iba dopada por el efecto del tranquilizante y no me preguntaba otra cosa excepto que si me encontraba bien. Cuando le dije que sí, se calmó y me dijo que me rastrearon, pero que se tardaron debido a que escanearon la superficie del planeta para ubicar la base de los Sangre Contaminada, descubriendo que había dos de ellas, pero que yo debía estar en aquella donde estuviese más cerca de la nave nodriza en que me secuestraron. Dicho esto, le agradecí el hecho de haber venido a mi rescate, a él, a mi clan y a los marines.

Listos para escapar puesto que nosotros no teníamos las fuerzas suficientes para encarar a los contaminados, algo nos sorprendió y fue el preámbulo para lo que viene después. Desde un ducto de ventilación aparecieron muchos atrapacaras, nos deshicimos de ellos gracias a que un marine cargaba consigo un lanzallamas y reanudamos la huida, desafortunadamente uno de esos bichos logró ocultarse del napalm y con un salto se adhirió a mi cara, dejándome totalmente inconsciente.

Lo único que recuerdo después de eso es que venía semiconsciente, me di cuenta que me llevaban cargando entre cuatro yautja sobre una camilla y corriendo a toda velocidad hacia alguna parte de mi nave nodriza. Me salvaron de los contaminados, pero ahora cargaba un Xenomorfo en mi pecho. Me desvanecí unos segundos y volví a abrir los ojos, encontrándome ahora en el interior de un Nódulo Médico de tecnología Yautja, no sabía qué es lo que hacían, pero inmediatamente sentí un dolor insoportable en mi pecho, sentí los colmillos del revientapechos devorando mis músculos, rompiendo mi caja torácica mientras yo escupía litros de sangre, y por último abrió los tejidos exteriores acompañado de un chirrido que me quedará en la memoria para la posteridad.

Ese fue el día de mi muerte, mi primera muerte…

Enciclopedia de armamento Yautja. Armas arrojadizas

Bomba Remota

Es un explosivo con dos cuchillas anexadas que le permiten anexarse a superficie solidas y neutralizar al objetivo de forma casi inmediata, provocando hemorragias internas. Una vez hecho esto, la bomba no se activará hasta que el Depredador lo decida, y para ello utiliza el panel del brazo izquierdo para detonar el explosivo de forma manual.

Aunque no pueda explotar automáticamente por proximidad de un objetivo, la bomba remota es un arma temible, ya que una sola de ellas puede destruir vehículos pequeños y de grueso blindaje, razón por la que muchos Yautja prefieren evitar lo mayor posible el uso de las bombas al no brindar muertes honorables.

Minas

Las minas son una variante de las bombas remotas, siendo que existen más tipos de minas y todas se activan por proximidad de un objetivo gracias a unos sensores láser invisibles para el enemigo. A diferencia de las bombas, las minas poseen un diseño triangular y son más efectivas contra infantería, aunque ambas pueden adherirse a los muros

  • Mina de plasma: Estas minas detonan en un estallido de plasma que vaporizan al objetivo, aunque apenas y cubre un metro de radio.
  • Mina incendiaria: Estas minas expulsan una sustancia incendiaria que queman al enemigo o lo reducen a cenizas directamente. No son tan potentes como las minas de plasma ni tampoco resultan eficaces contra enemigos artificiales (robots o sintéticos), sin embargo poseen un radio de impacto de 5 metros.
  • Mina EMP: Minas que emiten pulso electromagnético que desorienta a los enemigos orgánicos y que resulta fatal en enemigos mecánicos-biomecánicos. Es útil también contra los camuflajes Yautja.
  • Mina sónica: Bombas inofensivas utilizadas para incapacitar presas orgánicas por medio de luz multi-espectral y ondas de sonido sub-sónicas que afecta al sistema nervioso. Inefectiva contra seres mecánicos-biomecánicos.
  • Mina láser: No son explosivas a diferencia de las demás, pero crean barreras láser que pueden amputar a quien ose tocar los haces de luz. Son útiles para bloquear entradas, salidas y otros accesos.

Shuriken

El Shuriken es un arma cortante muy poderosa. Consiste en un disco con seis afiladísimas navajas curvadas capaces de cortar hasta tres pulgadas de piedra sólida. El Shuriken funciona en conjunto con las bio-máscaras y sus modos de visión, ya que se puede fijar un blanco y el shuriken lo perseguirá, fallando raras veces y con la capacidad de cambiar su trayectoria a medio camino. El usuario, en respuesta, puede llamar a su shuriken de vuelta si éste falla y automáticamente regresará con su dueño. Debido a esto se cree que esta arma posee inteligencia artificial.

El shuriken puede atravesar múltiples objetivos a la vez con tanta fuerza que incluso los puede empalar contra las paredes. Existen variantes completamente redondas cuyo uso es igual, y la diferencia entre ambos es simplemente estética.

Aquellos que se especialicen en el uso de los shurikens pueden convertirse en Maestros del Disco, que usan discos o shurikens con la capacidad de encajarse en los cuerpos de sus víctimas y destriparlos desde su interior. Ellos también controlan sus armas por medio de la telepatía.

Capítulo 23. Tercer Doppelganger

¿Dónde estoy? No lo sé, es un lugar que nunca había visto. Estoy acostada bocabajo sobre un suelo de piedra, y cuando me levanto no solo me doy cuenta que no llevo mi Traje puesto, sino que me encuentro sobre una roca flotante en medio de un inmenso vacío. Alrededor hay más rocas así, algunas de menor tamaño y otras tan grandes que una Nave Patrulla de Clase Anhur podría aterrizar perfectamente; más allá en el cielo y debajo de las rocas no hay otra cosa que nubes grises y oscuras, un intenso viento que me forzó a entrecerrar mis ojos y cuyo sonido era lo único que podía escuchar, ni animales, ni plantas, ni demás seres vivos podía ver. Desorientada y desconcertada, di un solo paso y una voz misteriosa resuena en mi cabeza:

- <<Samus.>> - decía la voz, que de hecho era femenina, y creí que fue mi imaginación, pero luego volví a oír lo mismo. - <<Samus.>>
- ¿Hay alguien aquí? – pregunté y veía con detenimiento todo el escenario, pero no había nadie.

Entonces sentí algo detrás de mí materializándose de la nada, me giré inmediatamente y vi un aura blanca flotando, que pronto empezó a tomar forma humanoide y pude reconocer perfectamente la figura.

- ¿Samus Oscura? – dije, perturbada por su presencia. - ¡Pero tú…! ¡Yo te maté!
- La muerte no existe en realidad, lo que llamas vida simplemente se transforma en algo más. – dijo Samus Oscura en respuesta a lo mío, ¿qué quiso decir? – Muy pocos estamos conscientes en este plano de la existencia, y si estás aquí significa que has pasado por eso que conoces como “muerte”. Pero tú acabas de morir de la peor manera posible: engendrando a una de sus Creaciones.
- ¿Sus Creaciones? ¿A quién te refieres?

Lo último que sucede es que siento los rayos de un astro rey, o sea de un sol, irradiándome la espalda, y cuando me volteo descubro que una porción del cielo nublado, casi justo encima de donde yo estaba, se despejó para dejar entrar a aquella luz. Aquello me causaba ceguera y no podía ver con claridad, pero si noté que algo descendía de ese hueco celestial, algo colosal mientras volvía a escuchar la misma voz de antes repitiendo lo mismo. <<Samus>>, <<Samus>>, <<Samus>>. Inmediatamente desaparecí de ese extraño lugar.

- ¡Samus! – dijo ahora una voz masculina muy conocida, abrí mis ojos y vi borroso, pero mi visión se recuperó y reconocí a Anthony mirándome con una cara de preocupación.
- ¿Anthony?

Fue solo un sueño, un sueño de lo más raro que he tenido. Desperté acostada en una Habitación de Cuarentena adentro de la NFG Agartha, tenía puesto un nuevo Traje Zero de color gris claro con partes oscuras. No recordaba nada de lo que había pasado, ni en ese instante sabía el lugar en donde estaba, pero Anthony, vestido con su uniforme, estaba a mi lado para ayudarme a refrescar la memoria.

- Estás en la NFG Agartha, tus amigos extraterrestres lograron lo que creímos imposible: salvarte la vida después de lo que te pasó. – dijo Anthony, sabiendo así que esa habitación estaba en el acorazado Olimpo de Hudson.
- ¿Salvarme la vida? ¿De qué hablas? ¿Qué sucedió? – pregunté frotándome los ojos con mi mano, pues no sabía de lo que hablaba.
- ¿No recuerdas nada? – me preguntó ahora él, extrañado.
- Recuerdo que los Sangre Contaminada estaban por arrebatarme mi Traje, que pude liberarme de su yugo y encontré a Rhazor en medio de mi escape pero… no sé lo que pasó después, supongo que no pude resistir más el efecto de esa droga que me inyectaron. – repasé entre mi memoria y llegué a una conclusión de porque sufría de amnesia.
- Bueno, la verdad es que es algo peor que eso, te explicaré…

Anthony me contó a detalle lo último. Fui víctima de un atrapacaras que escapó del confinamiento de los contaminados, y debido a que mis refuerzos se hallaban en suelo enemigo, fue muy difícil salir de ahí a diferencia de como entraron, razón por la cual llegué a tener un revientapechos en mi interior, desarrollándose poco a poco. Lo bueno de todo es que no hubo bajas de nuestro lado ni tampoco se logró abatir a alguien del bando contrario (excepto a unos cuantos Xenomorfos domesticados, que sirvieron de iniciación para los jóvenes del clan), lo malo es que cuando los Marines y mi clan lograron retirarse a la órbita de LV-1201 ya era muy tarde: el revientapechos logró completar su desarrollo y estuvo listo para ver la luz, los Yautja me colocaron adentro de una unidad médica para la extracción biológica, pero ya era muy tarde.

¿Cómo me salvaron la vida? Dejándome morir. El revientapechos hizo su trabajo pero fue atrapado por un brazo mecánico de la unidad para impedir su escape, entonces la máquina médica se dedicó ahora a reparar los daños causados a mi cuerpo por medio de otros brazos y sistemas láser que terminaron por reconstruir mi tórax, me inyectaron sangre artificial para compensar la que perdí por el nacimiento de ese monstruo y voila, resucité a los tres minutos. Escuché atentamente a Anthony decirme esto, y finalmente aquellos recuerdos perdidos regresaron a mi mente, pero comencé a sentir molestia en mi pecho, ya que también recordé lo que se sentía cargar a una de esas cosas dentro y puse mi mano encima, sintiendo también una anomalía en mi piel debido a la cicatrización. Te preguntarás qué es lo que se siente tener un revientapechos adentro, pero no es otra cosa que sofoco y episodios de intensos dolores. En otras palabras, no quieres saber qué se siente.

- ¿Te sientes bien? – dijo Anthony preocupado por mi reacción.
- Sí, es solo que… No importa, solo dime que se deshicieron de ese Xenomorfo en cuanto me arreglaron. – dije estando inquieta por saber el destino de ese parásito, cosa que no me contestó Anthony sino Rhazor, quien se hallaba parado a lo lejos de la sala sin darme cuenta de que él estaba presente.
- Después la cirugía te trasladamos aquí para que despertaras en un ambiente más agradable para lo que estás acostumbrada, y fue ahí cuando eliminamos a la Serpiente con un chorro de nitrógeno líquido. Después lo mandamos a la cámara de desechos y ahora mismo ya no debería quedar ni un rastro de él. – explicó Rhazor a mi duda, aliviándome de que una abominación así estaba muerta… ¿o no?

Rhazor recibió un llamado de emergencia por parte de Zyra en nuestra nave nodriza, con reportes de que una Serpiente, o sea un Xenomorfo, se encontraba acechando los corredores y matando a todo aquel que se le cruzara en el camino. ¿Un Xenomorfo? ¿Un simple Xenomorfo estaba causando tanto daño? Algo no estaba bien, me recorrió un escalofrío en todo el cuerpo en pensar que mi clan estaba teniendo problemas contra un solo enemigo bastante común, así que con un poco de esfuerzo me levanté de mi reposadera.

- ¡Samus, espera! Deja que vayamos Rhazor con los otros cazarrecompensas, tú necesitas descansar. – sugirió Anthony pensando en mi salud y tratando de detenerme.
- Debo hacer esto, Anthony, hay algo que me da muy mala espina. – dije y pude levantarme sintiendo algunas punzadas en mi pecho que pronto desaparecieron, me concentré y activé mi Traje para volver a la acción. – Estaré bien, mejor quédate atento ante cualquier señal de represalia por parte de los contaminados, que si nos toman por sorpresa no la contaremos.
- Tan ruda como siempre, ¿no? – dijo tras reírse silenciosamente. – De acuerdo, ve con cuidado, aquí estamos esperando refuerzos con los que alcanzamos a contactar, tardarán como uno o dos días en venir, espero que no sea mucho tiempo.

Rhazor y yo salimos a toda velocidad hacia la nave nodriza por medio de un túnel umbilical que conectaba ambas naves, es decir que no fue necesario ir a mi vehículo para llegar a nuestro destino sino que ese túnel fue todo lo que necesitamos. A medio camino en el túnel escuchamos la alarma de emergencia en el interior de la nodriza, abrimos la puerta y encontramos a varios Yautja movilizándose hacia una sola dirección, ahí también apareció Zyra, la tercera al mando.

- Líder Samus, Rhazor, hemos atrapado a la Serpiente en el cruce que conecta el almacén, el cuarto de máquinas y el reactor de energía. – informó Zyra ahora con buenas noticias.
- ¿Cuántas pérdidas tenemos? – preguntó Rhazor.
- Ese monstruo acaba de asesinar a cuatro, lo vimos en las cámaras, ellos ni siquiera eran novatos y aún así no fueron rivales. – agregó Zyra contestando la pregunta de Rhazor, impactada por lo que atestiguó y dolida por la pérdida de dichos Yautja.
- Ellos no morirán en vano, Zyra. Ya quedó atrapado ese Xenomorfo, ahora queda destruirlo.

Los tres nos dirigimos al cruce que dijo Zyra y en el pasillo nos reunimos con varios otros Yautja preparados para la batalla, mientras que otros más estaban cubriendo los demás accesos al lugar. El xenomorfo no tenía manera de escapar, los ductos de ventilación son muy pequeños y toda la estructura de la nave resistente a la sangre ácida. Fue entonces que escuchamos que el xenomorfo golpeaba la puerta de nuestro lado, intentando abrirla, y todos apuntamos a la puerta ya que la iba a poder abrir; hizo un golpe más, y otro, y otro, hasta que atravesó la puerta con su cola dejando un hueco que hizo más grande con sus manos, abriéndola así poco a poco hasta asomar su rostro. Fue esa cara lo que me dejó la sangre helada y paralizada.

Ese xenomorfo era muy distinto a los otros, en vez de una mandíbula con afilados dientes poseía un pico de ave bastante grueso, la parte superior de su cabeza era traslúcida y de color verde, y cuyo interior se podía ver varios núcleos rojos como los de los Metroides. Aquella cosa abrió su pico y dejó ver su mandíbula interior, acompañada de un grito que era una mezcla de un lloriqueo de metroide, un chirrido de Xenomorfo y el grito de un águila. Mi temor se volvió realidad: el revientapechos que yo cargaba sobrevivió, y se convirtió en algo mucho más letal que un Xenomorfo o un Yautja. Uno de los miembros del clan tomó la iniciativa y disparó su cañón de plasma directo a la cara del bicho, haciéndolo retroceder y derribándolo al suelo, matándolo aparentemente. Otro yautja terminó por abrir la puerta, así como los otros accesos se abrieron para dejar pasar a los guerreros y todos vimos con detenimiento a ese bicho. Aparte de su cabeza, tenía unas hombreras redondas mucho más pequeñas que las mías, una piel menos rígida y más llana que el de otras clases de xenomorfos, así como una serie de púas en antebrazos, piernas y hombros.

- No lo puedo creer, ese pico que tiene… - dijo Rhazor impresionado por lo que tenía frente a él: mi xenomorfo.
- ¿Cómo pudo sobrevivir a un baño de nitrógeno? – se preguntó Zyra, ya que era imposible que un ser vivo pudiera sobrevivir a ello, a menos que fuera de climas helados.

Aún más increíble es que ese Xenomorfo siguió con vida, e intacto de hecho, después de recibir un disparo de plasma, y de forma imperceptible (e increíble de nueva cuenta) pudo entrar en Forma Alternativa, específicamente en una Morfosfera, y usando una Turbosfera escapó bajo nuestros pies y nos empujó agresivamente hasta perderse de nuestra vista. Aún así en toda la nave había sensores de movimiento y en el puente de mando pudieron detectar que el xenomorfo, que a partir de ahí le puse el nombre de Xeno-Aran, se dirigía al túnel umbilical por donde Rhazor y yo llegamos, entonces ambos fuimos tras él… o mejor dicho ella.

- ¡Anthony, el enemigo se dirige a la Agartha! – advertí por el comunicador al comandante.
- ¿De verdad? Uf, que bueno que me preparé para esto; no te preocupes, princesa, levanté una barricada frente a la puerta y tus amigos están aquí también. – dijo, refiriéndose a Sylux, Noxus y Spire.
- Un gusto ver que te has recuperado, Samus. – dijo Sylux estando aliviado por mi bienestar.
- Deja el resto a nosotros, esa cosa no va a pasar de este punto. – aseguró Noxus que también vigilaba el acceso.
- Así es, una vez que terminemos podrás volver a tu cama y descansar a gusto. – dijo Spire enseguida.
- ¡Escúchenme, si el xenomorfo llega a forzar la puerta DISPÁRENLE CON TODO! ¡Que toda bala y rayo rocíe su cuerpo! – avisé para así poder asegurar la muerte de Xeno-Aran.
- Oye, relájate, solo es un insecto, nos hemos enfrentado a muchos de ellos ya. – dijo Sylux, confiado de la situación.
- ¡No, no lo entiendes! – respondió Rhazor. - ¡No es una Serpiente normal!

Logramos alcanzar la puerta hacia el umbilical y avistamos a Xeno-Aran a mitad del camino, brillando en un halo de luz azul y agachada, como si se estuviera preparándose para algo. Esa pose parecía que se preparaba para hacer la Técnica Cometa, y no me equivoqué, hizo dicha técnica convertida en esfera y agujeró la puerta de la Agartha matando a muchos de los soldados que defendían el acceso, lastimando también a mis compañeros. Sin perder tiempo avancé y miré a los heridos, notando que los cazadores se encontraban bien pero aturdidos y Anthony se había lastimado el hombro tras impactar con la pared; el resto de los Marines terminaron completamente destrozados y desfigurados con su sangre cubriendo el suelo, mientras que otros sufrieron contusiones graves y otros heridas leves.

- ¡Anthony! – exclamé.
- Solo es un hombro dislocado. – dijo pero aún así se quejaba. – Parece que es cierto, ese Xeno no es normal.
- Eso pareció ser una especie de técnica cometa. – dijo Sylux pensativo, algo le llegó a la cabeza y me volteó a ver. - ¡No puede ser! ¿¡Acaso es posible!?
- Si, lo es, y por ello traté de advertirles, y por ello es que debemos detener a ese fenómeno a toda costa. – dije yo pero no sabía a dónde buscar, hasta que el almirante Hudson nos habló a todos.
- ¡Escuché todo y creo que deben saber esto! ¡El xenomorfo ese acaba de entrar al Hangar de Aterrizaje 1! No lo creo, ¡las balas rebotan cuando hacen contacto incluso si son de Minigun, lo mismo con las GMX-04! ¡Samus, se acaba de colar adentro de TÚ NAVE! – informó Hudson completamente sacado de onda por lo que estuvo viendo en las cámaras de vigilancia.

Mi equipo y yo fuimos a toda velocidad hacia ese hangar, y cuando llegamos vi mi nave en pleno vuelo que pronto abandonó la Agartha para dirigirse de vuelta a LV-1204, a la vez que otros tantos soldados y marines le disparaban a mi preciado vehículo sin causar daños visibles gracias a su poderoso blindaje. Enseguida llegaron varios otros marines, soldados de ambos géneros, y varios médicos a atender a los heridos.

Yo estaba de piedra, se suponía que yo y Adam éramos los únicos capaces de pilotar mi nave, pero Xeno-Aran lo hizo como si nada, ya que ese enemigo tenía mi propio ADN que es una mescolanza de varias especies, explicando así la cabeza transparente con núcleos y el pico de Xeno-Aran, vestigios Metroide y Chozo respectivamente. Aún así, un Xenomorfo común no iba a ser capaz de poder entender el funcionamiento de una nave, ni siquiera iba a poder saber lo que es una nave en sí, diciéndome que esta aberración mía era mucho más inteligente de lo que creí. Pero, ¿por qué se dirigió a LV-1204?

Sea como sea, Xeno-Aran iba a ser uno de mis peores y más mortíferos enemigos a los que he enfrentado nunca. Tenía en su poder algunas mejoras de origen Chozo de las que yo disponía, eso incluye una defensa como el de mi Traje Climático con el que pudo sobrevivir al nitrógeno, la Aceleración, una Morfosfera y el turbo, y más adelante descubriría que tenía otras más excepto las de origen extranjero, como mi Campo Aislante, o armamento como mi Rayo o Misiles. De cualquier forma, el tercer doppelganger no iba a ser fácil de vencer.

Miniepisodio. Alucinaciones

Soy Emneid, ex–Pirata Espacial. Escribo esto porque cosas raras me han estado pasando desde hace varios meses, pero últimamente se han intensificado más. Todo comenzó desde que la Cazadora me libró del control de Madre, ese día que fuimos enviados a destruir el cuartel general federal y posteriormente infestar el planeta con los Hijos, o Xenomorfos como les dicen aquí; le estoy eternamente agradecido a la Cazadora por eso, pero fue a partir de ahí que estas sensaciones aparecieron, y no tengo idea del por qué me está pasando.

No sé cómo explicarlo, escuchaba voces en mi cabeza que desaparecían al poco tiempo, creí que era mi imaginación pero últimamente las escucho con mayor claridad, y es una voz que reconozco muy bien, es la voz de Madre. “Emneid, Emneid, vuelve a mí”, “no puedes huir ni esconderte”, “sé dónde estás”, “sigue mi voluntad”; eso es lo que me dice con frecuencia y me está volviendo loco, no he podido dormir bien gracias a esas voces, pero cuando lo hago, cuando por fin concilio el sueño, lo peor viene.

Empiezo a soñar con ella, con los Xenomorfos, con el infierno de planeta disfrazado de paraíso en el que viven, ellos y mi gente. Estoy en la guarida de Madre, ella me habla con las mismas frases de antes, de pronto aparecen esos Xenomorfos que únicamente se hallan en ese planeta, la casta más antigua que existe y que son aún más altos que una Reina. Esos bichos me bloquean el camino cuando trato de huir de ellos, entonces los Xenomorfos más pequeños, con los que la Federación se ha estado enfrentando, aparecen y me rodean, no me matan pero me arrastran entre todos hacia la oscuridad mientras Madre me observa fijamente y me dice: “No temas, hijo mío, pronto crearemos un nuevo universo y seremos los guías hacia un nuevo mañana. Los tuyos y los míos, seremos los fundadores de la Utopía.” Yo solo me limito a gritar en desesperación sin poder forcejear y acabo por desaparecer en la oscuridad, donde al final una luz radiante me ilumina y me despierto.

Ya no puedo más con esto, esa voz sigue resonando en mi cabeza incluso ahora mismo, ¡déjame en paz ya, DÉJAME! … Perdón, es que… mi rendimiento en mi trabajo de científico de armas ha disminuido, tanto que en la última prueba de campo del fusil XM99A se suspendió cuando accidentalmente casi disparo al cristal donde mis otros colegas observaban y tomaban nota de la prueba. No fue mi culpa, los miré y ellos tenían ese rostro sin ojos, piel oscura y afilados colmillos. Estúpidas alucinaciones, realmente no sé cuánto más podré aguantar, siento que en cualquier instante perderé completamente la cordura, así que decidí tomarme unos días libres para descansar, usaré un medicamento que induce al sueño profundo pero que impide tener todo tipo de sueños, en especial los lúcidos que son los más reales y con los que estoy sufriendo. Espero que funcione, de lo contrario no tendré otra opción que pegarme un tiro en la sien.

Capítulo 24. Ejército tóxico

Xeno-Aran escapó a LV-1201 usando mi nave. Le notifiqué a Adam lo último sucedido e inmediatamente buscó tomar el control de ella, pero no pudo porque él no tiene poder cuando el modo manual está activado, pero sí que podía estar al tanto de sus acciones y rutas de vuelo, es más, detectó que había aterrizado cerca de la misma base donde me habían llevado para arrebatarme el Traje.

- No me esperaba algo así para ser sincero. ¿Pero con qué razón esa Xeno-Aran iría a LV-1201? – dijo Adam tratando de encontrar una explicación.
- No lo sé, pero dudo que sobreviva mucho tiempo en territorio infestado de enemigos equipados con tecnología aún más avanzada que el de los clanes comunes. - analicé
- Hablando de ellos, ahora que tenemos conocimiento de cómo están organizados hemos llegado con un plan de ataque. Es la hora de acabar con ellos.
- Oh, ese tono no me gusta. – bromeé.
- Los detalles te los diré después, a ti y a los otros, por ahora esperen a los refuerzos. – dijo Adam acabando el informe.
- ¿Refuerzos? ¿De cuál flota hablamos ahora? – pregunté por curiosidad.
- Es una sorpresa, señorita. De verdad que te vas a sorprender. – aseguró él con una mueca sonriente.

Por lo mientras volví junto con Rhazor a la nave nodriza para poner en orden la situación, ya que habíamos perdido a unos cuantos cazadores y otros quedaron heridos, del mismo modo mis otros compañeros se quedaron en la Agartha para lo mismo, donde las pérdidas fueron más graves gracias al inmenso e inesperado poder de combate de Xeno-Aran, que tomó a muchos por sorpresa y terminaron siendo víctimas de una muerte atroz. De por sí la Agartha ya había sufrido demasiado durante la última batalla contra los Sangre Contaminada, ahora quedó peor, sorprendentemente seguía a flote gracias al eficiente trabajo de los mecánicos y los robots de trabajo. Afortunadamente no había señal de una represalia por parte de los contaminados, así que podíamos estar a salvo por lo pronto.

- Líder Samus, jefe Rhazor, hemos reunido a los difuntos y estamos preparando la despedida eterna. – me informó Zyra mientras yo analizaba las grabaciones de seguridad que captaron a Xeno-Aran en acción. Zyra dijo esto en un tono decaído debido a sus camaradas caídos, y me buscó a mí porque es deber de la/el líder de clan de dirigir el funeral.
- Iremos de inmediato. – dijo Rhazor y empezó a caminar, pero yo no porque seguía distraída y él lo noto. - ¿Samus?
- Si, si, perdón, voy para allá. – dije luego de que Rhazor me hiciera volver a la realidad.

¿Cómo se realizan los funerales al estilo Yautja? Primero todo el clan se reúne en una habitación llamada “Sala de la Despedida” en los santuarios de Yautja Prime o en antiguos centros de caza, pero evidentemente una nave nodriza no tiene el tamaño suficiente como para contener un lugar así, por ende la ceremonia es un poco distinta pero el protocolo en sí es igual. En los santuarios los cuerpos se agrupan en filas, pero en una nave debes expulsarlos al vacío de las estrellas mientras todos miran a través del cristal de la sala de observación sin tener las máscaras puestas. A los cadáveres se les retira todo el equipo de combate y se les envuelve en mantas que se ajustan, haciéndolos parecer las clásicas momias, y eyectados en el espacio se debe continuar con las palabras de despedida, cosa que le corresponde al o la líder, en este caso yo.

- Todos con la cabeza en alto, observen a sus camaradas caídos. – comencé a recitar, sin que nadie despegara la mirada del cristal de esa sala. - Anide, Aseigan, Betkar y Warkha, esos son los nombres de los fuertes y valientes cazadores que hoy, haciendo su deber, perdieron la vida durante una incursión enemiga. Nosotros estamos aquí para darles el último adiós con un gran pesar y un gran orgullo, pues todos, en especial aquellos con los que fueron más cercanos, los extrañaremos a cada instante de nuestras vidas, pero por otro lado sabemos que fueron excelentes individuos y guerreros, murieron en combate sin retroceder un solo paso, son dignos de admirar y de despedir con honores. – continué, donde noté que Zyra apretaba su puño derecho cada vez con más fuerza. – Aunque este no es el final para estos poderosos Yautja, aún tienen camino por recorrer, pues la muerte no existe en realidad, lo que llamamos vida se convierte en algo más. –súbitamente me detuve en el discurso, a causa de lo último que dije acerca de la muerte, repetí lo que Samus Oscura me dijo en ese extraño sueño antes de haber despertado tras recuperarme de la cirugía, y no es todo, sentí la voz de ese ente de Phazon en mis propios labios. Desconcertada, volteé a todas direcciones con mi lengua trabada, mis compañeros de caza me veían con extrañeza debido a mi repentino comportamiento, y yo ya no sabía qué más decir hasta que Rhazor me habló.
- ¿Estás bien? – me peguntó, y respondí asintiendo para luego continuar con algo improvisado.
- Quiero decir, les queda un último objetivo a estos cazadores, enfrentar al legendario Guerrero Oscuro en el inframundo y posteriormente ganarse la entrada al supramundo. Sin duda lo lograrán, y algún día nos reuniremos con ellos. – terminé el discurso tras encontrar unas líneas qué decir.

El último paso de la ceremonia es el de “cremar” los cadáveres, aunque no en un sentido tan literal. Verás, dije que antes de ser eyectados se les retira todo el equipo y armamento, todo excepto el panel eléctrico del brazo izquierdo, pues como bien sabes sirve como un sistema de autodestrucción de último recurso cuando un cazador ha perdido un combate, así que este mismo sistema puede ser configurado para crear una pequeña implosión que evapora todo a cinco metros de diámetro, efecto que pasó justo cuando terminé de hablar. Los cuerpos terminaron siendo consumidos en el vacío de las estrellas a la vista de todos, hasta que no quedó nada de ellos, entonces la ceremonia finalizó así y los presentes se retiraron, excepto Zyra quien seguía mirando a las estrellas. Era obvio que algo andaba mal con ella desde el principio, pero no sabía qué era exactamente hasta que me acerqué para hablarle.

- Anide, Aseigan, Betkar y Warkha fueron mis alumnos en el arte de la cacería, el antiguo líder antes de ti me los asignó para prepararlos y cumplir con su iniciación. Juntos entrenamos, pasamos nuestro tiempo libre intentando conocernos y hablamos de muchas cosas: sueños en la vida, aficiones, nuestros triunfos, fracasos, etc; nos divertimos en varias ocasiones y pronto se volvieron una parte importante de mí, fueron los únicos amigos de verdad que tuve. Eventualmente su iniciación llegó y cumplieron satisfactoriamente con la ceremonia, vencieron a sus primeras presasen el centro de caza que existe en nuestro mundo, únicamente formaron un círculo que no pudo ser atravesado por las Serpientes que se enfrentaron al cubrir todos los puntos ciegos posibles, y entonces supe que ellos cuatro juntos serían imbatibles, eran el vivo ejemplo del compañerismo y yo me sentí muy orgullosa de haber sido su mentora. Jamás me imaginé que serían vencidos tan fácilmente por una sola Serpiente aún después de haberse enfrentado a cientos de ellas, y lo que es peor es que murieron a bordo de esta nave, el lugar menos esperado donde podrían haber sido asesinados. Quizás… quizás si yo hubiese estado ahí a tiempo…
- No fue tu culpa. – dijo alguien que había llegado repentinamente a la sala, Noxus.
- ¿Noxus? – dije extrañada por su presencia.
- Entiendo lo que sientes, impotencia por no haber podido salvar a aquellos que más te importaban en la vida, una sensación de que tu espíritu se rompe como si le hubiesen propinado un buen golpe con un martillo, recuerdas todo lo vivido con ellos, así como sus cuerpos inertes y luego terminas por perder las ganas de vivir. Recientemente pasé por eso, y a cada minuto no dejo de recordarlo, esas mismas emociones regresan cada vez que me acuerdo. – explicó Noxus acordándose con pesar de Dazyet, su compañera de vida que perdió tras el segundo ataque pirata a Vho. – Al perderla a ella lo perdí todo al mismo tiempo, sin embargo sigo en pie y luchando esta guerra por una razón: que el responsable no quede impune. Ahora la pregunta es, ¿tú qué es lo que harás?

Un silencio inundó la sala, Zyra no sabía qué decir, entonces a ella y a mí nos habló Rhazor desde el puente de mando, ya que quería que viéramos algo. Rhazor nos envió a ambas un mapa galáctico del sistema donde se hallaba LV-1201, revelando que un enemigo entró al sistema y estaba por llegar a la órbita del planeta. Era una flota de Piratas Espaciales.

- Cierto, a eso vine de hecho. La Unidad Aurora 010 detectó una anomalía espacio-temporal hace unos instantes, un agujero de gusano para ser exactos, el objeto que llegó es un Acorazado de Clase Merodeador, o coloquialmente conocido como nave nodriza pirata, en compañía de una pequeña flota de cazas. Está cerca de LV-1201, así que ambas naves han iniciado el protocolo de ocultación ante radares enemigos. – informó Noxus.
- ¿Por qué no usaste el intercomunicador? – pregunté.
- Iba a hacerlo, pero quería venir de visita y conocer cómo es el interior de una de estas naves, incluso Spire y Sylux me acompañaron para lo mismo ahora que terminaron de prestar ayuda en la Agartha. Muy estético todo por aquí, por cierto. – respondió y explicó. – Y volviendo al tema, seguramente la flota pirata es la de Deathstrike, aunque desconocemos cómo dieron con la base de los Sangre Contaminada.
- Está claro que vienen a enfrentarse a los contaminados, podemos intentar de nueva cuenta la táctica de hacer que se maten entre ellos, pero con una nave a punto de partirse en dos no nos favorecerá mucho. – dijo Zyra mencionando el plan que usamos luego de nuestra visita en Vesi.
- Y los refuerzos de la Federación están en camino desde que te rescatamos de allá abajo, Samus, pero no van a llegar ahora. – recordó Noxus sobre lo mencionado por Adam.
- Samus, Zyra, Rhazor. Vengan al puente de mando ahora, hay algo que deben ver todos. – informó Rhazor y de inmediato partimos hacia allá.

Al llegar nos esperaba este Yautja al lado de Spire y Sylux, los tres observando la pantalla central que mostraba una imagen de lo que había al frente de la nave: una porción del planeta LV-1201 junto a la flota enemiga, misma que ya había enviado todo un contingente de naves de toda clase hacia ambas bases de los contaminados. Aunque lo que más nos llamó la atención fue un tipo especial de nave que era diferente al resto: parecía la forma que tiene un rotavirus, pero obviamente metálico y completamente negro.

- La función comienza, y digo función porque parece que nos quedaremos viendo la acción. Qué aburrido. – dijo Sylux decepcionado por no poder participar debido a que no teníamos la suficiente fuerza para hacerles frente a ambos bandos.
- Oh cambia esa cara, por lo menos tienes la oportunidad de visitar esta nave y contemplar la tecnología Yautja. Ese tipo de cosas te encantan a ti, ¿no es así? – dijo Spire tratando de subir los ánimos de Sylux, quien se hallaba decepcionado de no poder participar en la batalla.
- Meh, no es nada que no haya visto ya de ellos. Lo que me interesa es su famoso ejército de autodefensa del que escuché, dicen que tienen una especie de guadañas de plasma negro que pueden matar a cualquiera en no más de cuatro golpes, ¿a que es increíble? – comentó Sylux puesto en el tema.
- Esa arma que dices es de alto secreto, ¿quién te dijo sobre ella? – exigió Rhazor una explicación al conocimiento de Sylux sobre la guadaña de plasma.
- No lo sé, pero creo que se parecía a ti. – contestó Sylux haciendo evidente el despiste de Rhazor.
- ¡Serás…! – exclamó el yautja irritado.
- Parece que incluso los Yautja son descuidados. – dijo Noxus entre risas ante la conversación de los otros.

Seré honesta, viéndolos a ellos molestarse uno al otro me di cuenta de algo. En todo este tiempo que hemos estado juntos, ya sea en las batallas o momentos de ocio, nos convertimos en algo más que simples compañeros de armas. No nos daríamos la espalda entre nosotros, ni tampoco habría traiciones entre nosotros; todo lo contrario, ellos darían todo de sí por el equipo, incluso pondrían sus vidas en riesgo en caso de que alguien faltara y harían hasta lo imposible por recuperarlo, aún sabiendo que podrían tener todas las de perder. De eso me di cuenta cuando me rescataron al infiltrarse en un territorio del que había pocas probabilidades de salir vivo, que estos cazarrecompensas y este yautja formaron una amistad verdadera para mí.

Pensando en aquello, noté que mi visión de nubló un poco y se distorsionó, para luego ver imágenes a través de mis ojos que al principio me desconcertaron, pero que luego tuvieron sentido. Estaba en vista de primera persona, iba recorriendo una serie de pasillos adentro de un complejo que reconocí al instante como el mismo lugar donde los contaminados quisieron extraerme el Traje, varios Yautja llegaron a enfrentarme con sus poderosas armas militares, pero aún así pude resistir todo proyectil que me arrojaron, luego contraataqué con mis brazos que eran negros como la oscuridad y con afiladas garras para despedazar a todos los que se me opusieron, y con una afilada cola empalé y decapité a otros más, para después seguir con mi camino hasta una sala que parecía ser un centro de investigación. Adentro fui recibido por disparos de torretas de plasma ígneo que me prendieron en llamas, pero no pareció afectarme demasiado y las destruí con movimientos rápidos de cuerpo a cuerpo, después masacré a un grupo de Xenomorfos domados que no tuvieron oportunidad alguna contra mi increíble poder; lo último que vi fue que me acerqué a una especie de bóveda cuya cubierta era reflectante, es decir que podía ver mi reflejo, o mejor dicho el de Xeno-Aran mirando fijamente la bóveda completamente lisa excepto por un panel con los símbolos rojos típicos de los Yautja, Xeno-Aran entonces agachó su cabeza y comenzó a brillar en un aura blanquiazul igual que como se ve mi aceleración, retrocedió y se lanzó contra la puerta de la bóveda, atravesándola y dejando una estela de polvo a su paso, para luego acercarse a una serie de artefactos que los contaminados resguardaban: objetos Chozo, fácilmente por el aura que desprenden y sus formas peculiares en sus diseños, como animales cargando objetos. Aquí aquella visión volvió a desaparecer y me reencontré con Rhazor y los otros, haciéndome señas muy cerca de mis ojos ya que por lo visto me estaban hablando y no les respondía.

- Oye, ¿qué es lo que tienes? – dijo Sylux tras repasar su mano varias veces ante mis ojos.
- … - solo permanecí en silencio.
- ¿Te sientes bien? Escucho que respiras más fuerte. – notó Spire observándome con detenimiento, y fue cuando reaccioné.
- ¡Tenemos qué irnos! ¡Rápido! – indiqué y salí como bala en dirección al hangar, aún sabiendo que no disponía de una nave. No me importó, planeaba robar una si era necesario.

Llegué al umbilical en dirección a la Agartha, recordando una conversación previa con Gran Rojo durante la extracción; él mencionó que había viajado a Tallon IV y encontraron reliquias de origen Chozo que no pudieron replicar con éxito. Supuse entonces que esas reliquias fueron las mismas que Xeno-Aran descubrió en esa bóveda. Entonces los demás me alcanzaron preocupados por haber sido tan repentina.

- ¿Vas a LV-1201? ¡Las cosas están calientes ahí abajo! – señaló Spire, pero no me importó.
- Lo sé, pero algo me acaba de suceder ahora, no puedo explicarlo de forma sencilla, pero Xeno-Aran podría ser mucho peor de lo que creímos. Entraré en detalles en el camino, ¡de prisa! – indiqué acelerando el paso.
- Estoy de acuerdo, de por sí me acabas de confundir con eso que dices. – dijo Noxus.
- Oye, creo que olvidaste que no tienes nave. – recordó Rhazor, ya que Xeno-Aran la secuestró.
- Por mí está bien si nos vamos de aquí, les puedo prestar mi nave si quieren. Sirve que se me quita el aburrimiento. – se ofreció Sylux a irnos en su vehículo, Rhazor y yo.

Llegamos al hangar y partimos de la Agartha, justo en el momento que avisté a Anthony tratando de alcanzarnos, pero se detuvo cuando nos vio en medio vuelo. En camino a LV-1201, Anthony nos contactó para preguntar lo que sucedía.

- Creo que deberías escuchar esto tú también. Adam, ¿me copias? – dije llamando a Adam.
- Fuerte y claro, señorita. – respondió.

Les conté todo lo que sentí y viví con la visión de antes de Xeno-Aran. No parecía ser una clase de ilusión sino algo demasiado real, pues yo misma me sentía en el cuerpo de Xeno-Aran enfrentando a todos esos enemigos con los que se topó, y si eso fue de verdad, si mi suposición de la parte final en que encuentra los artefactos chozo era correcta, quería decir que ahora se volvería mucho más fuerte de lo que ya era.

- ¿Cómo es eso posible? – preguntó Anthony.
- Ni la menor idea, yo solo sé lo que vi, y mi experiencia me dice que cada vez que se trate de un doble mío, debo eliminarlo a como dé lugar. – dije haciendo referencia a Samus Oscura y SA-X. – Ese monstruo se estaba abriendo paso entre los Yautja y los Xenomorfos, y sabiendo que puede utilizar las mejoras que yo ya poseía quiere decir que puede conseguir varias más, y podría llegar a ser una peor amenaza de lo que ya aparentaba. Debemos destruirlo antes de que los refuerzos lleguen.
- Entiendo, entonces haz lo que debas hacer, encuentra a esa aberración y destrúyela. – ordenó Adam, y acepté con todo gusto.
- No hace falta que me lo digas. Cambio y fuera. – corté comunicación con él y todos, ya que faltaba poco por recorrer.

Antes de cortar la transmisión, Adam me envió las coordenadas donde Xeno-Aran aterrizó, así que fuimos para allá y encontramos un bosque húmedo con cascadas, el mismo escenario que yo había escuchado cuando me cerraron los ojos. Detrás de unas montañas avistamos el centro de investigación levantado sobre unas ruinas, siendo atacada con algunas secciones sacando humo y en otras habiendo explosiones; en el cielo transportes Yautja, Aeromorfos, Cazas Fang, y varias otras. Eso sí, ni rastro de la nave merodeadora pirata, por lo que debía estar en un lugar más alejado para servir de centro de operaciones.

- Se ve que los Legionarios están dando batalla. – opinó Rhazor al respecto.
- Seguramente porque nosotros debilitamos a los contaminados primero, de no haber sido así no lo estarían contando. – dijo Sylux escéptico por los avances de los piratas.
- Eso no me importa mucho, me concierne mi nave, que no la veo en ningún lado. - dije mirando a todas direcciones.
- Debería estar en la base enemiga, lo que se me hace extraño, pero es la única explicación. - sugirió Adam y decidimos hacerle caso. - Ya que van en busca de Xeno-Aran, deberías encontrar tu nave en el camino.

Aterrizamos entre las ruinas en un área segura, salimos a al aire libre y los sonidos de la batalla se volvieron más claros. La topografía mostró que las ruinas pertenecían a un antiguo centro de caza yautja abandonado, unida al centro de investigación por medio de puentes, estando el más cercano al oriente a través de unas pequeñas pirámides. A medio camino encontramos rastros de una batalla pasada, con naves estrelladas, vehículos terrestres Yautja en forma de mamíferos cuadrúpedos desconocidos y tanques pirata destruidos, cadáveres tanto de piratas, contaminados y xenomorfos regados en el suelo, así toda clase de escombros y rastros de que se usó el Líquido Negro. El incidente parecía reciente y decidimos echar un vistazo para examinar a los piratas, con el fin de conocer a cuál de todos sus líderes nos enfrentábamos ahora.

- Estos piratas llevan distinto equipo de combate. – notó Noxus haciendo énfasis en las armaduras y armas de los piratas. – Armaduras de cuerpo completo que no dejan ni un pedazo del cuerpo expuesto, grandes contenedores cargando en la espalda unidas a las armas por medio de una manguera.
- Lo raro es que esas armas, que más bien parecen rociadores de alguna clase, se ven en estos tanques suyos en la torreta inferior, y por cierto, ambos cañones parecen ser de la misma clase, pero adaptadas a uso personal y de artillería. – añadió Sylux.
- Nos hemos enfrentado a muchos líderes piratas y hasta ahora nunca he visto infantería así, al único del que no conocemos nada es a Deathstrike. Creo que estas son sus tropas, y los trajes sirven como aislante para evitar accidentes con el suministro del líquido. – concluyó Spire con el análisis rápido.
- Ejército de toxinas y armamento químico. De eso se trata el ejército de Deathstrike. – dije.

Batalla

Sin darnos cuenta, a lo lejos se aproximaron dos tres naves pirata, un Esquife Pirata y dos NTA, en dirección al centro de investigación, pero los NTA cambiaron de curso cuando pasaron por encima de nosotros y ahora nos miraban, dando a entender que nos vieron. Los NTA poseían el mismo método de ataque de siempre, pero en lugar de arrojar rayos expulsaba cápsulas verdes que detonaban y liberaban un gas altamente tóxico que identifiqué como Gas Nohadina. El gas empezó a cubrir gran terreno gracias a que las ruinas fomentaban a la expansión del gas, y ello nos obligó a replegarnos para no ser alcanzados, aunque no fue suficiente para detenernos ya que Rhazor con uno solo de sus disparos derribo a uno al tomarlo por sorpresa, mientras que Spire y Noxus se hicieron cargo de la otra con un choque térmico. Las naves estallaron y expulsaron una nube de más gas nohadina, seguramente para intoxicar a los enemigos cercanos.

- Armas químicas en un terreno donde pueden esparcirse fácilmente, ya entiendo cómo es que los Legionarios pueden enfrentarse a los contaminados sin ser derrotados en un abrir y cerrar de ojos. – dijo Rhazor.
- Eso era Gas Nohadina, igual que el gas mostaza pero muchísimo peor. – dijo Sylux mencionando el químico soltado por los NTA.
- No ha terminado, ¡viene un contingente de Legionarios! – advirtió Rhazor al notar un grupo de piratas descender de unas elevaciones naturales del terreno acompañados por artilleros y un viejo enemigo que decidió volver a aparecer: KiHunters, piratas insectoides provenientes de un mundo desconocido.

Los KiHunters fueron los primeros en atacar, nos rodearon por aire y nos persiguieron por las ruinas escupiéndonos ácido corrosivo, a la vez que nos acuchillaban y nos picaban con sus aguijones. Nos deshacíamos de muchos pero nos era imposible esquivar estando completamente rodeados y sufrimos mucho daño, hasta que nos pudimos deshacer de ellos por la fuerza. Esos bichos sirvieron de distracción para que los piratas se acercaran lo suficiente, se ocultaron detrás de las rocas y accionaron sus rociadores apuntando al cielo, para sacar el líquido negro en forma de arco y cubrir más distancia sin salir de su escondite, siendo la peor parte que el líquido podía rebotar en superficies sólidas.

- ¡Una gota de eso que los toque y serán historia! ¡Muchísimo cuidado! – alertó Noxus tomando en cuenta el efecto mutagénico del líquido, pero cuando un chorro de la sustancia cayó sobre un yautja muerto, éste de desintegró rápidamente desde la piel y músculos hasta los huesos, sin dejar nada.
- ¡Este líquido es el mismo que usaron en Daiban! – recordé cuando en ese planeta, en el día que Ridley atacó y tomó control de la Aurora 001, usaba una variante del líquido capaz de desintegrar a la víctima por completo y en un agónico dolor.

Todos disparábamos misiles a las trincheras enemigas desde arriba de las pirámides, Rhazor con sus ráfagas de plasma destruyendo las piedras y dañando a los piratas con la metralla que liberan los estallidos, viéndose los piratas incapaces de alcanzarnos con sus armas en partes altas. Los hacíamos retroceder gracias a las explosiones, con Sylux burlándose del enemigo a la vez que bombardeaba; no paraba de gritar en voz alta toda clase de ofensas, hasta que una criatura flotante lo tomó por sorpresa, haciendo que perdiera el equilibrio y rodara por los escalones de la pirámide cuesta abajo.

- ¡Sylux! – exclamó Spire, instante en que otra de esas cosas apareció frente a él.
- ¿¡Qué son estos!? – dijo Noxus sorprendido por la repentina apariencia de esos seres.

Esos organismos eran Metroides mutados con el líquido negro, esta vez presentando una membrana violeta con núcleos rojos, un cuerpo totalmente negro como el de los Xenomorfos y unos colmillos extremadamente alargados, que más bien parecían apéndices afilados. Uno de ellos se me enganchó y me estaba drenando la energía, separándome de él posteriormente con una bomba.

- ¡No sabemos qué pueden hacer estas versiones! – dije para extremar precauciones.

Rhazor mantenía su distancia del Metroide Mutado que se enfrentaba, usaba su pistola de púas para arrancar uno a uno sus núcleos internos hasta eliminarlo, pero éste los regeneraba casi al instante, así que no tuvo otro remedio que usar sus cuchillas; el Metroide volvió a abalanzarse sobre el yautja ahora con intención de rebanarlo con sus colmillos, sin embargo él pudo esquivar al mismo tiempo que partió en dos a su oponente, cosa que no lo mató sino que las dos mitades buscaban unirse de nuevo, así que usó una de sus bombas de mano para hacerlo pedazos, funcionando exitosamente.

- ¡Son vulnerables a cualquier arma, pero se curan demasiado rápido! – nos indicó él ya que había vencido con éxito a uno.

Noxus, quien debía haber sido capaz de derrotar a un Metroide fácilmente, descubrió que ellos seguían siendo congelables pero que se liberaban de la congelación tan rápido que no le daba tiempo en disparar un Misil. Fue en uno de esos intentos que fue rasgado en el hombro por un colmillo del Metroide y retrocedió al borde de la cúspide sobre la pirámide donde se hallaban ambos. Aún así Noxus tenía un plan, así que siguió evitando los tajos del parásito y volvió a congelarlo, pero esta vez disparaba su chorro helado continuamente que lo dejó anexado al suelo sin poder liberarse, para luego ser destruido con un misil.

Spire fue alcanzado por otro Metroide y su energía iba siendo consumida progresivamente hasta que se liberó con su Espada de Fuego y usó el lanzallamas para reducir a cenizas al parásito, algo que no logró pero que si pudo prenderlo en llamas para ser dañado constantemente, dándole el golpe final con uno de sus mazazos que aplastó al Metroide al estrellarlo contra el suelo.

Sylux, por otro lado, se estaba reincorporando por haberse caído de los escalones, pero volvió al suelo inmediatamente y rodó unas cuantas veces para evitar ser alcanzado por el Metroide que lo sorprendió. Sylux se levantó finalmente y disparó un Misil de Hielo y de forma inmediata un Súper Misil, ganando así la batalla.

En mi caso me rodearon tres Metroides , pero decidí no perder el tiempo y eliminé a todos con una sola Bomba de Energía, hecho esto me reuní con los demás en tierra firme, estando a salvo de la presencia de más enemigos. O eso pensamos cuando escuchamos que de los escombros donde los piratas se ocultaban, uno seguía con vida y a punto de accionar su rociador contra nosotros, hasta que una nave Anhur apareció de entre las pirámides repentinamente y disparó sus ametralladoras contra el pirata, pulverizándolo por completo.

La Anhur aterrizó donde pudo caber y 22 marines descendieron de ella, todos equipados con distintas armas de acuerdo a su rol y todos dirigidos por un comandante: Anthony Higgs, quien apareció con su Cañón de Plasma en la espalda y empuñando un Rifle de Pulsos.

- Parece que necesitarán ayuda en esto. – supuso con una sonrisa en su rostro.

Crónicas Yautja. Centros de Caza

Encontramos a las Serpientes en muchos otros planetas y en ellos creamos centros de caza, en estos lugares llevamos los ritos de iniciación para los jóvenes y muchos salieron triunfantes ante el ataque de las Serpientes que se criaban allí… pero aquellos que perdían debían morir con honor, asegurándose de que nada ni nadie sobreviviera. Muchos centros de caza fueron destruidos por esta razón, nuestras poderosos autodestructores térmicos los borraron por completo del mapa junto a todo rastro de las Serpientes. Pasados los años todas las pirámides que levantamos desaparecieron casi por completo, dejando únicamente ruinas y pequeños vestigios sin importancia alguna.

Decidimos entonces crear centros de caza en nuestro planeta natal, con Reinas controladas y Serpientes criadas por nosotros para los iniciados, los huéspedes de estos seres eran animales nativos o víctimas secuestradas de otros mundos, como primates provenientes de un planeta distante, o desagradables monstruos inteligentes que hallamos en varios puntos de la galaxia, en especial en un retirado sistema solar. Con los centros de caza en nuestro mundo, el control sobre las serpientes es óptimo y hasta el día de hoy no se han registrado brotes de ellas, ya que de haberlo son fácilmente desintegradas por los sistemas de defensa incendiarios.

Sin embargo siempre nos preguntamos una cosa, ¿qué son las Serpientes? ¿Cuál es su origen? La única pista que teníamos es que tuvimos nuestro primer encuentro en una nave estrellada de los Néfilim en el planeta donde levantamos el primer centro de caza, ambos lugares actualmente destruidos, y ello era señal de que las Serpientes y los Néfilim podían estar relacionados. Tras una profunda y exhaustiva investigación, pronto dimos con el planeta natal de las Serpientes, un mundo del que ya estábamos familiarizados…

Capítulo 25. El renegado vs. El híbrido

En el instante que Anthony llegó con un escuadrón completo, ya estaba oscureciendo sobre LV-1201, la noche estaba a la vuelta de la esquina. Uno de los exploradores envió un robot de reconocimiento al cielo donde inspeccionó con mayor claridad la situación de los Sangre Contaminada: mantenían una firme resistencia ante la invasión pirata, pero las fuerzas de Deathstrike usaban tácticas de guerrilla, es decir que se ocultaban en cualquier lugar que podían y atacaban sin salir de su posición, bombardeaban con sus agentes químicos y planeaban desgastar al oponente, algo que eventualmente les daría ventaja en la batalla. Dada la situación, el equipo de Anthony levantó un pequeño campamento vigilado por torretas automáticas para pasar la noche con el fin de esperar al amanecer, periodo del día en que los refuerzos federales debían llegar. Mis compañeros y yo acompañamos a Anthony al interior de una tienda, donde observábamos por medio de una laptop lo que el robot de reconocimiento grababa desde el aire.

- Miren eso, matan a un pirata y varios más llegan a reemplazarlo, igual que cuando le cortas la cabeza a una Hidra. – dijo Anthony atento a la pantalla. – Si eso sigue así los Sangre Contaminada terminarán perdiendo.
- Mejor para nosotros, menos trabajo. – dijo Spire refiriéndose a que sería mucho más fácil enfrentarse a un solo enemigo que a dos al mismo tiempo.
- Es muy arriesgado hacer algo por nuestra cuenta, no hay otra opción que continuar con el plan de esperar al amanecer, me quedaré aquí viendo cómo se desarrolla la batalla y mantendré a Adam al tanto de lo que ocurre. Fue buena decisión traer café y palomitas, ¿saben? – dijo Anthony mostrando sus intenciones de desvelarse y mantenerse en espera.

En ese momento tuve otra repentina visión con Xeno-Aran, pero esta vez fue más breve que la primera: me encontraba en un lugar alto y con un salto descendí hasta tocar tierra, destruyendo el suelo de concreto y levantando polvo; aparecí frente a un grupo de piratas que al verme no supieron qué hacer, ya que creyeron que por ser un xenomorfo iba a estar de su lado, pero se equivocaron y yo… ella los convirtió en partículas usando el Ataque Barrena. Así terminó la visión y regresé a mi cuerpo original.

- ¡Imposible! – exclamé y todos me voltearon a ver, preguntándome que qué me había pasado, acto seguido desactivé mi casco para respirar aire fresco, pues por alguna razón mi respiración se agitó al salir de aquella visión, entonces continué con lo que decía. – ¡Tuve otra visión con Xeno-Aran!
- ¿Qué fue lo que viste? – me preguntó Rhazor, interesado por saber.
- Vi lo que me temía, se volvió más poderosa, ¡consiguió el Ataque Barrena! – respondí y apliqué presión sobre mis ojos con mis dedos, después caminé para salir de la tienda de Anthony. – Esto no puede esperar, puede que haya conseguido también otras mejoras de esa bóveda en el edificio, tenemos qué eliminarla pronto.
- ¡Oye, espera! – eso escuché de Anthony tras salir y dirigirme al campo de batalla.
- No me gustaría estar en su lugar para nada. – dijo Sylux creyendo que esas visiones me hacían mal.
- Cuando ella se propone algo, no la puedes hacer cambiar de opinión. Será mejor que no la dejen sola. – dijo Anthony a los otros cazadores para que me siguieran.
- ¿Estarás bien tú aquí? – dijo Noxus dudando de la capacidad de supervivencia de los marines.
- Estos marines son very tough men, los mejores en todo mi batallón, no hay nada de lo que no puedan hacerse cargo excepto de Samus quizás. – respondió Anthony y presumiendo de lo buenos que eran esos soldados. – Además desde aquí podemos tener contacto, y cualquier cosa que necesiten solo deben pedirlo.

Dicho esto, Rhazor y los demás me alcanzaron en un área pantanosa infestada de Grippers, Whipvines, árboles nativos, escarabajos voladores inofensivos y Sapos de Piedra. Ese pantano estaba muy cerca de las ruinas Yautja y por lo tanto del laboratorio de los contaminados, solo había que atravesarlo y seguir una cueva que marca la entrada a las ruinas. Ninguno de los animales era un problema excepto los hostiles Grippers y Whipvines, pero morían muy fácilmente.

- Con lo que odio los entornos como este, justo a un pantano tuvimos que llegar. – se quejaba Sylux mientras revoloteaba sus manos para ahuyentar a los escarabajos voladores, ya que eran completamente inofensivos a pesar de su apariencia y tamaño, pero molestos.
- Parece que Rhazor lo disfruta. – dijo Spire viendo a Rhazor andar entre las ramas de los árboles.
- Yo no me quejo, ya que en cuanto lleguemos a nuestro destino las cosas se pondrán peor. – dijo Noxus después.
- Tienes razón… y a todo esto, tengo una duda. – dijo Spire. – La Federación posee armamento nuclear tan poderoso que puede destruir planetas enteros con tan solo de una a tres ojivas, dependiendo del tamaño del planeta, ¿no es así?
- Si, así es. – afirmé. - ¿Qué con eso?
- ¿Por qué no las han usado? Con eso nos hubiésemos ahorrado muchos problemas, especialmente ahora que podríamos tener a dos enemigos a merced.
- No es tan simple, existe algo llamado “Convenios de Arcturus” que contiene varios apartados, siendo uno de ellos lo referente a armamento de destrucción masiva, y este mismo apartado se divide en otros más. Es un lio y es aburrido de leer, pero básicamente dice que no puedes usar armas de destrucción masiva así porque sí, ya sea porque son planetas que albergan vida o tienen el potencial de ello, por tratarse de pequeñas escaramuzas galácticas y cosas así. Solo se puede hacer uso de esas armas si el Consejo Supremo y el Presidente lo autorizan, y siempre y cuando el enemigo posea armamento similar y amenace con utilizarlo, pudiendo la Federación hacer antes un ataque preventivo. – contestó Sylux a la duda, y Spire se quedó pensativo un par de segundos para aclarar las cosas.
- O sea que no se puede bombardear este planeta, LV-1201, por el simple hecho de tener plantas carnívoras y estos horribles insectos voladores. – dijo Spire poniendo un ejemplo.
- Eso es correcto, y me parece buena política, sino la Federación andaría por la vida destruyendo planetas hasta por un asalto cualquiera que le hagan a algún ciudadano. – dijo Noxus dando su opinión sobre los convenios. – Aunque por otro lado puede haber otros que posean ese poder, los Piratas, los Sangre Contaminada o incluso los Néfilim, y es preocupante porque ellos pueden oprimir el botón de lanzamiento si tuviesen la oportunidad.
- Bueno, nadie de ellos ha mostrado tal poder, por ahora. – siguió Sylux con la conversación, hasta que notó algo raro. – Oigan, ya no escucho los pasos de Rhazor sobre las ramas.

Miramos a los árboles y notamos que las hojas se agitaban con fuerza, a la vez que escuchamos quejidos de Rhazor y de otra criatura, entonces un cuerpo cayó por encima de nosotros y decapitado, siendo una especie de reptil bípedo con largos brazos y con una piel camaleónica (toma el color de su alrededor). El nombre de ese reptil es Gorileon. Inmediatamente Rhazor bajó con la cabeza del gorileon en su mano derecha y sin señales de haber sufrido heridas por la pelea.

- Arriba está lleno de estas cosas, no querremos despertarlos de su sueño. – advirtió Rhazor y luego siguió caminando pero esta vez acompañándonos.

Avistamos la entrada al sendero por encima de un terreno elevado con todo tipo de vegetación y más vestigios de ruinas antiguas, hablo de murallas destruidas y estatuas Yautja que apenas y mantenían su forma. Aceleramos el paso ignorantes de que alguien nos observaba desde las sombras, y fue cuando escuchamos el sonido de múltiples cañones siendo disparados, entonces notamos que varias estelas de color azul se elevaban a lo alto y en un punto se detuvieron para caer en el terreno donde estábamos nosotros; los objetos en cuestión fueron ojivas cilíndricas que soltaron gas nohadina.

- ¡Atrás, atrás! – indicaba a los demás.

Retrocedimos y cada quien se escondió donde pudo, recordé la trayectoria de los disparos y supe que provenían de entre la vegetación que teníamos al frente, pues no detecté disparos en nuestras espaldas. Ocultos veíamos con detenimiento alguna señal del enemigo, y no tardaron en aparecer los piratas tóxicos de entre el gas que las granadas liberaron, y por cierto la armadura protectora de esos piratas era totalmente negra y parecida a la de los xenomorfos. Ellos caminaban entre el gas inmunes contra sus efectos, al mismo tiempo que unos artilleros disparaban sus misiles contra rocas y otros lugares que consideraban posibles escondites, y claro, dichos misiles contenían algo en su interior igual de peligroso que el gas: residuos de alta radioactividad, tan intensa que se podía comparar a los residuos de lo que fue la planta de Chernóbil; mi traje me brindaba la suficiente protección como para reducir los daños de radiación, pero para los demás iba a ser fatal, incluso para Rhazor quien naturalmente resiste la radioactividad pero hasta cierto límite, y 9500 roentgen (unidad utilizada para medir el efecto de la radiación) era demasiado para él.

- 9500 roentgens… eso nos dejaría severas consecuencias de exponernos aunque sea unos segundos. – dijo Sylux sabiendo que no podría soportar eso.
- Esa la dispararon lejos, pero si se les ocurre disparar otra cerca de nosotros… - dijo Noxus pensando en lo que pasaría.
- ¡Están apuntando hacia acá! – nos alertó Spire viendo que uno de los artilleros iba a arrojar otra ojiva en un área vacía, pero cuya radiación nos iba a alcanzar a todos.
- Ya lo veremos… - dijo Rhazor en voz baja y se retiró el cañón de su hombro para usarlo a modo de pistola.

Rhazor estaba encima de un árbol y usó un arma de fuego en lugar de su pistola de púas, ya que el plasma tuvo el efecto deseado, pues pudo asestarle un tiro al lanzamisiles del artillero y éste explotó consumiendo a varios otros piratas que estaban a su lado, esparciendo también los residuos cerca de sus compañeros. Dicha explosión también esparció un poco del gas, que fue un beneficio para nosotros.

Yo salí corriendo en dirección hacia el enemigo y eliminé a todos los artilleros con disparos rápidos de mis rayos, al mismo tiempo que evitaba los chorros a presión del líquido negro de las tropas comunes, que de ellos se encargaron los demás; de pronto llegaron transportes de tropas que si bien recuerdas tienen la forma de un Sistema de Tránsito pero más pequeños, esos vehículos venían equipados con una torreta superior similar a los cañones de los Zánganos Centinelas, algo inesperado pues hasta el momento esos piratas estuvieron atacándonos con químicos. Las torretas nos hicieron movernos en todo el campo mientras sus ocupantes eran desplegados rápidamente, algo en lo que normalmente no tendríamos problema pero el terreno seguía contaminado por todos los químicos que nos arrojaron, pero por suerte Spire resistía los láseres e hizo estallar uno de los transportes con un Súper Misil, y a los piratas que sobrevivieron los quemó con su arma afín. Los otros piratas enfocaron su atención en Spire y trataron de rociarlos, pero salieron despedidos y con extremidades perdidas gracias a un misil de Sylux, después Noxus se las arregló para congelar la torreta del otro transporte y Rhazor terminó destruyéndolo con una de sus bombas remotas.

- ¿Son todos? – se preguntó Spire sin bajar la guardia.
- No, aún quedan más. – contesté y miré a mi derecha.

Un enjambre de KiHunters aparecieron de las hojas de los árboles y amenazaron con atacarnos en grupo, pero con uno solo de mis misiles bastó para borrarlos del mapa en un abrir y cerrar de ojos, sin darles siquiera una oportunidad para acercarse.

- Y ahora sí, estamos solos. – dije recargando mi cañón a la vez, y recibimos una transmisión de Anthony.
- ¡Samus! ¿Están todos bien? Los robots detectaron señales de una batalla en su posición. – dijo.
- No te preocupes, tuvimos que lidiar con un poco de basura, literalmente hablando. – informé y luego recordé que debía decirle algo. – Anthony, solo para avisarte que si te ves forzado a luchar antes de que los refuerzos lleguen, ten cuidado con estos piratas, no solo tienen toda clase de productos nocivos, sino que poseen armas sucias de alta intensidad, 9500 Roentgen para ser precisa.
- ¿Estás segura? – preguntó para aclarar y asentí, después él dejó ir un suspiro. – Ese Deathstrike está demente para dejar que sus soldados carguen con algo tan peligroso como residuos nucleares, lo que quiere decir que ellos tienen muy, muy buenos trajes protectores. Tengan cuidado ustedes también.

Las explosiones causadas seguramente iban a llamar la atención de más piratas, así que continuamos hacia la cueva cuya longitud era apenas de 300 metros, cubierta por completo de oscuridad. Estuvimos alertas por cualquier movimiento sospechoso, y por suerte no hubo ninguna clase de enemigos excepto varios tipos de insectos y pequeñas roedores que huían de nosotros, seguimos así hasta la salida, encontrándonos con una vista panorámica del centro de investigación, expidiendo humo y fuego con piratas entrando al complejo.

- El desgaste de los piratas fue más eficaz de lo que creímos, ya han penetrado el perímetro de defensa de los contaminados. – observó Noxus.
- Creo que es obvia la forma en que lo hicieron. – dijo Sylux señalando al puente que daba hacia los laboratorios. – Miren, Metroides mutados.
- Estamos aquí por la Serpiente, no nos conviene inmiscuirnos en los problemas de ellos, o al menos por ahora. – dijo Rhazor recordándonos nuestro objetivo y después analizó el entorno. – Hay muchos lugares por donde poder infiltrarnos, puede que sea debido al ataque Legionario que tumbó gran parte de la seguridad.

Volví a tener otra visión, más corta que la anterior. De nueva cuenta en el cuerpo de Xeno-Aran, caminaba en el complejo entre los cadáveres de piratas, Metroides, KiHunters, Xenomorfos y Yautja en lo que parecía ser en un área de pruebas por la amplitud del escenario; súbitamente me giré porque alguien apareció atrás, un Yautja que por sus colmillos de jabalí en su máscara supe que era Berserk. Él venía fuertemente armado, ya que en su mano cargaba una guja, en sus hombros dos cañones de disparo en cadena, cuchillas en las dos muñecas, un cinturón con toda clase de artefactos, y una armadura como la de otros compañeros suyos de menor rango que le cubría casi todo el cuerpo. Inmediatamente volví a ser yo y otra vez los demás me notaron rara, por lo que le expliqué.

- No es que me importe si esa cosa mata a Berserk, pero debemos eliminar a Xeno-Aran cuanto antes. – dije y continuamos.

Batalla

Ahora vayamos a lo que pasaba entre Berserk y Xeno-Aran. Las alarmas de emergencia resonando en todo el complejo con sonidos de batalla, es decir disparos, explosiones, temblores y desde grandes escombros hasta pequeñas partículas de polvo cayendo. Ambos personajes se veían el uno a otro, preparados para combatir.

- Esa nave en la que llegaste, esas habilidades, esa apariencia tuya, ese temible poder… No hay duda, te originaste en Aran. Me cuesta creer que esos inútiles Legionarios hayan sido capaces de vencer nuestras defensas, así que debiste ser tú la responsable. Pero ya no más, te acabaré aquí mismo y tu cabeza será mía.

Berserk dio el primer ataque con varias ráfagas de su plasma que Xeno-Aran pudo esquivar incluso al estar guiados los proyectiles, ya que se impulsó al aire con la técnica cometa y al instante uso el ataque barrena para caer sobre Berserk, cosa que él evadió con una voltereta trasera y después se vio forzado a defenderse con su guja de los instantáneos ataques físicos del xenomorfo, en el que se incluía rasguños, coletazos y sorprendentemente potentes patadas que recordaban al estilo de combate de un Chozo, y por ende el mío. Xeno-Aran logró dar una patada al rostro de Berserk y lo tumbó al suelo, luego ella dio un salto con intención de inmovilizar al yautja y empalarlo con su cola, pero él se defendió con su guja y la arrojó hacia la pared que había tras, después él se reincorporó y encajó su arma en el pecho de su enemiga.

- ¿¡Qué!? – exclamó Berserk tras ver que incluso una de las más poderosas armas de cuerpo a cuerpo apenas y atravesó unos pocos centímetros del exoesqueleto del xenomorfo.

Xeno-Aran en respuesta abrió su pico y usó su lengua, Berserk apenas pudo reaccionar para moverse y la lengua destruyó la hombrera derecha, luego Xeno-Aran apartó al yautja con un empujón usando sus brazos; Berserk volvió a caer al suelo y se levantó rápidamente, solo para ver cómo ese bicho tomaba la guja con sus manos para sacársela y expulsar una pequeña cantidad de sangre ácida. Berserk usó esa oportunidad para disparar plasma que ella no esquivó, le arrojó también varias minas antipersona de tipo incendiario y de más plasma, vació dos pistolas de energía que tenía en su cintura y otra pistola de púas, toda esta combinación hizo levantar una cortina de polvo y humo. Hecho esto, Berserk hizo un rugido de victoria creyendo que había triunfado, y no fue así.

- ¿¡Qué eres!? – dijo Rhazor completamente perturbado por descubrir que Xeno-Aran no solo sobrevivió, sino que había sufrido daños mínimos y tenía la guja de antes en posición para lanzar, la arrojó contra Berserk atinándole en el hombro izquierdo, la fuerza lo arrojó contra la pared y ahí quedó clavado, finalmente Xeno-Aran se convirtió en esfera y usando el turbo se impulsó para golpear a su oponente en el vientre, sofocándolo así y posteriormente regresó a su forma original. – Imposible, ni una Emperatriz hubiese sobrevivido a eso… ¿acaso puedes usar los artefactos Chozo que teníamos ocultos? ¿Es esa la razón por la que no puedes morir en combate? No puede ser otra cosa, nadie es capaz de arrojar una guja así a esa velocidad, vi el aura azulada que rodeó tu mano, solo conozco a una única persona capaz de mostrar un brillo como ese.

Xeno-Aran se acercó lentamente a Berserk de forma intimidante, haciendo siseos y gruñidos característicos de las especies que llevaba en su código genético, y Berserk se negaba a morir a manos de ella, por lo que este cazador no tuvo otra opción que activar la autodestrucción de su panel de brazo para eliminar a ambos, pero algo andaba mal, Xeno-Aran se quedó viendo fijamente a ese dispositivo. Era como su supiese de lo que se trataba, de lo que pasaría si dejaba ir el tiempo restante en esa máquina, por lo que zarandeó su cola y con un único tajo le arrancó el brazo al indefenso Berserk, éste gritó del dolor a la vez que chorreaba la sangre fluorescente de su herida y el xenomorfo destrozó el dispositivo con tan solo pisarlo. A punto de perder el conocimiento, Berserk veía borrosamente cómo Xeno-Aran se colocaba frente a él y quitaba los presurizadores de la máscara para revelar el rostro del contaminado.

- ¿Qué haces? – preguntó Berserk debido al inusual comportamiento del xenomorfo, ya que repasaba sus suaves manos sobre la cara cicatrizada de este depredador. – Si vas a matarme… ¡hazlo ya!

No, no lo mató. Lo que pasó fue que Xeno-Aran jaló a Berserk con tal fuerza que se liberó de forma dolorosa de la guja que lo mantenía inmóvil, lo arrojó al suelo y ella comenzó a caminar de forma cuadrúpeda, se subió encima de su debilitado enemigo de forma lenta y explorando su cuerpo calmadamente como si estuviese detectando algo en él, pasó sus manos sobre el pecho de Berserk y de ahí de nuevo a su rostro, abrió su pico y encajó su lengua en la frente de Berserk pero sin matarlo. ¿Qué le estaba haciendo? Le estaba drenando su energía, tal como un Metroide lo hace, y sus heridas se iban regenerando conforme seguía absorbiendo y debilitando al yautja.

Fue en este instante en que yo y los demás llegamos a tiempo, aparté a Xeno-Aran de Berserk con un disparo cargado de mi rayo normal y miramos a Berserk, quien yacía en el suelo en estado de shock puesto que se le drenó mucha energía y no podía mover un músculo. Xeno-Aran se reincorporó junto a un intenso rugido suyo.

- ¿De verdad estaba haciendo lo que pienso? – preguntó Rhazor ya que no podía creer que Xeno-Aran sería capaz de drenar energía.
- Ahora ven a lo que me refería. Este xenomorfo está lejos de ser común y corriente, miren los cadáveres que hay alrededor y el estado en que dejó a Berserk. ¡No bajen la guardia ni un solo segundo! – advertí a todos y nos preparamos para la batalla.

Xeno-Aran entonces tomó a Berserk del tobillo con su cola y lo arrojó contra una puerta que tenía atrás, destruyéndola de esta manera y quitándose un estorbo de enfrente. No nos dimos cuenta de la hora y ya faltaban dos horas para que la Federación llegara al planeta, cosa que supimos porque Anthony nos contactó.

- Samus, falta poco para que llegue la ayuda. ¿Qué tal por su lado?
- La encontramos, Anthony, pero parece que no será sencillo borrarla de la existencia. – dije teniendo altas expectativas.
- ¿A qué te refieres? – preguntó.
- Voy a conectarme con tu pantalla, quizás quieras ver un poco de acción. – avisé y sincronicé mi DRA con la laptop de Anthony desde donde veía las panorámicas de los robots de reconocimiento.
- La última vez no la pude ver con detalle… por el cosmos. – expresó tras notar todos los cuerpos en el suelo. - ¿Esa cosa hizo tal masacre?
- Juzgando por las heridas que presentan sí, es más me atrevo a decir que ambos bandos se aliaron temporalmente por la sola presencia de Xeno-Aran, lo puedo saber gracias a que ni unos ni otros presentan lesiones por armamento del equipo contrario. – examinó Sylux la “escena del crimen”.
- Si ni juntos lo lograron, significa que estamos en problemas, y que debemos usar todo lo que tenemos disponible si queremos tener una oportunidad contra ella. – concluyó Rhazor y todos estuvimos de acuerdo.

Esta iba a ser nuestra primera batalla real contra este enemigo, más no iba a ser la última. Xeno-Aran soltó otro rugido y nos preparamos para lo que sería un duro combate; cinco contra uno, parecía que todo estaría a favor nuestro, ¿pero de verdad iba a ser así? La sola presencia de Xeno-Aran transmitía una sensación de terror y sed de sangre, pero no por eso íbamos a retirarnos, había qué ponerle fin antes de que se volviera aún más fuerte.

Capítulo 26. Explosión

Antes de iniciar el duelo, Anthony nos informó que la situación estaba por empeorar, ya que sus robots en aire detectaron un masivo movimiento de tropas piratas en camino al centro de investigación, eran los refuerzos y estaban decididos a ganar la batalla, para de ahí continuar hacia la conquista del cuartel general de los Sangre Contaminada, que estaba solo a unos kilómetros de distancia. Como Anthony sabía que aquello implicaba un gran estorbo para nuestra misión, decidió intervenir y se puso en marcha junto al escuadrón que trajo consigo para frenar el avance de Deathstrike. Ahora volvamos con Xeno-Aran.

- La estoy escaneando, de esta forma sabremos las precauciones que debemos tomar y si encontramos alguna debilidad en particular. – dije con el Visor de Escaneo activo.
- <<Especie: Xeno-Aran. Xenomorfo creado a partir de toda la mezcla genética de Samus Aran.

El fenómeno del reflejo de ADN ha permitido que Xeno-Aran posea el aspecto físico de los Chozo, los Metroides y el de los Humanos. Siendo tu Traje una armadura biomecánica, Xeno-Aran ha reflejado la naturaleza modular del mismo, obteniendo así un exoesqueleto capaz de absorber mejoras únicamente de origen Chozo, esto debido a que no posee un traje adaptable a muchas tecnologías en sí, sino que posee un cuerpo con genética Chozo al que le falta muchas de las habilidades naturales de ellos, habilidades encontradas en forma de objetos Chozo; esto sin embargo no impide que pueda obtener armas como rayos o misiles fabricados por esta misma raza, aunque carece de un medio para hacer uso de ellos.

Dado que los Xenomorfos heredan los recuerdos e inteligencia del huésped de donde nacieron, Xeno-Aran exhibe una astucia y capacidad de resolución de problemas más allá de otros de su especie, el análisis calcula que este xenomorfo posee un CI de 187 puntos, superior a los 184 tuyos. Xeno-Aran también tiene la habilidad de drenar la energía vital de sus presas al igual que los Metroides, una característica heredada de estos parásitos.

Xeno-Aran nació con las mejoras Chozo en tu arsenal, pero ha obtenido otras más recientemente, destacándose el Traje Gravitatorio y el Ataque Barrena, junto a una serie de rayos y armamento balístico que se ve incapaz de utilizar. Extremadamente resistente y peligrosa, no posee una debilidad en específica, así que se recomienda hacerle frente con toda la capacidad ofensiva disponible.>>

- ¿Y luego? ¿Qué descubriste? – me preguntó Sylux ya que nadie sabía los datos que obtuve.
- Que hay una alta probabilidad de que nos patee el trasero a todos porque no tiene debilidades, pero podemos ganar si no nos refrenamos ni un poco con ella. – resumí y a todos les quedó claro.
- Viendo lo que hizo en la nave, supe que contra esa serpiente debo emplear toda mi fuerza. A ver cómo sale de esta. – dijo Rhazor tras sacar un shuriken de su cintura y arrojarla contra Xeno-Aran.

Música de Batalla

El shuriken salió disparado de la mano de Rhazor, Xeno-Aran reaccionó a esto interponiendo su antebrazo derecho y el arma se le encajó apenas unos centímetros, quedando el shuriken atorado en el antebrazo del xenomorfo, entonces ella chirrió fuertemente y con su brazo izquierdo se retiró el shuriken para luego arrojárselo a su dueño, quien pudo esquivarlo con tan solo agacharse. Este movimiento de Xeno-Aran sirvió para que nos alcanzara con tan solo unos cuantos pasos tan rápidos como los míos, derribó a Spire con un cabezazo, rasgó la armadura de Sylux con un rasguño, a Noxus y a mí nos arrojó lejos con un coletazo; Rhazor por su parte tuvo la oportunidad de sacar sus cuchillas y colocarse cara a cara con Xeno-Aran para apuñalarla repetidas veces en las costillas, pero rápidamente notó que sus armas rebotaban ante la poderosa piel de la enemiga, poder otorgado del Traje Gravitatorio, y ella simplemente atrapó a Rhazor tomándolo de sus muñecas sin dejarle posibilidad de escape, se acercó a la cara de Rhazor mientras él forcejeaba con el fin de liquidarlo con un ataque de lengua, pero Spire intervino y salvó al Yautja, tacleando a Xeno-Aran y arrastrándola hasta un muro donde la azotó, y continuó azotándola repetidas veces con tal fuerza que empezaba a resquebrajar el muro.

- ¡A ver si puedes caminar después de esto! – dijo Spire y dejó de azotar a Xeno-Aran, procediendo a golpearla en su cabeza repetidamente con su mazo. - ¡Nadie me supera en fuerza bruta!

Parecía que Spire tenía dominada a Xeno-Aran, pero ella escupió un chorro de ácido de su boca, algo característico en todos los de su especie, y roció parcialmente al cazarrecompensas, esto le ocasionó leves heridas debido a su cuerpo de roca y únicamente retrocedió por el ardor, oportunidad que ella usó para apartarse a Spire de encima usando su forma alterna combinada con la Turbosfera, volvió a transformarse y con un zarpazo pudo dejar una marca en el diamante pectoral de Spire, después trató de atacar de nueva cuenta pero fue detenida por un misil de hielo de Sylux que la aturdió; él pegó un salto alto gracias a su supersalto con el fin de caer al otro lado, justo en la espalda de Xeno-Aran, a la vez que disparaba otros misiles mientras se hallaba en el aire, y cuando aterrizó le arrojó un súper misil cuyo humo residual cubrió casi toda la sala. Ante esto Sylux comentó una única cosa.

- ¡Bullseye! – gritó Sylux a todo pulmón, una palabra inglesa que vendría significando algo así como “justo al blanco”. Esta alegría suya no duraría mucho ya que de entre el humo algo le fue arrojado encima, chocó contra el pecho de Sylux y cayó al suelo, resultando ser una cabeza pirata arrancada de uno de los cadáveres. - ¡Diablos, qué asco!

Sin darse cuenta, Xeno-Aran había trepado hasta el techo y estaba encima de Sylux, ella se le lanzó con los brazos extendidos y Sylux la notó por su visión periférica pero ya siendo muy tarde, sin embargo fue salvado gracias a un rayo cargado de plasma mío que interrumpió el ataque de Xeno-Aran, y cuando ella aterrizó llegó Noxus y le disparó un chorro helado de su Judicator sin cesar, esperando congelarla por completo. Normalmente esto hubiese funcionado especialmente si consideramos que ella tenía genética Metroide, pero como mencioné antes también poseía el Traje Climático y eso eliminó su debilidad al frío, así que no se congeló y tomó a Noxus de la cabeza con una sola mano para alzarlo, mientras él continuaba disparando hasta que su mismo cañón terminó por enfriarse demasiado, impidiéndole continuar.

- ¡Suéltame! – decía Noxus intentando liberarse del yugo de Xeno-Aran.
- ¡Noxus! – grité viendo que él estaba en problemas.

Con una mano Xeno-Aran sostenía a Noxus, y con la otra trató de encajar sus garras en el cuerpo delgado de su oponente, cosa que bloqueó con su pequeño escudo de la mano izquierda, ante esto Xeno-Aran se preparó para atacar de nuevo y de inmediato yo le disparé sucesivamente varios rayos de mi plasma ardiente hasta que soltó al Vhozon y fijó su atención en mí. Estuve lista para la batalla pero algo me detuvo, repentinamente escuché voces en mi cabeza, que identifiqué como la mismísima voz de Samus Oscura.

- <Samus, Samus> - repetía su siniestra voz.
- … - no dije nada y me quedé paralizada apuntando a Xeno-Aran, esa voz me dio un calambre en todo el cuerpo que no podía mover ni un dedo.
- <No estás imaginando nada, mi voz es completamente real. No es tiempo de entrar en detalles, solo hay una cosa que debes hacer: eliminar a ese monstruo que llamas Xeno-Aran.>
- ¿¡Qué está…!? – dije en mi mente, intentando buscar una explicación a lo que estaba escuchando.
- <Ya ha adquirido mucho poder, no puedes dejar que siga mejorándose ni que evolucione a sus próximas etapas, de lo contrario nada ni nadie podrá detenerla.>

Con Samus Oscura hablándome, parecía que de pronto el tiempo se ralentizó a tal punto que veía a Xeno-Aran acercárseme muy lentamente. ¿Acaso estaba alucinando? ¿Xeno-Aran tenía alguna clase de alucinógeno que nos arrojó a todos y que no nos dimos cuenta? No, esa “ilusión” era demasiado real, escuchaba fuerte y claro a Samus Oscura. No tenía ni idea de lo que sucedía, pero aún así pude hacer una única pregunta desde mi mente.

- ¿Cómo?
- He dicho lo que tenía que decir. No puedo permanecer más tiempo. – terminó Samus Oscura de hablar y su voz se desvaneció poco a poco, y el tiempo volvió a su flujo original.

Xeno-Aran me embistió contra el muro, me inmovilizó y mostró su lengua tras abrir su pico, sabiendo que quería drenarme la energía tal y como lo hizo con Berserk. Aún me quedaba una carta por jugar, entonces alerté a todos mis compañeros a que salieran inmediatamente de la sala por la otra puerta, ya que iba a detonar una Bomba de Energía; me convertí en Morfosfera y solté la bomba, cuya detonación sucedió justo enfrente de Xeno-Aran y que destruyó gran parte del terreno de batalla junto a la desintegración de los cadáveres presentes. Cuando me transformé solo vi a Xeno-Aran a unos metros de distancia y tambaleándose, lesiones en su cuerpo que algunas eran profundas y sangraban, pero con todo podía continuar. Lista para otra ronda, Xeno-Aran volvió a rugir y fue golpeada por algo en su espalda, era una mina yautja que detonó en una luz cegadora y emitió sonidos subsónicos, tratándose así de una mina sónica que aturdió al xenomorfo por breves instantes, dejándola apoyada sobre una rodilla y una mano en el suelo.

- Te tengo. – dijo un yautja con su camuflaje activado, que tras desactivarlo reveló ser alguien de los nuestros.
- ¿Zyra? – dije.
- ¿Qué? ¿Es Zyra? – dijo también Rhazor quien se asomaba por la puerta donde se cubrió de la detonación junto a los demás cazarrecompensas, reuniéndose ellos con nosotros en instantes.

De pronto escuchamos varios pasos por el mismo lugar de donde llegamos, acercándose rápidamente como si estuviesen corriendo, eran no solo yautja de mi clan, sino el escuadrón de marines dirigidos por Anthony. Todos rodearon a la aturdida Xeno-Aran con sus respectivas armas, pero Zyra era la que estaba más cerca de ella y con un mazo en su mano, una de las armas cuerpo a cuerpo yautja más peligrosas.

- Mataste a la gente equivocada, monstruo. Ahora no descansarán en paz hasta que te corte el cuello y te arranque la piel. Amigos, esto es por ustedes. – dijo ella dirigiéndose a Xeno-Aran mientras se le acercaba lentamente, y tras acabar las últimas líneas se le arrojó al xenomorfo para rebanarlo.

Zyra dio un último giro a su mazo e impactó contra Xeno-Aran en su cuello para descabezarlo, y Zyra junto al resto de los presentes quedaron altamente sorprendidos cuando vieron que el mazo apenas y cortó dos centímetros de la piel del enemigo; este mismo corte hizo reaccionar a Xeno-Aran de nuevo e hizo un rasguño en el abdomen de Zyra que resultó en una herida superficial sin desangrado, luego el xenomorfo trepó en las paredes en dirección a un ducto de ventilación en la zona más alta de la sala.

- ¡Fuego! – ordenó Anthony a sus hombres a que dispararan contra Xeno-Aran, pero aunque varias de las balas lograron dar en el blanco, no sirvió para nada y ella logró huir.

Sin más que hacer, me acerqué a Zyra para ver sus heridas, que como dije antes no eran graves y su vida no corría peligro. Y por cierto, sabía que Anthony y sus soldados decidieron cubrirnos ante un nuevo ataque pirata, cosa que al parecer tuvieron éxito en cumplir, pero no sabía por qué Zyra y otros miembros del clan decidieron llegar.

- Sé que me diste la orden de esperar y hacerme cargo del clan, también sé que incumplí esa orden, que puse en riesgo las vidas de más yautja y que por ello merezco una sanción. – dijo disculpándose. – Es solo que no podía quedarme de brazos cruzados, no mientras esa cosa siga con vida.
- Nosotros vinimos voluntariamente, pudimos habernos quedado como nos indicó la líder Zyra, pero decidimos ayudarle a cazar a esa serpiente. – aclaró uno de los yautja hablando por el resto de los suyos.
- Entiendo lo que sientes, yo hubiese hecho lo mismo en tu lugar. – le dije a Zyra haciéndole saber que no había problema alguno con sus acciones. - De hecho nos has ayudado a descubrir una posible forma de enfrentar a Xeno-Aran, esa mina sónica que le arrojaste tuvo efecto al igual que mis bombas. Y al resto, gracias por haber venido también, necesitaremos toda la ayuda posible para eliminar a este nuevo enemigo.
- Lamento interrumpirlos, pero tengo nuevas noticias. – habló Anthony. – No sé si lo notaron en medio de toda la fiesta esta, pero mi escuadrón y yo estuvimos casi no la contamos de no ser porque la flota que esperábamos llegó por fin. Y por cierto, Princesa, el almirante quiere hablarte.
- Samus, ha pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos, pero estoy seguro que puedes reconocer mi voz.
- ¿Dane? ¿¡Dane, eres tú!? – adiviné estando entre sorprendida y contenta.
- El mismo viejo que conociste años atrás, ¿creíste que me sacarían del juego tan fácil? ¡Pues no! Hace falta matarme primero.
- Espera, creí que la séptima flota había sido destruida. – creyó Sylux.
- Así fue, de hecho esta nueva flota estaba destinada a ser la 13ª que fue eliminada tiempo atrás por las fuerzas de Samus Oscura, pero no había nadie que la dirigiera excepto yo, y acepté con una única condición: que esta flota fuera designada como la séptima. – explicó Dane. – Navegando en el espacio, estar detrás de un podio viendo las estrellas… se siente bien regresar a casa.

A estas alturas puede que no recuerdes lo que pasó con Dane y su flota, así que recapitularé. Hace un tiempo, cuando los Piratas Espaciales mostraron su regreso y después de que destruyeran el cuartel general en la Tierra, los mismos piratas liderados por Weavel atacaron Norion y fallaron aparentemente en el intento, pero aparte de que destruyeron mi Traje Fusión, lograron también meter Xenomorfos a la NFG Olimpo sin que nadie lo notara; pronto la plaga creció y comenzó a asesinar a la tripulación, cortando toda clase de comunicación con el resto de la flota, algo que esperaban los piratas para volver a atacar y llevarse la victoria definitiva. Así fue, el Predalien que provino del antiguo líder de mi clan hizo estrellar a la Olimpo y llevó la infestación xenomorfa a todo el Sector Zero y su aeródromo, acabando con casi todo el personal sobre tierra, mientras que la flota de Weavel se encargó de borrar del mapa al resto de la séptima flota. A pesar del daño Dane pudo sobrevivir, pero quedó atrapado en unos escombros por poco más de un mes, y si pudo sobrevivir tanto antes de que yo, mi clan y el resto de los marines sobrevivientes lo rescatáramos, fue porque disponía de una tubería rota de agua por donde saciaba su sed, sin embargo lo encontramos demasiado débil y desnutrido, un poco más de tiempo y hubiese muerto por inanición. En fin, lo recuperamos, lo atendieron en una base de la Antártida y volvió a la normalidad para dirigir esta vez a una flota naval durante la batalla por la recuperación de la Tierra, después de eso no volvimos a saber sobre él hasta ahora.

- Y me gustaría seguir hablando con todos… pero detectamos algo inusual a unos kilómetros de la base de investigación. La nueva UA 1053 lo ha identificado como una espiga masiva de energía que va acrecentándose poco a poco, les paso las imágenes. – informó Dane y recibimos una transmisión en vivo de dicha espiga.
- Un momento, eso es… ¡es donde los Sangre Contaminada tienen estacionada su nave nodriza! – dijo Rhazor conociendo la posición de la nave, pero tras ver detenidamente los datos enviados llegó a una escalofriante conclusión. – No está bien, la nave explotará en cuestión de minutos, ¡y si sigue liberando energía la explosión nos alcanzará!

Rápidamente Dane ordenó la evacuación de sus tropas en tierra, lo mismo hicieron Anthony y Zyra con los marines y los yautja respectivamente. Realmente nadie sabía con certeza cuánto tiempo nos quedaba, pero lo mejor era no perder tiempo si queríamos escapar del radio de la explosión, que de acuerdo a los cálculos de Rhazor iba a tener un radio de alcance de 20 km. Con este escape me llegó un pensamiento que había olvidado por el calor de la batalla, ¿qué sucedió con mi nave? A eso había bajado también a LV-1201, a buscarla después de que Xeno-Aran la secuestrara. No lo hubiese sabido de no ser gracias a Anthony.

- Samus, olvidé decirte algo, encontramos tu nave. Parece que tu querida “hija” se divirtió con ella y la estrelló entre unos árboles justo afuera de esta base al oeste, no parecía que tuviera grandes daños y se veía funcional de acuerdo a uno de mis ingenieros. Y eso es todo, será mejor que nos apuremos. – dijo y se retiró con su escuadrón.
- Tiene razón, además seguro que la explosión acaba con Xeno-Aran si es que aún se encuentra en el rango adecuado. – dijo Sylux y decidimos marcharnos a nuestras naves, pero algo nos detuvo, era un gemido moribundo de Berserk, quien yacía en el suelo al otro lado de la puerta donde Xeno-Aran lo arrojó tras drenarle mucha energía, pero esos gemidos pronto se convirtieron en carcajadas suaves.
- El tiempo corre, ¿qué están esperando? – dijo estando moribundo.
- Deberíamos dejarlo aquí, por lo menos uno de los líderes de los Sangre Contaminada habrá sido eliminado. – sugirió Spire y la verdad es que no era mala idea, pero por extraño que suene Rhazor se opuso.
- No, no le daré el lujo de morir tan fácilmente. Nuestra ley se encargará de él, ¿me escuchaste? – dijo Rhazor a Berserk apuntándolo con sus cuchillas. – Tu hora aún no ha llegado, vendrás conmigo. – acto seguido le propinó una patada en el rostro y dejó inconsciente al contaminado, luego lo cargo en sus hombros pero no sin antes suturarle la herida de su brazo izquierdo, que seguía perdiendo sangre.

Partimos todos hacia el exterior, donde mis otros compañeros llamaron a sus naves para que los recogieran, quedándonos Rhazor y yo afuera en compañía del inconsciente Berserk. Los tres nos dirigimos a donde dijo Anthony para buscar mi vehículo, mientras veíamos en el cielo cómo despegaban las naves de la Federación hacia lejos del área de impacto y también a la nave nodriza mía que se mantenía sobre un lugar alto del complejo para recoger a aquellos que descendieron. Rápidamente todas las naves partieron del complejo y quedábamos nosotros, explorando el lugar hasta que por fin dimos con la mi nave, entre unos árboles como dijo el comandante y con un rastro de tierra en su camino. Nos subimos y encendí los motores, el análisis rápido no detecto falla alguna y se restableció los sistemas de comunicación.

- Larguémonos ya. – dije y despegué.

Nos alejamos lo suficiente reuniéndonos con la flota, entonces contemplamos el enorme estallido de la nave nodriza enemiga, fue una gigantesca esfera de energía de plasma que arrasó con todo a su alcance, incluido el complejo donde estábamos antes, no quedó ni un rastro de él; la explosión terminó con una columna de humo que se alzó por todo lo alto en el cielo, cosa que se presenció mejor con la luz matinal que recién había aparecido.

- Existen armas con mayor poder, pero eso no quita el hecho de que una vista así es impresionante. – comentó Anthony por el comunicador, parecía que tenía los ojos bien puestos en el paisaje.
- Opino igual, comandante. Con eso una de las bases de estos yautja malvados ha sido destruida, ahora queda una y está bastante cerca. Supe lo que ellos hicieron con el general Miles, con la flota de Adam y con el planeta Vho, son unos enemigos muy aterradores. Sin embargo sus dos naves que representaban el mayor peligro ya no existen tampoco, y aunque no nos podemos permitir el subestimarlos ahora, es cierto que es el momento indicado para planear nuestro próximo golpe.
- Yo no me preocuparía tanto por ellos, sino por los piratas, no sabemos si sobrevivieron a la explosión, y de ser así con cuántas fuerzas dispone Deathstrike ahora. – dijo Noxus.
- Cuando nos enfrentamos a ellos la mayoría eran esas avispas y metroides negros, apenas y había unidades pirata, lo que me llevó a la suposición de que gran parte de sus tropas se perdieron en el intento de tomar el centro de investigación de los contaminados. – dijo Anthony narrándonos lo que vio en su enfrentamiento.
- Si vamos a llevar la guerra a los contaminados en su territorio lo esencial es saber todo acerca de su último bastión, sabemos que están en una pirámide ancestral pero desconozco cómo es esa estructura. Afortunadamente podemos sacar información. – dijo Rhazor refiriéndose a Berserk.

Ambientación

Llevé mi nave a la nave nodriza para hacer el próximo paso: interrogar a Berserk antes de su juicio. Cargamos con este líder de los Sangre Contaminada por varios pasillos hasta llegar a una sala de reuniones completamente circular, Zyra pronto se nos unió para retirarle todo el equipo de combate a Berserk y colocarlo en medio de la sala, donde un haz de luz roja en el techo lo hizo levitar y también lo inmovilizó, al mismo tiempo que yo sincronizaba mi DRA con la flota de Dane y la de Hudson, almirante que continuaba en órbita y que nos iba a servir de apoyo. Con los preparativos listos, Rhazor despertó a Berserk, y éste abrió lentamente los ojos y miró a todas direcciones, llegando a hacer contacto visual con nosotros tres presentes, pero a pesar de su situación no cambió nada en su psiquis.

- Así que lograron capturarme, debí saber que pasaría, lamentablemente mi sistema de autodestrucción fue destruido por esa cosa… tuya. – dijo mirándome a mí. – Normalmente esto sería una deshonra, pero ya que soy un Sangre Contaminada, eso no me importa en lo absoluto. Aún así debieron dejarme ahí, hubiera sido mejor para ustedes.
- Te salvé la vida por una única razón, Berserk. Queremos que nos digas todo lo que sabes acerca de la pirámide donde los tuyos se resguardan. – dijo Rhazor yendo directo al grano.
- ¿Es así? ¿Me salvaste solo por eso, seguro que no fue por otra razón? Fuimos compañeros de caza después de todo, creo que te conozco mejor que nadie. Seguramente muy en el fondo te invadió la nostalgia, recordaste los viejos tiempos, cuando juntos aprendimos todo lo que sabemos con los Élite, cuando nos dieron nuestras armas básicas en la iniciación, y cuando matamos a nuestras primeras Serpientes después de aquello. ¿Lo recuerdas? Los dos éramos respetados por los otros novatos, sinceramente extraño aquellos días.
- ¡Eres basura que decidió traicionar a nuestra sociedad y al código! – exclamó Rhazor. – Y recuerdo muy bien esas veces, pero también me acuerdo cuando asesinaste a Frojeir, tus ambiciones te llevaron al extremo de atentar contra los tuyos para llevarte la gloria tú solo. Y yo siempre me pregunté por qué lo habías hecho, no quería ni creerlo.
- Ya te lo dije, los dos éramos respetados y yo soy bastante ambicioso. Sabes, siempre pensé que como especie seríamos mucho mejores, más de lo que puedes imaginar, y también supe que el código de honor era un impedimento para hacernos crecer, por eso me esforcé tanto para ser el mejor de lo mejor, razón por la que maté a Frojeir y a los demás que intentaron atraparme después, y aunque lo lograron estuve satisfecho con el resultado. Yo solo maté a diez y pensé en una cosa: en lo lejos que sería capaz de llegar de no existir el código, de tener mejores armas que aquellas de las que disponía en el momento de mi frenesí, así que decidí unirme a Gran Rojo tras mi exilio, pues me enteré que ambos compartíamos una idea similar, los dos creemos que merecemos mucho más de lo que tenemos, que podemos ser una temida potencia galáctica a la que nadie se atrevería a pisar ni siquiera un milímetro de su territorio. Todos lo vieron, todos vieron cómo nuestra nave original con plasma negro hizo estragos, ¿o me equivoco? Esa es mi razón de vivir, amigo, el poder, no hay otra cosa. Quizás si reconsideras tus metas en la vida, podrías unirte a nosotros y liberar tu verdadero potencial.
- Suficiente cháchara, ¿vas a responder a la pregunta o no? – habló Zyra para interrumpir a Berserk y volver con el tema.
- ¿Qué quieres que diga? Es la primera pirámide que nuestra raza construyó como centro de caza contra las Serpientes, supongo que saben de lo que hablo, este es el mismo planeta donde se halló un destructor Néfilim con esas criaturas hace milenios. Y como todo centro de caza, todos deberían tener una idea de lo que se puede esperar ahí, ¿de verdad hace falta confesar algo? – preguntó Berserk.
- Seguridad, número de unidades, vehículos. – aclaré yo. – Eso es lo que queremos saber.
- Vuelvo a preguntar lo mismo, ¿qué quieres que diga? Has visto lo que tenemos, Yautja fuertemente armados, Xenomorfos amaestrados, tanques, autómatas de combate. Todo lo que conocen es lo mismo que Gran Rojo tiene vigilando la pirámide. – confesó Berserk. –Entonces, ¿alguna otra pregunta inútil?
- Eso es todo por ahora. – dije e hice la señal a Rhazor para que apagara la luz que mantenía a flote a Berserk. – Te quedarás aquí, no saldrás hasta llegar a tu planeta natal.

Rhazor, Zyra y yo nos retiramos de la sala que sirvió de prisión para Berserk. Los almirantes vieron lo mismo que yo y se pusieron en marcha para armar un plan de batalla; Berserk no coopero mucho, pero sus declaraciones sirvieron para hacernos una idea del peligro al que nos estábamos concentrando. Como dijo Dane, los contaminados se quedaron sin sus naves, las que eran sus cartas del triunfo, pero seguían siendo una poderosa amenaza. Ahora tocaba esperar a que los almirantes llegaran con una idea.

Enciclopedia de Industrias Armat. Parte V

Rifle de Asalto NSG 23

El NeuStormgewehr 23 es un rifle de asalto de explosión de tres rondas, es decir que libera tres balas cada vez que se jale el gatillo. Muy similar en funciones al Rifle de Pulsos M41A, el NSG 23 se diferencia no solo en su modo de fuego, sino en que tiene menor capacidad en su cargador teniendo un límite de 30 balas, también tiene una menor precisión y rango. Sin embargo tiene ventajas sobre el M41A, ya que por su diseño y aligerado peso puede soportar mayor cantidad de aditamentos, que entre ellos podemos encontrar lanzagranadas, una escopeta inferior, un lanzallamas, silenciador, mirilla láser o telescópica, o una culata para incrementar su pobre precisión. Su tipo de munición es el mismo que el del M41A (7.62 mm).

Rifle de Batalla M4RA

El M4RA es, de nueva cuenta, parecido al M41A y al NSG 23, pero semiautomático y con menor capacidad en el cargador, soportando 15 balas. Posee la misma ventaja del NSG 23 al ser tener compatibilidad con muchos aditamentos, diferenciándose tanto en su velocidad de fuego como en su incrementado nivel de daño, gracias al uso de las municiones de alta velocidad A19. No se suele ver tanto en combate a diferencia de sus primos, ya que usualmente es preferido por francotiradores cuando tienen que defenderse a distancias cortas-medianas.

Rifle de Pulsos pesado M41AE2

Una variante del rifle de pulsos estándar, que en lugar de tener un lanzagranadas posee un cañón 8 centímetros más largo, otorgando compatibilidad con la munición perforadora de blindajes ligeros, traduciéndose en un mayor daño al enemigo; dado que su uso es distinto al del M41A común, el M41AE2 se utiliza con un cargador largo con capacidad de 300 balas. El rifle pretende servir como arma de apoyo siendo una ametralladora ligera, destinada a ser usada en puntos de defensa.

Muchos creen que el M41AE2 es igual al M56 Smartgun, pero la diferencia entre ambos es que el Smartgun es más poderoso al tratarse de un arma pesada, puede cargar con más munición y que se usa más para asaltar posiciones enemigas directamente, contrario a la ametralladora ligera que se usa en posiciones defensivas.

Capítulo 27. Trampa

En lo que Dane, Hudson, Anthony y Zyra, los estrategas mejor calificados en ese entonces, discutían el próximo plan contra los Sangre Contaminada y los Piratas restantes, yo decidí reunirme con los otros cazarrecompensas en el comedor de la nueva NFG Olimpo; yo era la que debería estar en la reunión como líder del clan, pero siendo honestos yo soy de lanzarme contra el enemigo directamente la mayoría de las veces y Rhazor también, así que consideramos a Zyra como la indicada para asistir. La nueva Olimpo era exactamente igual a la anterior, la verdad es que no vi diferencia alguna, así que me ahorro en dar detalles del interior de esta nave. En el comedor Sylux tenía una ración de alimento que consistía en un trozo de res con su guarnición de ensalada y arroz, lo mismo que yo más un vaso de agua, mientras que Spire y Noxus no tenían hambre y solo nos acompañaron, únicamente faltaba Rhazor pero él decidió quedarse en la nave nodriza para vigilar y seguir hablando con el cautivo Berserk. Nosotros por otro lado permanecimos en silencio un rato hasta que Sylux inició la conversación, hablando en lo referente a su ración.

- Saben, la comida militar nunca se ha caracterizado por tener buen sabor, yo lo sé porque llegué a probarla cuando era un cadete en la academia y por comentarios que escuché por otra gente esos días, y parece que no ha cambiado mucho. No es que yo sea de gustos refinados, ¿pero tanto cuesta ponerle sal a lo que cocinan? – dijo él quejándose por la comida insípida que le sirvieron, y nadie dijo nada al respecto excepto Spire.
- Si no te agrada, ¿para qué te lo comes? Mira, ya llevas medio plato terminado. – señaló Spire al plato de Sylux.
- Oye, a buena hambre no hay pan duro, pero lo que quiero decir es que los cocineros deberían poner un poco más de empeño en lo que hacen, los buenos platillos ayudan a elevar la moral de los reclutas. – explicó Sylux su punto, después me miró. – Sino preguntémosle a Samus, estuvo en el ejército y sabe de lo que hablo, ¿verdad?

Escuché lo que estaba diciendo, pero yo pero no le respondí, solo me quedé viendo mi ración y jugueteando el alimento con mi tenedor de plástico, sumida en mis pensamientos acerca de una duda que me carcomía la cabeza, era sobre Xeno-Aran. No sabía si ella seguía con vida tras la explosión que se suscitó con anterioridad, las visiones que tenía con ella desaparecieron tras la batalla, lo que me inquietaba era otra cosa.

- Esa mirada tuya la conozco, algo te perturba. – dijo Sylux con su sonrisa y mirada vampiresca puesta sobre mi (recuerda que él es mestizo entre humano y una especie conocida coloquialmente como Vampiros, pero ni él ni ellos son chupasangre o diabólicos como en los cuentos).
- Es cierto, no has tocado tu comida y llevas mirando al vacío desde que llegamos, ¿sucede algo? – notó Noxus mi comportamiento inusual.
- Es sobre Xeno-Aran, se supone que ella era un xenomorfo, y los xenomorfos unieron fuerzas con toda fuerza pirata por medio de aquella a quien llaman Madre. Entonces dicho esto, ¿alguna idea del por qué Xeno-Aran mataba a todo el mundo incluidos los piratas? ¿No se suponía que eran aliados?
- Ahora que lo dices, tú y Rhazor mencionaron que Madre es capaz de controlar a toda legión de xenomorfos en la galaxia, pero con lo que acabas de decir… - dijo Spire pensativo.
- ¿Deduces que Xeno-Aran no estaba bajo el control y mando de Madre? – preguntó Noxus en resumidas cuentas.
- Si. – afirmé y alcé la mirada. – Sin embargo no tiene sentido, ni siquiera otros xenomorfos como las Emperatrices tenían esa sed de sangre. Tengo una hipótesis de hecho, como que en realidad sí estaba del lado del enemigo, pero su genética metroide la hizo más agresiva que otros xenomorfos y gracias a eso atentó contra los suyos. Esto lo digo porque ya he visto algo similar en el pasado, cuando el Phazon había invadido el sistema Kalandor, los piratas y los metroides se suponía que estaban del mismo lado, pero cuando exploraba el planeta Elysia encontré los cuerpos de muchos científicos piratas con su energía drenada, que al tocarlos se volvieron polvo. – expliqué y todos se miraron entre sí extrañados.
- Como sea, Xeno-Aran seguramente está muerta gracias a la explosión de antes, ¿qué no? No creo que debas seguir pensando en el asunto, así que pienso que deberíamos relajarnos todos ahora que podemos. – opinó Sylux tras un suspiro con intenciones de librarnos de la tensión.

Por otro lado, los estrategas que mencioné llevaron a cabo sus asuntos en la Sala de Reuniones de la Olimpo, estando todos presentes excepto el almirante Hudson, quien participó en una transmisión en vivo debido a que tenía que supervisar la NFG Agartha. Con todos reunidos, la sesión inició con Zyra.

- Iré al grano y seré clara. Uno de nuestros cazadores logró capturar a un líder de los Sangre Contaminada hace algunas horas, desde entonces hemos intentado obtener información que nos pueda ayudar con nuestro asalto final, y aunque el prisionero ha hablado, no ha dicho nada fuera de lo normal acerca de lo que nos aguarda en la última base enemiga, por lo menos nada de lo que no conozcamos ya. – recapituló ella lo último sucedido y añadió. – Dicha base es una antigua pirámide construida por nuestros ancestros y rodeada por ruinas, nosotros los Yautja sabemos cómo funcionan estas estructuras y estamos preparados, pero para los Terrestres la cosa se complicará mucho.
- Eso suena a que la pirámide contiene trampas de algún tipo, ¿a qué te refieres exactamente? – dijo Hudson, y Zyra conectó su panel de brazo con el proyector holográfico central para mostrar un modelo tridimensional de la pirámide en tamaño grande.
- Todas las pirámides antiguas de nuestra creación tienen, o tenían, algo en común: eran centros de caza para nuestros jóvenes, donde mataban a sus primeras Serpientes para ascender de rango; con el tiempo todas las que existieron a lo largo de la galaxia fueron destruidas cuando las serpientes se salieron de control, excepto esta que tenemos enfrente y que pareció sobrevivir a la limpieza cuando ciertos jóvenes fallaron en su iniciación. Este fue el primer centro de caza jamás construido, donde conocimos por primera vez a las serpientes. – decía Zyra narrando un poco de historia. – Entonces, ¿qué se puede esperar una vez adentro? Es un hecho que los Sangre Contaminada tienen el control absoluto de la pirámide, misma que fue diseñada con la más sofisticada tecnología a pesar de su apariencia arcaica, estas pirámides eran conocidas por tener muchas cámaras en su interior y no más de 3 niveles bajo tierra. Pero lo que causará problemas no es el desconocimiento del diseño interior, sino que la pirámide está diseñada para cambiar de forma cada cierto intervalo de tiempo.
- ¿Cambiar de forma? – repitió Anthony al no saber a qué se refería Zyra.
- No me refiero a que la estructura se modifique y deforme, sino que las cámaras son las que sufren la modificación, lo que pudo ser una habitación ordinaria rodeada de cuatro muros puede abrir otros accesos ocultos o directamente desaparecer del mapa. Este cambio radical no beneficiará a las tropas humanas, la pirámide puede matarlos, separarlos y dejarlos a merced de los contaminados o sus serpientes, que por cierto son muy buenas moviéndose en entornos como esos. – aclaró ella.
- Espera, significa que nosotros no podemos hacer nada, eso es lo que nos quieres decir. – dijo Dane.
- Es correcto, por lo menos no en la pirámide, pero en el exterior pueden hacer mucho. Según Berserk, los contaminados poseen artillería y vehículos de combate, además de robots autónomos de seguridad; sabiendo que ellos han copiado el armamento de nuestras fuerzas armadas, tenemos total seguridad que veremos armas incendiarias, de plasma y es muy probable que de plasma negro. – continuó Zyra.
- Soy nuevo en esto de los Sangre Contaminada, pero leí muchos reportes acerca de que ellos son invisibles hasta para los visores de feromonas de nuestros soldados, leí también que pueden repeler misiles sin siquiera interponer las manos y que son más difíciles de matar que una Matriz Fargul. – dijo Dane. - Lo último lo tengo muy claro, ¿pero cómo solucionamos eso de la invisibilidad y sus disruptores?
- Nuestros visores pueden verlos, pero no está permitido entregar esta tecnología a otros, por muy aliados que seamos nosotros y la Federación, sin embargo ningún camuflaje es perfecto. El pulso electromagnético sigue teniendo efecto y ellos raras veces combatirán cuerpo a cuerpo pudiendo usar sus poderosos fusiles, así que pueden guiarse por la dirección de donde provienen los disparos.
- Lo dices como su fuera muy sencillo. – opinó Hudson sobre la idea de Zyra.
- Claro que no lo será, pero recordemos que contamos también con radares de movimiento, puede que no sean muy eficaces contra ellos pero algo es algo. – dijo Anthony siendo optimista.
- El único problema real serán los disruptores, si llegaron a colocarlos en todos sus sistemas blindados, nadie podrá hacerles frente excepto nosotros y los cazarrecompensas. – añadió Zyra.
- Puede que se me ocurra alguna idea más adelante, pero ahora es momento de elaborar el plan de ataque. ¿Comenzamos? – dijo Anthony para enfocarse en lo que se había programado en la reunión.

Pasaron los minutos en el comedor y de pronto sonaron las sirenas, pero no de peligro, sino para avisar a todo el personal de prepararse para iniciar un operativo. Todos los soldados y marines en el comedor se levantaron de sus mesas para dirigirse a los cuarteles, ponerse sus armaduras hablando de los marines o trajes en el caso de los soldados, ir a sus estaciones en el caso de los soldados otra vez, y los marines se dirigieron a los hangares para escuchar la voz de su almirante por medio de la megafonía y una gran pantalla holográfica en los cristales de las salas de control, y finalmente a nosotros también nos requerían en el hangar 4. La tripulación no tardó más de 10 minutos en equiparse e ir a los hangares, se formaron en pelotones y por fin Dane se comunicó.

- ¡Atención! Espero que todo mundo haya descansado debidamente, porque es hora de entrar en calor y de ajustarse las armaduras. Las autoridades presentes en este teatro hemos elaborado una operación para dejar K.O a esos yautja infernales de una buena vez. ¡Es muy simple! Nosotros y el escuadrón de Anthony Higgs hemos de abrirle paso al clan de Samus hacia la pirámide, y en el camino seremos recibidos por muchas sorpresas, toda clase de artefactos que pueden desintegrar fácilmente al cuerpo humano como en las películas de ciencia ficción. 1053 se encargará de suministrar toda la información acerca de las armas que esperamos ver, así como el resto de detalles de la operación. Yo vengo a decirles que no es 100% seguro que el plan funcione, pero tampoco podemos quedarnos a esperar ahora que tenemos la oportunidad de hacerlos pagar por lo que han hecho, ¿¡no es lo que quieren!?
- ¡Si, señor! – afirmaron firmemente los marines.
- ¿¡Vengar a los compañeros caídos, al general Miles, escupirles en la cara a esos malnacidos!?
- ¡Sí, señor! – repitieron.
- ¡Entonces en marcha! ¡Todas las naves deberán partir en T-15 minutos! – ordenó Dane y cortó la transmisión.
- A pesar de haber estado fuera de circulación un tiempo, no ha cambiado nada este viejo. – dijo Sylux y se retiró a su nave. – Voy a subir ya, quiero reposar un rato.

Justo a tiempo llegó Rhazor, a 5 minutos de partir, enterado de lo que estaba pasando y preparado de igual manera. Dije antes que se quedó en la nave nodriza para seguir con el interrogatorio de Berserk, pero hubo un suplente para eso y aparte Zyra decidió volver a quedarse dirigiendo al clan, pues ya que Xeno-Aran había muerto aparentemente en la gran explosión no había motivos para volver al campo de batalla en persona.

- ¿Tuviste éxito? – le pregunté acerca de Berserk.
- No deja de repetir lo mismo de siempre y no deja de desviar el tema cada que hablo con él, pienso que quizás no sabe nada más como asegura, pero no podemos estar seguras. En fin, como Zyra me explicó todo lo que estamos por hacer, dejé a Berserk a cargo de Gruwa, y como sabemos él no se contendrá con Berserk– contestó estando de brazos cruzados.
- Parece que eso te preocupa, siempre cruzas los brazos cuando estás así, ¿temes que Gruwa lleve sus métodos al extremo con Berserk?
- No. – dijo él asegurando que no le importaba lo que le podría pasar a Berserk, pero su respuesta tan cortante y su mismo comportamiento decían lo contrario. – ¿A qué viene esa pregunta? Olvídalo, ya es hora de irnos, ¿vienes?

El momento había llegado. Todas las naves Aries y Anhur abandonaron la Olimpo en dirección a las ruinas enemigas, eran más de 20 naves con 22 soldados cada una, haciendo un total de 440 marines participando en lo que después se conocería como la Operación “Skystrike”. Ya era casi media tarde cuando sucedió, nos acercamos todos a las ruinas y los contaminados respondieron con sus defensas antiaéreas: cañones rojimarrones parecidos a los cañones de hombro Yautja, fijos en puntos estratégicos que disparan rayos de fuego a temperaturas tan altas como los núcleos de las estrellas. Los cazarrecompensas fuimos los elegidos en destruir estos cañones con ayuda de las bombas arrojadas por los transportes Aries, estuvo cerca de no haber pérdidas pero uno de los cañones logró derribar una nave Anhur al matar al piloto, cuyo cuerpo se derritió igual que un metal cuando lo sometes a su punto de fusión, y cayó en un campo abierto de las ruinas. Eventualmente los cañones fueron eliminados en el área y las naves pudieron aterrizar para iniciar el asalto por tierra en distintos puntos de la base, los marines descendieron de los transportes corriendo a todo lo que podían y estando ligeramente agachados, todos cubiertos por los transportes acorazados que iban al frente. A partir de aquí mi equipo y yo nos separamos para brindar apoyo a los diferentes escuadrones, pero nos enfocaremos por lo que sucedió en mi lado, con tres escuadrones de marines incluido el de Anthony. ¿Por qué con los escuadrones de Anthony? Por la simple razón que nosotros estábamos más cerca del lugar del accidente de la Anhur derribada.

- Hay dos bajas entre el escuadrón accidentado: el piloto Joseph Polnareff y el teniente Caesar Joestar. – informó la UA 1053, dando los nombres de los fallecidos que, por cierto, me recordaron a ciertos personajes de cierta serie de animación japonesa. - Sin embargo el resto del escuadrón logró sobrevivir y están en buenas condiciones, se encuentran a 900 metros de su posición, comandante.
- Está un poco cerca, pero con estos laberintosos caminos de esta fortaleza tardaremos en llegar, espero que resistan hasta entonces. – dijo Anthony viendo la complejidad de las ruinas. -
- Tenemos cada quien un mapa tridimensional de las ruinas a perfecto detalle, mínimo no nos vamos a perder. – dije recordando la existencia de los mapas

¡Entonces rápido, nuestros compañeros nos esperan! – dijo Anthony y de inmediato nos movimos. Te preguntarás, ¿por qué no fui yo a salvar a los marines? Ciertamente podía usar el Salto Espacial para dirigirme hacia allá en muy poco tiempo, pero también pensé en que podían derribarme estando en pleno vuelo o que los Sangre Contaminada tendrían alguna sorpresa preparada nada más al llegar a un campo abierto como en el que el escuadrón se estrelló. Aún así me conoces y sabes que iría de todas formas, sin embargo tampoco podía dejar a Anthony y a los tres escuadrones solos.

Escuchaba decir a los marines decir las típicas frases y jergas usadas en el ejército: “limpio” refiriéndose a que no había señal de enemigos, “cuidado con las esquinas”, y cosas así, al mismo tiempo que usaba mi visor Pred-Tech para encontrar a cualquier Yautja oculto, ya que era bastante sospechoso que nadie se mostrara para interceptarnos, al contrario, seguíamos avanzando sin problemas yendo cada vez más hacia el centro, directo a la pirámide. Pronto nos encontramos con un campo abierto circular, rodeado de grandes muros con estatuas representando Yautja y largos filamentos de césped como en todas las ruinas.

- Soldado, dime las lecturas. – ordenó Anthony a un soldado que iba al frente que venía equipado con un sensor de movimiento en su visor, más avanzado al detectar blancos a más de 1000 metros de distancia y usado por los “hombres clave”, es decir aquellos que van adelante del grupo. Hago un paréntesis aquí, y es que los radares tienen ese alcance siempre y cuando no haya obstáculos al frente y sea un campo abierto, en el caso de este terreno el terreno podía detectar señales como mucho a 200 metros.
- Negativo, no se detecta movimiento en el área. – respondió el soldado tras leer su radar.
- Samus. – dijo Anthony ahora hablándome a mí.
- Nada, no hay nadie aquí tampoco. – comprobé los resultados del soldado usando mi visor.
- Esto me está dando mala espina, es muy claro que nos quieren tender una trampa, y puede que nos esté esperando si seguimos por aquí. Es todo un clásico hacer esa jugada. – pensó Anthony y luego les hizo una pregunta a los otros tenientes. - ¿Algo ha pasado?
- Negativo, señor, el enemigo no aparece. – contestaron todos los tenientes y confirmamos que lo mismo sucedía.
- Mi clan nos alcanzará en 20 minutos ya que vienen a pie, si eso resulta ser una trampa reducirá drásticamente nuestras posibilidades de triunfar y salir con vida de esta. – dije añadiendo un dato para que Anthony pensara bien su próxima orden, entonces miró a su izquierda por otro estrecho camino, aún más que los que ya habíamos recorrido y que podía llevarnos a nuestro objetivo, aunque íbamos a tardar más en llegar y el transporte acorazado no iba a poder pasar por ahí.
- ¡Cambio de rumbo, muchachos! – avisó él a sus tropas y luego le habló al teniente, el segundo al mando, junto a un tercio de los tres escuadrones que éramos. – Teniente, tú y ustedes quédense aquí con el transporte, formen un campamento que sirva como punto de control e infórmenos cualquier novedad. Nosotros seguiremos adelante, y en caso de requerirlo nos comunicaremos hacia aquí de inmediato. ¿Alguna duda, teniente?
- No, señor. Fuerte y claro. – afirmó el teniente y se despidió de Anthony alzando su pulgar. – Desempacaremos los cañones centinela inmediatamente de tal forma que nadie pueda pasar.

Dicho esto, los 44 marines restantes y yo nos adentramos en el camino que indicó Anthony, habiendo murales dibujados en los muros que representaban simbolismos Yautja, escenas de batalla contra los Xenomorfos, inscripciones en su idioma que relataban estas mismas batallas. Los marines no paraban de apuntar sus armas a todas direcciones, la tensión estaba en todo lo alto y fue peor cuando la UA 1053 anunció un cambio climático en las ruinas, una lluvia intensa se aproximaba a menos de cinco minutos, cosa que ya se veía venir por la espesa formación de nubes en el cielo. Eventualmente la lluvia cayó sobre nosotros, limitando la visibilidad de los marines por culpa de la intensidad de la misma y por las gotas que se adherían a los cristales de los cascos.

- Clima perfecto en una situación peligrosa. Una lástima no poder disfrutarlo ahora. – dijo uno de los marines.
- Dímelo a mí, que yo llevo un Dragón como arma. – dijo otro marine que con Dragón se refería a su lanzallamas.
- ¿Eres idiota? Esa cosa tuya sirve a base de quinitricetilina, y funciona hasta debajo del agua y en el espacio exterior. – dijo otro marine resaltando las cualidades del lanzallamas. – Y por cierto, ¿qué haces con un lanzallamas? Esos dejaron de usarse en combate hace bastante tiempo.
- ¿Tú qué crees, estúpido? Son bastante útiles contra los Xenomorfos que usualmente vienen agrupados, ¡además el combustible rebota en superficies sólidas! – respondió el del lanzallamas. - Si me lo preguntas, creo que los piratas de Deathstrike nos copiaron la idea con sus rociadores del químico negro.
- Los piratas suelen copiarnos todo, así que no me sorprendería. – dijo el marine con gusto por la lluvia.
- ¡Silencio, marines! – dijo Anthony en voz baja para callar a los soldados de antes, ya que el hombre clave registró movimiento. - ¿Qué viste?
- Fue bastante pasajero, pero a 120 metros hubo movimiento, un segundo y desapareció, pero lo detecté justo al frente. – informó el marine.
- ¡Mucho cuidado, marines! Bien puede tratarse del enemigo o alguna otra cosa provocada por el diluvio, ¡no bajen la guardia! – advirtió Anthony.
- Me es imposible creer que no hayamos descubierto aunque sea a uno. – dije ante la anormalidad de la situación.- Rhazor, Noxus, Sylux, Spire, ¿qué ha pasado por allá?
- ¡Que la lluvia acabará por matarnos! Expulso mucho vapor y eso nos va a delatar. – dijo Spire quejándose del agua.
- No veo nada, comienzo a creer que los contaminados encontraron la manera de ocultarse al espectro Pred-Tech. – dijo Rhazor, obteniendo los mismos resultados que yo.
- Está demasiado quieto aquí. No me gusta nada. – respondió Noxus.
- Pues conmigo nada es distinto. Me muero de aburrimiento. – contestó Sylux por último.

Los escuadrones siguieron caminando y yo seguía pensando en lo que detectó el hombre clave, no podía ser un escombro u otro objeto cualquiera, los radares son tan avanzados que difícilmente serían engañados por algo así, así que con esa posibilidad descartada quedaron solo dos más: o era un animal silvestre, o peor, era el enemigo. El “blip” desapareció repentinamente, eso no podía ser posible al menos que el objetivo lograse salir del alcance de los radares, ya sea por alejarse demasiado… o también porque puede volar, razón por la que se me ocurrió mirar hacia el cielo. ¿Qué me encontré? Un halcón robótico volando por encima, artefacto que Halconero y Rastreador ya habían usado antes.

- ¡Arriba! – exclamé para alertar a todos y vieron lo mismo que yo.
- ¿Un pájaro? – dijo Anthony intrigado.
- Eso no es un pájaro, ¡es un robot de espionaje! – aclaré. - ¡Eso debió ser lo que el hombre clave detectó y que rápidamente desapareció! Será mejor que lo derribe, esa ave también es una bomba.

Un solo disparo de mi rayo bastó para eliminar al halcón y fue cuando noté algo raro en él: mientras caía en picada, noté una luz roja parpadeante en el vientre del mecanismo, algo que jamás había visto en otros halcones. Cuando tocó el suelo supe de qué se trataba, el halcón cayó bocarriba justo enfrente de mí, lo miré y fue cuando encontré algo en el suelo al lado de la ave, un objeto igual a las bombas remotas yautja; se me heló la sangre y usé mi visor Pred-Tech para observar los largos filamentos de césped que ocultaban más de estos objetos dispersados en el camino.

- ¡Cuidado! – grité a todo pulmón pero no sirvió de nada, la primera bomba estalló y se llevó a cinco marines, luego otra, luego otra, y así todas explotaron al final.

Las explosiones dañaron los muros y con la mayoría de las víctimas no quedó ni rastro, otros terminaron despedazados, otros tantos sufrieron traumatismos a causa de la fuerza explosiva y algunos quedaron moribundos. De los 44 marines habíamos perdido a 19 en un abrir y cerrar de ojos, mientras que 11 resultaron gravemente heridos. La bomba que estaba frente a mi me arrojó con gran fuerza que mi cuerpo agrietó la pared por donde terminé estrellándome, ese golpe me desorientó y me dejó con una sordera temporal, donde pude presenciar a los sobrevivientes levantarse poco a poco, a los moribundos arrastrarse por el suelo agonizando o intentando sofocar en vano el fuego que rápidamente los consumía, otros fueron desmembrados y lloraban del insoportable dolor, con unos cuantos tratando de buscar sus partes perdidas entre el polvo y la sangre. Ante tal escena no quedó otro remedio que recuperarme de la explosión que me sacudió e intentar ayudarlos de alguna manera, también descubrí así que Anthony fue uno de los sobrevivientes al no ser alcanzado por ninguna bomba, aunque también se encontraba en el mismo estado que yo. Tambaleándome por no tener equilibrio debido al sonido blanco que escuchaba, me acerqué a uno de los soldados que permanecían enteros pero inmovilizado por una roca que le cayó encima y cuyo peso soportó gracias a la armadura, pero a unos pocos centímetros pude escuchar algo aproximándose desde el cielo; giré a la derecha y supe que era Halconero con sus alas extendidas, bastante cerca de mí y con sus alas extendidas, como si quisiera atraparme igual que como lo hace un halcón con sus presas.

- ¡Tu Traje pertenecerá a Gran Rojo quieras o no! – alcancé a oír aquello que dijo.

Aún no funcionaban bien mis cinco sentidos, entonces para cuando levanté mi cañón sabía que era demasiado tarde, Halconero estaba demasiado cerca ya. Sin embargo, Anthony llegó corriendo gritando mi nombre, “¡Samus!”, y sin previo aviso me empujó para tirarme al suelo con el fin de salvarme de las garras de Halconero, por ende este Yautja terminó por llevarse al aire a Anthony entre sus brazos. Vi alejarse las siluetas de ambos poco a poco mientras se elevaban en el cielo, “¡Anthony!”, fue lo último que grité a la vez que extendí mi brazo izquierdo y abrí mis dedos como queriendo traerlo de vuelta o evitar que se lo llevaran. Aquello me motivó y pude reincorporarme ahora sí al 100%, y a punto de usar mi salto espacial fui interceptada por una pequeña horda de xenomorfos domesticados, yo y los marines que quedábamos. No iba a dejar a los derrotados escuadrones a su suerte, por lo que no tuve de otra que combatir para evitar más muertes. ¿Qué iba a pasar con Anthony? Eso se sabrá después.

Capítulo 28. Victoria imposible

Música de batalla

- Tienes muchas agallas para haber hecho eso, humano. – dijo Halconero quien tenía a Anthony en sus brazos y llevándoselo cada vez más arriba con sus alas.
- ¡Suéltame! – dijo Anthony tratando de liberarse, una orden que Halconero obedeció sin chistar.
- … Como gustes. – aceptó Halconero la petición de Anthony, no para dejarlo ir, sino porque sabía que ambos ya estaban a la suficiente altura como para soltar al comandante y causarle la muerte por la caída.
- ¡Hijo de puta! – exclamó Anthony mientras caía en picado al suelo, y como no poseía las recientes armaduras de color gris sino las azules que ya estaban siendo reemplazadas, tampoco poseía los amortiguadores en su espalda para frenarse. - ¿Qué hago ahora, qué hago ahora?

Anthony estaba a pocos segundos de tocar el suelo, tiempo en que estuvo pensando en muchas ideas para salvarse y finalmente llegó con una bastante alocada, “¡lo tengo!” pensó él. Rápidamente tomó su Cañón de Plasma y apuntó al suelo, y a pocos metros disparó una de las dos ráfagas que tenía disponible para contrarrestar la velocidad de caída con la fuerza del impacto; aún así la caída fue lo suficientemente fuerte como para hacer una fisura en el visor de Anthony, después acabó rodando colina abajo hasta que se detuvo golpeándose en una roca en medio de un campo abierto.

- Ouch, ouch. – se quejó Anthony luego de levantarse, tronarse los huesos, limpiarse la sangre de su nariz y sacudirse el polvo, se dio cuenta que su visor ya no solo tenía una fisura, sino que estaba completamente roto, por lo que se lo quitó conservando el resto del casco. – Debería considerar cambiar de armadura por las nuevas ya. ¿Eh? ¡Eso es…!

Anthony se giró y encontró a la Anhur que se había estrellado, seguía entera con el cristal de la cabina agujerada como único daño, así que él tomó su cañón y se apresuró a llegar a la nave. Anthony intentó comunicarse con otros soldados pero su intercomunicador también quedó dañado por la caída, al mismo tiempo que le parecía extraño el hecho de no haber visto a ninguno de los sobrevivientes afuera; en fin, Anthony entró a la nave y la encontró completamente vacía, salvo por el cadáver derretido del piloto Polnareff y el teniente Joestar con un trozo de metal encajado en el corazón. Anthony examinó la consola de comunicaciones e intentó contactar con el resto de los escuadrones.

- Habla el comandante Anthony Higgs, ¿alguien me copia? ¡Habla el comandante Anthony Higgs, cambio! – repetía él pero de igual manera la consola tampoco funcionaba, así que se rindió. – Pues claro, de funcionar los tripulantes ya lo hubiesen usado.

Fue cuando Anthony miró por el cristal roto de la cabina donde vio a Halconero volando y acercándose a la Anhur, tenía sus incineradores apuntando y listo para disparar, por lo que el comandante salió corriendo por su vida de la nave y se arrojó al suelo en cuanto escuchó una explosión, se giró y vio a la nave ardiendo en llamas con una tal intensidad que la lluvia ni siquiera las apagaba. Por último, Anthony desvió su mirada hacia el cielo para encontrarse con Halconero, cuya silueta se volvió más clara gracias a un relámpago que cayó detrás de él; Anthony supo inmediatamente que no iba a tener escapatoria alguna, y esperando la muerte notó algo raro en Halconero. Este yautja estaba mirando a todas las direcciones posibles, disparando al azar en varios puntos como si no pudiera ver al comandante, y fue cuando Anthony se dio cuenta que había caído sobre un montón de lodo creado por el agua de la lluvia, viniéndole a la mente así que los yautja poseen un espectro térmico que usan para ver el calor corporal de muchas de sus presas, cosa que el lodo pudo “cubrir” por completo; ante esto, Anthony recogió su cañón, con un tiro restante, y apuntó ciegamente a Halconero a falta de su visor.

- Si fallo esta estaré metido en un grandísimo problema. – pensó y se concentró lo suficiente en su puntería. - ¡Derríbalo!

El disparo de plasma acertó en el blanco, justo en la espalda de Halconero y ambas de sus alas fueron destruidas, haciéndolo caer en picada justo en medio de las llamas de la Anhur, acabando con él aparentemente. Por esto, Anthony nunca estuvo más sorprendido en su vida, quedó boquiabierto por haber vencido a un Sangre Contaminada de alto rango sin mucho esfuerzo.

- ¡Sí! ¡Ja ja! – celebró Anthony por su entusiasmo tras reincorporarse y mostró su dedo medio a donde se suponía estaban los restos calcinados de Halconero. - ¡Eso pasa cuando se meten conmigo, imbécil! ¡Igual que un torpe mosquito cuando choca contra una trampa eléctrica, así de ridículo te viste!

La felicidad pronto se terminó cuando un rayo ígneo cayó sobre el cañón de plasma que Anthony portaba, la temperatura se elevó a tal extremo que incluso sintió que sus manos se quemaban a pesar de tener su armadura puesta y el cañón acabó derritiéndose completamente; entonces se reveló que Halconero no solo seguía con vida, sino que se hallaba ileso salvo por unas heridas superficiales, Anthony lo vio elevarse entre el fuego y saliendo lentamente de la Anhur, uno de sus incineradores fue destruido y el otro dio su último disparo antes de dejar de funcionar, lo mismo con sus alas. Halconero caminó entre los escombros en el exterior y se fue desarmando poco a poco, primero sus alas, después su cañón y por último el resto de sus armas, como un cinturón de minas y una pistola de redes; Halconero ahora podía ver claramente a Anthony gracias a un espectro alterno de visión de eco, con el que pudo detectar los latidos del corazón del comandante.

- ¡Maldición! – exclamó Anthony tras reaccionar y equipo su rifle de asalto para fusilar al enemigo, pero éste ya se había acercado demasiado y también tenía una única cuchilla alargada en su muñeca derecha, con el que partió en dos el fusil de este soldado y posteriormente hizo lo mismo con su pistola de hielo que también desenfundó. Tras esto, a Anthony no le quedó otra arma con la cual defenderse, excepto por su cuchillo con filo láser de emergencia que cargan todos los soldados, y listo para morir, Halconero hizo una pausa para conversar con él.
- Ha habido oponentes que me han visto volar y nunca vivido para contarlo, otros que pudieron hacerme aterrizar y que me dieron buena batalla. Pero tú, tú has sido el único capaz de destruir ambas de mis alas y ambos de mis incineradores, es por eso que te has ganado mi respeto. – dijo Halconero elogiando a Anthony y continuó. – Hace mucho tiempo que dejó de importarme el honor durante las cacerías, desde entonces he acabado con mis enemigos usando el temor que infunden mis alas y el calor de mis incineradores, el destello de mis armas es lo último que ven siempre. Sin embargo, contigo haré una excepción, captaste mi atención y por eso lucharé contra ti limpiamente, fuerza contra fuerza, ingenio contra ingenio. ¿Habrá sido pura suerte el haberme podido derribar, o acaso tienes el potencial de ser tan peligroso como el Legionario robótico o la Sucesora?

Anthony pareció que no dijo nada pero lo dijo todo al mismo tiempo con su respiración intensa, solo encendió su cuchillo para enfrentar a la única garra que Halconero disponía en su muñeca, ya que sabía que estaría condenado de no aceptar el desafío del yautja, y por otro lado había una mínima posibilidad de ganar, insignificante porcentaje de probabilidad de victoria, pero Anthony decidió apostar todo a que triunfaría sobre Halconero de alguna manera, así que empuñó su cuchillo con el filo apuntando hacia afuera.

- Estoy muerto. Bien muerto. – pensó Anthony negativamente.

Halconero alzó su brazo y dio los primeros golpes, varios cortes y estocadas que Anthony bloqueaba con su arma, pero que con la fuerza del yautja le era muy difícil contrarrestarlos y en consecuencia retrocedía rápidamente, además de hacer un enorme esfuerzo para igualarse a la potencia bruta de Halconero. Anthony usó una oportunidad para esquivar un gancho de Halconero, cambió la posición de su cuchillo e intentó apuñalarlo en el vientre, y casi lo logra de no ser porque el yautja también se movió y evitó el ataque para luego asestar un corte horizontal en la armadura de Anthony, justo en el área de las costillas pero sin haber llegado siquiera a la piel, y seguido de esto tomó a Anthony del cuello y lo arrojó lejos, cerca de la Anhur donde iniciaron el duelo.

- ¡Levántate! – ordenó Halconero. – Me uní a Gran Rojo esperando encontrar a las presas más fuertes en la galaxia, ¡no me decepciones!
- ¿Yo, decepcionarte? – dijo Anthony tras levantarse y tomar su cuchillo que se le había caído, pero estaba sonriente como se le suele ver cuando las cosas están relajadas. – Que sepas que sobreviví una vez a lo que era una muerte segura en contra de un dragón del espacio, no me subestimes, pajarraco.

Por otro lado, el enemigo por fin se había mostrado y no solo atacaron por mi lado, sino también por el de mis compañeros, informando que también fueron atacados por hordas de xenomorfos y que había bajas masivas. Por mi parte, los marines restantes y que estaban en condición de pelear, con mi ayuda, se enfrentaban a la horda de xenomorfos que nos emboscó; yo no permitía que ninguno se me acercara y defendía a los heridos tratando de no usar mi armamento pesado para no lastimar a los míos, mientras que los marines disparaban a todas direcciones y eran engañados por la rapidez de estos bichos nacidos de animales cuadrúpedos, se movían con tal velocidad que incluso se salían de la mira de los artilleros con Smartgun, cualidad que les sirvió para eliminar a algunos otros soldados al haberles perforado el cráneo con sus lenguas, desgarrar sus entrañas usando las garras y cola, y a otros les escupieron ácido que acabó alcanzando los órganos vitales. Gracias a ellos murieron otros siete soldados, quedando nada más seis en buen estado.

- ¡No se terminan! – dijo un sargento cuyo apellido era Lindblum, el que ahora estaba al mando con la ausencia de Anthony y la muerte del teniente.
- ¡Avanzadilla Bravo! ¿¡Me copian!? ¡Avanzadilla Bravo, necesitamos su apoyo urgentemente! – decía yo intentando comunicarme con el resto del escuadrón que dejamos atrás, aquellos que montarían un campamento usando el transporte acorazado como base de operaciones, pero nadie respondía. Era evidente que algo les pasó, pero no podía pensarlo bien al estar lidiando con los insectos.
- ¡Me quedé sin munición! – dijo otro soldado luego de haber agotado las balas de su rifle NSG 23, de la escopeta en su aditamento inferior, y los cilindros de gas de su pistola de hielo, quedando a merced de un xenomorfo que rápidamente se le acercó para eliminarlo. El marine cerró sus ojos y puso sus manos frente a su cara esperando cubrirse inútilmente, y creyendo que iba a morir, escuchó un disparo de hielo que le hizo abrir los ojos de nuevo, encontrándose con que su atacante había sido congelado.
- ¡Al ataque! – ordenó un nuevo marine presente que era un capitán de la flota de Dane, al mando de 19 soldados de refuerzo.

Este personaje era muy familiar y ya lo había visto antes. ¿Recuerdas cuando conocí por primera vez a los Sangre Contaminada en K-2L? Un cuartel de la ya desaparecida organización Dendroaspis se encontraba ahí, así que varios escuadrones se dirigieron ahí para eliminarlos, pero al llegar descubrieron a todos los reclutas muertos de maneras atroces, así que un único escuadrón se quedó en el planeta para esperar mi llegada y la de Rhazor. Este escuadrón era llamado Perseo, y estaba al mando del capitán Akira Misawa, hermano gemelo del difunto K.G. Misawa, y uno de los tres sobrevivientes de la posterior matanza por parte de los contaminados, de la que apenas y pudimos salir.

Akira era el mismo hombre que llegó en nuestro auxilio, acompañado también de los otros sobrevivientes, Anna Lockhart (exploradora) y Lázaro Castro (médico), todos ellos y los demás marines disparando sin piedad contra los xenomorfos, haciéndolos caer con el aluvión de balas que les cayó y obligándolos a irse al verse superados por completo. Con la amenaza repelida, Akira ordenó a sus hombres a que auxiliaran a los heridos y a mantener un perímetro de defensa con torretas, después se me acercó a mí tras desaparecer el visor que cubría su cara.

- ¿No te dije que aún podíamos dar batalla? – dijo él recordando la promesa que hicimos.
- Akira… - recordé su nombre en ese instante.
- Como dijo mi capitán antes en Tivus, volvimos para hacer justicia por nuestros compas caídos, ¿y qué mejor lugar que hacerlo en su casa? – dijo Castro mientras atendía a un cabo que fue afectado por la explosión de antes.
- Aún tengo en mi mente los recuerdos de cuando atacaron a mi escuadrón con esa crueldad, me siguen atormentando a cada segundo, pero no por eso me voy a rendir y dejar las cosas así. Ellos han de pagar por lo que hicieron, por mis amigos y por la horrible cicatriz que me dejaron en el brazo. – dijo Anna fumando uno de sus cigarros.
- Los conocí por muy poco tiempo, pero me alegro de verlos de nuevo… supongo.
- Tuvimos suerte, de hecho, nuestra nave fue derribada por una de esas torres que disparaban rayos de fuego, el piloto murió al igual que el teniente, pero el resto llegamos aquí tras ver y escuchar una serie de explosiones cercanas. – dijo Akira, mencionando al escuadrón derribado que desde un principio buscábamos.
- Así que ustedes pertenecen a ese escuadrón, Anthony y yo estábamos tratando de encontrarlos hasta que caimos en la trampa y… - decía yo, pero me acordé de Anthony y me aceleré. - ¡Es verdad! ¡Anthony está en peligro!
- ¿Qué? ¿El comandante? – preguntó Anna.
- Akira, creo que por tu rango quedas al mando ahora de estos hombres, así que cuídalos. – le encargué. – Debo encontrar a Anthony, no responde por el comunicador.
- No sé si te sirva de algo, pero también hubo una explosión en la zona donde nos estrellamos. – informó Akira señalando al suroeste.
- Halconero se dirigía hacia allá cuando se lo llevó. – recordé aquella escena y activé mi salto espacial no sin antes decir una última cosa. - ¡Gracias, Akira!

Volviendo con Anthony, al mismo tiempo que yo me enfrentaba a los Xenomorfos, él en su cabeza se le ocurrió que era buena idea arrojar su cuchillo, su única arma, contra Halconero con la esperanza de enterrárselo en un punto vital, pero fracasó miserablemente al apuntar mal y atinarle en la armadura del muslo, así que Halconero aprovechó y se dirigió hacia Anthony, guardó su cuchilla y procedió molerlo a golpes. Una serie de puñetazos en la cara, otro en el vientre que lo hizo agachar siendo una situación que el yautja usó para propinarle un rodillazo en la nariz, Anthony quedó adolorido y tirado en el suelo quedándole la única opción de arrastrarse al no ser rival contra la fuerza de su enemigo; posteriormente Halconero pisoteó a Anthony y luego lo levantó del cuello para colocarlo a su altura, quedando cara a cara.

- Lo sabía, lo tuyo fue pura suerte, un pobre diablo tan insignificante como tú no sería capaz de vencerme jamás. – dijo Halconero despreciando a un Anthony con su nariz y boca sangrantes, su cara moreteada y el ojo izquierdo inflamado.
- ¡Púdrete! – contestó escupiéndole sangre en la máscara, algo que enfureció a Halconero como para arrojar al humano de vuelta contra el suelo, así que Anthony volvió a arrastrarse para recostarse contra una roca.
- Es raro sobrevivir a una muerte segura, pero es imposible hacerlo dos veces. – dijo Halconero con su filo preparado, acercándose lentamente hacia al comandante para darle fin, pero él inexplicablemente volvió a mostrar otra sonrisa.
- Esperabas que yo no fuera una decepción, sin embargo tú sí que lo fuiste. – declaró Anthony y Halconero se quedó mudo y confundido por eso. – Mira lo que tienes detrás de tu hombro derecho, ¡estúpido!

Halconero tenía una de sus propias minas incrustada en la hombrera derecha por la parte trasera, razón por la que él no se percató que la tenía, y para el colmo todo su cinturón de minas eran de plasma, por lo tanto también lo era aquella que tenía pegada.

- ¿¡Q-qué!? ¿¡Cuándo tú…!? – exclamó Halconero, alterado.
- Cuando esquivaste mi estocada y me rasgaste la armadura, me arrojaste directamente a donde soltaste tus minas, fuiste muy descuidado. Y Samus me ha contado de lo que hacen esas minas, su efecto varía, pero por la luz parpadeante del sensor de color azul puedo saber que son de plasma, esas que te evaporan al detonar y diámetro de alcance es de dos metros, ¿¡o acaso me equivoco!?
- Muy listo de tu parte, pero ignoras el hecho de que detonan cuando el sensor detecta movimiento de objetivos que midan más de 1 metro de altura o cuando alguien las pisa directamente, ¡y aquí no hay nadie que pueda hacerla explotar! ¡Solo tengo que cortarte la cabeza y descartar mi hombrera!
- Si, hablando de movimiento, ¿qué crees que tienes detrás de ti? – preguntó Anthony señalando la Anhur en llamas que Halconero tenía atrás, a un metro de distancia. – Ahora lo próximo que vas a decir es: ¡Imposible!
- ¡Imposible! – repitió Halconero, haciendo acertar a Anthony en su predicción.
- Dijiste ingenio contra ingenio al empezar con esto, pues si no te iba a ganar en fuerza, debía ganarte con el ingenio que me ha vuelto a salvar de una muerte segura.

Sensores de movimiento, efectivamente no había manera de activar la trampa de Anthony por medio de un ser vivo, pero sí por el movimiento del fuego que continuaba ardiendo a pesar del tiempo que ya había pasado. Gracias a las llamas es que Anthony pudo ganar la batalla, la mina detonó y pulverizó completamente a Halconero sin dejar rastro de él, escuchándose en el aire su eco desgarrador no por dolor, sino por haber perdido de una forma poco digna: engañado por un simple humano.

Fue entonces cuando llegué sobrevolando el cielo y encontré a Anthony tumbado en la misma roca, aterricé y corrí hacia él, encontrándolo herido por contusiones en varias partes de su cuerpo.

- ¡Anthony! ¿Estás bien? – le pregunté, pero no le dejé responder y en su lugar le hice otra pregunta. - ¿¡Dónde está Halconero!?
- Primero: sí, gracias, estoy perfecto. Segundo: con respecto a ese buitre, me las arreglé para poder derrotarlo… por siempre. – respondió él y yo quedé altamente sorprendida por lo último que dijo, y no le hubiese creído de no ser porque noté en el suelo el armamento descartado de este Yautja, así que me reí un poco. – No lo puedo creer, ¡increíble de tu parte!
- Espero que me asciendan por esto, ¡ay! – se quejó al intentar levantarse. – ¿Te molesta si me ayudas?

Anthony se apoyó sobre mí para pararse, arqueó la espalda y eso bastó para “arreglarse” y continuar con el trabajo. Le expliqué que la tripulación estrellada llegó a tiempo para ayudarnos contra los xenomorfos y que nadie en el puesto de control que dejamos respondía, además también nos contactaron los otros cazarrecompensas, informando que pudieron derrotar a los xenomorfos pero que seguía sin haber rastro de los sangre contaminada, excepto para Rhazor que ya había enfrentado a uno de sus líderes pudiendo vencerlo, y de igual manera todos quedaron pasmados.

- Anthony, tu regresa con el escuadrón, te necesitarán allá, yo iré a investigar el puesto de control. – indiqué y luego le pasé la mirada por una última vez. - ¿Seguro que puedes caminar?
- No te preocupes por mí, ese Castro que me mencionaste seguro que me aplica tratamiento, mejor ocúpate del teniente, que no responda no es buena señal. – respondió y procedió a marcharse para reunirse con el escuadrón.

Hice lo mío y me dirigí al puesto de control, la lluvia no parecía bajar de intensidad, caminé por los caminos de las ruinas estando alerta en caso de haber un enemigo oculto y pude encontrar el acorazado de personal, pero en vez de aliviarme sentí un escalofrío en el cuerpo. No solo el acorazado estaba partido en dos piezas horizontalmente, sino que los 22 soldados que dejamos estaban muertos también, muchos desmembrados y ocho de ellos colgando de un muro con una cuerda, desollados y con un charco de sangre debajo, al teniente le faltaba la mitad de su cabeza, es decir que con algo afilado le rebanaron desde el entrecejo hasta la parte opuesta. Eso no era obra de un xenomorfo, sino de algo mucho peor, entonces volteé a todos lados con mi visor Pred-Tech esperando encontrar rastro del responsable, hallando así un rastro de sangre yautja que se perdió por encima de un muro; en este momento recibí una notificación de Zyra: el clan por fin había llegado al escenario.

- Estamos atravesando las ruinas, ¿qué ha pasado, líder? – me preguntó ella.
- Se esconden, pero envían a sus peones a confrontarnos, lo que me dice que ya quedan pocos de ellos. Aún así no va a ser sencillo.
- Al menos el guerrero de los Halcones ha sido derrotado, y Berserk está cautivo, solo quedan dos en la cadena de mando por matar. – añadió Rhazor.
- Samus, todos, habla el almirante Dane. – se comunicó Dane para dar una noticia alarmante. – No quiero dar malas noticias, pero la flota en órbita de Deathstrike ha decidido entrar a LV-1201 con todo y sus cazas, o eso menciona Hudson quien sigue permaneciendo oculto del enemigo debido a su situación. No sé qué planes tienen, pero lo más seguro es que se dirijan a la pirámide. Nosotros seguimos aquí junto a la nave de tu clan, seguramente los piratas ya se percataron de nuestra presencia y dudo que nos ataquen, aunque eso no quita la posibilidad de que tengan una estrategia en mente. A partir de aquí la Aurora seguirá informando sobre el movimiento pirata, estén atentos.
- Parece que aún conservan un puñado de tropas de reserva, no me gusta, una vez lleguen se armará una gran guerra aquí. – comentó Sylux ante la noticia.
- Creo que los piratas quieren matar dos pájaros de un tiro, o mejor dicho tres, ya que aprovecharían para apoderarse tanto de las ruinas como de la pirámide, y apuesto todo a que debajo de la misma hay tecnología avanzada que les pueda interesar. – opinó Spire.
- Por eso debemos terminar con esto antes de que lleguen, sólo así podremos enfrentarlos sin tener que prestar atención a dos frentes. – dijo Noxus. - ¿Samus? ¿Hallaste al escuadrón?
- Si, lamentablemente están muertos. Sin embargo estoy segura de algo: un sangre contaminada lo hizo, y juzgando por lo que veo y lo que escanea mi visor solo hubo un oponente al que los marines se enfrentaron, y también solo conozco a uno capaz de partir limpiamente en dos desde un acorazado personal hasta un grueso edificio.
- ¿Te refieres a…? – comenzó a suponer Spire, pero antes de acabar algo pasó.

En este instante sentí una presencia detrás de mí y esquivé un ataque que realizó, siendo un shuriken yautja lo que me arrojó, me giré y disparé un misil casi al mismo tiempo, y cuando se disipó el humo descubrí al sujeto en cuestión, un yautja Sangre Contaminada cuya máscara tenía dos colmillos como de jabalíes incrustados. En otras palabras, me reencontré con Rastreador, el último líder de los contaminados por debajo del Gran Rojo, con su shuriken recuperado al haberlo llamado de vuelta y en la otra mano poseía otra arma igual pero de la variante redonda.

Bitácora de Weavel. Utopía

El comandante general Ridley ha conversado con Madre los últimos días, ella le ha contado muchas cosas acerca de las extrañas momias y la nave misteriosa que encontramos debajo de la pirámide, dijo que eran una antigua raza tan poderosa que dejaron gran parte de la galaxia en ruinas hace aproximadamente 12 000 años; eran imparables, pero no para los Chozo, quienes lograron vencerlos tras una larga batalla que duró 100 años. De esta historia Madre no dio más detalles, solo que esta civilización de conquistadores se extinguió de Edén, o mejor dicho Nibiru, y los restos de su civilización fueron borrados por un cataclismo mundial provocado por Madre misma, pero que sin embargo sobrevivieron pocos vestigios como la nave enterrada.

Ciertamente eso nos dejó más dudas que respuestas, pero eso ya no importa, lo que realmente importa es que Madre ve mucho potencial en nosotros, cree que podemos ayudarle con su meta. Madre afirma que permaneció dormida desde el cataclismo hasta la actualidad, con sus enormes poderes ha observado el desarrollo de cada civilización en la galaxia, y no puede estar más decepcionada de lo que ha resultado ser. Igualmente está decepcionada de nosotros, los Piratas, por el mal que hemos hecho desde que nuestra organización se fundó, incluso nos consideró peores que la raza de gigantes que vivía en este paraíso. La diferencia es que a nosotros nos ha dado una oportunidad de redimirnos y formar una alianza para conseguir su anhelada realidad.

¿Qué es lo que desea Madre? Solo una cosa: paz perpetua. Lo podrá conseguir solo si sus Hijos llegan a ser la especie dominante en la galaxia, siendo nosotros sus aprendices para poder guiar a las masas por el camino correcto. Es donde me pregunto, ¿de verdad tiene tanta fe en nosotros? ¿Cree que podemos cambiar después de todos los aberrantes crímenes que hemos cometido? Nunca antes alguien había tenido tanta compasión y calidez con nosotros, nadie jamás perdonaría nuestras atrocidades, así que hemos decidido seguir su causa, en la que será necesario volver a cometer genocidios como antaño una última vez. La prosperidad nos espera.

Pero también nos ha advertido una cosa: la tarea no será fácil, sobre todo porque nos esperarán muchos obstáculos a la vuelta de la esquina, uno de ellos siendo la misma Samus y la Federación, pero también habrá otros enemigos que se nos opondrán una vez se enteren de lo que estamos por hacer. Madre los describe como cazadores orgullosos y honorables, poseedores de un conocimiento y tecnología muy superior a la que conocemos hasta el momento. Si queremos lograr nuestro sueño, debemos apoderarnos de esta tecnología a como dé lugar y lograr una superioridad táctica sobre aquellos que se nos interpongan, y con la información que ella nos ha dado acerca de esta raza alienígena, formularemos un plan para conseguirlo.

Capítulo 29. Fuga

Por el momento enfoquémonos en mi nave nodriza. Berserk seguía cautivo y vigilado por un yautja llamado Gruwa, conocido por sus brutales métodos de interrogación que utiliza contra los Sangre Contaminada; Gruwa estaba afuera de la celda de Berserk, sentado y con un holograma saliendo de su brazalete, que mostraba el progreso de la batalla y una notificación de que los yautja asignados habían llegado al terreno de batalla.

- Oye, escuché mucho movimiento hace un rato. ¿Qué sucede? – preguntó Berserk, de pie a mitad de su celda y hurgándose la nuca por alguna razón con su única mano, pero Gruwa no respondió. – Creo que después de haberme electrocutado, inyectarme potenciadores de dolor, sueros de la verdad, de haber sido golpeado y hasta herido con armas blancas, merezco una pequeña explicación.
- ¡Cállate! – gritó Gruwa. - ¡No digas como si no te lo merecieras!
- Escucho el odio resonar en tus palabras, ¿por qué será? ¿Será por tu sentido de moralidad? ¿O acaso entre todas las muertes que hemos causado, había alguien cercano a ti? – seguía preguntando Berserk, y Gruwa volvió a quedarse en silencio, pero dejó de manipular el panel de su brazo. – Me parece que di en el clavo. No me importa quién o quienes hayan sido, todos mis contrincantes fueron iguales: débiles y adoctrinados con el mismo sentido de moralidad. Lo que me interesa es saber a cuántos conocidos tuyos maté o matamos nosotros, ¿existe alguna cifra?
- Sigue hablando y esta vez te arrancaré la lengua, la escoria como tú mató a uno de mis amigos en el planeta viral eso debería ser suficiente como para romperte el cuello ahora mismo, pero prefiero ver cómo te ejecutarán públicamente una vez regresemos. – dijo Gruwa como advertencia a Berserk de seguir hablando.
- Entonces fue alguien enviado directo al campo de batalla, los únicos que matamos ahí fue a un grupo que se ocultaba en un bosque, creo que ya recordé. No me malinterpretes, yo no tuve nada que ver en ello, ya que yo me dediqué a atacar la nave en la que este grupo de Yautja llegaron. Aún así eso no quita el hecho de que ellos pudieron haberse salvado, pero decidieron seguir esta doctrina y eso fue lo que los mató; de haber desenfundado sus mejores armas, de haberse olvidado aunque fuera por un pequeño instante del orgullo y el honor… las cosas habrían sido diferentes. Puede que ellos estuvieran vivos ahora. ¿Ya lo entiendes? ¿Entiendes por qué es que muchos siguen a Gran Rojo? Tú puedes formar parte de su cruzada, puedes ser un excelente compañero en nuestra sociedad, los mejores son bienvenidos, los débiles exterminados, igual que tu amigo. – continuó Berserk, siendo las últimas palabras lo que sacó a Gruwa de sus casillas, así que él cerró su panel, abrió la celda de Berserk y entró encontrándose con el contaminado frente a frente en medio de la sala, ambos iluminados por una luz roja.
- Tú lo pediste, ¡te arrancaré la lengua! – exclamó Gruwa queriendo cumplir con su advertencia y disfrutar de la tortura, así que se abstuvo de usar sus armas y solo tronó los huesos de sus dedos listo para darle una paliza a Berserk, pero cuando dio el primer golpe, el contaminado pudo esquivarlo y le encajó a Gruwa una especie de dardo en la costilla, objeto que fue lo que Berserk estuvo buscando por debajo de la piel de su nuca. Dicho dardo tenía algo en su interior que doblegó por completo a Gruwa, dejándolo inmóvil en el suelo y sufriendo varios síntomas. - ¿¡Q-qué!? ¡Un dardo venenoso!
- Eso pasa por no registrarme bien. – dijo Berserk y empezó a caminar alrededor de Gruwa, mientras veía cómo él agonizaba. – Esto siempre lo llevo conmigo por si se ofrece, ¿sabes lo que contiene? Veneno de K’ypsas, esos insectos voladores que habitan los pantanos de nuestro mundo, cuyo veneno es incluso capaz de matarnos a nosotros en pequeñas cantidades como la que recién acabo de inyectarte. Hacer esto viola el código, una sanción es lo que amerita, ¿pero no prueba lo que dije? ¿Esto no te hace ver que el código tiene a todos con las manos atadas? Piénsalo por el momento que te resta de vida, pues lamentablemente para ti no poseo un antídoto, así que por lo mientras me apropiaré de tu equipo de combate, si no te importa. – finalizó Berserk en su plática y procedió a quitarle la armadura de Gruwa junto a sus armas, a la vez que este trataba de alejar a Berserk con una de sus manos. – Basta, es inútil resistirse.

Berserk volvió a estar completamente equipado excepto por su brazo izquierdo y Gruwa finalmente falleció por el veneno, entonces Berserk abrió su celda y ahora le quedaba huir por los pasillos de la nave hacia el exterior, de camino a las ruinas Yautja donde la batalla decisiva se estaba librando.

Música de Batalla

Los demás escuadrones con ayuda de mi clan seguían empujando, pero a cada paso las cosas se iban complicando más y más, los xenomorfos pronto dejaron de ser la única amenaza presente, y junto a ellos aparecieron los sistemas de defensa automáticos y otras unidades de los Sangre Contaminada. Hablando de sus fuerzas mecánicas, la alianza se encontró con todo tipo de mecanoides que parecían animales mamíferos, robots en forma similar a los elefantes africanos cuya trompa disparaba un poderoso láser de plasma continuo, en la espalda tenían un Sistema de Multimisiles tierra-aire y tierra-tierra, y sus colas servían para repeler enemigos cercanos con golpes y también disparaban láseres a modo de ametralladora, poseían ojos con distintos espectros de visión y eran autónomos por completo; otros droides como los halcones artificiales y felinos con torretas incineradoras en el lomo se hicieron presentes, poniendo en aprietos a nuestras fuerzas.

- ¡No se muere! – exclamó Sylux al enfrentarse a uno de los elefantes con su Neutrinarm, mismo que era intocable para las armas balísticas debido a un disruptor que tenía equipado; este elefante ya había disparado una serie de misiles y un láser contra los escuadrones de ese lado, donde muchos de los marines no tuvieron la suerte de salir vivos de ese bombardeo, el elefante volvió a sacar su trompa y se preparó a disparar de nuevo. - ¡Aquí viene otra vez! – advirtió el cazarrecompensas y todos se arrojaron al suelo.

El láser alcanzó al acorazado que acompañaba a los escuadrones e instantáneamente fue desintegrado junto a sus tripulantes. De acuerdo con la información proporcionada por Zyra, estas máquinas son el equivalente a los tanques pesados de la Federación pero mucho más avanzados, no podían ser destruidos por medios convencionales y eso quedó demostrado cuando algunos marines le atacaron con los cañones de plasma y el cañón de iones del acorazado, teniendo el único efecto de hacer retroceder al armatoste; la única forma de eliminarlos era con otra unidad igual, es decir otro elefante, o disparar un misil antitanque justo debajo, pero con los constantes ataques xenomorfos, de las torretas, de los halcones y del disruptor hacían imposible acercársele, o eso por lo menos para los soldados comunes.

- ¡Tú, tu cañón de plasma, lo necesito! – dijo Sylux a uno de los artilleros que seguía escondido ante las ráfagas de las torretas, y sin dudarlo le dio su arma. - ¡Cúbranme!

Los marines le dieron fuego de cobertura a Sylux, entonces él pudo deslizarse sobre la tierra debajo del elefante y disparó el plasma justo en el vientre, algo que también causó daños sobre Sylux ya que el estallido le alcanzó parcialmente, pero este riesgo fue necesario para deshacerse de ese animal robótico que tantos problemas causaba; esta oportunidad sirvió para que Sylux y las otras tropas pudieran derrotar a los demás enemigos presentes, no sin antes haber sufrido muchas bajas, muchos soldados quedaron calcinados por las torretas, desintegrados, hechos pedazos por las bombas, o masacrados por los xenomorfos.

- ¡Objetivo eliminado! – notificó el capitán del escuadrón a los demás.
- Dios, ¡esto es de locos! – dijo uno de los marines, aliviado y con respiración agitada por haber destruido el elefante. – Necesitamos tanques aquí, ¡tarde o temprano nos aplastarán!
- Calma, soldado. – tranquilizó el capitán a este marine. –Aún teniendo tanques no servirán de nada si no pueden usar sus cañones principales, por el momento solo podemos contar con lo que tenemos ahora y con los Yaujta de Samus, que por cierto un grupo de ellos ya debió de haberse encontrado con nosotros, ¿dónde demonios están?
- Samus no me contesta, quizás esté ocupada con algo y los Yautja también. – supuso Sylux. – No creo que sea conveniente esperarlos, si lo hacemos seguramente el enemigo enviará otra oleada de esos droides, debemos continuar con los 30 marines que nos quedan.
- Al clan no hace falta esperarlo, ya está aquí. – dijo otro marine mirando por encima de una muralla, descubriendo a un grupo de diez miembros de mi clan con sus camuflajes desactivados.
- ¡Justo a tiempo! – dijo Sylux en tono sarcástico.
- Eso era un “l’ulij-bpe kujhade” (Destructor Enloquecido), ¿lograron destruirlo? – preguntó un Yautja, impresionado por ver el elefante abatido.
- Si, ¡y no gracias a ustedes! – contestó Sylux, aún molesto por la ausencia de los yautja cuando más los necesitaban.
- Deja eso ya, lo importante es que ahora podrán apoyarnos, así que no perdamos más tiempo. – dijo el capitán y el grupo de soldados siguió adelante, acompañados por los yautja que iban corriendo encima de las estructuras.

Lo que sucedió con Sylux sucedió con el resto de mi gente, Rhazor, Noxus y Spire, todos tuvieron problemas con esas máquinas de guerra que acabaron con gran parte de las tropas de la Federación, obligando a traer un segundo equipo tanto de la NFG Agartha como de la NFG Olimpo al campo de batalla, manteniéndose en espera justo en las afueras de las ruinas. No hace falta describir lo que el resto vivió si es parecido a lo de Sylux, así que ahora nos concentraremos en otra parte, conmigo otra vez, viéndome cara a cara con Rastreador, el “domador de xenomorfos”; yo le tenía apuntado con mi cañón y él mantenía sus shuriken en las manos.

- Los dos solos, excelente. – habló él primero. – Te venceré y te llevaré ante Gran Rojo, entonces así podremos abandonar este decadente puesto de avanzada y comenzar de nuevo.
- ¿Vencerme? ¿No te das cuenta en la situación en la que estás? – pregunté. - ¡Tengo la mira justo en tu frente! Jalaré el gatillo antes de que siquiera levantes el brazo para arrojarme tus discos.
Rastreador soltó una pequeña carcajada y dijo lo siguiente. – Se ve que no me conoces, yo raras veces lucho frente a frente tal y como lo acabo de hacer, para eso muchas veces mejor dispongo de mi manada, ¿lo olvidaste? – acto seguido silbó agudamente usando su máscara, un sonido que se escuchó lejos.

De pronto noté que algo como una estampida venía detrás de mí, me giré 180° y vi a un grupo de Buhlaghs, unos seres originarios de LV-1201 parecidos a toros pero con espinas dorsales, ojos muertos y una dentadura de carnívoro; ellos se me acercaron rápidamente queriendo ensartarme sus cuernos y yo les disparé, bastando solo un rayo común para neutralizarlos, después usé un misil para acabar con todo el grupo de un solo golpe; sin embargo otra estampida venía por la derecha y ya estaban demasiado cerca como para contraatacar, así que como en una corrida de toros huí de ellos corriendo unos pasos y después usé mi salto espacial para elevarme y usar un Súper Misil desde el aire.

Volví al suelo y me centré en Rastreador, sin percatarme de que había desaparecido de donde estaba y en su lugar se encontraba atrás mío con su Shuriken cargado, es decir que volvió a hacer su ataque característico de crear una onda de energía con su arma, y notando que era de color naranja supe que era la versión neutralizadora en lugar de la versión destructiva, que brillaba de color azul; Rastreador me arrojó su Shuriken y yo lo esquivé pegando un salto contra el muro que tenía enfrente e impulsándome hacia Rastreador directamente con mi Judicator cargado para congelarlo, y cuando desprendí mi dedo del gatillo descubrí con sorpresa que Rastreador estaba usando una armadura anticongelante.

- Me equipé en caso de encontrarme con tus amigos de hielo y fuego, ¡ni esa arma helada ni tu plasma incendiario te servirán! – dijo él en respuesta y con mi intento fallido de congelación sacó su látigo, dándome un latigazo en el visor haciéndome perder el equilibrio y caí en el suelo de tierra estando yo antes sobre una muralla, entonces Rastreador activó sus cañones duales de hombro y quiso acribillarme con sus disparos de plasma, pero yo alcancé a transformarme en esfera y salí a tiempo de su rango de disparo, volví a mi forma normal y disparé otro Súper Misil, pero no directamente a él a causa de su disruptor que iba a inutilizar mi ojiva, sino a la superficie donde él estaba parado para forzarlo a saltar y quedar a mi altura. – Tu Traje es el arma más poderosa que he visto, sin duda alguna; con razón Gran Rojo está impaciente por tenerlo.
- ¿Y cómo hará eso exactamente? Tengo qué recordarte que tu laboratorio quedó reducido a nada hace poco.
- Si, eso es cierto, pero para situaciones como esta siempre es necesario un plan B. – aclaró. – No hace falta toda una tecnología sofisticada como la que teníamos allá atrás, era la mejor opción, claro, pero no la única. Y tú, serás parte de este plan.
- Ya lo veremos. – dije y cargué mi rayo normal al máximo

Estaba en problemas, ni el armamento balístico ni los de hielo ni fuego me iban a ser útiles contra este enemigo, solo me quedaban pocas opciones. Cargué mi rayo y le disparé, cegándolo un poco y aproveché rápidamente para retirarle ambos de sus cañones de hombro con mi rayo enganche, después cargué mi rayo de nuevo y disparé, cosa que el repelió usando una pistola de plasma de su cintura cuya ráfaga explotó al mismo tiempo que la mía, entonces él extendió su látigo de nuevo y corrió hacia mí para acercárseme, queriendo enfrentarme en una batalla cuerpo a cuerpo; yo hice lo mismo y traté de bloquear uno de sus latigazos haciéndolo enredar en mi mano izquierda, sin embargo dicha arma era tan filosa y deslizable que Rastreador pudo liberarse de mi trampa y de paso me causó pequeñas aberturas en mi mano.

- El hecho de que no prefiera pelear directamente, no me convierte en alguien indefenso. – dijo él y silbó de inmediato. – Y hablando de eso, es el turno de mi manada.

Sentí que algo venía bajando por las murallas de alrededor, pensé en xenomorfos, pero fue algo muy distinto: en realidad eran una especie de perros de caza nativos del planeta, con cuatro pares de cuernos, espinas dorsales, una piel reptiliana y un apetito voraz junto a una sed de sangre demasiado evidente; uno de estos perros me pudo sorprender cuando se me arrojó y quería morderme el cuello, yo no me dejaba al interponer mi cañón entre su mandíbula, pero pronto noté que varios de ellos aparecieron y me rodearon en círculo, así que me aparté al sabueso que me mordía y disparé contra el resto que ya se me estaba acercando para devorarme entre todos, una vez muertos me levanté y maté al último que ya había pegado un salto directo a mi cuello de nueva cuenta.

Era demasiado predecible, pero ignoré este hecho, me refiero a que Rastreador había cambiado de posición mientras yo estaba distraída, así que él me apuntó con su pistola y me disparó, creándome una hueco en la armadura de mi pecho y empujándome agresivamente contra unas rocas apiladas; sacudí mi cabeza y rápidamente disparé rayos comunes contra mi enemigo, que terminaban disipándose al impactar en su armadura sin hacerle algún daño, a la vez que él ni se inmutaba y seguía caminando, y pronto volvió a alzar su pistola conmigo en su mira. Entonces me convertí en esfera antes de que su proyectil me impactara, recibiendo daño únicamente de la metralla que expulsó, luego me impulsé con el turbo y derribé a Rastreador, para luego depositar una Bomba de Energía justo al lado de él que, en teoría, debió haberlo eliminado, pero no fue así, ya que él reaccionó justo a tiempo para alejarse lo suficiente del estallido.

- Un segundo tarde y estaría ahora convertido en partículas, esas bombas tuyas son terroríficas. – dijo Rastreador alabando mis armas.
- ¿Crees que buscaba liquidarte con esa bomba? Estás equivocado. – dije yo estando de espaldas y mirándolo periféricamente.
- ¿Cómo? – preguntó desconcertado.
- ¿Por qué no miras a tu izquierda? – respondí señalando con mi dedo al muro derribado por la explosión, justo al lado de Rastreador.
- ¡Esto… no puede ser! – exclamó Rastreador al ver a un grupo de Yautja de mi clan detrás de la porción del muro destruido, estando Zyra entre ellos, apuntando al enemigo con sus cañones. Rastreador pronto se calmó y recordó algo. - ¿Van a dispararme entre todos tal como lo hacen los cobardes? ¡Eso va contra la ley y lo saben!
- Tenemos autorización del consejo en hacer lo necesario para derrotar a los Sangre Contaminada. – recitó Zyra y la sonrisa confiada de Rastreador (que nadie veía por su máscara) se borró inmediatamente. – Esperando la orden, líder Samus.
- Adelante. – autoricé y coloqué mi pulgar apuntando al suelo.
- ¡No, esperen! – estas fueron las últimas palabras de Rastreador antes de ser pulverizado por el plasma de ocho Yautja al mismo tiempo, dejando como único rastro de él su látigo y su otro shuriken que no había arrojado, ese capaz de partir cualquier material al ser cargado al máximo.

Zyra llegó porque yo le había enviado un mensaje encriptado por medio de mi sistema de comunicaciones a su panel de brazo personal durante mi duelo con este Sangre Contaminada, el mensaje lo recibió y juntó a siete yautja del clan para auxiliarme. Es así como otro líder de los Sangre Contaminada fue eliminado, ahora quedaba uno pero ya no representaba una amenaza. Zyra y los demás se reunieron conmigo, solo para verificar si yo me encontraba bien y para escuchar la siguiente orden mía.

- Gracias por la ayuda, facilitó mucho las cosas. – dije en agradecimiento.
- Estamos a sus órdenes cuando lo desee. – dijo Zyra en respuesta. – Dicho esto ahora podemos seguir con nuestro camino, queda poco para encontrarnos con la pirámide, pero seguramente nos esperan cosas peores y necesitaremos trabajar juntos.

Sin previo aviso, una llamada de emergencia por parte de la tripulación de mi nave nodriza nos llegó a todos y a cada uno de nosotros, con el fin de darnos malas noticias: Berserk se fugó y de paso asesinó a Gruwa. De esta forma Berserk volvió a representar una amenaza.

- ¿¡Cómo sucedió!? – demandé una explicación.
- De alguna forma Berserk pudo envenenar a Gruwa, los análisis prematuros indican rastros del veneno de K’ypsas en su sangre, un tóxico demasiado peligroso para cualquier ser vivo, y junto a su cuerpo un pequeño dardo. No sabemos de dónde lo sacó Berserk, pero lo mantuvo oculto y lo usó en el mejor momento posible, cuando la nave está casi vacía. – explicó uno de los tripulantes.
- ¡A todo el clan, tenemos al prisionero prófugo, estén alertas en caso de…! - dijo Zyra por el intercomunicador para advertir al clan, pero fue interrumpida por Rhazor.
- Zyra, eso no es necesario. Berserk lo tengo justo enfrente. – informó Rhazor.
- ¿De verdad? – habló Spire, sorprendido igual que todos. – De ser así es demasiado torpe, ¿quién en su sano juicio se mostraría ante alguien acompañado de soldados y cazadores?
- Estoy solo ahora, les ordené a los humanos y a los otros Yautja que se adelantaran. – respondió Rhazor. – Esto es entre él y yo, siempre ha sido así, y así lo terminaremos. Samus, tú me comprenderás.
- Te entiendo.
- De acuerdo, entonces no volveré a comunicarme con nadie hasta haber acabado. Buena suerte a todos. – dijo él despidiéndose.

Rhazor cortó comunicaciones y miró fijamente a Berserk, quien tenía sus cuchillas liberadas y venía cargado de armas. Fue aquí cuando la lluvia cedió por fin y el cielo empezó a despejarse, dejando pasar los rayos del sol justo sobre ambos personajes que esperaban por ese momento.

- ¿Por qué decidiste quedarte solo? Sabes que puedo hacer jugadas sucias para derrotarte, a estas alturas no deberías confiar en mí. – dijo Berserk por curiosidad.
- Porque no soy como tú, ni jamás lo seré. – contestó Rhazor. – Y me gustaría decir que esa es mi única razón.
- ¿Qué quieres decir? – preguntó Berserk.
- Dirás que soy ingenuo, pero aún veo al Berserk de antes, aquel compañero que se enfrentaba a todo peligro usando lo más básico de entre todas las armas que se le permitía usar, aquel Berserk que juró ante el consejo seguir el código para convertirse en un cazador.
- ¿De verdad piensas que volveré a ser como antes? – preguntó Berserk luego de carcajearse un poco. – Tienes razón, eres muy ingenuo, y muy idiota, sin embargo admito que esto de 1vs 1 agrega mayor emoción y adrenalina a este encuentro. De acuerdo, esta será nuestra última batalla, en el lugar donde nuestros ancestros cazaron por primera vez a las Serpientes, y si de alguna forma ellos nos están viendo, sabrán que yo tuve razón en cuanto a nuestras maneras, ¡el consejo y toda nuestra gente se dará cuenta de ello! Entonces, ¡comencemos!

Capítulo 30. Lazos invisibles

Batalla vs Berserk

Tras verse unos instantes, Rhazor decidió quitarse la máscara y revelar su rostro al igual que su viejo amigo, de igual forma se retiró el cañón de su hombro y lo cambió a modo de pistola al ver que Berserk no poseía cañones, sino una pistola en su cintura, esto debido a que no disponía de un panel al tener su brazo amputado, cortesía de Xeno-Aran. Con las preparaciones terminadas, Berserk fue el primero en atacar con múltiples ráfagas de plasma que Rhazor evitó al bajar su perfil y contraatacó también con su pistola, ambos se movieron buscando un escondite, Rhazor quedando detrás de uno de los tantos pilares que había y Berserk cubierto en una hendidura de uno de los muros; Rhazor se asomó y disparó más ráfagas que destruyeron una porción de los muros, al mismo tiempo que Berserk se agachó para luego asomarse y disparar también, forzando a Rhazor a cubrirse de nuevo y otorgando la oportunidad a Berserk de cambiar de posición, quedando más cerca de su enemigo. Así se la llevaron, disparándose y acercándose ambos cada vez más, hasta que quedaron de espaldas en un mismo pilar, el silencio fue absoluto y solo se escuchaba la respiración de los dos, y como si de una coreografía se tratase, a la misma vez se mostraron para quedar apuntándose uno al otro frente a la cara; se miraron a los ojos, parecía que se leían los pensamientos de alguna manera, tanto que ambos quitaron sus cabezas de la mira del otro al mismo tiempo y los disparos fallaron, entonces Berserk le dio un rodillazo a Rhazor en el estómago y éste se inclinó soltando su pistola, pero no rápidamente se recuperó y también desarmó al contaminado con un golpe en la mejilla y una torcedura en la muñeca.

- Igual que en el entrenamiento, solo que un poco más intenso, aquellos días en que nos enfrentábamos a presas menos amenazantes que las serpientes y hacíamos duelos amistosos entre los novatos. – recordó Berserk sobre los viejos tiempos. – La nostalgia es fuerte, así que he decidido seguir tu juego. – dicho esto se quitó todo el armamento que cargaba consigo y lo arrojó lejos, valiéndose solo de sus cuchillas. – Nuestra sociedad necesita mejor tecnología militar para defenderse de las nuevas amenazas, ¡pero eso no me es imprescindible para acabar contigo!
- Que así sea. – dijo Rhazor también despojándose de sus armas. – Que sea nuestro último duelo.

Ellos alzaron sus manos a la altura de sus cabezas, caminaron en círculos por un pequeño rato y ahora fue Rhazor quien realizó el primer movimiento, una cuchillada que Rhazor rechazó y enseguida un gancho con su otra mano que también tenía cuchillas, que de igual forma fue rechazado por otro bloqueo de Berserk tras haber detenido el otro ataque, y en respuesta Berserk contraatacó con cuchilladas sucesivas desde varios ángulos, tan rápidas que Rhazor iba retrocediendo y esforzándose demasiado en esquivar o bloquear los tajos. Aún faltándole un brazo, Berserk seguía siendo implacable y bastante poderoso, no se podía esperar menos de él al tratarse del lugarteniente de Gran Rojo. Eventualmente Rhazor terminó acorralado contra una pared y protegiéndose el pecho con sus cuchillas en posición de X, pero pudo esquivar el golpe de gracia de Berserk tras agacharse, entonces tacleó a su enemigo y lo derribó, pero se reincorporó inmediatamente, después volvieron a estar en posición de espera con sus cuchillas alzadas y volvieron al combate.

Mientras tanto, el resto de los personajes en esta historia seguían dando informes, todos coincidiendo en enfrentamientos contra más unidades mecánicas que complicaban mucho la misión, Anthony dirigiendo al nuevo escuadrón formado después de la emboscada de las bombas, yo junto con Zyra y su grupo selecto de Yautja enfrentándonos a uno de los elefantes enemigos, Noxus diciendo que se separó de su grupo para que pudieran avanzar mientras él lidiaba con torretas móviles, y así con los demás. Dicho esto, Zyra y los demás desviaron la atención del elefante hacia ellos dándome la oportunidad de destruirlo con una bomba de energía debajo de él, después destruí otras torretas que recién llegaron desde lo alto de los muros con unos cuantos misiles, y los yautja detrás de mi celebraron ante sus enemigos caídos, aunque fue por un instante ya que había que continuar.

- Falta muy poco, cazadores. Una vez que hagamos el trabajo adentro de la pirámide podremos celebrar, ¡vamos, solo unos últimos pasos! – les dije a ellos para motivarlos aún más y me siguieron sin poner un pero.

Continuamos por los caminos laberínticos y llegamos a un área con mayor espacio, pero al estar cruzándolo nos llegó una transmisión de emergencia proveniente de una fuerza de marines y yautja, era la misma fuerza que se separó de Noxus para que pudieran continuar, y el que hablaba era el capitán del escuadrón de soldados.

- ¡Este es el capitán Dutch Frost, necesitamos refuerzos! ¡Repito, necesitamos refuerzos…! – eso fue lo que escuchamos todos antes de ser interrumpido por su mismo grito desgarrador, y cabe destacar que en el fondo del mensaje se escuchaban múltiples disparos tanto de los marines como de los yautja. De acuerdo a las coordenadas que estimó mi base de datos, este grupo de gente se hallaba cerca de mí en un área cuadrada de las ruinas.
- Les abrí el camino para que pudieran continuar y pasa esto. – dijo Noxus mientras enfrentaba a dos felinos parecidos a los pumas con incineradores en la espalda. – Samus, si puedes ayudarles te lo agradecería, yo estoy ocupado con un par de gatos cuyos cañones son mi peor debilidad.

Mis compañeros se mantenían ocupados luchando contra hordas de enemigos o personajes individuales, como Rhazor contra Berserk, pero yo estaba más cerca y además podía dejar a Zyra al mando, con ella podía confiar. Fui a toda prisa, ya que el grupo que nos contactó estaba siendo masacrado por algo o alguien, entonces crucé por una serie de pasillos de piedra, donde mi algo sucedió conmigo que tuve una visión: volví al cuerpo de Xeno-Aran, esta vez la vi drenando la energía del capitán que nos habló hasta dejarlo seco, soltó su cuerpo y entonces logré ver los cadáveres de los yautja y el resto de los marines, todos asesinados por ella. Volví a ser yo después de eso y me quedé de piedra, Xeno-Aran había sobrevivido a la explosión del otro complejo enemigo y logró abrirse paso hasta las ruinas, y no solo eso, sino que parecía que había sanado sus heridas que mis compañeros y yo logramos ocasionarle antes.

- Escuchen todos, malas noticias. Los marines y los yautja ya están muertos. Xeno-Aran está viva, ella los mató. – informé, quedando todos sorprendidos.
- ¿Cómo lo sabes? ¿Acaso tuviste otra de esas visiones? – me preguntó Zyra y asentí.
- Teníamos suficiente con estas máquinas, ¿ahora me dices que esa cosa nos acecha? – dijo Spire.
- No estoy segura, pero no parece que se interese en nosotros por ahora, de lo contrario ya habría causado más muertes. Viene por otra cosa, no estoy segura de qué, pero si de verdad posee mis recuerdos seguramente esté buscando más reliquias chozo como las que los Sangre Contaminada guardaban en el centro de investigación, ese debería ser su instinto primario como los Predalien que consiguen trofeos de sus víctimas. – dije dando una explicación, pero estaba perdiendo el tiempo. – De ser eso entonces ella podría fortalecerse aún más, no puedo permitirlo, voy en camino a enfrentarla.
- ¡No, Samus! Xeno-Aran fue la que causó el mayor número de muertes en la base enemiga, tú y los otros cazarrecompensas le plantaron la cara y aún así salió viva, ¡tú sola no podrás! Voy para allá también con mi gente, puede que no podamos hacer mucho, pero entre más seamos mejor. – dijo Anthony tratando de evitar que fuera sola.
- También nosotros iremos, aún tengo una deuda pendiente con ese monstruo. – dijo Zyra recordando a sus amigos caídos por las garras de Xeno-Aran.
- Entonces no se tarden. – dije y proseguí por los túneles en lo que me metí.

Terminé por cruzar una puerta automática de piedra y me encontré en una Arena de Combate, cuadrada con columnas rectangulares en la fosa y rodeada por picos en los bordes para impedir el escape de los gladiadores, todo hecho con piedra y muchas partes cubiertas de musgo. En el suelo yacían los cuerpos del escuadrón de marines y del grupo de Yautja de mi clan, junto a un CPA de la Federación entero pero con la puerta lateral desgarrada y su tripulación muerta; todos fueron masacrados Xeno-Aran. Este enemigo notó mi presencia y comenzó a acecharme entre las sombras, hasta que decidió atacarme por mi retaguardia al mismo tiempo que yo recargué mi cañón de brazo, mi giré rápidamente y apunté a este monstruo, disparando inmediatamente.

Batalla vs Xeno-Aran

El rayo de plasma ígneo se disipó sin hacerle daño, siguió cargando contra mí y esquivé su ataque de garra saltando a lo alto de uno de los pilares de la arena, me quedé sostenida en una cornisa y le disparé un súper misil cuya explosión ella evitó cuando se salió del área de impacto usando su vertiginosa velocidad, entonces se ocultó entre las estructuras impidiéndome rastrearla con mi visor de campo electromagnético, así que disparé múltiples misiles por donde creí se había escondido para sorprenderme de nuevo, derribando algunos de los pilares cuyos escombros cayeron sobre Xeno-Aran, cosa que supe porque escuché su grito cuando las rocas tocaron el suelo; decidí treparme al tope del pilar de donde me sostenía y me preparé a disparar de nuevo al montón de rocas aprovechando que el xenomorfo estaba inmóvil, pero repentinamente ella salió de entre las piedras y cubierta con una especie de manto oscuro, que tras verlo detenidamente descubrí que eran alas, pero no como aquellas membranosas de los Aeromorfos comunes, sino que eran emplumadas como cualquier ave. Xeno-Aran dejó de cubrirse y extendió sus alas de una forma tan majestuosa que incluso yo me quedé hipnotizada, el sol brillaba en su plumaje y su rugido de batalla se escuchó en toda la arena. Sacudí mi cabeza para reaccionar y disparé otro misil, pero Xeno-Aran empezó a correr reflejando todos mis misiles dando simples manotazos, al mismo tiempo que iba batiendo sus alas como si se preparara para volar, finalmente alzó vuelo y quise frenarla con un Súper Misil, ojiva que impactó en su cabeza y aún así Xeno-Aran siguió como si nada, después trató de fulminarme usando el Ataque Barrena ahora siendo capaz de usarlo debido a sus nuevas alas, que eran las mismas que los Chozo poseían y cuya representación se muestra en el Salto Espacial.

- ¡Carajo! – exclamé puesto que eso no me lo eseraba.

Ante esto yo salté a tierra de nuevo para impedirlo, y con ella volando le disparé tres misiles a la vez y múltiples rayos, sobreviviendo a todos mis ataques y respondió escupiendo ácido que nubló mi visión, y para cuando me sacudí la sustancia tenía a Xeno-Aran al frente lista para darme un coletazo en el pecho que esquivé a duras penas, recibiendo un roce en las costillas de la izquierda, y posteriormente una serie de patadas suyas que me hicieron retroceder, finalmente me iba a arañar pero la detuve con mi cañón y le di un golpe con mi otra mano en la mejilla; de antemano sabía que eso no iba a hacerle absolutamente nada, lo hice por puro reflejo, entonces ella tomó mi puño con su mano libre y con su fuerza superior me dobló el brazo dejándome expuesta a una mordedura de su mandíbula interior. Dio la primera mordida que esquivé, intenté liberarme de ella golpeándola con mi rodilla repetidas veces sin éxito, entonces volví a esquivar otra de sus mordidas, y finalmente pude liberarme haciendo una jugada arriesgada: desactivé mi armadura para eliminar la capa que Xeno-Aran sotenía y fuera de sus garras la reactivé, me convertí en esfera y estallé una Bomba de Energía justo frente a ella, volviéndola a herir como antes.

- Veo que la única novedad son tus alas, fuera de eso no cambiaste nada. – dije aliviada por saber que no era indestructible, pero había un problema: me había quedado sin bombas, y para recuperarlas tenía que obtener energía auxiliar de cualquier fuente de energía para rellenar mi capacidad de almacenamiento.

Xeno-Aran volvió a rugir y se me volvió a acercar, pero fue detenida por el impacto de una granada disparada desde su lateral, era Anthony con el escuadrón que abrieron fuego en cuanto vieron al enemigo, un conjunto de rifles de batalla, ametralladoras ligeras, lanzamisiles y pistolas de hielo fueron apuntados al xenomorfo, y la fuerza combinada la estaba haciendo retroceder mientras ella se cubría con sus brazos de todos los proyectiles sin recibir mucho daño.

- ¡No dejen de disparar, háganla pedazos! – ordenaba Anthony a las tropas, con los marines de K-2L entre ellos.
- ¡No se está cayendo, esto no es posible! – gritó Anna haciendo notar que Xeno-Aran estaba resistiendo demasiado daño.
- ¡Creo que por eso al comandante le urgía venir pronto! – dijo Castro quien usaba una pistola de hielo debido a su escasez de municiones.
- ¡Necesitamos mayor potencia de fuego! – dijo el capitán Akira y fue cuando la ayuda llegó.

Desde los pilares apareció el grupo de Zyra que también le atacaron con sus cañones de plasma y cualquier arma a distancia que tenían a la mano; la silueta de Xeno-Aran pronto dejó de verse debido al humo y polvo que se levantó por toda la artillería combinada, algo que Berserk había intentado en vano antes, pero en este caso el xenomorfo ya estaba herido gracias a mis bombas, por lo que el resultado también debió de ser diferente.

Y así fue, Xeno-Aran yacía muerta en posición fetal en medio de un boquete originado por las explosiones, mi escáner no detectó signos vitales procedentes de su cuerpo, por lo que se pudo confirmar que no volvería a dar problemas. Con esto, Zyra consiguió su anhelada venganza por las muertes de sus compañeros y una importante amenaza dejó de existir, pero este episodio aún está lejos de acabarse…

Batalla final vs Berserk

Ahora regresemos con Rhazor y Berserk. Ellos seguían repartiéndose cuchilladas a muerte, sin embargo Berserk seguía teniendo la superioridad física y claramente se le veía dominando la situación, teniendo él pequeñas heridas y Rhazor cortes más profundos en todo el cuerpo y una apuñalada en la palma de la mano, pero compartían algo en común: estaban agotados. Rhazor bloqueó un último tajo vertical del oponente y sus cuchillas se rompieron, entonces con su otra mano quiso cortarle la cabeza solo para ser bloqueado también, rompiéndose esta vez las cuchillas de ambos, quedando ahora si completamente desarmados.

- Te dije que era superior. – recordó Berserk sobre su afirmación de antes. – No solo se trata de habilidad y espíritu, sino también de fuerza, y creo que esto es una buena muestra de que tenía razón. Solo mírate, tus heridas son peores que las mías, ¿cuánto más podrás resistir?
- Aún no he caído, Berserk. – dijo Rhazor con determinación. - ¡Solo me vencerás en el momento en que deje de respirar!
- En ese caso te haré dejar de respirar.

A mano limpia, se intercambiaron múltiples golpes con sus manos y piernas, Rhazor hizo un repetido de ganchos a las costillas de Berserk y éste lo detuvo con una patada en la rodilla, después lo embistió y lo estrelló repetidas veces contra uno de los pilares con tal fuerza que parecía lo iban a partir a la mitad, sin embargo Rhazor golpeó en la mandíbula a Berserk usando el codo, se liberó y volvió a hacer lo mismo repetidas veces, hasta que el contaminado pudo bloquearlo con su antebrazo y procedió a asfixiar al otro yautja poniendo presión con los dedos en su garganta. Con esta inmovilización, Rhazor levantó su brazo izquierdo y dejando caer su codo pudo salirse, se separaron para tomar un respiro mientras se tambaleaban por el cansancio.

- ¡Vamos! – gritó Berserk retando a su amigo y limpiándose la sangre de sus colmillos, y él sin decir nada aceptó el reto.

En este momento ambos cargaron sus puños al echarlos hacia atrás, rápidamente se acercaron lo suficiente para entrar en el rango de alcance de cada uno, y por una diferencia de milisegundos se golpearon a la vez en la cara, y hecho esto Berserk pegó un salto, encogió sus piernas para tomar impulso y propinó una patada doble en el estómago de Rhazor y ambos cayeron al suelo, y sin perder tiempo Berserk se colocó encima de su contrincante y comenzó a golpearlo repetidas veces con su único puño lo más fuerte que podía, siguió así sin que Rhazor no pudiera quitárselo de encima; cualquiera hubiese sucumbido ante esto, pero no en el caso de mi compañero yautja, quien seguía consciente y aprovechó el cansancio de Berserk para empujarlo con sus manos y darle una patada doble, con todas sus fuerzas, en el pecho que lo sofocó. Ambos ensangrentados y tratándose de recuperar de los daños, se levantaron del suelo y volvieron a quedar frente a frente, al mismo tiempo dieron un cabezazo chocándose las frentes cuyo impacto fue tanto que casi pierden la consciencia, pero por instinto continuaron con la pelea; tambaleándose, los dos se acercaron lentamente, y Rhazor hizo un derechazo cuando tuvo al enemigo lo suficientemente cerca, Berserk se hizo para atrás y Rhazor siguió caminando, y volvió a golpearlo pero ahora con la izquierda, fue el mismo resultado, pero lo que terminó la batalla fue un último golpe de Rhazor, un volado, que terminó por derrotar a Berserk cuando él cayó debilitado por completo al suelo. Rhazor apenas se mantenía de pie, viendo a su viejo amigo y nuevo enemigo tirado, quien trataba de decir algo pero el aturdimiento se lo impedía, o eso hasta que pasaron un par de segundos y pudo hablar.

- Esto… no, no pude estar equivocado. – habló consigo mismo acostado sobre un charco de su propia sangre, mirando perdidamente al cielo despejado y añadió. – Soy más fuerte, nadie es capaz de soportar mi fuerza, y aún así fracasé, perdí contra alguien más débil que yo. ¿Será porque me hizo falta una mano? No, claramente yo llevaba la ventaja desde el inicio de esta contienda, ¿entonces por qué?
- Perdiste porque decidiste seguirme el juego. – contestó Rhazor y Berserk enfocó su mirada en él. – En todo este tiempo llegaste a depender tanto de las armas y dejaste fuera el entrenamiento cuerpo a cuerpo, quiero decir que aún recuerdas nuestro estilo de combate y eres bastante bueno, sin embargo olvidaste lo que es recibir daño físico, olvidaste lo que es el dolor como el que sentiste cuando fuiste víctima de esas quemaduras en el rostro. Esto fue tu perdición, de haber usado el armamento que trajiste sin duda habrías ganado.
Berserk no dijo nada al respecto.
- ¿Ahora entiendes la importancia del código de honor? No es solo un reglamento cualquiera, no es algo que nos limite, es todo lo contrario, nos impulsa a valernos por nosotros mismos incluso en el momento más desesperado, nos enseña que no debemos depender siempre de la tecnología si queremos ser auténticos cazadores. Olvidaste este propósito y ahora te encuentras en un estado tan lamentable y patético, eso fue lo que cosechaste.
- Lo que entiendo ahora es la humillación que uno sufre cuando lo derrotan, es por eso que muchos prefieren quitarse la vida. – dijo Berserk tras tener una revelación, y suavemente se rió para luego continuar. – Eso es lo que quiero hacer ahora, pero mis garras fueron destruidas, el resto de mi equipo está lejos y no puedo levantarme, así que deberás hacerlo tú, amigo. Hazlo, después de todo el código dicta que los Sangre Contaminada en exilio deben ser eliminados si vuelven a atentar contra la sociedad y sus leyes, ¿o me equivoco?

Rhazor se alejó y recogió una guja que le pertenecía al otro yautja, la extendió y volvió a acercarse a Berserk apuntándole con el extremo más largo. Se tomó unos instantes y finalmente decidió alzar el arma y encajarla con todas sus fuerzas, sin embargo lo enterró en el suelo en lugar del entrecejo del contaminado.

- Aún después de esto no soy capaz de liquidarte. – dijo, volvió a alejarse y ahora recogió el equipo perteneciente a él, incluida su biomáscara.
- ¿Por qué? – preguntó Berserk, aún adolorido.
- Lo dijiste hace un rato, la nostalgia es fuerte. – respondió Rhazor antes de saltar a un pilar y de ahí a un tramo de las murallas, recordando la vieja amistad que tenían antes del crimen de Berserk. – Además me doy cuenta que quieres morir, vuelves a sentir deshonor, por lo que este será tu castigo por lo que has hecho: permanecerás con vida ahora que te veo incapaz de seguir cometiendo maldades, entonces te llevaré de vuelta ante el consejo que decidirá tu destino. – dicho esto, Rhazor abandonó el campo de batalla para reunirse conmigo, dejando al último líder de los Sangre Contaminada en el suelo, donde meditaba acerca de lo ocurrido y sobre lo que había estado haciendo en los últimos años de su vida.

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